¡ CIAO MICHELANGELO!

Leonardo Killian - Fernandez Baraibar - N&P

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Lo mejor de Michelangelo Antonioni fue “su” Mónica Vitti, que era nacional y popular. ¡¿que mas se necesita para alcanzar el cielo?! MG/N&P

 MICHELANGELO Por Leonardo Killian Tenía 16 años cuando vi Blow Up. La fui a ver porque sabía algunas cosas: Estaba basada en un cuento de Cortazar "Las babas del diablo" que acababa de leer, una edición barata de "El Perseguidor y otros cuentos".  Se situaba en el swinging London y yo a esa altura de vida estaba enloquecido con la música Beat y tercero, por lo que sabía del cuento, la historia giraba en torno a un fotógrafo. En ese año, me habían rajado del Vieytes por agarrarme a trompadas con un Profe de Cívica y me había puesto a estudiar fotografía. Lo que no esperaba es que apareciera esa monumental Vanessa Redgrave, a quien le dediqué un sinfín de sesiones de "amor propio". Después, puesto a estudiar Cine creo que no dejé nada por ver de toda la obra de este tano enorme. La sensación que tengo es, como si se me hubiese muerto un tío ya jovato. Esos que que nos han acompañado y uno hace mucho que ya no ve pero sepromete ir a visitarlos algún día. Se murió el Maestro Antonioni un genio irrepetible, casi al mismo tiempo que Bergman. Todo un fin de época. LK/ N&P: El Correo-e del autor es "Leonardo Killian" elgatocanoso@yahoo.com.ar  BERGMAN & ANTONIONILas Comparaciones son Odiosas  Por Julio Fernandez Baraibar Nunca me gustó Antonionni  como admiré hasta el fanatismo a Ingmar Bergman. La primera película que vi de éste fue La Fuente de la Doncella, en el cine Avenida de Tandil, cuando tendría unos quince años y cuando la prohibición a menores de 18 era soslayada por muy cancheros cortabilletes.  Quedé impactado para toda la vida.  Leía con devoción los comentarios y análisis -verdaderos tratados estéticos, filosóficos y hasta religiosos- que sobre cada una de las películas escribía en el semanario Leoplan el gran crítico Leo Sala que, junto con Homero Alsina Thevenet, habían descubierto a Bergman unos años antes, cuando su nombre era absolutamente desconocido fuera de Suecia. Aseguro que una de las razones íntimas, secretas y jamás confesadas que me llevaron a Suecia, o mejor dicho a elegir Suecia cuando me tuve que ir del país, fue la posibilidad de entender el idioma que hablaban los personajes de Bergman, esos largos monólogos con un primer plano sobre el rostro del actor, por el que surgen el dolor de la soledad, la amputación que provoca la muerte, el misterio de la existencia del mal… y del bien, la arbitrariedad compulsiva del amor y la perplejidad que produce la inexistencia de Dios. Quería hablar como Max von Sydow, frente al fuego, reflexionando sobre la ilegitimidad de los hombres para castigar, después de haber destrozado a los despiadados patanes que violaron a su hija.  Quería que mis palabras sonaran como las de Gunnar Björnstrand, el escudero de El Séptimo Sello, con la convicción casi palpable de su sentido común.  Pretendía el tono y las maneras de Jarl Kulle en Ni hablar de esas mujeres. Grande fue mi sorpresa, al llegar a la tierra escandinava que mi admirado Bergman era estúpidamente despreciado por todos aquellos amigos, solidarios por otra parte con mi exilio y con el sufrimiento de mi patria.Una visión reducida a un vulgar economicismo positivismo condenaba a Ingmar Bergman al delito de ser un artista burgués, de preocuparse tan sólo por los problemas espirituales de la burguesía y ser, para esta simple y ramplona visión, ciego a los dolores del proletariado. Mi admiración causaba estupor en mis contertulios suecos.  Una mezcla de incredulidad e incomprensión se reflejaba en sus rostros cuando les decía que había visto El Séptimo Sello cuatro o cinco veces y que la última película que recordaba haber visto en la Argentina antes de irme era Sonata Otoñal.  