GUATEMALA: COMISIÓN CONTRA LA IMPUNIDAD AVANZA

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El informe del 24 de abril de 1998, sobre DD.HH. fue la causa de la muerte de Monseñor Gerardi asesinado por el ejército a golpes de ladrillo. COMISIÓN CONTRA IMPUNIDAD, TEMA DE LA SEMANA EN GUATEMALASugieren aprovechar la Comisión para resolver el asesinato de los diputados salvadoreños o la muerte de Monseñor Juan Gerardi. Guatemala, 4 ago (PL) La discusión y aprobación en el Congreso de la República de la polémica Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG) fue el tema informativo más destacado durante la semana que finaliza hoy en Guatemala. La entidad, cuyo objetivo será recabar información sobre grupos paralelos de poder y organizaciones criminales enquistadas en las estructuras del Estado, motivó debates parlamentarios durante más de medio año. Luego de un dictamen desfavorable en la comisión de Relaciones Exteriores, presidida por el Frente Republicano Guatemalteco, del ex dictador Efraín Ríos Montt, la polémica subió de tono dentro y fuera del legislativo. Incluso dio lugar a una crisis interna dentro de la Unidad Nacional de la Esperanza cuando dos de sus diputados apoyaron el dictamen contra la iniciativa, pese a la opinión contraria de su secretario general y candidato a la presidencia, Alvaro Colom. Finalmente el miércoles 1 de agosto ocurrió una inédita unión de varias bancadas y se logró aprobar por mayoría absoluta el funcionamiento de la CICIG. Organizaciones sociales y humanitarias saludaron la actuación de los legisladores y calificaron a la comisión de instrumento muy útil para combatir al crimen organizado y romper los muros de la impunidad. De inmediato también comenzaron a circular recomendaciones sobre cuáles deberían ser los objetivos prioritarios del grupo de investigadores, que será seleccionado por la Organización de Naciones Unidas para un mandato de dos años prorrogables. La depuración de la policía, la desarticulación de las mafias de tratantes de indocumentados en la dirección de Migración y el reordenamiento del sistema de prisiones son las propuestas del Organismo Ejecutivo. Representantes de la sociedad civil sugieren aprovechar la Comisión para resolver algunos casos paradigmáticos, como el asesinato de los diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano o la muerte de Monseñor Juan Gerardi. En lo que hay coincidencia plena es en la necesidad de un compromiso político serio del gobierno y los órganos de la aplicación de justicia para alcanzar los objetivos de la CICIG y garantizar la seguridad y tranquilidad ciudadana. DISCURSO DE MONSEÑOR JUAN GERARDI CON OCASIÓN DE LA PRESENTACIÓN DEL INFORME REMHICatedral Metropolitana de Guatemala, 24 Abril 1998 El Proyecto REMHI ha sido un esfuerzo que se sitúa dentro de la Pastoral de los Derechos Humanos, que a su vez es parte de la Pastoral Social de la Iglesia: es una misión de servicio al hombre y a la sociedad. Ante los temas económicos y políticos, mucha gente reacciona diciendo: "¿para qué se mete en esto la Iglesia".  Quisieran que nos dedicáramos únicamente a los ministerios.  Pero la Iglesia tiene una misión que cumplir en el ordenamiento de la sociedad, que incluye los valores éticos, morales y evangélicos.  ¿Qué nos dicen los mandamientos? "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".  Precisamente hacia ese prójimo tiene que dirigir su misión la Iglesia. El Papa Juan Pablo II nos dice, hablando a los laicos: "Redescubrir la dignidad de la persona humana constituye una tarea esencial de la Iglesia". Esta también fue la labor evangelizadora de Jesús.  El Señor puso la dignidad de las personas como centro del Evangelio. El Proyecto REMHI en el confluir del trabajo pastoral de la Iglesia es una denuncia, legítima, dolorosa que debemos de escuchar con profundo respeto y espíritu solidario.  Pero también es un anuncio, una alternativa para encontrar nuevos caminos de convivencia humana.  