LO QUE NO SE DICE DE LA ACTUAL CRISIS DE LAS BOLSAS

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Walter Moore:-Una enorme cantidad de norteamericanos no pueden seguir pagando las cuotas de compra de sus casas o locales comerciales. LO QUE NO SE DICE DE LA ACTUAL CRISIS DE LAS BOLSAS Por Walter A. Moore  Bajo la misteriosa designación de la "Crisis del sector hipotecario "sub prime" como causa de todas las penurias de los especuladores financieros del mundo, se oculta un hecho muy simple: Una enorme cantidad de norteamericanos no pueden seguir pagando las cuotas de compra de sus casas o locales comerciales. Eso quiere decir que los trabajadores norteamericanos no reciben una parte proporcional del supuesto crecimiento de la economía norteamericana, crecimiento, ficticio de por sí, pues se basa exclusivamente en la emisión monetaria destinada a sostener el "Complejo Militar-Industrial" que comanda al actual gobierno.  La verdad es que tanto el Pueblo como el Estado Norteamericano se debilitan constantemente, el crecimiento de la pobreza de los norteamericanos es lo que se oculta detrás de la polémica sobre las restricciones a los inmigrantes que disputan los puestos de trabajo a los nativos.  La verdad es que en Estados Unidos ya no hay trabajo para todos, y difícilmente esto puede revertirse construyendo un muro, excepto, claro, por los puestos de trabajo que esta obra genera.  Es probable que esto tendrá su repercusión en otro sector del sistema financiero, el de las tarjetas de crédito, pues todo el consumo norteamericano es con promesas de pago en el futuro, que no pueden cumplirse si se pierden los empleos.  El debilitamiento del Estado se manifiesta en la falta de mantenimiento de la infraestructura nacional, que de vez en cuando se manifiesta dramáticamente en los medios de difusión mundial como en el caso de caídas de puentes o ante el tifón Katrina, que ha convertido a una de las ciudades más originales de este país: Nueva Orleáns, en un lugar inhabitable y ejemplo de la falta de humanidad de las estructuras del Estado ante los más pobres.  Por otra parte, uno de los síntomas de esta crisis, es que algunas entidades financieras no permiten que los que tienen fondos depositados en ellas, los retiren.  Esta versión euronorteamericana de nuestro "Corralito", recién es incipiente, pero si avanza como lo hizo aquí, las consecuencias será gravísimas.  No se puede saber si esta es la crisis definitiva del capitalismo avanzado, tantas veces vaticinada, pero siempre postergada, o si se trata de un nuevo proceso de ajuste, en el cual se sumarán más pobres, y los que lo son seguirán más pobres aún, y los grupos de extremadamente ricos, serán más ricos aún, o bien comenzará un proceso que amenaza el valor de la moneda que sostiene toda la especulación monetaria y comercial del mundo, el dólar norteamericano.  Hace ya tiempo que la asociación de bancos privados que es la dueña de la Reserva Federal Norteamericana no publica los niveles de crecimiento de la emisión de dólares, pero lo cierto es que les está prestando cantidades masivas de esta moneda a los bancos tanto de Estados Unidos como de Europa, a través de su filial, el Banco Central Europeo, que sólo puede emitir euros en la medida que se correspondan con una cantidad de dólares guardados en sus arcas.  Lo real es que la Reserva Federal debe prestarle a los bancos, pues los bancos que tienen dinero no les prestan a los colegas a los que le falta, pues no confían en ellos.  Hace mucho que países con una economía real mucho más importante que la norteamericana, como China y Japón, no aceptan guardar dólares, sino que los han cambiado por Títulos del Tesoro norteamericano, que no se encuentran respaldados por los sobregirados bancos norteamericanos, sino por el Estado Norteamericano.  Si estos países decidieran cambiar estos Títulos (una especie de pagarés avalados por el Estado) por oro u otros activos con valor real, tales como empresas productivas o recursos naturales, poco quedaría en manos norteamericanas.  En otras palabras, la crisis actual está revelando que los Estados Unidos en su conjunto ha perdido capacidad para seguir pidiendo prestado.  Todos los otros países siguen manteniendo la ficción de que no pasa nada, pues todas tienen guardadas en sus bancos centrales enormes cantidades de papeles emitidos por los bancos norteamericanos (o sea dólares) y si esta moneda colapsara, todo el comercio internacional entraría en un proceso de crisis, pues las multinacionales tienen la mitad de sus operaciones dentro de Estados Unidos.  La verdad profunda de la actual crisis en las Bolsas es que la primera potencia económica mundial no tiene bienes concretos que respalden los cheque que repartió por el mundo en forma de dólares, de derivados financieros de todo tipo, de acciones y de deuda por la compra de empresas en todo el planeta.  El fracaso de la operación de anexión de los países petroleros del Oriente Medio, con la finalidad de respaldar estas promesas de pago con bienes reales de cambio inmediato (el petróleo, energía almacenada, es ideal para esto) ha desatado la desconfianza sobre el futuro económico de los Estados Unidos, país pobre en recursos naturales y fastuoso en sus gastos y consumos.  Si el flujo incesante de dinero deja de llegar desde todo el mundo a Estados Unidos, la crisis puede cobrar dimensiones colosales, y el mundo entero puede presenciar un colapso, hoy tan inimaginable como lo era el colapso de la Unión Soviética en 1990.  La Era de los Colosos está terminando, esto es irreversible. WM/ Buenos Aires, agosto-septiembre de 2007 N&P: El Correo-e del autor es Walter Moore ecodemocracia@gmail.com