Les costaba ubicar esta información en su adocenada visión de hirsutos guerrilleros colgando latifundistas o de heroicos estudiantes apaleados por brutales militares. Resultó más fácil que yo aprendiera el idioma de Bergman que convencer a sus compatriotas que lo que sus películas reflejaban incluía también esta falta de perspectiva cultural, este reduccionismo cuadrado, esta estólida incapacidad de entender la existencia de un mundo que no es posible medir, pesar o expresar en gráficos, que el desarrollo capitalista impone sobre los ilotas, impidiéndoles así toda posible rebelión exitosa. Pero, volviendo al principio, Antonionni me resultó pesado y aburrido. Sus "famosos tiempos muertos", que enloquecían a sus admiradores, me resultaron fatigosos, tediosos. Veo en él una indagación en el alma humana que no adquiere la capacidad de generalización que encontré en el sueco.  Curiosamente, en sus historias, sobre todo en la trilogía famosa, me resulta difícil separar las anfractuosidades de sus personajes de la clase social que expresan.  No he podido verlas sino como simple expresión de hastío satisfecho.  Mientras los monólogos a cámara de Bergman tienen en mí un poder casi hipnótico, la lentitud, la falta de elipsis de Antonionni me adormece y aburre. Anoche, en homenaje a Ingmar Bergman, volví a ver su último largometraje: Sarabanda.  Tengo para mí que estaba convencido que con él se iba para siempre todo un mundo.  La película empieza con el relato de Liv Ullman sobre las cientos de fotografías desparramadas en una mesa.  La película trata de dar orden a esos recuerdos. Y termina sin futuro posible. La protagonista joven del filme se pierde sin dejar rumbo ni huella. Y la sonrisa diabólica del duende de Fárö parece decirnos: "Se los dejo ahí para que lo piensen después que me vaya". JFB/ N&P: El Correo-e del autor es Julio Fernandez Baraibar fernandezbaraibar@yahoo.com.ar  FALLECE EL MAESTRO DE LA MODERNIDAD, MICHELANGELO ANTONIONI, A LOS 94 AÑOS Roma, 31 jul (PL) El realizador italiano Michelangelo Antonioni, considerado uno de los grandes de la edad de oro del cine de su país, falleció en esta capital a los 94 años, anunciaron hoy sus familiares. El séptimo arte internacional está de luto Antonioni murió la víspera, el mismo día que el cine mundial perdió a otra de sus figuras más prestigiosas, el cineasta sueco Igmar Bergman. Según su esposa, Enrica Fico, su deceso se produjo de manera apacible. Con su muerte el séptimo arte pierde a uno de sus personajes cumbres, autor de títulos como Desierto rojo, Blow up, Identificación de una mujer y La aventura, entre otros. Bautizado como el maestro de la modernidad, se mantenía activo a su avanzada edad incursionando en el mundo de las artes plásticas. WIN WENDERS, DESPIDE EN FERRARA AL CINEASTA MICHELANGELO ANTONIONI Ferrara.  Con una ceremonia sobria marcada por los cantos fúnebres y los recuerdos fue despedido este jueves en la basílica de San Giorgio, en Ferrara, su ciudad natal, el realizador Michelangelo Antonioni, el último de la estirpe de los grandes maestros que dieron fama y prestigio al cine italiano. En la elegante y antigua iglesia de su infancia se congregaron unas quinientas personas, entre ellas un grupo de amigos íntimos, familiares y gente común para dar el último adiós a Antonioni, quien falleció el lunes en Roma a los 94 años. "Ahora está más allá de las nubes, donde puede volver a hablar", comentó al término de la ceremonia con consternada inspiración poética el director de cine alemán, Win Wenders, quien fue su amigo y coautor de uno de sus últimos filmes Más allá de las nubes, realizado en 1995, cuando el maestro estaba enfermo y había perdido el uso del habla. Más que actores y