COMO LOS NAZIS, COMO VIETNAM

Leon Guinsburg

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Ardiente defensor de las causas populares Paoletti (Aqui con Angelelli) enfrentó con su pluma a dos dictaduras, la del títere José María Guido y la de Ongania-Lanusse.

ANIVERSARIO

“COMO LOS NAZIS, COMO VIETNAM”

 

Por León Guinsburg

 

Hace 20 años apareció este libro, producto de la pluma de un enorme luchador y ejemplo cabal del periodismo de investigación, merecedor del homenaje de los argentinos de bien.

 

La obra es uno de los testimonios más lúcidos de los tiempos abyectos de nuestra Patria.

 

Alipio “Tito” Paoletti fue fundador y director del diario “El Independiente” de La Rioja apenas pasados sus 20 años.

 

Lo acompañaron en la aventura su hermano Mario – escritor y poeta residente en España luego de ser un preso del Proceso-y Ricardo Mercado Luna, hace poco fallecido abogado de trabajadores y escritor , con quien también compartí prisión en 1976.

 

Temperamental y apasionado en su pluma y expresión física, jugado por sus ideas y ardiente defensor de las causas populares enfrentó periodísticamente dos dictaduras, la que tuvo como  títere a José María Guido y la de la autodenominada Revolución Argentina.

 

En esa época, brindó incondicional apoyo a la CGT de los Argentinos conducida por Raimundo Ongaro. 

 

Durante la primera gobernación de Menem, junto a su entrañable amigo el asesinado obispo Enrique Angelelli bregó junto a campesinos desposeidos por la cooperativización del “latifundio Azzalini”, lo que le valió el odio de las derechas riojanas más recalcitrantes.

 

Generó cultura, apoyó a artistas riojanos moral y económicamente y consecuente con sus ideas hizo del diario de su propiedad una cooperativa de trabajo que aún subsiste.

 

En esos tiempos forjó amistad con dos jóvenes ensayistas que llegaron a La Rioja para presentar su libro “Felipe Varela contra el imperialismo británico”, Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde, el primero asesinado por las Tres A y el segundo actual secretario de Derechos Humanos de la Nación.

 

Siendo el riojano más buscado por el Proceso y bajo riesgo de ser asesinado, logró fugar a Buenos Aires y tras un intrincado periplo llegó a Madrid, donde desarrolló febril actividad en defensa de los derechos humanos escribiendo y participando en diferentes foros, lanzado a una denodada lucha contra la más abyecta dictadura que sufriera la Argentina.

 

Tuve el honor de trabajar bajo su dirección en El Independiente durante dos años y de conocer su enorme humanidad de cerca, tanto que Tito fue en 1967 mi padrino de casamiento.

 

Como los nazis, como Vietnam” es un hito inigualable para el esclarecimiento de la etapa histórica más horrenda que tocara soportar al pueblo argentino.

 

LG/

COMENTARIO

 

Fuente Mundo Nuevo

 

Hace exactamente 20 años este libro asomó por las mesas de las librerías argentinas y, enseguida, una voz lo hizo popular: “¿No leíste el libro de Paoletti?”

 

En sus páginas estaban todos los represores, los campos clandestinos, los asesinos, los torturadores… pero, fundamentalmente, no estaba la teoría de los dos demonios. “Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda…”

 

Así comenzaba Ernesto Sábato, desde el prólogo del Nunca Más, la justificación de la desaparición, tortura y muerte de 30.000 compañeros que dieron su vida por un mundo mejor.

 

La indignación que el libro Nunca Más terminó causado en buena parte de la militancia de los 80, tuvo una compensación: "el libro de Paoletti".

 

A él recurrían abogados de las familias de los desaparecidos, profesores ansiosos de explicar la verdad a sus alumnos, dirigentes que no pensaban caer en la trampa, cuando ya era de público conocimiento que el aparato terrorista del Estado había actuado organizadamente. “No hubo errores, no hubo excesos, son todo asesinos los milicos del proceso” se cantaba en las calles.

 

El libro de Paoletti pasó a ser un clásico y una muestra de periodismo e investigación honesta y del lado de las luchas populares y de resistencia. Hoy, la siempre atenta mirada de Osvaldo Bayer pone a esta obra en su lugar con un prólogo que vale la pena difundir.

 

El libro que tiene en sus manos fue el puntapié inicial de una lucha por dar testimonio de lo que realmente ocurrió frente a los desaforados esfuerzos del poder político y económico para hacernos creer a los argentinos que lo ocurrido fue "una tragedia entre dos bandos".