CARLOS GARDEL, CONSERVADOR Y CON AMIGOS «POLÍTICAMENTE INCORRECTOS»

Sofanor Novillo Corvalán (el ortiba )

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Carlos Gardel, como tantos argentinos más, era un enconado adversario del partido radical, por eso celebró la revolución de setiembre de 1930 con un tango para la ocasión.

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CARLOS GARDEL, CONSERVADOR Y CON AMIGOS "POLÍTICAMENTE INCORRECTOS"

 

Por Sofanor Novillo Corvalán

 

Muchos aspectos de la vida de Gardel se debaten hoy con mayor o menor grado de apasionamiento. Pero pocos conocen la filiación política del célebre cantor, afiliado al Partido Conservador y amigo de los hombres fuertes de la mal llamada "Década Infame".

 

Gardel murió el 24 de junio de 1935. A 70 años de su muerte, no deja de sorprender la trascendencia que tuvo en su época este extraordinario cantor popular.

 

El asombroso éxito de sus giras por Francia y Estados Unidos, país donde filmó sus más resonantes películas, resalta aun más si se tiene en cuenta el nivel de precariedad de la tecnología filmográfica y radiofónica utilizada en comparación con la actual.

 

No obstante todo, tuvo la extraordinaria suerte de contar a su favor con el inicio del cine sonoro, la vitrola y la radio galena, pero sin duda, de haber tenido a su disposición las sofisticadas técnicas de hoy, su lugar en el escenario mundial de la música popular tendría una altura inimaginable.

 

Dejando de lado las conjeturas, la realidad nos muestra que es un mito que en su proyección representa y simboliza a nuestro país, hasta el día de hoy.

 

Gardel es la personificación del tango y, por él, el tango y la Argentina llegaron a trascender en toda América, Europa y otras regiones más exóticas del mundo.

 

Todo esto no escapó al interés de una multiplicidad de estudiosos y especialistas, quienes desde el foco de interés de su disciplina no dejaron detalle o episodio de su vida y su música sin escudriñar.

 

Muchas de las alternativas de su vida son hasta hoy motivo de controversia, comenzando por su verdadero origen: Francia o Uruguay.

 

Aunque investigaciones más modernas parecen haber cerrado este capítulo, era francés.

 

Otros temas, como el de su sexualidad, se han comenzado a tratar con más transparencia, quizás porque la temática misma -su eventual homosexualidad -ya no tienen el sesgo estigmatizante de hace cuatro o cinco décadas.

 

La vida de Gardel, estudiada hasta el detalle, esconde, no obstante, algunos aspectos importantes.

 

Dentro del fárrago de artículos escritos hay algunos capítulos en blanco, hay silencios sobre cuestiones que muchas veces son cruciales en la vida de un hombre.

 

Quizás, de esos silencios, el más estridente sea el vinculado a la política. O para decirlo en otros términos: lo que se tiene oculto es la filiación política del cantante. O para expresarlo con otras palabras, ¿estaba Gardel afiliado a algún partido?

 

La respuesta al interrogante anterior es incuestionablemente afirmativa.

 

El "Zorzal criollo" estuvo siempre vinculado a la política, era afiliado al Partido Conservador de la provincia de Buenos Aires.

 

Además, estaba estrechamente relacionado con gravitantes políticos de la época como Alberto Barceló, Pedro Cernadas y otros.

 

De Barceló, aunque se conoce poco de su obra, se habla mucho y mal. Y los que realmente la conocen, la silencian, porque es considerado políticamente incorrecto hablar bien de la gestión eficiente y progresista que puede haber realizado un gobernante conservador.

 

Se habla de él sólo para recordar su relación con el juego, la trata de blancas y sus vínculos con Juan Ruggiero.

 

Es muy probable que Gardel estuviera vinculado a lo mejor y lo peor de los gobiernos de la época, especialmente a los gobernantes de la legendaria Barracas al Sur, es decir la ciudad de Avellaneda.

 

El fue testigo del rápido progreso y de la acelerada urbanización e industrialización de esa zona.

 

El compromiso del cantante con el intendente de Avellaneda, Alberto Barceló, era muy fuerte. Amenizaba los actos partidarios con gran éxito.

 

Eran tiempos en que la política partidaria penetraba en la vida cotidiana de los ciudadanos. Tiempos en que en Buenos Aires se era conservador o radical. Boina colorada los primeros, blanca los segundos.

