LAS ELECCIONES Y LA CGT.

Las instituciones políticas existentes se han vaciado de contenido social, y las relaciones sociales de esta época no logran reflejar la realidad de nuestra comunidad. LAS ELECCIONES Y LA CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO DE LA REPÚBLICA ARGENTINA. Por Carlos “Chino”  Fernández CEESSeptiembre de 2007 En razón de los últimos resultados electorales en las provincias de Córdoba y Santa Fe [1], la Confederación General del Trabajo hace público un documento crítico, que los medios gráficos no demoraron en publicitar siempre teñido de dobles intenciones. Lo concreto que en el texto difundido quedan reflejados una serie de problemas que involucran al movimiento obrero argentino y a otros sectores de nuestra sociedad en la tarea pendiente de darse un sistema de representación política que incluya con justicia social a la gran mayoría del pueblo. ¿QUE NOS DICE EL DOCUMENTO DE LA CGT? En el se recalca la ausencia de políticas y contenidos doctrinarios que motiven a la militancia peronista. Se subraya el vaciamiento ideológico en el debate político. Y lo más importante es que el documento marca-a criterio de la conducción-, el error de haber ignorado al movimiento obrero, su mística y la historia de su organización, a la hora de contar con su participación en la confección de las listas a legisladores tanto para el nivel nacional como para los niveles provinciales; salvo claro está, unas pocas excepciones aisladas. Al reclamo ante el Gobierno Nacional por parte de la CGT, se le suman los movimientos piqueteros, la Central de Trabajadores Argentinos, el Partido Justicialista, entre otras organizaciones, para obtener la bendición oficial e incorporar aspirantes a legisladores en las listas para las próximas elecciones a desarrollarse el 28 de octubre.

Ahora bien:

¿Es, este mecanismo de selección el más adecuado para llevar a las instancias de gobierno las verdaderas necesidades de las fuerzas sociales mayoritarias de nuestra sociedad?

¿Cuáles son las razones que llevaron a que una burocracia enquistada en el aparato del Estado, que sin responder muchas veces a los partidos políticos digitan una selección de candidatos de forma arbitraria?

Lo patético es que esta situación se repite en el tiempo y la sociedad la vivencia como algo natural.
 Desde el año 1983 hasta el presente el movimiento obrero organizado sindicalmente a pasado de aportar al sistema de representación unos 35 legisladores que salieron de sus filas, a un puñado de 5 o 6 en el presente: ¿A que se debe esta situación? Se dice y es con acierto que la misma dirigencia política del peronismo es una de las principales responsables de este proceso de pérdida de representación social. Pero esto de ninguna manera explica la compleja realidad.

Sus causas son más profundas y tiene su raíz en el pasado. La realidad nos indica, que las necesidades de la población trabajadora no se traducen en una estructura de representación social legítima.

Quiénes tienen que defender los intereses de sus representados, no lo hacen.

En verdad, no es un problema solamente de hombres aislados con sus capacidades y sus vicios, sino de un sistema de dominio que se encuentra en su fase de descomposición. La indefinida elección en la provincia de Córdoba [2], muestra que la lógica no existe cuando de política se trata, o cuando se intenta trazar un cuadro racional de comportamientos políticos y de agrupamientos en pugna.

Tanto los partidos políticos tradicionales-más allá de la calidad de los dirigentes-, como las organizaciones sindicales se encuentran en crisis.

Pero la diferencia es que el sistema de partidos se encuentra en franca descomposición, mientras que las organizaciones sindicales son la reserva estratégica del movimiento social, siempre y cuando se estructure una estrategia política de ampliación de su base social, de expansión de su radio de acción territorial y el movimiento obrero tome la iniciativa en la elaboración de un proyecto nacional. EL IMPACTO DEL DESARROLLO DEL CAPITAL FINANCIERO TRANSNACIONAL: La lógica de valorización del capital financiero en su etapa transnacional, entre tantas características que asume, requiere de una dinámica muy particular en donde acelera y acorta permanentemente los tiempos de adquisición del beneficio fijado de manera arbitraria.  Lo que significa que la distancia entre un tiempo A y un tiempo B, no guarda necesariamente relación con el consumo productivo necesario que debe darse entre ambos puntos (A y B) para que el ciclo vuelva a reiniciarse como lo requiere el capital productivo, comercial, agrario, etc. Si a esto le sumamos, la creación y la multiplicación exponencial del capital por acciones y de una arquitectura internacional “de papeles”, que ofician de instrumentos de mediación en las transacciones y en instrumentos de garantía para “cubrir” el tiempo real de la producción y el consumo, con el exigido por la renta financiera, la situación se vuelve explosiva, ya que en este nivel involucra al Estado mismo y enajena el patrimonio de cada Nación. Este fenómeno no es solamente un fenómeno económico, sino que a los fines de estas reflexiones, quisiéramos remarcar la importancia de las relaciones sociales que se destruyen y que al mismo tiempo se generan, como contracara de este proceso, y que por supuesto se reflejan en la vida política. Las categorías económicas financieras cuando se unen a la especulación y se alejan de la producción, producen relaciones sociales espurias.

Las instituciones políticas existentes se han vaciado de contenido social, y las relaciones sociales de esta época no logran conformar una estructura institucional que refleje la realidad de nuestra comunidad.

