ES SOLO UN PARTIDO DE FUTBOL.

José Luis Ponsico

¿Por qué la selección nacional hace 14 años que no gana torneos internacionales cuando la calidad del futbolista argentino es reconocida en todo el mundo? * Copa América  – Otras desilusiones, antecedentes históricos.ES SOLO UN PARTIDO DE FUTBOL. Por José Luis Ponsico Télam Buenos Aires, 17 de julio  A cuarenta y ocho horas de la derrota con Brasil en Maracaibo, el pueblo futbolero gira en torno al debate inevitable, cuando se pierde y la diferencia en el resultado no admite dudas respecto del juego en una final. Una desilusión con antecedentes.  Hoy la pregunta del millón es ¿ Por qué la selección nacional hace 14 años que no gana torneos internacionales cuando la calidad del futbolista argentino es reconocida en todo el mundo ?. Pero no es la primera vez que ocurre y todo indica que de los errores siempre se aprende. En 1958, la Argentina concurrió al Mundial de Suecia después de dos largas décadas. En el medio Europa padeció la Segunda Guerra Mundial y algunas divergencias entre la AFA. y el gobierno nacional de (Juan) Perón impidieron la concurrencia a los mundiales de Brasil en el´50 y Suiza, en el ´54. El revés en Suecia fue tan grande que, culturalmente, cambió el destino del fútbol argentino por casi una década: la importación masiva de jugadores brasileños donde no todos tenían la calidad de la notable selección de Brasil que ganó, invicta, en Europa el Mundial del´58. La camada de Didí, Gilmar, Bellini, Orlando, Garrincha, Vavá, Zito, Djalma Santos, Nilton Santos, Dino Sani, los mayores, a los que se sumaron Pelé, Altafini, Zagalo, Joel, Pepe, Coutinho, Mengalvio y Dorval, entre otros, <revolucionó> el fútbol de ese tiempo.  La Argentina vivió una crisis de identidad. En el Mundial de Chile de 1962, la selección nacional no pasó de la primera fase y Brasil repitió la conquista, otra vez invicta. Todos tenían cuatro años más y hasta habían cambiado al técnico pero el juego era el mismo. Un preparador físico, Vicente Italo Feola, devenido en entrenador y conocido como <el Gordo> Feola – dirigió sin ningún suceso a Boca, en 1961- cedió su lugar a "Zezé" Moreyra, ex crack de los ´40, aunque la filosofía la imponían los notables jugadores dentro de la cancha. Antes, en los años ´40 y 50, la Argentina le ganaba a Brasil. Nunca con facilidad. La transformación vino en los ´60 y 70. Nunca fue igual. La Copa de las Naciones en 1964, donde la Argentina hizo en el estadio Pacaembú, una noche de invierno nuestro, lo que el domingo diseñó Dunga – cautela defensiva; mucha marca en el medio, el embudo para el rival y la sorpresa adelante – sirvió para recuperar la confianza. El 3 a 0, el mismo resultado, con un planteo táctico impecable, donde el dirigente Valentín Suárez <asesoró< al DT. José Minella; aquél número "11" mentiroso de José Agustín Messiano, como cuarto volante y tomando al mejor Pelé, resultó decisivo. Los seis goles de Checoslovaquia en junio del ´58 se pueden comparar con los cinco de Colombia en el <setiembre negro> del´93 en el Monumental.  Habían pasado 35 años pero la soberbia y el desconocimiento <táctico> sobre el adversario era el mismo. En el Mundial de Estados Unidos del ´94 la apuesta a Diego Maradona ya <de vuelta> significó eliminación además del papelón por la efedrina y el control antidóping. Dos selecciones europeas <menores> como Bulgaria y Rumania hicieron el resto.  Ellos, los europeos del Este, resolvieron con <táctica> lo que la Argentina no pudo con <materia prima> que importan los países centrales de la misma Europa. Los mundiales del ´78 y 86, el advenimiento del mejor Diego Maradona, llevaron a la Argentina a arriba.  En general, la superioridad de Brasil se corresponde con su condición de tercer país -detrás de Canadá y Estados Unidos- en todo el continente americano.  Primero, en América del Sur, Brasil tiene 176 millones de habitantes y un poder económico que supera largamente al resto de los países del Cono Sur. Es innegable.  Sin embargo, Uruguay -con su modestia inocultable- casi lo deja afuera, si el zurdazo de Pablo García iba cinco centímetros adentro, en los penales de la semifinal. Tres días antes, había clavado uno desde 25 metros.  Curiosamente, en aquellas instancias -nuestras y uruguayas- además de los buenos jugadores, hubo una humildad que no siempre es virtud criolla. En casi ningún orden de la vida de los argentinos. JLP/ NAC&POP: La falta de humildad, no es soberbia, es complejo de inferioridad. ¡No hay que dramatizar! Honesta en juego nuestra identidad. Hay que divertirse y jugar más y acomplejarnos menos. Los brazucas juegan bien y están agrandados. Nosotros estamos ahí. Un poquito abajo. Tomemos esta referencia y tratemos de ganarle. Seamos pícaros y fuertes. No acomplejados. MG/N&P.