UN CUESTIONAMIENTO, CON FUNDAMENTO, AL BOOM DE LA SOJA.

Mario Enrique Abait

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Rulli:-"Hay un colapso hidráulico, un colapso alimentario, un colapso edafológico y va a haber un colapso comercial cuando cierren los mercados o cambie el precio de la soja".

UN CUESTIONAMIENTO, CON FUNDAMENTO, AL BOOM DE LA SOJA.

 

Por Mario Enrique Abait

 

El sabado 22 de septiembre de 2007, a la tarde se llevó a cabo en el Micro cine del Teatro del Fuerte la interesantísima charla de Jorge Rulli sobre el actual modelo de producción que se instaló en el campo argentino a partir de la llamada Revolución Verde de los años 70 y el actual boom de la producción sojera.

 

Rulli representa al Grupo de Reflexión Rural y a la Red por una América Latina libre de transgénicos, y desde ese lugar cuestiona el modelo de monocultivo y de "agricultura sin agricultores" que viene imponiendo la producción de soja.

 

El modelo de Monocultivo de soja y la extensión de la frontera agropecuaria, ha ido barriendo los cinturones verdes que había en torno a las localidades.

 

Hoy la soja está dentro de los pueblos inclusive, y las fumigaciones aéreas o con aparatos terrestres, han transformado en un infierno de cáncer y otras malformaciones a la vida de las personas que residen en las cercanías.

 

En términos generales, todas las zonas del país, urbanas y periurbanas, y todas las localidades pequeñas, están cubiertas por una mancha de cáncer, malformaciones, abortos espontáneos y gravísimas deficiencias intelectuales en niños como consecuencia de los impactos de los agrotóxicos.

 

Y esto es un crímen

 

La soja No es un alimento Humano

 

Para Rulli, existe la certeza que vincularía directamente a la exposición a los agroquímicos y distintos tipos de enfermedades.

 

Por otro lado consideró extremadamente nocivo, que en muchos comedores escolares los niños sean alimentados por soja, a la que adjudica ser la causante de distintas enfermedades y malformaciones.

 

La soja no es un alimento humano, es un alimento para mamíferos con más de un estómago, y que lo pueden procesar, para que el organismo del ser humano acepte la soja, debe ser un adulto, porque tiene muchísimos inhibidores del calcio y las fitohormonas, por lo cual no puede ser asimilado.

 

Aunque considera difícil salir del sistema de agrotóxicos “porque la gente se acostumbró”, piensa que “habría que volver a un ciclo de agricultura sustentable, como la que había antes de la llamada revolución verde. O sea, en 1955, se instaló el INTA, para traer la revolución verde a la Argentina, y los chacareros abandonaron muchas prácticas que hoy sería difícil retoma, pero no nos quedan muchos otros caminos, si buscamos salir de este terrible flagelo.

 

Antes el chacarero era un hombre que sabía mucho, y ahora es alguien que vive en las ciudades y dá órdenes por un teléfono celular.

 

La soja permite que el hombre no viva en el campo, y lo que nosotros nos proponemos es que vuelva. Ese es el objetivo.

 

Si tenemos en cuenta de que, por ejemplo, hace poco, un incendio de campo fumigado mató a todos los cerdos de una propiedad lindera, va a ser muy difícil.

 

Es obvio que los hombres de campo saben esto.

 

En Bariloche, se están construyendo alrededor de los lagos, propiedades millonarias, todas de sojeros de otras provincias, que quieren salir de sus áreas contaminadas, y se van al sur, donde todavía es posible ver una argentina como era años atrás en general, con pequeñas porciones de tierra y pequeñas producciones.

 

En el resto del país, el paisaje se está perdiendo, porque Argentina se ha convertido en una republiqueta sojera, con lo que el país mantiene un sistema perverso de planes sociales, producto en muchos casos del desempleo causado por el mismo modelo. Una verdadera contradicción.