gente de la farándula, asistieron sus amigos, entre ellos el guionista y poeta Tonino Guerra y el historiador del cine, Aldo Tassone. "Su cuerpo expuesto aquí me transmite serenidad. Michelangelo terminó como siempre quiso, entre la neblina de Ferrara, su ciudad", sostiene Guerra, quien trazó ante los asistentes un recuerdo de la aguda personalidad del cineasta, ícono de la introspección, cuya mirada moderna transformó el cine. "Eran maravillosas sus discusiones y sus gestos democráticos", recuerda Guerra. En primera fila, frente al ataúd de madera clara con una cruz fina dorada, rodeado de pocas coronas de flores, se encontraba su esposa Enrica Fico, su compañera por 35 años y su sobrina Elisabetta, a la que el cineasta había pedido el año pasado que lo enterrara en el cementerio de Ferrara, al lado de la tumba de sus padres. Nadie lloraba, nadie dejó ver la emoción, sólo el respeto y la admiración dominaron la ceremonia, celebrada por el padre Massimo Manservisi, un sacerdote apasionado de cine y a su vez director, quien elogió la visión abierta a los interrogantes y curiosa de Antonioni. "Como Nicodemo (líder de los fariseos que defendió a Cristo), Michelangelo era atento a los señales, diseccionaba el ser humano, sus ojos eran como los de un pintor flamenco", dijo el sacerdote. Frente a las autoridades locales y regionales, la vicealcalde de la ciudad, Rita Tagliati, que decretó una jornada de luto, anunció que el museo de Antonioni, abierto desde 1995 por el mismo maestro, será completamente remodelado para alojar más obras y filmes. Pese a haber militado en las filas del otrora Partido Comunista italiano, el "intelectual del cine" y "mago de la luz", como lo han calificado, quiso que le celebraran un tradicional funeral católico. "Una vez le preguntaron a Antonioni en una entrevista si creía en Dios y respondió: sí, algunas veces, de noche", contó el sacerdote, quien resaltó la capacidad del artista de superar la enfermedad que lo mantuvo paralizado y sin habla por 22 años tras un derrame cerebral. Una larga fila de personas, muchas de ellas ancianas, desfiló frente al ataúd cerrado y despidió con un largo aplauso a este gigante del cine que fue enterrado con la misma discreción y elegancia con la que vivió. "Vinimos muchas veces con Michelangelo a Ferrara, por el río Po y venir a Ferrara era un viaje a la luz, a la luz de siempre. Buscaba siempre esa luz, su ciudad, por ello descansará aquí", admitió su viuda. "Bergman y Antonioni eran los intérpretes de esa angustia que afecta el mundo contemporáneo, de los sentimientos del mundo de la posguerra", comentó el histórico de cine italiano Aldo Tassone. Su cine, marcado por la obsesión de la imagen y la búsqueda de un lenguaje formal y estético, con escenas largas y lentas, servía en realidad para indagar en el mundo interior de sus personajes, en un espacio enigmático. Películas como Desierto rojo (1964), Blow up, adaptación de un relato de Julio Cortázar, sobre el inquietante descubrimiento de un delito gracias a una fotografía y "Profesión reportero", marcaron la historia del cine. Director de unos 20 filmes, recibió numerosos premios en el curso de su carrera, entre ellos el León de Oro de la Mostra de Venecia en 1964 por Desierto Rojo y la Palma de Oro del Festival de Cannes (Francia) en 1967 por Blow up. Igualmente obtuvo el premio especial del jurado en Cannes en 1982 por "Identificación de una mujer" y el Oscar de Hollywood en 1995 por el conjunto de su carrera así como el León de Oro a toda una carrera en Venecia en 1997. Brillante intelectual, autor o coautor de la mayoría de sus guiones, sus películas reflejan una mirada muy personal sobre la realidad en la que el uso del simbolismo visual acerca a temas como la alienación, el aburrimiento o el erotismo sin amor. En los años 60, su estilo se confirmó con una serie de filmes, entre ellos El eclipse, interpretado por su actriz fetiche, Monica Vitti, también su compañera sentimental por una decena de años. Después de 13 años inmovilizado y privado del habla como consecuencia del derrame cerebral, Antonioni dirigió junto con Wim Wenders Más allá de las nubes (1995), película que obtuvo dos premios en el Festival de Venecia de ese año. Al cumplir 90 años en septiembre del 2002, enfermo, fue homenajeado en Roma por el mundo del cine italiano con una velada especial.  