De ahí la crisis permanente. ¿QUÉ SE PRODUCE ENTONCES EN LA ESFERA SOCIAL, POLÍTICA Y CULTURAL DE CADA COMUNIDAD? En el campo de lo social, se generan nuevas capas y estratos sociales que son funcionales a este proceso económico-especulativo Al mismo tiempo que acelera el proceso de concentración y centralización económica, socavando las bases jurídicas del Estado-Nacional. El proceso científico y tecnológico que lo acompaña, desplaza cada vez más una inmensa cantidad y calidad de fuerza de trabajo, de cualquier actividad productiva. No solo de oficio, sino de profesionales y personal especializado. Las capas medias caen a la condición de asalariados y/o pauperizados, ahondando más y más las distancia con las elites[3], y complejizando su relación política y cultural con la población trabajadora en general.  ¿POR QUÉ DESAPARECE EN CADA ELECCIÓN UN PEDAZO DE LA UNIÓN CÍVICA RADICAL Y SE ATOMIZA EL PARTIDO JUSTICIALISTA CADA DÍA MÁS? Cada uno de estos partidos políticos nace bajo el sostén de un determinado interés de capital, al que se suman otras fracciones sociales y grupos sociales.  El partido justicialista nace al calor del desarrollo industrial, en donde confluyen los intereses del capital industrial de origen nacional, la clase obrera y una fracción muy importante del ejército que asume el desafío histórico de producir para la defensa nacional.  El grado de influencia o condicionamiento del capital de origen extranjero es tema de otro artículo. Lo cierto es que básicamente el PJ es la consecuencia política de la relación entre el capital industrial y el trabajo asalariado.  El capital financiero al desarrollarse paralelamente al avance científico en tanto potencia económica, altera la relación básica originaria y con ella las bases de la alianza política y social, que se define como “Peronismo”. El primer indicador importante del proceso de disolución de la alianza estratégica se da con la crisis de 1952 [4], después vendrá 1955, 1969, 1976, etc. y de ahí en más es posible trazar una serie de periodizaciones en ese sentido. Una verdadera crisis orgánica de dominación. La prevalencia del capital financiero necesitó de una nueva alianza para constituir su hegemonía.  Como la condición de hegemónico supone no solo el dominio económico y el monopolio de la fuerza, sino que para ser tal, requiere de cierto consenso.  Diversas capas sociales son llevadas a ocupar esa función de transmisores de una legitimidad cada día más cuestionada. El régimen de dominio, aprovechando la lucha contra la guerrilla, profundizó la separación entre la clase obrera y las fracciones de capas medias de profesional, de productores comprometidos con la Nación y de hombres de nuestra cultura nacional, cuyas aspiraciones se hacían cada vez más coincidentes.  Mientras la derrota de Malvinas y la generalización de la política de los derechos humanos indiscriminada, desnacionalizó, tanto la estructura económica como la construcción cultural y política de nuestra propia nacionalidad.  Nos hizo más vulnerables como Nación soberana. Por su parte se limitó también el debate de las cuestiones acerca del poder a su dimensión cultural, postergando la defensa efectiva de nuestro territorio nacional, en pos de una falsa situación de ausencia de conflictos y de falta de riesgos con el exterior. El sistema de partidos políticos ha desaparecido tal como lo concebimos en sus orígenes, los frentes electorales se desmoronan al otro día de los comicios. La crisis abre una nueva posibilidad para que lo central sea el movimiento de las organizaciones libres del pueblo.    El Movimiento Obrero Sindicalizado al margen de presionar al Gobierno para conseguir un lugar en las listas para legisladores, tiene la función histórica de tomar la iniciativa en la construcción de un nuevo sistema de representación. El ciclo electoral potencia una mayor división en el seno de la sociedad, mientras se propone una nueva “Concertación social” de difícil materialización. El Movimiento Obrero, no puede competir solamente por un lugar en las listas de legisladores, debe enlazar los intereses de otros sectores sociales, que tienen funciones complementarias en una fuerza social de carácter popular y que han quedado una vez más excluidas. La crisis no es de gobernabilidad o de falta de alternativas electorales, sino es de carácter orgánica, de dominación. No es lavando la cara del Partido Justicialista que se resolverán los problemas, sino desde la estructuración de una fuerza social con base en las organizaciones sindicales en tanto clase social, gremial y políticamente organizada. Es el momento político del Movimiento Obrero Sindicalizado.  La alianza con la Unión Industrial Argentina debe superar la instancia de discusión salarial, y no confundir una alianza estratégica real con un pacto de no agresión.  El poder del capital hoy día, tiene su comando central afuera del país, pero aquí adentro existen mecanismos de transmisión de ese poder que parece intangible, pero que afecta la vida cotidiana de gran parte de los argentinos, mientras nos distraemos en cuestiones de administración o electorales  que no tienen la menor trascendencia. CCHF/  N&P: El Correo-e del autor es Carlos “Chino” Fernandez cafchino2000@yahoo.com.ar 


[1][1] Nota: Elecciones para Gobernador-Vice y reemplazo parcial de legisladores, llevadas a cabo el 2/9/2007


[1][2] Nota: Esta provincia ya lleva más de diez días sin definir a su fórmula de gobierno, cuyos resultados aún se encuentran cuestionados y en proceso de decisión judicial. Loa datos publicados hablan de una diferencia de 1% entre las dos fórmulas electorales más votadas.


 [3] Senté Richard: La Cultura del nuevo capitalismo. Anagrama, Barcelona, 2007

[3] Senté Richard: La Cultura del nuevo capitalismo. Anagrama, Barcelona, 2007

[4] Nota: Aquí la crisis se desenvuelve tanto en el campo económico como en el político institucional. Bajo la idea de la productividad del trabajo, se escondía la necesidad del capital de profundizar la extracción de plus valor relativo, y el impacto de esto en la configuración del Régimen de dominio