TEXACO, PETROLERA CRIMINAL REMITIDA A JUSTICIA LOCAL.

Jaime Bejarano

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El monstruoso e inhumano envenenamiento provocado en el medio ambiente ha afectado mortalmente a cinco nacionalidades indígenas que son: Siona, Secoya, Cofán, Huaorani y Kichwa.

TEXACO, PETROLERA CRIMINAL REMITIDA A JUSTICIA LOCAL.

 

Por Jaime Bejarano

 

La Corte Federal de Nueva York confirmó, el 19 de este mes, la competencia legal de jueces ecuatorianos para dirimir en el juicio, por daños y perjuicios, que más de 30 000 damnificados de la Amazonía entablaron contra la petrolera Chevron-Texaco, desechando el pedido de esa multinacional de resolver por arbitraje los reclamos de los demandantes  afectados por muertes de familiares, enfermedades crónicas y ruina ecológica de su hábitat, causados por el uso de tecnología obsoleta en la extracción del crudo de esa concesión.

 

La decisión de dicha Corte significa un veredicto de justicia en el largo proceso judicial que, por mas de 14 años, se sustancia ante tribunales norteamericanos y de Lago Agrio en procura de una indemnización que repare las realidades conflictivas entre la explotación hidrocarburífera, la vida y la salud de los pueblos indígenas amazónicos, así como la destrucción mercantilista de los ecosistemas frágiles en su conservación.

 

La Chevron-Texaco, durante 26 años de explotación petrolera en el Oriente del País, perforó 339 pozos, levantó rudimentarias estaciones de producción y operó 15 campos de crudo, dejando abandonadas con desechos tóxicos 627 piscinas, 408 sitios contaminados por derrames de las tuberías, una letal polución en el aire respirable como producto de la quema incontrolada de 235 000 millones de pies cúbicos de gas, así como 18 000 millones de galones de aguas tóxicas vertidas en varios ríos y riachuelos de la zona.

 

Este monstruoso e inhumano envenenamiento provocado en el medio ambiente ha afectado mortalmente a cinco nacionalidades indígenas que son: Siona, Secoya, Cofán, Huaorani y Kichwa, en cuyos habitantes se ha detectado un alto índice de cáncer de piel, abortos espontáneos, carcinomas estomacales por beber agua infectada por carburantes, ulceraciones en las vías respiratorias y urinarias, así como alteraciones genéticas en la descendencia de los pobladores nativos.

 

El ganado vacuno, porcino y aves de criaderos avícolas que han bebido agua de fuentes corrompidas por sustancias componentes del crudo, como el benzol y el arsénico, han quedado diezmados y siguen pereciendo.

 

Los cultivos alimenticios y la vegetación forestal , regados por el mismo líquido viciado; languidecen y cesan de producir sus frutos, irrogando pérdidas monetarias a las comunidades aborígenes que comercian dichos insumos para su subsistencia.

 

Todos los daños y perjuicios citados han sido comprobados, evaluados y cuantificados en territorio ecuatoriano por peritos extranjeros nombrados en las sustanciación del pleito. Por esta reflexión, la Corte neoyorquina desechó el arbitraje pedido por la empresa demandada y radicó competencia en jueces de Ecuador para la sentencia definitiva sobre reparación y compensación del dantesco deterioro irrogado a vidas y bienes de ecuatorianos.

 

La decisión crea un precedente internacional para futuras concesiones que el  Ecuador otorgue  a petroleras foráneas interesadas en exploración, extracción y comercialización de nuestro crudo, negociación que no  podrá ignorar el interés vital, económico y ecológico de los pueblos amazónicos.