En los últimos años regresó a la dirección ayudado por su esposa para realizar dos filmes: un documental sobre la restauración del Moisés de Miguel Angel en 2004 y con un episodio del filme Eros, presentado en el festival de Venecia ese mismo año. Sus películas deliberadamente lentas y sesgadas no siempre atrajeron al gran público, pero filmes como "L'Avventura" lo transformaron en un ícono para directores como Martin Scorsese, quién describió a Antonioni como un poeta con la cámara. BREVE BIOGRAFIADE ANTONIONI Michelangelo Antonioni (Ferrara, 29 de septiembre de 1912 – Roma, 30 de julio de 2007); cineasta, escritor y pintor italiano. Se graduó en economía por la Universidad de Bolonia, llegó a Roma en 1942 donde cursó estudios en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Cinecittà.  Allí conoció a algunos de los artistas con los que cooperó en los años siguientes; entre ellos Roberto Rossellini, "padre" de la escuela del Neorrealismo italiano. Politicamente se describió a sí mismo como anti-fascista, así como "marxista intelectual", pero algunos autores dudan sobre su seguimiento a esta ideología.  En contraste con su contemporáneo Federico Fellini, cuyas primeras obras giran en torno a la vida de las clases obreras y los inadaptados sociales, las películas más representativas de Antonioni se basan en las élites y burguesías urbanas y en cómo se relacionan con un entorno que apenas entienden. Una de las obras más célebres de este cineasta es "Blow-Up, deseo de una mañana de verano", basada en un relato corto de Julio Cortázar; se trata de una película ambientada en el swinging London y basada en la peripecia de un fotógrafo que cree descubrir un asesinato a través de sus fotografías. Antonioni murió el 30 de julio de 2007 a los 94 años, el mismo día que otro de los grandes cineastas del siglo XX, Ingmar Bergman. Filmografía    1. Eros (2004) (el segmento llamado "Il filo pericoloso delle cose"/El hilo peligroso de las cosas)   2. Lo Sguardo di Michelangelo, (2004) La mirada de Michelangelo   3. Al di là delle nuvole (1995) Más allá de las nubes (España) Codirigida con Wim Wenders   4. Noto, Mandorli, Vulcano, Stromboli, Carnevale (1993)   5. 12 registi per 12 città (1989) (Segmento: "Roma") 12 directores para 12 ciudades   6. Kumbha Mela (1989)   7. Identificazione di una donna (1982) Identificación de una mujer (España)   8. Il Mistero di Oberwald, (1981) El misterio de Oberwald (España) Basada en un relato de Jean Cocteau   9. Suffer or Die (1979) Sufra o muera  10. Professione: reporter (1975) El reportero (España)  11. Chung Kuo – Cina (1972)  12. Zabriskie Point (1970)  13. Blow-up (1966) Blow-Up (Deseo de una mañana de verano) (España) (Film basado en el relato "Las babas del diablo", de Julio Cortázar  14. I Tre volti, (1965) Las tres caras (segmento "Il provino"/La pruebita) tcc Tres perfiles de mujer (España)  15. Il Deserto rosso, (1964) El desierto rojo (España)  16. L'Eclisse (1962) El eclipse (España)  17. La Notte (1961) La noche (España)  18. L'Avventura (1960) La aventura (Argentina) (España)  19. Nel segno di Roma (1959) (Uncredited) Bajo el signo de Roma (España)  20. Il Grido (1957) El grito (Argentina) (España)  21. Le Amiche (1955) tcc Las amigas (España), Basada en un relato de Cesare