LA ECONOMÍA MUNDIAL ESTÁ EN UN MOMENTO DELICADO.

Roberto Lavagna

La publicidad oficial sobre el récord de reservas ocultó el hecho de que muchas de esas reservas son alquiladas y no pueden ser contadas como parte de los anticuerpos.
 A diferencia de las últimas crisis financieras esta vez el epicentro se da en las economías desarrolladas. LA ECONOMÍA MUNDIAL ESTÁ EN UN MOMENTO DELICADO. 

Por Roberto Lavagna

 La mirada pesimista es que una crisis fuera de control en el centro tendría un impacto demoledor sobre la economía mundial.  La mirada optimista es que las autoridades monetarias y las Tesorerías de las principales economías del mundo cuentan con el poder de fuego suficiente como para controlar la situación. Argentina se encuentra en capacidad de resistir el golpe aun pese a los errores que el gobierno viene acumulando en los últimos veinte meses.  El factor estructural determinante en esta realidad es la restructuración de la deuda sin precedentes que hicimos con el equipo económico que me tocó conducir hasta noviembre de 2005.  Esa restructuración redujo drásticamente las necesidades de financiamiento externo del país. Esto no quiere decir que el margen para cometer errores sea demasiado grande.  El gobierno viene actuando con gran irresponsabilidad fiscal y eso limita su capacidad de maniobra. La ambición hegemónica en un año electoral lo llevó a aumentar el gasto público a un ritmo de 50% anual.  Pese al crecimiento de la economía y la inflación esas tasas de crecimiento del gasto público han diluido fuertemente el superávit de Tesorería.  La más elemental prudencia indica que en momentos en los cuales crece la incertidumbre lo lógico es tomar medidas para aumentar las defensas en lugar de reducirlas. La publicidad oficial sobre el récord de reservas ocultó el hecho de que una buena parte de esas reservas son en realidad alquiladas y no pueden ser contadas como parte de los anticuerpos. El falseamiento de las estadísticas ha sido otro error imperdonable que el país paga con pérdida de credibilidad internacional y una percepción de riesgo que es exagerada en razón de los fundamentos de la economía. Es insólito que el gobierno no haya tomado los recaudos elementales para asegurar el financiamiento del año en momentos en los cuales las condiciones para colocar deuda eran buenas.  Como sólo importan las elecciones y los vencimientos son en diciembre, nadie se ocupó de esto. Ahora parece que van a recurrir a los recursos de la ANSES que son de los jubilados para atender a estos vencimientos.  Un camino que no se debe recorrer.  No es para dramatizar porque lo que hicimos bien nos dio cierta holgura y hasta la ventaja de poder acumular tantos errores.  Es necesario alertar sobre la necesidad de recuperar el rumbo perdido y volver a actuar con sensatez en el manejo de la cosa pública porque vamos por muy mal camino. 

RL/