ENTRE LA CONCERTACION PLURAL Y LA COMUNIDAD ORGANIZADA.

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Rachid:-¿Como concertamos los argentinos que los nacidos en Abra Pampa de Jujuy tengan el mismo futuro que los nacidos en las capitales de provincias? ENTRE LA CONCERTACION PLURAL YLA COMUNIDAD ORGANIZADA. Por Jorge RachidBS AS 14/9/07 Es difícil en estos días encontrar el eje del discurso político en medio del fárrago de palabras emitidas detrás de la intención de voto, de verdades escondidas, de conductas magnificadas, de cataclismos próximos y todo aquello que viste de democrática la etapa electoral, cuya única ausencia radica en la falta de discusión política.  Todo lo demás es omnipresente. Sin embargo, sin llegar a la profundidad semiótica de Humberto Ecco, uno puede preguntarse en voz alta y sin pudor si el esquema central de las palabras, en la campaña del oficialismo, presentado como tal por su candidata, tiene el contenido que los analistas y politólogos rápidamente le adjudican. Veamos entonces la Concertación Plural y que significa en los hechos de un Estado, que por haber sido ausente por décadas, intenta decir presente sin modelo de construcción nacional, de por medio.  Es decir sin objetivos estratégicos ni políticas de Estado, con definiciones sociales y económicas, sistemas de alianzas previstos, convocatorias sobre ejes de Estado en temas nacionales e internacionales, entre otras cuestiones mayores, que vistan la propuesta de cuestiones conducentes.  Por ejemplo ¿Se puede concertar con los sectores financieros una política que recupere para el Estado es decir para el pueblo el ahorro interno genuino apropiado hasta hoy por las AFJP y las ART ? ¿Se puede concertar acaso sin modelo propio con Repsol la recuperación de la renta petrolera argentina?  ¿Podemos decir que el Estado ha recuperado su presencia en los temas de Salud y Educación cuando existe el trabajo infantil y millones de chagásicos con Estado ausente agravado por las muertes de argentinos con desnutrición, cuando decimos que contamos con 43 mil millones de dólares de reservas?  ¿Reservas para qué?  ¿Con quien concertamos la muerte, la pobreza y la desnutrición?

¿Como concertamos los argentinos que los nacidos en Abra Pampa de Jujuy tengan el mismo futuro que los nacidos en capitales de provincias? Se podrá concertar con la industria farmaceútica una política de estado del medicamento que proteja a los sectores mas debilitados del cuerpo social argentino y fortalezca la producción pública de medicamentos?  O quizás con el Club de París concertar que no impongan al FMI como interlocutor de nuevos acuerdos de pagos.  En política sin dudas concertar es la premisa, pero hacerlo sin otro objetivo que conseguir una foto en vez de construir el guión de una película, se agota pronto en la dinámica del poder. Siempre aparece la cara del enemigo, mas temprano que tarde la improvisación y el tacticismo dejan lugar a la realidad brutal del dolor y el desamparo. Sin dudas difícil la Concertación Plural sin objetivos, a menos que el objetivo sea administrar lo que existe, lo cual consolida el esquema estructural neoliberal instalado desde el 76.  Neoliberalismo que fue derrotado en lo político en las jornadas del 2001 pero que consolidó su presencia en un rápido cambio de ropaje, con nuevo discurso desde el 2003 que puso énfasis en las políticas de derechos humanos, pero mantuvo incólume el proceso de concentración económica, aún recuperando una legislación laboral mas benigna a los trabajadores, pero sin dudas alejada del concepto del modelo social solidario que el país reclama.  Pudo travestir el discurso afianzando al sector financiero y consolidando el esquema de las empresas monopólicas privatizadas en el control de la agenda nacional. La Comunidad Organizada por contrario planteó desde la asunción de Perón, que reafirmó en el Congreso de Filosofía de Mendoza un Modelo Argentino que reiteró en 1974 para el Proyecto Nacional, basado en el Estado cumpliendo el rol de garantía de los sectores mas desprotegidos de la sociedad, en el conflicto normal de intereses del pueblo argentino.  En esto la Comunidad Organizada reconoce la existencia de los conflictos, pero no los acompaña, que es una manera de administrar en vez de gobernar, sino que establece los mecanismos necesarios para preservar los intereses de los más débiles en una concepción alejada del Mercado como Dios supremo y ordenador de las garantías democráticas. Como vemos dos conceptos contrapuestos.  La Concertación que acompaña y La Comunidad que establece.  La primera quiere evitar el conflicto social y la segunda de concepción peronista quiere solucionarlo con Justicia Social. De ahí que no se trata de tener amigos o enemigos ideológicos tomados como referencia puntuales de procesos electorales, se trata de discutir un Modelo Argentino para un Proyecto Nacional de largo alcance, estratégico, de compromiso con el pueblo, solidario y con Identidad Nacional.  Esto es recuperar desde la cultura del trabajo a la cultura de la solidaridad, desde la concepción del pensamiento crítico al proceso de integración latinoamericano como herramientas del desarrollo nacional sostenido en el tiempo por los actores del presente argentino.  Nos gusten o no esos actores. Recuperar la política es recuperar el concepto de soberanía abandonado por décadas de pensamiento liberal, del comprar hecho impuesto por la globalización en nombre de la modernidad, hasta el formato ideológico forjado en otras realidades centrales, en ésta práctica común de la mediocridad de la política, desde el 76 en adelante.  Sacudir la modorra de lo “políticamente correcto” en función de los intereses del pueblo argentino puede ser costoso electoralmente, cuando aún el pensamiento dominante es neoliberal.  Pero mas doloroso es que quienes se dicen poseedores de un discurso “progresista” cierren filas con lo estructural del sistema, como hacen los teros poniendo los huevos en un lado y cantando en otro. La Comunidad Organizada no es sólo una categoría del pensamiento, es la ejecución práctica de un desarrollo doctrinario, de un concepto democrático y soberano de país, es la defensa del pueblo frente a ese poder entendido como el ejercicio de dominación de los poderosos sobre los débiles, es la posibilidad de sentar nuevos actores en los escenarios nacionales sin la repetición casi monárquica de la política aggiornada por el Consenso de Washington .  En definitiva es la llave de reconstruir el tejido social solidario de un pueblo arrasado por una cultura y una práctica política que defendió y defiende intereses sectoriales, en contra del Bien Común, definido en la doctrina peronista como la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación. JR/ El Dr. Jorge Rachid pertenece al IBAPE, al CESS y al MNyP. N&P: El Correo-e del autor es Jorge Rachid jorgerachid2003@yahoo.com.ar