"El Estado ha de seguir protegiéndo a Y.P.F. por todos los medios a su alcance, apartando los obstáculos que pudieran interponerse."

GENERAL INGENIERO ENRIQUE MOSCONI ¡PRESENTE !

Por Alejandro Pandra

Mosconi: «A los que luchan porque creen en la fuerza de la verdad, en el valor de las ideas y en el ejemplo de una conducta. A los que no claudican ante el soborno de las posiciones o el dinero, porque tienen la convicción de su dignidad y la armadura de su honradez». «Patria o muerte es mi Destino». 

Homenaje al General e Ingeniero
ENRIQUE CARLOS ALBERTO MOSCONI


En un nuevo aniversario
04 de Junio de 1.940 – 04 de Junio de 2.017


Militar argentino (1877-1940). Alcanzó el grado de general de división.

Se graduó de ingeniero civil en la Universidad de Buenos Aires y de ingeniero militar de la Academia Técnica de Prusia.

Fue el promotor y organizador de la explotación integral del petróleo en la Argentina.

En 1922 se lo designó director general de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, cargo que desempeñó durante ocho años.

Promovió la construcción de la monumental destilería de La Plata, inaugurada en 1925; llevó adelante la electrificación de Comodoro Rivadavia y echó las bases de una flota de buques tanque.

Obras: El petróleo nacional, completo estudio de la industria desde el hallazgo del mineral, en 1907, hasta el gran crecimiento de las explotaciones, y Dichos y hechos.


AÑO DEL CENTENARIO DEL PETRÓLEO NACIONAL Y EN LA VERGÜENZA QUE NOS ENCUENTRA

13 /12/1.907     –     13 /12/2.007

FORO  NACIONAL  YPEFIANO


“Sólo los países degenerados aceptan 
o buscan de afuera a los administradores de las grandes instituciones y riq uezas”(Ingeniero Luis A. Huergo)


Agobiados y avergonzados, por la situación en que nos halla a los argentinos, otro aniversario, del deceso de quien fuera el mentor del Foro Nacional Ypefiano, de quien fuera el Héroe Nacional deliberadamente olvidado, a quien Argentina le deba hasta el día de hoy el engrandecimiento de su naturaleza productiva, y un 1º de agosto del año 1929 le debamos todos, la liberación de la dependencia en el mercado interno del control de los precios del combustible, que para aquel entonces detentaban los trusts petrolíferos que operaban en Argentina y que de la mano del General Mosconi, con Y.P.F. se lograra la independencia y la soberanía sobre los precios.


Hoy en día, en este tempranero invierno crudo, que ya lleva cobradas varias vidas de niños, jóvenes y adultos, donde hay más de 580 escuelas en el país sin gas, por lo tanto sus niños se enferman o no asisten.

Hoy día que vemos como falta el gasoil y el GNC en las estaciones de servicio de casi todas las provincias de Argentina, que vemos el aumento de la garrafa, en más de un 20% en sus precios y que los CONDENADOS a pagar esos excesos en los precios de “ese” gas, son quienes menos recursos tienen, pero NADIE IGNORA que desde el Poder Ejecutivo Nacional y el mismísimo Congreso de la Nación NADIE mueve un pelo para revertir esta situación escandalosa y criminal

¿Cuánto vale para los gobernantes y representantes del pueblo, la vida de un niño argentino, la de un anciano…una mujer, o un desamparado?

“Deben dejarse de lado los derechos de los particulares y los
intereses creados, teniendo en cuenta solamente el interés del país,en asegurar y garantizar la explotación de una industria de cuyoflorecimiento depende en alto grado el bienestar colectivo, tantodesde el punto de vista del comercio y la industria, como delde la defensa nacional”.–

Lord Londonderry, Ministro de Aviaciónde Inglaterra. (Del discurso pronunciado en la Cámara de los Lores,en Julio de 1.934, al sancionarse la ley del petróleo.

A principios del siglo XX, Comodoro Rivadavia, puerto de entrada y salida de los productos de Colonia Sarmiento, un puerto natural de aguas profundas pegado a las playas de Rada Tilly, una antiquísima zona de solaz y descanso veraniego tehuelche hace 9.000 años, recién empezaba a ser un pueblo pequeño, apenas un grupo de casitas, algún almacén de ramos generales y un hotel-fonda para alojamiento de los arriesgados viajantes que se animaban a llegar hasta aquellas lejanas y desoladas zonas del Sur argentino.

Pero tenía una dificultad seria: no había agua dulce. 

A comienzos de 1907, cuadrillas de obreros, dirigidas por ingenieros, habían comenzado a perforar la tierra en busca del líquido indispensable.  

