LA SALUD ESTA ENFERMA

jorge_rachid_ii
Rachid:-Un niño nacido en Abra Pampa, Jujuy tiene expectativas de vida menores que uno nacido en Capital, un verdadero genocidio discriminador en un país que se dice federal. LA SALUD ESTA ENFERMA 

Por Jorge Rachid
 

En la Argentina, país pionero en Latinoamérica en Planificación Sanitaria de la mano de su primer Ministro de Salud, el eminente científico en neurociencias y creador de la Teoría  del Hospital Dr. Ramón Carrillo y de los premios Nóbel de Medicina como B. Houssay y César Milstein, de sanitaristas valientes como el Dr. Oñativia, otros innovadores como el Dr. Favaloro y otros humanistas como el Dr. Maradona en Formosa y o Gregorio Alvarez en Neuquén, es impensable el cuadro de situación sanitario actual de nuestro pueblo.
 

La política sanitaria de Carrillo instaló una nueva lógica, fue emblemática y ejemplar para América Latina, creó Escuela en Asia y Africa, fue estudiada en las carreras médicas en otras latitudes. 
 

Aquí fue proscripto hasta hoy, ya que su legado está incumplido. Murió pobre trabajando de médico en Belén – Brasil, con sus bienes incautados por la Revolución Fusiladora.

Oñativia quizo modificar el cuadro de situación en los medicamentos con una nueva Ley, le costó para excusa el golpe de Onganía a Ilia.  

Desde entonces hasta hoy fueron demolidos ladrillo a ladrillo cada uno de los avances del Hospital Público, hubo médicos Ministros honestos, desde la recuperación democrática, que intentaron dentro de los parámetros del sistema “hacer algo”.
 E

l cuadro de situación sanitaria se deterioró, el modelo social solidario desapareció. La desidia, el abandono, la ruina infraestructural, la suciedad insalubre, la falta de aguas corrientes y cloacas, de viviendas dignas, son sólo el rostro y los signos de políticas acumuladas en años de derrota nacional, del pensamiento sanitario, de concepción de país integral y federal y de arrasamiento de los valores humanos de la solidaridad, el compromiso y el amor al prójimo, desde hace mas de treinta años. 

Cuando la concepción de inversión en salud se cambió por la del gasto comenzó una nueva versión de la historia, un nuevo paradigma sanitario. 
 

Los contadores reemplazaron a los médicos en la concepción y objetivos sanitarios. 
 

La mejor política es la que menos gasta independientemente de los resultados e indicadores de vida. 
 

La prevención caracterizada como gasto nunca se ejecuta, ni aún a sabiendas de los ahorros no sólo humanitarios sino económicos que acarrea. Porqué no se hace es la pregunta entonces. 
 

Porque desde 1973 no existe en la Argentina un PLAN NACIONAL DE SALUD, sólo programas puntuales de políticas movilizadoras ante la opinión pública, en general mediáticas, sin control ni parámetros que midan el impacto de las mismas en la población.
 

Cuando se decidió la descentralización hospitalaria, lejos de transferir responsabilidades, el Estado alejó y transfirió problemas, no sólo a nivel Provincial sino a nivel Municipal. 
 

Así un niño nacido en Abra Pampa provincia de Jujuy tiene expectativas de vida menores que uno nacido en Capital, un verdadero abandono social, un verdadero genocidio discriminador en un país que se dice federal. 
 

Aún así en Capital el 20,1% de los niños está en situación de pobreza. 
 

La descentralización operativa, pilar de la organización sanitaria Carrillista operaba desde una centralización ejecutiva, por niveles de complejidad y con presupuestos consolidados, teniendo como eje el fortalecimiento de la salud antes que la atención de la enfermedad. 
 

En la actualidad aún la atención de la enfermedad como único objetivo, forma parte del catálogo infame y de la realidad social de lo peor del mundo marginado. 
 

Una postal de la visión social Latinoamericana, integrada a los mercados y desintegrada del pueblo.
 

Cuando el medicamento sigue formando parte del 30% del gasto total en salud, pese a la Ley de Genéricos que sinceró precios pero no pudo cambiar la realidad de una formación médica al servicio de la industria, con obras sociales como PAMI  que en virtud de un convenio cerrado con la industria sigue aceptando recetas con nombre fantasía, con 3,5 millones de afiliados altamente demandantes, con lo cual ordena el mercado de medicamentos y con colegas médicos que siguen aceptando la dádiva y la complicidad en el silencio de la industria para denostar los medicamentos genéricos, es porque la colonización cultural sigue vigente, lo mismo que los negocios como eje de la atención médica.
 

