LA SOBERANÍA FINANCIERA CHINA

Nestor Gorojovsky - Tony Jackson

*Las tasas de interés en la China se mantienen bajas a propósito, mientras que se impide efectivamente que los particulares inviertan en ultramar. Así que solo se puede ir a la bolsa*

 

Este correo lo ha enviado Néstor Miguel Gorojovsky nestorgoro@fibertel.com.ar

"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".(Aparicio Saravia)

De la lista A-List traducimos algunos párrafos, al pie dejo versión completa en inglés. (Incluye un dato muy instructivo sobre cómo funciona el mercado chino de dinero, que resalto *entre asteriscos*).

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LA  SOBERANÍA FINANCIERA CHINA

 

Por Nestor Gorojovsky

 

Una visión estructuralista, marxista, de la vida económica permite usar las herramientas del mercado (y al mercado como herramienta) con mucha mayor eficacia que cualquier otro enfoque.

 

Los resultados hablan por sí mismos.

 

China, después de 1949 y con un régimen socialista se aseguró dos cosas: la no injerencia extranjera (se suele olvidar que hacia 1950 Douglas McArthur proponía seriamente -y encontraba oídos- un ataque nuclear masivo sobre las principales ciudades de ese país) y la sólida instalación de un Estado obrero y campesino.

 

Sobre ese punto de partida, y una vez resueltos sus más acuciantes problemas, ha decidido hace algunas décadas recurrir a diversas formas de capitalismo para acelerar su desarrollo económico. Pero las clases sociales beneficiarias del crecimiento de esas formas del capitalismo no han logrado aún modificar la estructura ni el carácter nacional-popular, no necesariamente nacional-burgués, del Estado.

 

(En mi opinión sería deseable que no lo logren nunca, ya que un capitalismo chino lanzado a la conquista del mundo sería el peor de los escenarios, teniendo en cuenta la agresividad que demostraría esa burguesía y la que desplegaría su principal contendor, la burguesía estadounidense)

 

Como las burguesías están apartadas del poder central, las herramientas se pueden usar en sentido nacional.

 

La medida que destaco entre asteriscos, en efecto, no la hubiera tomado jamás una burguesía semicolonial, siendo como es, en realidad, una medida nacional-burguesa por antonomasia desde el punto de vista de la historia.

 

Aún para el desarrollo burgués… hace falta la superación socialista de las revoluciones nacionales.

 

NG/

 

N&P: El Correo-e del autor es Nestor Gorojovsky nestorgoro@fibertel.com.ar

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A LA VUELTA DE CADA ESQUINA, CHINA

 

Por Tony Jackson

Financial Times: Mayo 28 2007

 

Parece que, por el momento, no hay modo de sacarse a China de encima.

Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal, por un lado, nos dice que el mercado accionario chino está al borde del colapso.

Por el otro, los mercados mundiales están sobre ascuas en relación a la posibilidad de que las reservas de moneda extranjera de la China pasen a activos globales (global equities)

 

Cuando se trata del mercado chino, la bola de cristal de Greenspan no es mejor que la de nadie. Pero el problema, como señala Charles Dumas, de Lombard Street Research, lo provocó el gobierno.

 

*Las tasas de interés en la China se mantienen bajas a propósito, mientras que se impide efectivamente que los particulares inviertan en ultramar. Así que solo se puede ir a la bolsa*

 

La ventaja que esto tiene para el resto del mundo es que, en los hechos, la liquidez en manos de particulares chinas está en un compartimiento estanco, sellado.

 

Así que si hubiera un colapso de mercado se constreñiría a sus propios límites… siempre y cuando en el mismo momento no se percibiera fragilidad en otros mercados.

 

Si así fuera, China podría ser un gatillo tan efectivo como cualquier otro.

 

En cuanto a los cambios en la política china de reservas, recordemos qué es lo que NO son.

 

Hay quienes se alegran porque los ven como una nueva fuente de dinero en los mercados mundiales.

 

Lógicamente, no son nada de eso.

 

Cada vez que las reservas chinas se convierten en dólares o euros forman parte de la sobre expansión de liquidez mundial

 

(N. del T.: esto significa que hay más plata que cosas que la plata puede comprar, o sea que la acumulación de plusvalía ha superado largamente la capacidad de consumo de la economía mundial; es por eso que permanentemente se espera una crisis en algún lado, ya que la plusvalía acumulada es como la hojarasca en un bosque en sequía, tarde o temprano tiene que prenderse fuego si no logra transformarse en capital. NG).