Con aparatos adecuados se auscultaba el suelo en procura del más mínimo rumor que pudiera anunciar la presencia de agua.

En enero se llevó al lugar una perforadora Fauck. 

Se apelaba a los elementos más modernos de la época, pero todo parecía inútil.

Se llegó a cavar hasta a 400 metros de profundidad, siempre sin resultado.  

Los sufridos pobladores vivían pendientes de la torre de perforar, que en más de una oportunidad cayó por efecto del implacable viento patagónico, y que obligaba a iniciar nuevamente los trabajos.

Los ingenieros no se daban por vencidos.

La tarea continuaba.

Pero el resultado era siempre el mismo: absolutamente negativo. 

En noviembre ya dominaba el desaliento.

Se perdían las esperanzas de poder dotar de agua a la floreciente población, donde muchos se habían radicado plenos de ilusiones y confiados en la potencial riqueza de la zona.

La decepción seguía en aumento.  

El gobernador propuso que se traiga el agua desde un lejano manantial, mediante la instalación de cañerías; y la población apoyó la idea como una salvación.  

Ya no quería ni oír hablar de la torre perforadora que durante muchos meses había engañado sus esperanzas con renovadas promesas incumplidas.

Claro que trayendo agua de otro lado habría que pagarla como artículo de lujo… 

Para diciembre nadie confiaba en la torre –que para su funcionamiento insumía la escasa cantidad de agua disponible que el pueblo necesitaba para consumo-.  

El ingeniero Krausse, jefe de la misión, había autorizado perforar hasta el máximo de 500 metros hacía unos 20 días, cuando se había llegado a 481.

Pero un viernes, superado ese máximo, se fue y ordenó: “¡Basta!

¡No se perfora más!”. 

 Sin embargo, el administrador de la obra, señor Beguin, y el ingeniero José Fuchs que dirigía la perforadora Fauck, deciden no entregarse y continuar con los trabajos.  

Ese mismo día la perforadora llega a 540 metros de profundidad y, de pronto, se advierte una fuerte corriente ascendente.

 Sorprendidos, Fuchs y Beguin se miran atónitos: no era agua; ¡era kerosene!

¡El petróleo salía casi refinado!

Era el 13 de diciembre de 1907. 

Mantienen en secreto el descubrimiento y telegrafían a Buenos Aires, a la Dirección de Minas: “Aquí no hay agua, pero hay petróleo”.  

La noticia se conoce en la capital antes que en Comodoro, que se entera cinco días después, y engalana sus calles en espontáneo feriado.  

La prensa porteña acoge la nueva con frialdad, apenas si le dan importancia los grandes rotativos; no advertían la trascendencia del descubrimiento: lo que se buscaba allí era agua.  

Pero el gobierno nacional resuelve al día siguiente del descubrimiento dictar un decreto tomando posesión del yacimiento, prohibiendo “la denuncia de pertenencias mineras y la concesión de permisos de cateo en el puerto de Comodoro Rivadavia, en un radio de cinco leguas kilométricas a todo rumbo, contándose desde el centro de la población”.

 Se evitaba así la posible aparición de aventureros y la eventual explotación del suelo en beneficio de particulares.  

De allí partió el progreso de una vasta región patagónica.

 La explotación del petróleo, descubierto de esa manera milagrosa, se constituyó desde entonces en una fuente de incalculable valor para acrecentar la economía nacional, y en una de las bases de su riqueza.

El 13 de diciembre sería evocado como el Día nacional del Petróleo.

 Desde la época colonial se conocían algunas afloraciones petrolíferas en nuestro país.

Se les llamaba betún o brea, chapapote y en algunos casos kerosene.

Cabe recordar que el general Arenales, en 1826, siendo gobernador de Salta, firmó un decreto de estímulo y protección al hallazgo y aprovechamiento de la maravillosa sustancia.  

Luego, en 1856, se fundó la Compañía Jujeña de Kerosene, con el propósito de reemplazar la importación de ese producto, que entonces alcanzaba a los 20 millones de litros anuales.

Poco tiempo después del descubrimiento patagónico aparecía un decreto por el que se creaba la primera repartición oficial que debía administrar la nueva riqueza nacional, y que se denominó Dirección General de la Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia, integrándola entre otros los ingenieros Luis A. Huergo y Enrique M. Hermitte y el doctor Pedro N. Arata.  

En los largos considerandos se advierte de la importancia de su empleo en ferrocarriles y Armada, y se admite la posibilidad de que el sobrante pueda satisfacer en “condiciones económicas, las necesidades industriales del país”, y que “los estudios y experiencias realizados por las oficinas técnicas permiten adelantar que los yacimientos petrolíferos deben extenderse a grandes distancias al norte y al sur de Comodoro Rivadavia, y que el petróleo de ese lugar es un excelente combustible”. 