Estamos hablando del 30% en medicamentos, de un gasto de 24 mil millones año, como gasto total en atención médica, ya que parece un despropósito llamarlo gasto en salud. 
 

Estamos hablando de las mismas industrias que frente al avance de las multinacionales de medicamentos con la famosa ley de patentes se refugiaron en las consignas nacionales de defensa de la industria para evitar mayores costos y fueron defendidos por parlamentarios argentinos de la agresión. 
 

No han devuelto a la comunidad esa lucha, siguen avanzando en sus intereses como motor, siguen planteando la atención médica como mercado, se han aliado a las grandes corporaciones de prepagas que ven la atención médica con una concepción del seguro, es decir como sector financiero.
 

Ante ellos se alza la Producción Pública de medicamentos, que produce para el sector hospitalario, por montos anuales de 400 millones, sin subsidios, sin estímulos ni créditos. 
 

Peor aún sin política oficial que apuntales el esfuerzo y el sacrificio de la provincias productoras  y de miles de profesionales que eligen antes el  compromiso con el medicamento como bien social y su accesibilidad universal, que ser empleados de las grandes corporaciones.
 

Cuando las administradoras o gerenciadoras reemplazaron las conducciones de las obras sociales, los objetivos de las mismas fueron puestos en manos del sector financiero. 
 

Cuando el Estado empujó a las obras sociales en esa dirección a través primero de la apropiación de la recaudación, luego la rebaja de los aportes, luego la entrada del Banco Mundial en el diseño de la estrategia del ahorro interno genuino de trabajadores y por último de la desregulación y posibilitando la entrada de las prepagas al sistema, quebró el sistema solidario, transformándolo en un simple trámite individual y transfiriendo la responsabilidad de la salud al individuo cuando es responsabilidad Constitucional del Estado Argentino.
 

Así el juego de pinzas del abandono del Hospital Público, pese a los esfuerzos de miles de héroes anónimos que son los trabajadores de la salud, sumado al arrasamiento de las obras sociales, se consumó la irrupción del mercado en el “negocio de la salud”. 
 

Si en la economía el mercado sin Estado es mercado NEGRO en salud el mercado sin Estado es MUERTE.
 Muerte es hoy la falta de atención médica para quienes forman parte del 42% del trabajo en negro de la Argentina, para quienes están en la informalidad laboral y quienes viven en estado de pobreza e indigencia que suman 10 millones de argentinos.  

Algunos con razón dirán : estamos mejor que hace 5 años.
 Es verdad pero hace 5 años estábamos en plena crisis política, social y económica y hoy gracias al esfuerzo del pueblo argentino que soportó estoico esa situación nos vanagloriamos de poseer 40 mil millones de dólares de reservas.  

¿Para qué?
 Se preguntará el niño sin atención ni remedios, se preguntará la madre en su angustiosa recorrida por los hospitales siendo rechazada la internación por faltas de camas. ¿ Para que?  

Se preguntará en la cola de las 3 de la madrugada el hombre mayor artrósico, mientras intenta conseguir un turno.
 Se impone con urgencia un PLAN NACIONAL DE SALUD, hay profesionales capacitados para ello si hay voluntad de movilizar la comunidad sanitaria de nuestro país en un esfuerzo épico que signifique un cambio cultural a largo plazo que derrote la concepción economicista, inhumana y mercantilista del neoliberalismo imperante aún en los resortes de poder de la Argentina.  

Se impone trabajar sobre la salud, su apuntalamiento, su seguimiento desde el momento mismo de la concepción en condiciones dignas e igualitarias para todos los habitantes en igualdad de derechos, sean de latitud que sean. 
 

Se impone que los recursos acumulados y los del ahorro interno genuino, no sigan drenando hacia prepagas, hacia aseguradoras del riesgo del trabajo con Higiene y Seguridad privatizadas que rechazan hacia el hospital y la obra social, sin Estado que lo impida, con gerenciadoras vestidas de solidarias hasta la hora de la prestación, con hospitales llamados de autogestión cuando no pueden cambiar una bombita sin un expediente, con vaciaderos llamados manicomios, con en enfermos crónicos sin respuesta e indicadores de salud que se parecen al diario de Irigoyen.
 

Mi homenaje a los mayores que nos enseñaron a no bajar los brazos, a quienes siguen creyendo y luchando, se comparta o no su pensamiento, a Floreal Ferrara, a Aldo Neri , a Cazes Camarero por nombrar solo algunos de MILES  trabajadores de la Salud, entre quienes luchan y sueñan por una Argentina mas justa
  

BAires 30 de mayo de 2007
 

*Dr. Jorge Rachid pertenece al IBAPE-CESS-MNyP
 

N&P: El Correo-e el autor es Jorge Rachid jorgerachid2003@yahoo.com.ar