Cuando emprendimos esta tarea nos interesaba conocer, para compartir, la verdad, reconstruir la historia de dolor y muerte, ver los móviles, entender el porqué y el cómo.  Mostrar el drama humano, compartir la pena, la angustia de los miles de muertos, desaparecidos y torturados; ver la raíz de la injusticia y la ausencia de valores. Este es un modo pastoral de hacer las cosas. Es trabajar a la luz de la fe, encontrar el rostro de Dios, la presencia del Señor.  En todos estos acontecimientos, es Dios quien nos está hablando. Estamos llamados a reconciliar.  La misión de Jesús es reconciliadora.  Su presencia nos llama a ser reconciliadores en esta sociedad quebrada, tratando de ubicar víctimas y victimarios dentro de la justicia.  Hay gente que murió por un ideal. Y los verdugos fueron muchas veces instrumentos.  La conversión es necesaria, y nos toca abrir los espacios para estimularía.  No se trata de aceptar los hechos simplemente. Es menester reflexionar y recuperar los valores. Queremos contribuir a la construcción de un país distinto.  Por eso recuperamos la memoria del pueblo.  Este camino estuvo y sigue estando lleno de riesgos, pero la construcción del Reino de Dios tiene riesgos y sólo son sus constructores aquellos que tienen fuerza para enfrentarlos. El 23 de junio de 1994, las partes que negociaron los acuerdos de paz manifestaron su convicción del "derecho que asiste a todo el pueblo de Guatemala de conocer plenamente la verdad" sobre los acontecimientos ocurridos durante el conflicto armado, "cuyo esclarecimiento contribuirá a que no se repitan las páginas tristes y dolorosas y que se fortalezca el proceso de democratización en el país", y subrayaron que esta es una condición indispensable para lograr la paz.  Este es parte del preámbulo del Acuerdo que creó la Comisión del Esclarecimiento Histórico, que ahora también está concluyendo su importante labor. La Iglesia se hizo eco de este anhelo y se comprometió a la búsqueda de "conocer la verdad", convencida de que, como dijo el Papa Juan Pablo II la "Verdad es la fuerza de la paz" (Jornada Mundial por la Paz, 1980).  Como parte de nuestro Iglesia, asumimos responsablemente y en conjunto esta tarea de romper el silencio que durante años han mantenido miles de víctimas de la guerra y abrió la posibilidad de que hablaran y dijeran su palabra, contaran su historia de dolor y sufrimiento a fin de sentirse liberadas del peso que durante años las ha abrumado. Este ha sido esencialmente el propósito que ha animado el trabajo que durante estos tres años ha realizado el Proyecto REMHI: conocer la verdad que a todos nos hará libres (Juan, 8-32). Nosotros, como personas de fe, descubrimos en el acuerdo del esclarecimiento histórico un llamado de Dios a nuestra misión como Iglesia: la verdad como vocación de toda la humanidad.  Desde la Palabra de Dios no podemos ocultar o encubrir la realidad, no podemos tergiversar la historia ni debemos silenciar la verdad. San Pablo, hace veinte siglos, hacia una afirmación que nuestra historia reciente la ha confirmado fehacientemente: "Se está revelando desde el cielo la reprobación de Dios contra toda impiedad e injusticia humana, la de aquellos que reprimen con injusticias la verdad" (Rom, 1,18).  La verdad en nuestro país ha sido torcida y acallada. Dios se opone inflexiblemente al mal en cualquier forma que se presente.  La raíz de la ruina, de las desgracias de la humanidad, nace de una oposición deliberada a la verdad, que es la realidad radical de Dios y del hombre. Y esta realidad es la que ha sido intencionalmente deformada en nuestro país a lo largo de 36 años de guerra contra la gente. De ahí que el "esclarecimiento histórico", decíamos los Obispos en la carta pastoral ¡Urge la Verdadera Paz !, "no sólo es necesario, sino indispensable para que el pasado no se repita con sus graves consecuencias. Mientras no se sepa la verdad, las heridas del pasado seguirán abiertas y sin cicatrizar". No tenemos la menor duda, como Iglesia, que el trabajo que hemos realizado en estos años ha sido una historia de gracia y de salvación, un verdadero paso hacia la paz como fruto de la justicia, que ha ido suavemente regando semillas de vida y dignidad por todo el país, siendo gestor y partícipe el mismo pueblo sufrido.  