 

Si el Banco Central de la China compra bonos del Tesoro de EEUU, pone en manos de los vendedores dólares que a su vez pueden usarse para comprar acciones inglesas o cualquier otra cosa.

 

Y si el dinero va a depósitos en dólares en los bancos occidentales en Hong Kong, se lo presta a fondos compensados (hedge funds) o agencias bursátiles privadas, que a su vez compran paquetes de acciones o hacen ofertas por sociedades anónimas: en otras palabras, sigue la calesita global, a todo trapo.

 

(Y sigue en la misma vena hasta el final prediciendo una caída salvaje a corto plazo. No sé si es cierto o no, pero sí sé que la política financiera soberana de la China tiene algunas lecciones que bien valdría aprender en la Argentina.NG)


(Versión original en inglés:)

CHINA COMES INTO VIEW AROUND ALMOST EVERY CORNER

By Tony Jackson

Financial Times: May 28 2007

 

There seems no getting away from China at the moment. On the one hand,

former Federal Reserve chairman Alan Greenspan tells us the Chinese

equity market is about to collapse. On the other, world markets are

a-twitter over the prospect of China's foreign exchange reserves being

switched into global equities.

 

As to the Chinese market, Mr Greenspan's crystal ball is no better than anyone else's. But the problem, as Charles Dumas of Lombard Street Research points out, is of the government's making.

 

Chinese interest rates are kept deliberately low, while households are

effectively forbidden from investing overseas. So the stock market is

the only place to go.

 

For the rest of the world, the advantage of this is that Chinese household liquidity is effectively sealed off. So a market collapse should be self-contained – provided other world markets are not feeling fragile at the time. If they are, China could be as good a trigger as any.

 

As for the switch in Chinese foreign reserves policy, let us recall what it does not mean. It is being greeted in some quarters as a source of new money for world markets. Logically, it is nothing of  the

sort.

 

Whenever Chinese reserves are converted into dollars or euros, they form part of the global liquidity glut. If the Chinese central bank buys US Treasuries, it is putting dollars into the hands of the sellers, who are then free to buy UK equities or whatever.

 

Or if the cash goes into dollar deposits with Western banks in Hong Kong, it is lent on to hedge funds or private equity houses, who then buy portfolio assets or bid for corporations. In other words, the global merry-go-round is at full tilt already.

 

No doubt, the preference of Asian central banks for US Treasuries has

helped push down real interest rates. But it does not explain other aspects of the credit bubble, such as the mispricing of risk. A Chinese shift might help to ease the pressure, but only a diehard optimist would expect it to stop the bubble bursting.

 

There is a case to answer

 

When that finally happens – I am not saying when or why – there Hill be the usual recriminations. It is worth thinking about this in advance. For when things go bang, politicians and regulators have a habit of seeking scapegoats.

 

In particular, I suspect, the spotlight will fall on credit derivatives. Granted, the root cause of the bubble is the global liquidity glut. But have derivatives amplified that, for example, by encouraging irresponsible lending?

 

In fairness, similar charges were brought against other forms of derivative when they were first introduced – that they were the tail wagging the dog and produced greater volatility. The counter-argument was presented by Charles Smithson of the risk management firm Rutter Associates, in a submission to a US Senate subcommittee some 18  months ago*.

 

Derivatives, he said, were created precisely as an attempt to manage volatility. Foreign exchange derivatives were caused by the advent of floating exchange rates in the 1970s and interest rate derivatives by the swings in official interest rates in the same period. The result, Dr Smithson claimed, was that volatility actually fell, as did  dealing spreads.

 

So far, so good. But no such case can yet be made for credit derivatives, given their relative novelty and the speed at which the market is developing.

 

So ought the same logic apply?

 

It is true that volatility has been abnormally low across the markets lately. It is less clear that derivatives are the cause.

 

One might argue, on the contrary, that credit derivatives are different in kind from older types, in that they directly affect behaviour. Interest rate derivatives do not cause central banks to raise rates. Foreign exchange derivatives are not the driving force behind the dollar.

 

But by taking credit risk out of the hands of the banks, credit derivatives may encourage slack lending. Granted, in normal times  this ought to be taken care of by the markets. In other words, if the risk embedded in derivatives were correctly priced, the cost to the banks of insuring their dodgier loans would act as a deterrent.

 

But at the peak of the credit cycle, that may not apply. When corporations get in trouble, the banks may bail them out with fresh loans, since they can pass the risk on to others. Therefore corporate defaults are low, therefore the cost of insuring loans falls further and so on in a vicious spiral.

 

It may be that this behaviour is the product of novelty and that in future cycles the lessons will have been learnt.

 

What matters right now, though, is what has happened in this cycle.