 

Era como en Córdoba, en que no había otra opción más que ser demócrata o radical. Aunque en Buenos Aires se practicara el fraude y en Córdoba, jamás.

 

Dada su popularidad, Gardel pudo mantenerse neutral, pero nunca lo hizo.

 

La adhesión de Gardel al Partido Conservador no fue producto del oportunismo.

 

Si eso hubiera ocurrido habría usado boina blanca.

 

Hubiera cantado en los comités radicales.

 

Se hubiera relacionado con el "Gallego Julio", símbolo radical de la mafia bonaerense, enfrentado mortalmente con "Ruggerito". Hubiera hecho, en fin, lo que hoy muchos hacen para quedar bien con el poder de turno.

 

Dos tercios de su carrera musical como cantor y compositor, Gardel la hizo bajo la égida del régimen radical.

 

En 1917, un año después de comenzar el primer mandato de Yrigoyen, grababa con el sello Odeón, "Mi noche triste" de Pascual Contursi, y el primer tango, pero ya con música de su autoría, "Margot", es de 1919.

 

Durante la gestión radical de Marcelo de Alvear en 1923 grabó, también con música compuesta por él, el inolvidable "Mano a mano".

 

Estos son algunos ejemplos tomados al azar, pues entre el 12 de octubre de 1916 y el 6 de septiembre de 1930 , es decir, durante toda la etapa de gobiernos radicales, el cantor grabó la mayor parte de los tangos y canciones que, si hasta hoy se los escucha, es porque él fue el primero en cantarlos.

 

Durante esos lustros adquirió la fama suficiente para probar suerte en el extranjero. Y fue entonces precisamente, primero en París y después en Nueva York, cuando Gardel no sólo consolida su fama sino que la proyecta a nivel internacional.

 

Este período de su vida coincide curiosamente con el acceso al poder del partido con el que se siempre estuvo vinculado.

 

Había comenzado la década de los ’30, la que la historia oficial ha denominado "infame", pero que no fue ni una cosa ni la otra: ni década ni infame.

 

Entre 1930 y su muerte, Gardel vivió virtualmente en el exterior.

 

Es más, aunque Buenos Aires lo tiene como ícono indiscutible, en 1931, en París, Carlos Gardel aconsejaba a Julio de Caro en los siguientes términos: "Quédate aquí y volvé a Buenos Aires de cuando en cuando, como hago yo, como quién va a visitar los restos de una novia querida que lleva en el corazón".

 

Las razones por la que está eclipsada su condición política de conservador hay que buscarla en las mismas causas por las que, tantos episodios y etapas de la vida argentina fueron borrados, falseados u olvidados de un modo adrede.

 

De otra manera cómo explicar, por ejemplo, que si no hubiera sido por Osvaldo Bayer que "descubrió" la masacre de trabajadores rurales en la Patagonia perpetrada por el régimen yrigoyenista, estos episodios hubieran quedado literalmente sepultados en la historia.

 

A lo que se sumó la Semana Trágica, ocurrida en Buenos Aires, ambos episodios ocurridos durante la primera presidencia de Yrigoyen hubieran justificado más plenamente que a este período se le impusiera el rótulo de "infame".

 

Bien se puede afirmar que nunca en un gobierno constitucional murió tanta gente como consecuencia de la represión gubernativa.

 

El radicalismo como agravante, desaprovechó dramáticamente el instrumento central para la construcción de una sólida democracia en la Argentina, como fue la Ley Saenz Peña.

 

Durante los gobiernos de Yrigoyen y Alvear, habiendo sólo catorce provincias, en la Argentina se produjeron treinta y tres intervenciones federales.

 

Se distorsionó de un modo sistemático la voluntad popular de las provincias.

 

Después de triunfar en 1916, el radicalismo asumió que no tenía adversarios sino enemigos sin derechos cívicos. Jamás aceptó las minorías ni a la oposición.

 

Ellos entendían que la Unión Cívica Radical representaba a la Argentina y no que era solo una parte de la Nación.

 

Carlos Gardel, como tantos argentinos más, era un enconado adversario del partido radical.

 

Por eso celebró la revolución de setiembre de 1930 con un tango que grabó para la ocasión.

 

Es que se debe advertir, que las cuestiones sociales y políticas no estuvieron nunca muy alejadas del tango.