Ha sido un bello servicio de veneración a los mártires y de dignificación de las víctimas que fueron blanco de los planes de destrucción y muerte. Abrirnos a la verdad, encarar nuestra realidad personal y colectiva no es una opción que se puede aceptar o dejar, es una exigencia inapelable para todo ser humano, para toda sociedad que pretenda humanizarse y ser libre.  Nos sitúa ante nuestra condición más radical como personas: somos hijos e hijas de Dios, llamados a participar de la libertad del Padre. Años de terror y muerte han desplazado y reducido al miedo y al silencio a la mayoría de guatemaltecos.  La verdad es la palabra primera, la acción seria y madura que nos posibilita romper ese ciclo de violencia y muerte, y abrirnos a un futuro de esperanza y luz para todos. El trabajo de REMHI ha sido una empresa asombrosa de conocimiento, profundización y apropiación de nuestra historia personal y colectiva.  Ha sido una puerta abierta para que las personas respiren y hablen en libertad, para la creación de comunidades con esperanza.  Es posible la paz, una paz que nace de la verdad de cada uno y de todos: Verdad dolorosa, memoria de las llagas profundas y sangrientas del país; verdad personificante y liberadora que posibilita que todo hombre y mujer se encuentre consigo mismo y asuma su historia; verdad que a todos nos desafía para que reconozcamos la responsabilidad individual y colectiva y nos comprometamos a que esos abominables hechos no vuelvan a repetirse. El compromiso de este Proyecto con la gente que dio su testimonio ha sido recoger su experiencia en este Informe y apoyar globalmente las demandas de las víctimas.  Pero entre las expectativas y nuestro compromiso también se encuentra la devolución de la memoria.  El trabajo de búsqueda de la verdad no termina aquí, tiene que regresar a donde nació y apoyar mediante la producción de materiales, ceremonias, monumentos etc. el papel de la memoria como un instrumento de reconstrucción social. El Papa Juan Pablo II nos dice: "Es preciso mantener vivo el recuerdo de los sucedido: es un deber concreto."  Lo que la Segunda Guerra Mundial significó para los europeos y para el mundo se ha podido comprender en estos 50 años transcurridos gracias a la adquisición de nuevos datos que han mantenido un mejor conocimiento de los sufrimientos que causó (50 Aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial). Esto es lo que ha hecho el Proyecto REMHI en Guatemala. Conocer la verdad duele pero es, sin duda, una acción altamente saludable y liberadora. Los miles de testimonios de las víctimas, los relatos de los crímenes horrorosos son la actualización de la figura de "Siervo sufriente de Yahvé", encarnado en el pueblo de Guatemala: "Mirad a mi siervo -dice Isaías- muchos se espantaron de él, desfigurado no parecía hombre, no tenía aspecto humano… El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso y herido de Dios…" (Is. 52.13-53,4) La actualización y memoria de estos hechos dolorosos nos confrontan con una palabra original de nuestra fe: "Caín, ¿dónde está tu hermano Abel? No sé, contestó. ¿Soy acaso el guardián de mi hermano? Replicó Yahvé: ¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar desde el suelo hasta mí" (Gen, 4,9-10). El asesinato de Monseñor Gerardi, sucedió a las pocas horas de la publicación del informe de la Iglesia sobre derechos humanos CONDENAN ASESINATO DE MONSEÑOR JUAN GERARDI  (Washington, D.C., 27 de abril de 1998) — Human Rights Watch y Physicians for Human Rights condenan enérgicamente el asesinato de Monseñor Juan Gerardi Conedera, fundador y coordinador general de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA) y obispo auxiliar de la Ciudad de Guatemala.  