Apenas comenzado el gobierno radical de Alvear, se crea mediante un escueto decreto una Dirección Nacional en el ámbito del Ministerio de Agricultura con un nombre de tres palabras largas y por entonces poco conocidas: Yacimientos Petrolíferos Fiscales, a las cuales el tiempo simplificaría en tres iniciales famosas.  

El 17 de octubre de 1922 asume su primer director general, un coronel en actividad del arma de ingenieros, íntimo amigo de Jorge Newbery, graduado a su vez de ingeniero civil en la Universidad de Buenos Aires y de ingeniero militar en la Academia Técnica de Prusia, de notables virtudes y cualidades empresarias, y que desempañaría el cargo durante ocho años: Enrique Mosconi (1877-1940).  

El fue el genio organizador de la explotación integral del petróleo en la Argentina y en América Latina.  

De inmediato promovió la construcción de la monumental destilería de La Plata, inaugurada en 1925, la más grande del continente, financiada con fondos propios de la empresa; llevó adelante la electrificación de Comodoro Rivadavia y echó las bases (con 10 unidades iniciales y un total de 25.000 toneladas) de una fenomenal flota de buques tanque (la cual llegó a formar parte en su momento de la tercera Marina Mercante del mundo). 

En 1924, a solicitud de Mosconi, el Poder Ejecutivo dictó un decreto mediante el cual se ampliaba la reserva petrolífera fiscal al Sur y creaba nuevas reservas de exploración oficial en todos los territorios nacionales patagónicos.  

El coronel Enrique Mosconi, contra la terrible oposición de las empresas extranjeras, desarrolló la más importante industria de América Latina.

Su plan original era el del nacionalismo integral en materia de petróleo. Modificó esa opinión en 1925 y propuso, en consonancia con el sistema de la Anglo Persian, la sociedad mixta del Estado con las empresas extranjeras.  

Pero volvió a su proyecto inicial en 1928, al expresar que “no queda otro camino que el monopolio del Estado pero en forma integral, es decir, en todas las actividades de esta industria: la producción, la elaboración, el transporte y el comercio. […]  

Sin monopolio del petróleo es difícil, diré más, es imposible para un organismo del Estado vencer en la lucha comercial las organizaciones del capital privado”.  

Mosconi, hombre sencillo con leve tendencia a la obesidad, no necesitaba disfrazar una reconocida inteligencia, nada de bigotes, gran sentido del humor, enjundiosa biblioteca y esa envidiable demanda académica y mundial para sus conferencias.  

La admiración por este hombre llegó a los más relevantes estamentos internacionales, traducida en invitaciones de universidades, gobiernos, empresas y foros jerarquizados.  

Pero entre 1928 y 1929 Mosconi realizó un atrevido y fructífero viaje continental, atacando a las petroleras internacionales e impulsando una política petrolera latinoamericana soberana y coordinada.  

Así nacieron, a imagen y semejanza de YPF, ANCAP (Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland) en Uruguay, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Petrobras de Brasil y Pemex de Méjico.  

En un famoso discurso en la capital mejicana, todavía vigente, Enrique Mosconi dijo: “Observamos que en torno del petróleo se han entablado las más tenaces luchas económicas y armadas, y presenciamos a diario, como métodos de posesión, de acaparamiento y de dominio, torrentes de oro destinados a obtener la complacencia, la infidelidad, el soborno y la alta traición de los encargados de custodiarlo. […]  

El petróleo tiene una importancia fundamental e irremplazable, y el crecimiento y progreso de la nación será tanto más grande cuanto más firme mantenga ésta en sus manos el control de sus yacimientos petrolíferos, es decir, cuanto más sometidos a su fiscalización efectiva estén los grandes sindicatos o trusts que explotan en el país el combustible líquido, pues si esa fiscalización fuera difícil o imposible de efectuar, más conveniente sería para la tranquilidad económica y política del país renunciar a la cooperación del capital extranjero”.  

En 1938, cuando se firman los históricos decretos de nacionalización del presidente Lázaro Cárdenas, se señala que, si bien el nacionalismo petrolero mexicano se asentaba en las profundas raíces del período revolucionario de 1910-17, la idea del monopolio de una empresa estatal le correspondía a Mosconi y seguía el ejemplo argentino.  