 

Los propios partidos, sus símbolos, y algunos conspicuos dirigentes fueron títulos y temas de tango, así por ejemplo: "Unión Cívica" con letra de Juan D’Estefano; "Hipólito Yrigoyen" con letra de D. Santa Cruz; "El Socialista Argentino" dedicado a Alfredo Palacios, con letra de L. Laiello.

 

Después vino "La descamisada" de Enrique Maroni. Una estudiosa del tema, Nora Sessa de Kramer , agrega que : "Homero Manzi, siempre dio su testimonio político y fue así que con la música de la milonga "Betinotti" de su autoría, escribió también dos milongas , una dedicada a Eva Perón y otra para Juan Perón, que fueron cantadas por Hugo del Carril".

 

Dentro de este contexto no es difícil entender por qué Carlos Gardel le encargó nada menos que a Francisco García Giménez y a Anselmo Aieta, la composición del tango "Viva la Patria", que Gardel grabó y cantó para celebrar el derrocamiento de Yrigoyen.

 

Se debe aclarar que el autor de la letra, García Giménez, no era precisamente un desconocido en el mundo de la música popular.

 

Fue autor de numerosos y memorables tangos, entre ellos "Que siga el corso" de 1926, aquel cuya letra dice:"… te quiero conocer, saber adónde vas, alegre mascarita que me gritas al pasar…" y la música, es de Anselmo Aieta, talentoso compositor de numerosos tangos, entre otros,"Corrales viejos", lugar éste al que algunos conocedores lo señalan como la cuna del tango.

 

El mismo García Giménez escribió un libro de consulta obligada hasta hoy: "Así nacieron los tangos" (Buenos Aires, Lozada, 1975).

 

Estamos entonces ante un tango, "Viva la Patria", escrito y cantado por hombres que tenían una clara idea de lo que celebraban.

 

Era sin lugar a dudas, un trasunto de sus ideas y emociones.

 

La letra de este tango nunca antes fue publicada en un diario de Córdoba. Mientras que hoy, cualquiera puede, Internet mediante, encontrar la letra siempre oculta de este tango-canción.

 

Si se usa este medio para encontrarla , se advertirá con asombro que si bien la letra de la misma es clara y su intención directa, está precedida de una curiosa aclaración que increíblemente dice: "Grabada por Carlos Gardel en setiembre de 1930.

 

Tango escrito como protesta frente al golpe militar del 6 de setiembre de 1930 en la Argentina, conocido como "el cuartelazo", tomado de Horacio Salas, "El Tango" (Ed. Planeta, 1996, Buenos Aires)".

 

Ante tamaña mala interpretación muchos se preguntarán cómo esto es posible.

 

La respuesta creemos haberla dado.

 

Como quiera que haya sido el tango "Viva la Patria" canta así :

 

"La niebla gris rasgó veloz el vuelo de un avión

y fue el triunfal amanecer de la revolución.

Y como ayer el inmortal 1810,

salió a la calle el pueblo radiante de altivez.

No era un extraño el opresor cual el de un siglo atrás, pero era el mismo pabellón que quiso arrebatar.

Y al resguardar la libertad del trágico malón, la voz eterna y pura por las calles resonó:

 

!Viva la Patria!, y la gloria de ser libres.

!Viva la Patria! que quisieron mancillar.

!Orgullosos de ser argentinos al trazar nuestros nuevos destinos!

 

!Viva la Patria!

de rodillas en su altar.

Y la legión que construyó la nacionalidad nos alentó, nos dirigió desde la eternidad.

 

Entrelazados vio avanzar la capital del Sur soldados y tribunos, linaje y multitud.

Amanecer primaveral de la revolución, de tu vergel cada mujer fue una fragante flor, y hasta tiñó tu pabellón la sangre juvenil haciendo más glorioso nuestro grito varonil".

 

A esta altura, es innecesario aclarar que Gardel no fue un adversario más de Hipólito Yrigoyen, porque éste al igual que aquel, fueron dos grandes en el sentimiento popular.

 

Gardel versus Yrigoyen.

 

Aunque en planos distintos, ambos fueron genuinos ídolos del pueblo; por eso, quizás resulte curioso y altamente simbólico lo que nos recuerda Ramiro de Casasbellas, en el diario "La Opinión" del martes 24 de junio de 1975: "que la multitud que acompañó el cadáver de Gardel el 6 de julio de 1936 en el cementerio de La Chacarita, fue muy superior a la que en 1933 despidió a Yrigoyen."

 

Fuente:

 www.rionegro.com.ar,

 julio 2005