 

Los riesgos de un monocultivo

 

"Este país se ha transformado en un gran productor de soja, con 20 millones de hectáreas en expansión", diagnosticó Rulli. Es así como la producción llegó a Santiago del Estero y Tucumán, por ejemplo, pero a costa de eliminar vegetación autóctona y de fomentar el uso de más de 150 millones de litros de glifosato, que es el herbicida que acompaña a la soja transgénica "y liquida todo". "Donde se aplica va quedando el territorio sin árboles, sin malezas, ni biodiversidad, no hay liebres, ni perdices, ni monte nativo".

 

"Está afectada la vida del suelo, que está muerto, no retiene el agua, no hay tapiz vegetal y el agua corre por las napas, que están cerca de la superficie, el suelo no la retiene, no hay evapotranspiración porque no hay bosques. En invierno se hace el barbecho químico y la tierra queda esperando hasta producir soja de nuevo".

 

A partir de este diagnóstico, las perspectivas son, para el ecologista, poco optimistas:

 

"Hay un colapso hidráulico, un colapso alimentario, un colapso edafológico y va a haber un colapso comercial en cuanto se cierren los mercados o cuando cambie el precio internacional de la soja".

 

¿Qué pasaría si se quisiera cambiar la forma de producción?

 

"No hay semillas propias -respondió Rulli- y el suelo debería esperar dos años; es muy difícil que la Argentina salga de esto".

 

En definitiva, apunta varias causas pero "fundamentalmente el modelo rural y la ineptitud de los dirigentes que es la consecuencia de ser un país forrajero. 

 

Un país forrajero tiene una conducción forrajera por no decir bananera..

 

Sobre la posibilidad de retornar a otras formas de producción, Rulli evaluó que "un país con Pymes industriales es un país con Pymes rurales, y eso implica volver a la chacra, a los mercados locales, a la variedad de producción. No tenemos ni lentejas, ni escobas porque el sorgo escobero no se hace más, no se siembra más batata y quebraron las fábricas de dulce. Es una locura. No es viable un país así” .

Acerca de los biocombustibles

 

“La fiebre por la producción en escala de biocombustibles se debe a que el gas y el petróleo se están acabando y lo que queda no hay que dilapidarlo como se ha hecho en los últimos cien años.

 

Gracias al uso desmesurado de los combustibles fósiles, especialmente por las sociedades industrializadas, el planeta está sufriendo un proceso de calentamiento que no tiene precedentes ya que, a diferencia de períodos de calentamiento planetarios anteriores, esta vez las altas temperaturas están provocando emisiones que son producto de las actividades humanas.

 

La presión económica para seguir en el mismo paradigma de oferta y demanda que ha enriquecido a las grandes corporaciones y ha aportado muchos dividendos a los países desarrollados, hace que bajo la bandera del calentamiento global y el encarecimiento del petróleo, se busquen otras formas de producción de biocombustibles en escala económica.

 

El movimiento de los agronegocios hacia los biocombustibles, no depende solamente de la iniciativa privada, las corporaciones se sirven de las diagramaciones sobre la explotación agroenergética que están realizando Instituciones públicas transnacionales como la FAO, la Inter-American Institute for Cooperation on Agriculture (IICA) que responde a la OEA, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial.

 

La idea detrás del asesoramiento y otros mecanismos financieros es la de adaptar la estructura agraria que sólo servía a la industria alimenticia, a los nuevos requerimientos del mercado energético.

 

La Argentina es el primer productor mundial de aceite de soja y esto pone a las plantas procesadoras de aceite en la primera línea para cubrir la demanda interna y externa que se propone.

 

Es así que Repsol y Vicentin, entre las principales compañías en el negocio del biodiesel, están invirtiendo fuertemente en la construcción de las plantas procesadoras.

 

Los proyectos millonarios de producción de biodiesel de Vicentin en la localidad de San Lorenzo y Repsol en Ensenada están en los puertos y pensando en la exportación.

 

La agroindustria, debido a las posibilidades de comercializar con mas intensidad con el exterior, se encuentra haciendo lobby de manera agresiva para que se materialicen las mejoras en los calados de la hidrovía Paraná Paraguay y el mejoramiento de las redes viales provinciales.

