En 1976 salvaba milagrosamente su vida cuando un escuadrón va por el senador Zelmar Michellini y el diputado Héctor Gutiérrez Ruiz.

WILSON, EL ÚLTIMO CAUDILLO NACIONALISTA ORIENTAL, VOLVIA A SU PATRIA QUERIDA.

Por Alejandro Pandra

En un dispositivo de guerra para impedir el contacto del líder nacionalista con la multitud que lo esperaba en la explanada del puerto de Montevideo con emoción expectante, lo apresan y trasladan en helicóptero hasta el Batallón de Artillería de Trinidad, donde lo mantienen encarcelado hasta después del acto electoral.

WILSON, EL ÚLTIMO CAUDILLO NACIONALISTA ORIENTAL, VOLVÍA A  SU PATRIA QUERIDA.

Wilson Ferreyra Aldunate

Por Alejandro Pandra

 Agenda de Reflexión

15/06/2007

El 16 de junio de 1984, después de once años de exilio y a pocos días de las elecciones uruguayas, Wilson cruzaba en el «vapor de la carrera» desde la capital argentina el Río de la Plata.

 En un dispositivo de guerra para impedir el contacto del líder nacionalista con la multitud que lo esperaba en la explanada del puerto de Montevideo con emoción expectante, lo apresan y trasladan en helicóptero hasta el Batallón de Artillería de Trinidad, donde lo mantienen encarcelado hasta después del acto electoral.

 Fue lo pactado por los militares, el partido Colorado y el Frente Amplio: evitar de cualquier manera que el caudillo Blanco gane las elecciones del 28 de noviembre.

 El 30, como para certificar que lo metieron preso sólo para impedir su triunfo, Wilson fue liberado.

 Desde la misma plaza Constitución de Trinidad, antes de dirigirse a Montevideo donde protagonizó una histórica movilización conmovedora, pronunció un discurso donde dijo:

 -Después de once años y medio, estoy rodeado de mi pueblo.

 Los últimos cinco meses y medio los he pasado entre cuatro paredes y en silencio.

 En silencio total, sin posibilidad de hablar, teniendo únicamente el contacto, cuatro horas por semana con mis abogados y con mi familia. 

Ustedes saben bien lo que significa para un hombre extrovertido como yo, que siente la necesidad de comentar todo lo que en el país va ocurriendo, en momentos en que lo destruye la angustia de no poder ser partícipe de esa aventura que está viviendo su partido y su pueblo.

 Experimentamos una derrota el último 25 de noviembre.

 Fuimos derrotados

¿Qué es una derrota más o una derrota menos?, obtener menos votos que el adversario tradicional cuando eso nos ha pasado diez y cien veces en la historia y de cada uno de esos episodios hemos salido más grandes y mas fortalecidos. 

Los Blancos piensan como se piensa la historia, pero de ella lo que importa es lo que falta por escribir.

 Son las páginas en blanco, las que tendremos que empezar a elaborar hoy.

 Wilson Ferreira Aldunate había nacido el 28 de enero de 1919.

 Paradójicamente, su padre le puso su enigmático primer nombre por el presidente Woodrow Wilson.

 En 1939 se integra al grupo Acción Democrática Social que lideraba Carlos Quijano y en 1942 a «Reconstrucción Blanca».

 En 1958 era electo diputado por el departamento de Colonia. En 1962 es electo senador y luego es designado ministro de Ganadería y Agricultura. 

En 1966 fué reelecto senador, y vino a llenar el vacío que se había producido con el fallecimiento del gran dirigente Blanco Luis Alberto de Herrera.

 Se imponía desde su banca como un fiscal implacable del gobierno de Pacheco Areco, derribando tres ministros en legendarias interpelaciones parlamentarias.

 En 1971 es candidato a la presidencia por el movimiento Por la Patria y el Movimiento Nacional de Rocha.

 Fue el candidato más votado pero perdió por 12 mil votos, fruto de un probado y escandaloso fraude electoral, incluso con participación norteamericana.

 El 27 de junio de 1973 el gobierno de Bordaberry disuelve las cámaras parlamentarias y Wilson se exilia en Buenos Aires. 

En 1976 salvaba milagrosamente su vida cuando un escuadrón va por el senador Zelmar Michellini y el diputado Héctor Gutiérrez Ruiz.

 Se refugia en la embajada de Austria e inicia un combate internacional contra el régimen militar, hablando incluso ante el senado de los Estados Unidos y logrando que éste suspenda la asistencia militar a la dictadura uruguaya.

 De un carisma fenomenal, de una fuerza vibrante para transmitir sus convicciones, de un gran optimismo por el futuro de su país y el continente, de una notable hermandad con una juventud que llegó a adorarlo, de una clara y aguda inteligencia, de un incorruptible comportamiento público y privado, fue, sin duda, el último gran caudillo del nacionalismo oriental.

 El 15 de marzo de 1988 Ferreira Aldunate falleció en Montevideo víctima de un cáncer.

 

AP/