Pavese  22. L'Amore in città (1953) (Segmento "Tentato suicido"/Intentado suicidio) tcc Amor en la ciudad (España)  23. I Vinti (1953) Los vencidos  24. La Signora senza camelie (1953) La señora sin camelias  25. Cronaca di un amore (1950) Crónica de un amor  26. La Funivia del faloria (1950) El funicular del (monte) Faloria  27. La Villa dei mostri (1950) El caserón de los monstruos  28. L'Amorosa menzogna (1949) La amorosa mentira  29. Bomarzo (1949)  30. Ragazze in bianco (1949) Muchachas de blanco  31. Sette canne, un vestito (1949) Siete perros, un vestido  32. Superstizione (1949) Superstición  33. Nettezza urbana (1948) Limpieza (de basura) urbana  34. Oltre l'oblio (1948) Tras el olvido  35. Roma-Montevideo (1948)  36. Gente del Po (1943) ANTONIONI, UN NUEVO PARADIGMA ESTÉTICO Algunos definen a Antonioni como un clásico moderno, otros destacan que abrió nuevos caminos con sus innovaciones estéticas, o incluso le atribuyen un cambio de paradigma en la historia del cine.  Bajo su mirada, realmente cada movimiento de cabeza, cada gesto, cada movimiento de la cámara, se vuelve algo necesario, inamovible, inconfundible”, opinó una vez sobre el Wim Wenders, quien no sólo lo conoció de cerca sino que trabajó codo a codo con el maestro italiano en 1995 en la filmación de “Más allá de las nubes”, una película de 4 episodios que prácticamente fue considerada su despedida; Antonioni había sufrido en 1984 un derrame cerebral, con secuelas de las que nunca se pudo recuperar del todo, a partir de lo cual se sumió cada vez más en el mundo de la pintura. ''Blow Up'' deparó a Antonioni el triunfo a nivel mundial en 1967. Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  ''Blow Up'' deparó a Antonioni el triunfo a nivel mundial en 1967.  1995 fue también el año en que Hollywood premió con un Oscar la labor de la vida de este director, que no tuvo más que un gran éxito de taquilla: “Blow Up”.  Jack Nicholson, encargado del discurso laudatorio en esa oportunidad, definió así el trabajo del homenajeado: “en las vacías y silenciosas inmensidades del mundo, él encontró metáforas que iluminan los rincones silenciosos de  nuestro corazón y descubrió en ellos una extraña y terrible belleza, seria, elegante, enigmática, fantasmal”. El drama de la soledad Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  "Zabriskie Point", filmada en Estados Unidos en 1969, no tuvo éxito comercial. Antonioni se definió una vez como un director que no atraía a las masas.   Según sus propias palabras, “la enfermedad de los sentimientos” fue el gran tema de su obra.  Nuestro drama es la creciente soledad y la incapacidad de tener sentimientos verdaderos; y ese drama domina todos mis personajes”, comentó una vez.  Y en otra oportunidad apuntó: “siempre hice las mismas películas”. Es lo que suele ocurrir con los artistas: jamás logran desembarazarse de sus propios fantasmas.  En el caso de Antonioni, esos fantasmas, unidos a su estilo de narración fragmentada y su propia estética, dieron a luz más de una veintena de películas que no enriquecieron a los productores, pero sí enormemente al cine del siglo XX. NOTA DE LA NAC&POP: La incomunicación de la burguesía y su incapacidad para fundirse en la felicidad del pueblo, en transito hacia su rendición, camino a la socialdemocracia impidió que Antonioni viera otra cosa que la falta de “ligazón” entre una cosa y la otra, destacando el proyecto yermo de la individualidad de una clase decadente, sin poder evitar confundir al pueblo feliz con el fascismo de Mussolini y la Guerra. Todo gira sobre las apariencias, los signos y la soledad, la imposibilidad de germinar, de reproducir, de parir otra cosa. Lo mejor de Michelangelo Antonioni fue “su” Mónica Vitti, que era nacional y popular. ¡¿que mas se necesita para alcanzar el cielo?! MG/N&P