Monseñor Gerardi fue un gran defensor de los derechos humanos en Guatemala. Human Rights Watch y Physicians for Human Rights Watch expresan sin reserva su aprecio y solidaridad con todos aquellos que trabajan actualmente en la ODHA en esta hora de luto.  Las dos organizaciones extienden su profunda condolencia a todos aquellos que defienden los derechos humanos en Guatemala, amigos y familiares del fallecido. El asesinato de Monseñor Gerardi, a las pocas horas de la publicación del informe de la Iglesia sobre derechos humanos, representa un grave retroceso que nos recuerda prácticas brutales que erróneamente creíamos superadas en Guatemala. José Miguel Vivanco, Director Ejecutivo de la División de las Américas de Human Rights Watch En una carta dirigida al Presidente de Guatemala el día de hoy, Human Rights Watch y Physicians for Human Rights instan a que se realice una investigación exhaustiva e imparcial de este hecho y se castigue a su autor o sus autores a la brevedad. Igualmente, los dos organismos internacionales instan a las autoridades guatemaltecas a que adopten medidas especiales, incluyendo medidas de protección, para garantizar a los miembros de las organizaciones de derechos humanos que trabajan en Guatemala el libre ejercicio de sus derechos y libertades sin intimidación alguna. "No puedo subestimar la dedicación y compromiso de Monseñor Gerardi en la protección y promoción de los derechos humanos de todos los guatemaltecos," dijo el Dr. José Miguel Vivanco, Director Ejecutivo para las Américas de Human Rights Watch.  El Dr. Vivanco agregó: "El asesinato de Monseñor Gerardi, a las pocas horas de la publicación del informe de la Iglesia sobre derechos humanos, representa un grave retroceso que nos recuerda prácticas brutales que erróneamente creíamos superadas en Guatemala." El eminente Dr. Robert Kirshner de Physicians for Human Rights viajó hoy a Ciudad de Guatemala con el propósito de practicar una autopsia al cuerpo de Monseñor Gerardi.  Por su parte, el Director Ejecutivo de la división de las Américas de Human Rights Watch, Dr. José Miguel Vivanco junto a Marina Kaufman, Vice Presidenta de la organización, están viajando a Guatemala el 28 de abril de 1998 para asistir al funeral de Mons. Gerardi y entrevistarse con las máximas autoridades del país. Las organizaciones destacaron el posible nexo entre la publicación de Guatemala: Nunca Más, en la cual la Iglesia documentó 55,021 casos de violaciones a los derechos humanos y el asesinato del Monseñor Gerardi a las pocas horas.  En la gran mayoría de estos casos, la Iglesia responsabilizó el Ejército guatemalteco.  Según la información recibida por Human Rights Watch y Physicians for Human Rights, el 26 de abril entre las 9 y 10 de la noche, Monseñor Gerardi regresó a su residencia en la Iglesia San Sebastián, en Zona 1 en la Ciudad de Guatemala.  Cuando entró al garaje en su coche, Monseñor Gerardi fue atacado brutalmente por un desconocido.  Aparentemente, el asesino — quien entró y salió del garaje antes de la llegada del obispo — dio varios golpes a Monseñor Gerardi en la cabeza con un bloque de hormigón, asesinándole salvajemente. MONSEÑOR JUAN GERARDI, MÁRTIR DE LA VERDADMayo 27, 2006 Monseñor JUAN GERARDI nació en la Ciudad de Guatemala un 27 de diciembre de Nació en la Ciudad de Guatemala, el 27 de diciembre de 1922. Estudió en Guatemala y en los Estados Unidos, ordenándose sacerdote el 21 de diciembre de 1946. Posteriormente fue asignado por sus superiores a servir como cura párroco en varios pueblos del interior de Guatemala por lo que tuvo contacto con la extrema pobreza y explotación con que, como en toda Latinoamérica viven los indígenas, los verdaderos dueños del continente. Entre 1980 y 1983, años aciagos para el pueblo hermano de Guatemala, por la lucha entre el ejército y la guerrilla, ocupa el Obispado de El Quiché, desde donde denuncia la muerte de muchos catequistas y Delegados de la Palabra. Aprovechando que debe viajar a El Vaticano, para asistir al Sínodo de la Familia se le impide el ingreso al país, por lo que solicita asilo político en El Salvador en donde se le niega.  