SELECCIÓN ARGENTINA: LOS PIBES GANAN, LOS GRANDES PIERDEN

El Ponsi (Télam)

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Los Juveniles de Pekerman, ahora de Tocalli y de Ferraro, sitúan al fútbol argentino de la edad adolescente, entre los mejores del mundo, desde hace una década.

 

 

SELECCIÓN ARGENTINA: LOS PIBES GANAN, LOS GRANDES PIERDEN

 

Por el Ponsi

 

    El triunfo del Sub 20 en Canadá y la caída, inesperada, de la selección Mayor ante Brasil, nos lleva a la pregunta del millón ¿ Por qué los grandes hace 14 años que no ganan torneos internacionales y los Juveniles son campeones ?

 

     En 1958, la Argentina concurrió al Mundial de Suecia después de dos largas décadas. En el medio Europa padeció la Segunda Guerra Mundial y algunas divergencias entre la AFA. y el gobierno nacional de (Juan) Perón impidieron la concurrencia a los mundiales de Brasil en el´50 y Suiza, en el´54.

 

      El revés en Suecia fue tan grande que, culturalmente, cambió el destino del fútbol argentino por casi una década: la importación masiva de jugadores brasileños donde no todos tenían la calidad de la notable selección de Brasil que ganó, invicta, en Europa el Mundial del´58.

 

      La camada de Didí, Gilmar, Bellini, Orlando, Garrincha, Vavá, Zito, Djalma Santos, Nilton Santos, Dino Sani, los mayores, a los que se sumaron Pelé, Al-tafini, Zagalo, Joel, Pepe, Coutinho, Mengalvio y Dorval, entre otros, <revolucionó< el fútbol de ese tiempo. La Argentina vivió una crisis de identidad.

 

      En el Mundial de Chile de 1962, la selección nacional no pasó de la primera fase y Brasil repitió la conquista, otra vez invicta. Todos tenían cuatro años más y hasta habían cambiado al técnico pero el juego era el mismo.

 

      Un preparador físico, Vicente Italo Feola, devenido en entrenador y conoci-do como <el Gordo< Feola -dirigió sin ningún suceso a Boca, en 1961-cedió su lugar a "Zezé" Moreyra, ex crack de los´40, aunque la filosofía la imponían los notables jugadores dentro de la cancha.

 

      Antes, en los años´40 y 50, la Argentina le ganaba a Brasil. Nunca con facilidad. La transformación vino en los´60 y 70. Nunca fue igual.

 

       La Copa de las Naciones en 1964, donde la Argentina hizo en el estadio Pacaembú, una noche de invierno nuestro, lo que el domingo diseñó Dunga -cautela defensiva; mucha marca en el medio, el embudo para el rival y la sorpresa adelante- sirvió para recuperar la confianza.

 

        El 3 a 0, el mismo resultado, con un planteo táctico impecable, donde el dirigente Valentín Suárez <asesoró< al DT. José Minella; aquél número "11" mentiroso de José Agustín Messiano, como cuarto volante y tomando al mejor Pelé, resultó decisivo.

 

         Los seis goles de Checoslovaquia en junio del ´58 se pueden comparar con los cinco de Colombia en el <setiembre negro< del ´93 en el Monumental. Habían pasado 35 años pero la soberbia y el desconocimiento <táctico< sobre el adversario era el mismo.

 

          En el Mundial de Estados Unidos del´94 la apuesta a Diego Maradona ya <de vuelta< significó eliminación además del papelón por la efedrina y el control anti-dóping. Dos selecciones europeas <menores< como Bulgaria y Rumania hicieron el resto.

 

          Ellos, los europeos del Este, resolvieron con <táctica< lo que la Argentina no pudo con <materia prima< que importan los países centrales de la misma Europa.

 

          Los mundiales del ´78 y 86, el advenimiento del mejor Diego Maradona, llevaron a la Argentina a arriba. En general, la superioridad de Brasil se corresponde con su condición de tercer país -detrás de Canadá y Estados Unidos- en todo el continente americano.

 

         Primero, en América del Sur, Brasil tiene 176 millones de habitantes y un poder económico que supera largamente al resto de los países del Cono Sur. Es innegable.

 

         Sin embargo, Uruguay -con su modestia inocultable- casi lo deja afuera, si el zurdazo de Pablo García iba cinco centímetros adentro, en los penales de la semifinal. Tres días antes, había clavado uno desde 25 metros.

 

           Curiosamente, en aquellas instancias -nuestras y uruguayas- además de los buenos jugadores, hubo una humildad que no siempre es virtud criolla. En casi ningún orden de la vida de los argentinos.

 

          Los Juveniles de José Pekerman, ahora de Hugo Tocalli, con una transición de Francisco Ferraro, sitúan al fútbol argentino -de la edad adolescentes entre los mejores del mundo. Siempre y desde hace más de una década.

 

           Una posible respuesta sería: cuando son pibes los resuelven con la técnica del Río de la Plata; ya de grandes no siempre mantienen la audacia ni el mejor planteo táctico, según se recuerden los fracasos en el Mundial de Japón-Corea 2002 y Alemania 2006.

 

            La Argentina que ganó medalla dorada en los Panamericanos del´51 55 y 59 -Buenos Aires, México y Chicago, respectivamente- todos seleccionados juveniles dirigidos por el "Maestro" Duchini, sólo tuvo en la selección Mayor a un puñado de los que se consagraron como pibes.

 

            Rogelio Domínguez, en 1951; José Francisco Sanfilippo y luego en el Panamericano Extra, Enrique Omar Sívori, Humberto Maschio, Benito Cejas, Luis Pentrelli y Francisco Loiácono, en 1955.

 

            Apenas Miguel Angel Basílico, formado en Boca, luego en Vélez y Quilmes, se mantuvo en Primera luego del  ´59, durante la década del´60 y sólo Diego Maradona y Ramón Díaz, triunfaron de <grandes< después de la hazaña en Japón en el ´79.

 

JLP/

 

N&P: El Correo-e del autor es Jose Luis Ponsico infoponsico@yahoo.com.ar