ALEJANDRO OLMOS, EL PATRIOTA DE LA DEUDA EXTERNA

Miguel Landro

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"O se está con la Patria y contra la deuda externa,
o se está con la deuda externa y contra los intereses del país."
Alejandro Olmos

ALEJANDRO OLMOS, EL PATRIOTA DE LA DEUDA EXTERNA

Por Miguel Landro

Al producirse el golpe militar del 24 de marzo de 1976, recrudeciendo la represión hasta insospechados límites de crueldad, y cuando Martínez de Hoz pone en marcha, desde el Ministerio de Economía, un "modelo" de capitalismo financiero dependiente, centrado en el endeudamiento externo, la libertad de tasas, la apertura económica, las bicicletas financieras y la fuga de capitales, Alejandro Olmos examina atentamente las medidas adoptadas por la dictadura militar, así como sus efectos en el mercado financiero y en el movimiento de divisas.

Son varios años de minuciosa investigación y se convierte en fiscal implacable de los tejes y manejes de los "Chicago Boys" y los principales bancos de plaza.

Moviéndose en esa maraña de cifras, desnuda la siniestra verdad de todas las negociaciones vinculadas a la deuda externa.

Pertrechado de datos y pruebas suficientes, a mediados de 1982, cuando aún no ha terminado la represión, este increíble Quijote aparece en el Juzgado Nacional de Primera instancia en lo criminal y correccional Federal N° 2, del Dr. Miguel del Castillo, para presentar su denuncia contra José Alfredo Martínez de Hoz y demás responsables, fundada en que "el plan económico concebido y ejecutado por el Ministro de Economía de la Nación en el período 1976-1981 se realizó con miras a producir un incalificable endeudamiento externo, que el ingreso de divisas tuvo por objeto la especulación financiera y la evasión de capitales, así como la apertura económica produjo cierre de empresas y dificultades en la capacidad exportadora y de producción y crecimiento del país".

Dicha denuncia la amplía, con fecha 13/10/83, agregando nuevos antecedentes.

De esta manera da la batalla que proseguirá hasta su muerte.

Durante esos años, multiplica esfuerzos brindando conferencias e interviniendo en mesas redondas sobre la cuestión de la deuda.

El 5 de septiembre de 1984, la cuestión de la deuda externa adquiere estado público con el allanamiento del estudio Klein-Mairal, dispuesto por una comisión parlamentaria.

"Allí –sostiene Olmos-, 200 carpetas revelaban de manera inequívoca todos los hilos de la conspiración económica que pasaban por las manos del Secretario de Estado Dr. Klein".

Con este motivo, el Congreso lo convoca y se desempeña como "asesor de hecho de la comisión investigadora y luego como asesor (oficial) de la comisión de Economía del Senado".

En esa época Alejandro redacta su libro sobre la deuda, entregado a la imprenta a fines de 1989 y cuya primera edición llega a las librerías en los primeros meses de 1990: "Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron".

Si el libro resume una patriada, la edición del mismo adquiere el mismo carácter de insólita gesta: la denominada "Editorial de los Argentinos" –al margen del mundo comercial- se nutre del esfuerzo del propio Olmos y de un grupo de amigos coincidentes con la lucha antiimperialista.

La aparición del libro le permite intensificar la tarea de difusión, especialmente ahora -el artículo fue escrito durante el gobierno menemista-cuando las privatizaciones de las empresas públicas y la consiguiente "capitalización de la deuda externa" anudan otro eslabón al vasallaje y acentúan la naturaleza corrupta de las negociaciones.

Mientras, la acción judicial prosigue y los peritajes demuestran, paso a paso, la veracidad de sus imputaciones.

Una de las incidencias de ese proceso judicial le permite a Olmos enviar una carta abierta al ministro Domingo Cavallo, bajo el título "La indignidad de un ministro".

Allí sostiene, el 30 de junio de 1994: "El Juzgado Federal que investiga penalmente mi denuncia sobre la estafa de la deuda externa recibió del Banco Central los textos de algunos acuerdos celebrados con el FMI, pero en idioma inglés, porque el Banco no disponía de textos en castellano.

Ante ello, el Juez reclamó a su Ministerio el envío de las correspondientes traducciones oficiales.

En respuesta, su Ministerio comunicó que se hallaba gestionando ante el FMI (en Washington) las copias en castellano de dichos acuerdos.

Vale decir: su Ministerio y el Banco Central se manejan en inglés.

Cuando se necesita volcar tales documentos al idioma del país, su Ministerio recurre a Washington para obtener traducciones al español (¡!).

Fue así que, meses después del reclamo judicial, su Ministerio envió al Juzgado los textos en castellano que el FMI le remitiera. Y con membrete –por supuesto- del mismo Fondo.

Este vergonzoso hecho –que los argentinos deben conocer- me obliga a señalar que su respuesta a la justicia de mi país constituye una afrenta a la dignidad nacional y una prueba de su desprecio a las instituciones y a la condición independiente de la República".

Sobre esta misma cuestión, lanza, poco mas tarde, un volante titulado "Traición se escribe en inglés".

En esa época, con la colaboración de algunos compañeros del campo antiimperialista –entre otros, Norberto Acerbi, Luis Donikiany, Carlos Juliá-, Alejandro funda el Foro Argentino de la Deuda Externa.

Cercanas las elecciones del 24 de octubre de 1999, Alejandro envía sendas cartas abiertas a los dos candidatos a presidentes –Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa- exhortándolos a oír el reclamo popular y "no pagar lo que no se debe, ni lo que es ilegítimo y a demandar la devolución de los pagos mal habidos, exigiendo reparaciones por los daños causados".

A Duhalde le imputa complicidad desde la función pública "al someterse a la trampa de los delincuentes internacionales".

A De la Rúa le refuta su compromiso de "honrar la deuda" y lo alerta especialmente sobre la posible designación –en el caso de triunfar- de José Luis Machinea como ministro de Economía, así como el posible nombramiento de Daniel Marx para negociar la deuda, sosteniendo que ambos ya se han desempeñado en gobiernos anteriores y no constituyen garantía alguna de desempeño en defensa de los intereses nacionales.

La carta a De la Rúa termina proféticamente: "Y no olvide aquella sentencia del presidente Sarney del Brasil cuando advirtió: Deuda que se cancela con la miseria, ¡se paga con la democracia!

A los setenta y cinco años –no obstante la grave enfermedad que ya lo aquejaba- Alejandro Olmos mantenía plenamente sus ímpetus de luchador, así como sus proyectos.

En ese verano del 2000 –apesadumbrado por la muerte de uno de sus hijos-, Alejandro da su última batalla, esta vez contra el cáncer. En la noche del 24 de abril un amigo me informó que había fallecido.

La sentencia del juicio de la Deuda fue dada a conocer recién 80 días mas tarde: el 13 de julio de 2000.

Si bien los imputados quedaban sobreseídos por el transcurso del tiempo, la justicia reconocía como correctas las denuncias de Alejandro y dada la gravedad del asunto transfería el expediente –después de 18 años- al Congreso Nacional para que se informara y adoptara las medidas correspondientes.

Los hombres como Alejandro Olmos no necesitan el reconocimiento de ningún juzgado, ni tampoco la necrología que le negaron casi todos los diarios.

 

Como decía Arturo Jauretche refiriéndose a los luchadores nacionales que, como en este caso, "entran en todos los barullos, pero no en la listas de cobranza", ellos están seguros de "ser los triunfadores, porque van a la lucha sabiendo que sólo son eslabones".

 

"O se está con la Patria y contra la deuda externa, o se está con la deuda externa y contra los intereses del país." Alejandro Olmos