Debe recordarse que en ese momento este país centroamericano, estaba gobernado por dirigentes muy cercanos a los asesinos del otro mártir centroamericano Oscar Arnulfo Romero. Termina asilado en Costa Rica. Una vez vuelto a su país natal crea la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado, desde donde investiga las víctimas de la violencia y la violación sistemática de los derechos humanos en su país.  Lleva a cabo el proyecto Interdiocesano Recuperación de la Memoria Histórica, con el fin de conocer la verdad de los múltiples crímenes cometidos en su patria, sobre todo durante el Gobierno del pastor evangélico Efraín Ríos Montt. Este informe fue la causa de la muerte de Monseñor Gerardi. Expuesto el 24 de abril de 1998, el informe en donde se prueba que aproximadamente el 90% de los crímenes de lesa humanidad, en contra del pueblo de Guatemala, fueron cometidos por el ejército y no por la guerrilla como el gobierno mantenía el 28 de abril entra al martirologio centroamericana al ser asesinado a golpes de ladrillo y con otros instrumentos contundentes.  La presentación de los resultados de REMHI tuvo lugar el 24 de abril de 1998; el 26 de abril de 1998, Monseñor JUAN GERARDI muere asesinado. Por la muerte de Gerardi fueron condenados varios militares, ex guardaespaldas de la presidencia y el sacerdote Juan Orantes. La jueza Barrios, quien llevó el caso tuvo que exiliarse en España, víctima de múltiples amenazas. AL BUEN PASTOR GERARDI MÁRTIR DE LA MEMORIAhttps://servicioskoinonia.org/martirologio/textos/gerardi.htm Venías del Quiché, del Quiché mártir; de la tierra arrasada; de los muchos exilios de tu Pueblo; de una larga agonía de silencios y esperas; de unos altos volcanes, contenidos de indignación profética…. Querías “construir un país otro”, soñabas una nueva Verapaz.”La construcción del Reino tiene riesgos”, lo sabías muy bien, pero vivías los derechos humanos como sueños divinos; con tu sed de justicia verdadera; en tu opción por las víctimas, que son también los pobres. Venías libre y fuerte, curtido en Evangelio, vestido de una chumpa popular, con buen humor chapín, Juanito, monseñor, sabio y correcto como un patriarca maya. Levantaste tu voz en el Congreso,en los foros del mundo,  y el informe del REMHI y de la ODHA recogían, por fin, la voz callada, la verdad de la Historia. Vigía de la noche y de la aurora, pastor de un Pueblo insomne, la paz necesitaba la firma de tu sangre y la diste, total, limpia y hermosa como un cáliz de Pascua. Quebrantaron tus ojos, porque vieron la masacre de un Pueblo; la concha de tu oído que acogió su clamor inteminable; tu boca profetisa que le ha devuelto el canto….Pero en tu rostro, roto por el odio, como en un colectivo lienzo de la Verónica, han reaparecido todos los rostros muertos, vivientes para siempre! Las columnas matrices de nuestra catedral han puesto al sol de Dios y de la Historialos nombres que ha marcado la sangre del Cordero. Y el 26 de Abril se ha vuelto fecha-hito, aleluya pascual de marimba y claveles, kairós de libertad en la Iglesia y la Patria. La piedra que trizó tu cuerpo ungidote hizo piedra angular de la memoria viva. Vamos a hacer verdad de la memoria y “esa verdad será que no hay olvido”.Habrá perdón, pero no habrá olvido. Juramos: “Guatemala: ¡Nunca más!”Nunca más dictaduras ni masacres,ni miedos suicidas, ni cómplices silencios.¡Siempre más Guatemala, libre, india, fraterna! Y granará el maíz de la justicia maya,florecerá la paz en las orquídeas-blancas de luz, moradas de memoria-,y el vuelo del quetzal bordará la utopía. Tu muerte, buen pastor, no ha sido en vano.Guiados por tu ejemplo, nosotros seguiremosforjando la verdad y la justicia, dando la voz al canto enmudecido, dando esperanza al Pueblo caminante, dando la vida al Reino de los pobres. La sombras del poder y la mentira pretenden empañar, inútilmente, la gracia de tu gloria.¡Ya estás en plena Luz, en vera Paz,y eres la Iglesia viva, la nueva Guatemala! ¡Nadie nos borrará de la memoriatu memoria, GERARDI, mártir de la Memoria !