LAS POLITICAS PUBLICAS HOY

Pablo A. Vázquez

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Vazquez:-El factor determinante de toda política pública es el apoyo popular organizado y la colaboración e inserción de instituciones intermedias como representantes del pueblo.

 

 Rebanadas de Realidad

La agencia postmoderna que se quedó en el ´45

 

LAS POLÍTICAS PÚBLICAS HOY

 

Por Pablo A. Vázquez (*) 

 ARGENTINA 28/07/07

 

A la luz de las velas en este tiempos de falta de previsión en materia energética, sea por la no inversión de las empresas, sumada al poco control del Estado y a una falta de planificación estatal, me parece interesante replantearme que significan las políticas públicas y como se deberían encaran en el actual proceso argentino.

 

Las políticas públicas están asociada en el siglo XX al crecimiento del Estado Social o de Bienestar al extender el marco el Estado Liberal moderno sus actividades del Estado en áreas donde su competencia era escasa o nula (originalmente la seguridad social).

 

Esta relación devino en una particular comunión de ideas y sentimientos de amplios sectores sociales antes desatendidos o ignorados por el sector político-burocrático y un determinado tipo de Estado.

 

En la Argentina se materializó con los gobiernos peronistas de 1946 hasta 1955, cuando se sobrevino el golpe, y quedó como impronta de Estado apareciendo en las gestiones de Frondizi, Illia, en el peronismo de los '70, hasta el gobierno de Alfonsín.

 

Simbolizó la efectiva actuación del Estado como formación histórica del poder social organizado.

 

Los Planes Quinquenales, la integración de los trabajadores, las obras públicas, la salud y educación, todo integrándose en un plan de Estado racional bajo la conducción de Perón que, aún en gobiernos adversos a su pensamiento, marcó a fuego el rumbo por donde se debían orientar las políticas públicas.

 

A inicios del nuevo milenio las políticas públicas implican algo más que verse reducidas al área social o asistencial del Estado, o que corresponde a determinados Estados de perfil nacionalistas o socialistas revolucionario, sino que se atribuye esta característica a toda actividad o gestión de la autoridad pública, ya sea esta nacional, provincial, o Municipal.

 

Con anterioridad se caracterizó por el dimensionamiento del Estado y sus funciones. Esto es producido como consecuencia del desarrollo económico. La capacidad de gestión del Estado no solo vuelca mayor cantidad de recursos a las prestaciones, sino que los servicios van in crecendo con un Estado productor y prestador.

 

A su vez los grupos o sectores de representación social intervienen en los procesos de decisión (partidos políticos, grupos depresión, etc.), siempre unidos a un fuerte contenido ideológico.

 

Esta superación en la práctica del Estado burocrático administrativo estudiado por Max Weber adecuado a una realidad acorde con la necesidad de los sectores populares de participación e inclusión en la vida política de una nación hizo que en distintos momentos del Siglo XIX y XX (el New Deal en EEUU, la Italia fascista, los Estados comunistas de Europa del Este, Europa occidental posterior a la II Guerra mundial, el estado peronista, etc.) se aplicaran modelos políticos donde., con aciertos y errores, se diera un determinado tipo de Estado identificado con la producción de bienes y servicios, y con la redistribución de la riqueza en beneficio del pueblo, postulando ese Estado a través de gobiernos de fuerte contenido ideológico fines a alcanzar o intereses que proteger.

 

Todo dentro de un marco racional donde predomina un fuerte liderazgo que representa al pueblo, mediatizados por una elite que en sus diversas funciones (burocráticas y/o políticas) interpreta dichos intereses y los traduce técnicamente a fin de acompañar dicho liderazgo carismático.

 

Entonces esa acción racional es colectiva, se traduce en formas concretas de ejecución a través de la acción técnica de la elite gobernante, donde se lograr hechos concretos y utilidades prácticas para la masa y el líder busca afincar el apoyo popular al camino emprendido en un proyecto nacional.

 

Ese Estado no es neutral y apuesta su existencia al suficiente poder popular acumulado políticamente que se interrelaciona con el apoyo que las instituciones públicas tiene en su relación con los sectores organizados de la comunidad que representan a los diversos actores del sistema político.

 

Si bien O'Donell lo caracterizó en forma negativa el Estado Nacional, a través de políticas públicas activas, garantiza y organiza las relaciones sociales en situaciones de capitalismo de funcionamiento anormal o en las experiencias neoliberales como en la década pasada.

