LA REUNIÓN DE SINGAPUR

Walter Preziosi

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Gates confeso que la Otan, a pesar contar con más de dos millones de efectivos, "aun tiene problemas en reunir 2.300 soldados adicionales (¿?) para enviar a Afganistán".

LA REUNIÓN DE SINGAPUR

Las amargas confesiones de Robert Gates

Por Walter Preziosi

 

Nos enteramos por las agencias internacionales que los EEUU, a través de su secretario de Defensa Robert Gates, se han reunido con 12 Estados del Asia en una conferencia anual sobre la seguridad en la región.

 

De acuerdo a los participantes de la misma llamó poderosamente la atención respecto de las prioridades planteadas por el secretario de Estado norteamericano.

 

El tema principal de esta reunión no fueron como era de suponerse los dos ejes del mal aun existentes y potenciales generadores de holocaustos en tal región, como Corea del Norte e Irán con sus programas nucleares, sino el más pedestre problema planteado en Afganistán. Gates solicitó a los presentes allí reunidos "ayuda" inmediata para "terminar con el narcotráfico y reconstruir el país", es decir, dicho en forma más prosaica, para hacer frente al movimiento Talibán y a su aliado Al Qaeda.

 

Ante la pregunta que se le formuló respecto de cómo podía ser que, participando del ordenamiento de tal país nada menos que 32 naciones, entre ellas el mismo EEUU y la poderosa Otan, se tuviese que solicitar ayuda a las naciones del Asia, Gates contestó con

amargura que la Otan, a pesar contar con más de dos millones de efectivos, "aun tiene problemas en reunir_ 2.300 soldados adicionales (¿?)_ para enviar a Afganistán".

 

Hasta ahora se han logrado convocar a 50.000 efectivos entre los proporcionados por EEUU y los demás países, pero aun falta esa pequeña cantidad necesaria para hacer frente dignamente a la ofensiva de primavera.

 

Pero lo más sorprendente de todo fue cuando el ministro de defensa de la India le pidió, ante tal extraña confesión, que se definiera de manera tajante respecto de quién estaba ganando la guerra desatada tras el 11 de septiembre, si Al Qaeda o EEUU. La respuesta fue aun más sorprendente.

 

No se acudió como siempre al lenguaje triunfalista, ni se dio a entender como otras veces que dicha organización era una excusa para dominar al mundo, sino que se acudió a esta lastimosa confesión: "Estamos en una etapa aun temprana para saber qué bando está ganando".

 

Lo cual en lenguaje de la diplomacia significa un reconocimiento explícito de que se está  perdiendo. Relató que el frente bélico

se está expandiendo hacia diferentes países de los que antes ni siquiera se pensaba.

 

Al comienzo se empezó en Afganistán, en donde se desencadenó primero la guerra, pero luego se expandió hacia Irak, Argelia, Somalia, Chechenia, etc. y ahora también Líbano.

 

Solicitó para ello, luego de esta desesperada confesión, ante este declarado enemigo de las "democracias", a los países que aúnen sus discursos y objetivos y que dejen para un segundo plano las rencillas internas y las posiciones individualistas.

 

Posiblemente debe haber recordado lo acontecido en la Segunda Gran Guerra cuando, para acabar con el enemigo común, el nazismo, capitalismo y comunismo dejaron a un lado sus diferencias para luego emprenderlas en una segunda etapa, con la guerra fría.

 

Por ello solicitó enfáticamente a tales países asiáticos allí reunidos que convenzan a sus pares de Irán y China a tener una política "más transparente" en función de la lucha en función de un objetivo común, la de terminar con el fundamentalismo. Al respecto Irán debería morigerar su programa nuclear y Pekín disminuir sus gastos militares.

 

Posiblemente alguien le haya hecho notar que también EEUU debería hacer lo mismo respecto del escudo antimisiles que construye frente a la frontera rusa, pero ello seguramente será motivo de otra reunión a fin de "negociar" y ponerse de acuerdo en las metas de la actual guerra de civilizaciones.