PARÍS HIZO SU APORTE A UNA CRISIS FINANCIERA CADA VEZ MÁS EXTENDIDA

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Los mercados bursátiles mundiales tuvieron ayer uno de sus días más negativos en un lustro. El desplome se originó en Francia, por contagio de Estados Unidos.  

La tensión financiera global golpeó internamente: la Bolsa cayó 3,3 por ciento y los bonos, otro tanto.

Imagen: AFP

 

El alivio en los mercados fue fugaz. Ayer volvió el temblor bursátil, en una de las jornadas más tensas del año. Wall Street registró su caída más profunda en cuatro años y medio, el Banco Central Europeo (BCE) se vio obligado a inyectar 130 mil millones de dólares para garantizar la liquidez del sistema financiero de ese continente y la Reserva Federal (banca central estadounidense) puso a disposición de los bancos unos 24 mil millones de dólares. El temor a una profundización de la crisis obligó a George Bush a intentar llevar tranquilidad a los consumidores estadounidenses, al descartar que las turbulencias vayan a afectar la marcha de la economía. En la Argentina hubo un fuerte retroceso de acciones y bonos, mientras que el dólar recuperó un centavo, al cerrar en 3,17 pesos para la venta.

El derrape afectó principalmente a los mercados de Europa, Estados Unidos y América latina. La Bolsa de París cayó 2,2 por ciento, la de Francfort, el 2,0; y la de Londres, el 1,9. El índice Dow Jones perdió 2,8 por ciento, la baja más pronunciada desde marzo de 2003. San Pablo cedió el 3,3 por ciento, lo mismo que el MerVal de Buenos Aires. También hubo una sensible caída de los títulos públicos. La tasa interbancaria londinense (Libor), en base a la cual ajusta la porción de la deuda argentina dolarizada, saltó del 5,3 al 5,9 por ciento anual.

El desplome de los mercados se originó en París, temprano en la mañana. Fue cuando el BNP Paribas, el mayor banco francés, anunció el congelamiento de tres fondos de inversión que tienen posiciones tomadas en deudas hipotecarias estadounidenses de baja calidad. Este corralito impedirá que los ahorristas puedan rescatar alrededor de 2200 millones de dólares. Momentos después de este anuncio, AIG, la mayor aseguradora del mundo, admitió que su operatoria sufrirá un impacto negativo por el problema de las hipotecas.

 

Algunos de los principales fondos de inversión internacionales habían emitido instrumentos financieros sofisticados (derivados), utilizando como garantía las hipotecas de baja calidad de estadounidenses. Con el aumento de la tasa en ese país y la caída en el valor de las propiedades, se nota un crecimiento explosivo en la deuda morosa en Estados Unidos. Las fuertes turbulencias en los mercados tienen que ver con la percepción, cada vez más nítida, de que la crisis puede significar un duro golpe para el mercado crediticio y para el sistema financiero internacional.

Fue en este contexto que George Bush se vio obligado a dar un mensaje de tranquilidad. Su intervención quiso dejar en claro que existe “liquidez suficiente” para atravesar la volatilidad de los mercados sin sobresaltos en la economía real. Por ahora, la visión de la Reserva Federal es que el mayor peligro para Estados Unidos es la inflación, en desmedro de la caída de los activos financieros e inmobiliarios. Sin embargo, ayer se publicaron diversos informes de bancos internacionales advirtiendo sobre el impacto que podría tener el “efecto pobreza” de los inversores. En concreto, su efecto negativo sobre la marcha económica.

En medio del desplome generalizado, los principales papeles de la deuda argentina registraron quebrantos de entre 2,7 y 3,7 por ciento. El que más bajó fue el Par nominado en pesos. La única buena noticia fue el abaratamiento de la tasa de interés interbancaria. El “call” cayó al 8,2 por ciento anual, un nivel cercano al de antes de esta crisis. La tendencia bajista se debe a que el Central inyectó liquidez en el mercado, al licitar Letras y Notas por un monto inferior al que vencía: colocó 1000 millones de pesos contra compromisos por 1400 millones. Esa diferencia de 400 millones tranquilizó el mercado e hizo descender el costo del dinero. Las reservas, en tanto, se estabilizaron en 43.904 millones de dólares.