 

El sistema se empeña en incluir políticamente a sectores populares que habían sido expulsados de la sociedad por la desocupación, las privatizaciones y la trasnacionalización de la economía.

 

En dicho Estado es imprescindible que el Estado sea dotado de nuevos sectores consustanciados con las transformaciones a producir por dichas políticas públicas a través de la ocupación de los espacios burocráticos de élites determinadas con una decisiva consustanciación en un pensamiento nacional que desplace de la clase política tradicional amparada en esquemas perimidos y retardataria de cualquier proceso de recuperación nacional.

 

Oszlak planteó, aunque como dato imperfecto, la "inusual concentración de los mecanismos de decisión estatal".

 

En consecuencia se produce un aumento del poder donde "…el carácter tecnoburocrático de estos regímenes se manifiesta en una orientación eficientista que impregna el estilo dominante de gestión estatal. Una manifestación de ello es el fuerte énfasis otorgado a los programas de racionalización y organización del sector público, la modernización de los servicios y la planificación.

 

No se debe dejar de lado el papel de continua interrelación entre lo político y lo burocrático que deben entablan constantes negociaciones para equilibra sus intereses.

 

Es por eso que el factor determinante de toda política pública sea el apoyo popular organizado y la colaboración, asesoramiento e inserción de instituciones intermedias como representantes directos del pueblo, a fin de dar su lógica al aparato estatal y a las acciones políticas de los otros grupos sociales en pugna.

 

Quizás el marco de las contradicciones resultantes es lo que determina el (aún) papel preponderante de la política encarnada por un liderazgo carismática, del cual el ejemplote Perón o del actual Presidente K. sea la nota distintiva de nuestro país.

 

De hecho pensar la Argentina en términos de Estado weberiano y al mismo tiempo revolucionario sólo pudo darse en el marco del primer peronismo y en el actual proceso como equilibrio entre lo racional y la ideología en un camino de reconstrucción que tanto en el '45 como en el 2003 ambos líderes tuvieron que afrontar

 

Y es justamente que las políticas públicas tiene sentido como una alternativa a la crisis de un Estado liberal clásico y debe entenderse como una solución democrática y social superadora dentro del marco capitalista, como un "sistema de dominación y legitimación política", adecuando la acumulación de capital, y logrando una mayor democratización, tal como se planteo en la práctica con el Peronismo.

 

En la década del '90 las políticas públicas aparecen altamente condicionadas por las Reformas de Primera y Segunda Generación.

 

Las primeras estuvieron destinadas a la práctica del ajuste tratando de achicar el déficit fiscal y abriendo la economía al circuito internacional (Consenso de Washington).

 

En una segunda etapa las reformas se basaron en la capacidad de gestión del Estado.

 

Esos cambios llevaron al deterioro de los derechos sociales y civiles, el vaciar de contenido los derechos políticos, potenciando el asistencialismo y la imposiblidad de ejercer algún tipo de acción correctiva en los períodos de crisis.

 

A fin de revertir los efectos causados actualmente se debería retomar aquellos rumbos trazados en el primer peronismo y delineados en los Planes Quinquenales que le dieron certidumbre y racionalidad al cambio revolucionario llevado adelante por Perón.

 

De todo esto queda que la crisis energética actual desnuda la impericia de la dirigencia actual, la cual no sabe capitalizar la participación política del pueblo organizado a través del Estado como herramienta de cambio y teniendo a la participación política como base de toda acción.

 

La falta de cohesión política es sino el reflejo de la falta de cohesión en la forma de ejercicio del poder actual por parte de los colaboradores de K, los cuales esmerilan el proceso actual al no poder transmitir al pueblo correctamente lo que ocurre y debe ser siempre el presidente quien actúa en varios frentes a la vez.

 

Quizás el cambio venga con Cristina o quizás sea una oportunidad desperdiciada más.

 

Las políticas públicas no atienden a números sino a personas, ciudadanos, vecinos, compañeros.

 

Ellos, nosotros tenemos voz y voto, voto de confianza por el rumbo seguido, por lo que puede venir en nuestro distrito, en la provincia y en la Nación, y por lo que podemos aportar – si se nos tiene en cuenta en un marco de respeto político – por nuestro esfuerzo donde día a día, apostamos por algo mejor para todos.

PAV/

 

(*) Coordinador del área Biblioteca y Archivo del Instituto Nacional Eva Perón – Museo Evita.