 

Los expertos en agronegocios estiman que Europa, a pesar de ser la región del planeta donde mayor cantidad de biodiesel se produce, no dará a basto para cubrir el corte obligatorio que se impondrá de 5,75 en el año 2010. Para ese entonces se requerirán 9 millones más de toneladas de biodiesel de las que se producen actualmente. La demanda implicaría, si fuese la producción solamente de aceite de soja (que no lo será), 20 millones de hectáreas más de tierras productivas.

 

La presente diagramación agroenergética global, crea un serio conflicto de competencia en el uso de la tierra con la industria de la "alimentación" que a su vez esta desde hace ya bastante tiempo comprometiendo con sus producciones intensivas el bienestar del planeta y sus habitantes.

 

Sabemos ya muchísimo sobre los efectos negativos que generan los monocultivos de soja, pero todavía no hay mucho para discutir sobre los efectos benignos que tendría el uso del biodiesel que como combustible podría emitir hasta un 78% menos de dióxido de carbono que el fuel oil.

 

 Lo que no se cuenta en la ecuación, es que el inventario Argentino de emisiones de efecto invernadero, para el panel internacional de cambio climático (IPCC), no está contabilizando los gases producidos por:

 

-El cambio en el uso de la tierra

-Los incendios de montes y bosques con el fin de plantar soja

-La fertilización nitrogenada que ha comenzado en los últimos años como resultado de que el rendimiento de la soja por hectárea es más alto.

-Los 20 millones de hectáreas de residuos después de la cosecha.

 

Seguramente si estas emisiones fueran tenidas en cuenta y se le suman las energías convencionales necesarias para producir biodiesel, la reducción de emisiones seria mucho menor que de lo que se calcula.

 

A todo estos factores les tenemos que sumar los que muchas agencias preocupadas con el calentamiento global no quieren ver: la pérdida de soberanía alimentaria, el éxodo rural, la degradación de la tierra, la perdida de biodiversidad, el abuso a los derechos humanos por parte de la autoridades, de los latifundistas y de los para militares cuando reprimen y asesinan campesinos para instalar los rentables monocultivos de ahora en más también dirigidos a abastecer al mercado energético.

 

A pesar de todo lo dicho, creemos que el uso de algunos biocombustibles deben promoverse, lo que no debemos permitir es que vastas extensiones de tierra sean dedicadas a la agro energía, de la misma forma que desde ya hace varios años nos oponemos a que los campos se dediquen a abastecer a los mercados internacionales con la producción de forrajes y demás commodities.

 

La situación crítica que se nos presenta con la demanda que están creando las nuevas legislaciones que promueven los biocombustibles, hace que más que nunca tengamos que buscar las formas para impedir estas políticas agroindustriales.

 

Si perdemos esta batalla, lo que las generaciones que nos siguen heredarán de nosotros serán vastos desiertos infértiles que no se habrán de poder recuperar.

 

Rulli está a favor de una política de promoción en el uso de biocombustibles, solamente si:” ·Partimos de considerar que el uso de la tierra es prioritariamente destinado a producir alimentos y que otras producciones tales como la de los biocombustibles se supeditan a que no haya hambre en las poblaciones.

 

Está considerado como un elemento más dentro de una política energética general que indique claramente la necesidad de reducir los consumos de energía, específicamente en el sector del transporte.

 

Se promueve en su totalidad las diversas fuentes formas de energía renovables y no tan sólo los biocombustibles.

 

“En ese contexto, una política de promoción a los biocombustibles determina cuales son las mejores fuentes de biocombustibles (aceites usados, biogas, tratamiento de basura) teniendo como prioridad que se garantice la soberanía y seguridad alimentaria, la salud humana y animal y el medio ambiente de todas las regiones del país”.

 

Es interminable la riqueza de Jorge Rulli sobre estos temas, que no los encontramos en ninguna agenda de políticos en campaña electoral, y que impactarán fuertemente sobre los argentinos en menos de 20 años, cuando-como nos dice el expositor-Europa haya resuelto con el Hidrógeno el problema energético y nosotros nos quedemos con tierras agotadas e infértiles por muchísimos años.

 

MA/

 

 

N&P: El Correo-e del autor es Mario E. Abait marioabait@hotmail.com . Su blog: https://marioonthenet.blogspot.com