Como bien señala Federico Bernal, de Reconquista Popular, mientras Mosconi difundía la tesis de la nacionalización y monopolización del petróleo en América latina, primer gran antecedente de integración en esta materia, durante el segundo gobierno de Yrigoyen la explotación exclusiva por el Estado era defendida por los legisladores personalistas (yrigoyenistas), enfrentando la postura antinacional de los antipersonalistas y los conservadores, que planteaban la formación de compañías mixtas de YPF con trusts extranjeros.  

Triunfó la tesis de Mosconi, con el respaldo de la tendencia nacionalista e industrialista del ejército, capitaneada por el general Alonso Baldrich.  

En efecto, en la aprobación de la ley de nacionalización del petróleo tuvo gran influencia el memorial que Baldrich dio a publicidad con los siguientes puntos: – nacionalización de todo el combustible– monopolio estatal de la explotación– control estatal de la exploración– monopolio estatal del transporte del combustible– autonomía de YPF– Prohibición de transferir las concesiones 

Semejante obra de nacionalismo económico no podía ser aceptada.

El contubernio acrecentaba su poder en el parlamento y en el ejército con la ayuda invisible del herido capital extranjero.

El viejo caudillo, el primer presidente realmente elegido por mandato popular, concitaba el odio del imperialismo.  

Había reducido de 132 mil a 35 mil hectáreas las tierras en poder de las empresas petroleras extranjeras, resuelto la explotación estatal en Salta, impedido que las fuentes hidroeléctricas en Córdoba pasaran a un sindicato norteamericano, aprobado por la Cámara de Diputados un proyecto de régimen legal del petróleo (rechazado por el Senado y declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia) y negado a las empresas de tranvías de la Capital Federal y del puerto de Rosario sus pretensiones en materia de tarifas y fletes.  

Un proyecto de convenio con la Unión Soviética rebasó la medida de la tolerancia de los monopolios anglo-norteamericanos.  

Por primera vez, la Argentina hacía una negociación de esa índole de Estado a Estado.  

La empresa soviética Iuyamtorg, instalada en Buenos Aires, se comprometía a entregar 250 mil toneladas de petróleo a cambio de cueros, lana, extracto de quebracho, ovejas y caseína.  

En cuanto a la nafta, se fijaba su precio a 10 centavos por litro, lo que suponía una rebaja para el mercado interno. 

Hacia 1930 la doctrina nacional petrolera quedaba perfectamente estipulada con hechos y palabras.

 El monopolio estatal en todas las etapas: exploración, extracción, transporte, destilación y comercialización; el rechazo a la empresa mixta y la nacionalización de todas las etapas de la industria petrolera, golpeaban con furor las puertas de la cámara alta.  

De esta manera, la ley de nacionalización del petróleo -que no pudo ser concretada producto de la oposición en el Senado-, fue quizás la gota que rebalsó el vaso, propiciando, entre otras muchas causas, el golpe militar de septiembre.  

Pocos años después, el presidente Uriburu, preso de unos estúpidos celos histéricos por Mosconi, lo designó, ya siendo general de división, Director General de Tiro y Gimnasia del Ejército.

Después de una larga enfermedad, Mosconi falleció el 4 de junio de 1940. 

Claro, no es lo más importante, pero ejemplifica la magnitud de lo que hemos perdido.

Desde la privatización de YPF, su archivo, el archivo empresario más importante de Latinoamérica, esa monumental fuente de memoria que contiene la historia de la industria petrolera argentina, permanece vedado al público y a los investigadores.

Se encuentra en Comodoro Rivadavia, en un inmenso galpón situado entre el colegio Deán Funes y la administración de Repsol donde funcionara hasta el último día, en condiciones que inquietan.  

Pertenece al Estado nacional, pero está dentro de un edificio de Repsol. Aseguran que su seguridad y su permanencia depende de una decisión política que no llega.  

Concluido el proceso privatizador, el archivo de la empresa quedó en poder del Archivo General de la Nación, en Comodoro, pero dentro de instalaciones pertenecientes a Repsol, cerradas al público.

Desde entonces nadie puede visitarlo.


DOS ÉPOCAS


Para abarcar en toda su magnitud el desastre a que conduce la política actual del petróleo, basta con hacer la comparación del pasado con el presente. 


El pasado lleno de afirmaciones, de unción argentina, de confianza en la propia obra, de fe en el porvenir, de ardor de lucha, de patriotismo, de clarividencia política. 


El presente preñado de negaciones, de sentimientos espurios, de menosprecio por nuestra capacidad constructiva, de escepticismo, de derrotismo, de mercantilismo.


No es necesario retroceder a los primeros lustros de la MAGNA EMPRESA (Y.P.F.), para recordar entre tantos otros hechos, la iracunda requisitoria del Ingeniero Luis A. Huergo contra los “trusts” en 1913, o la del General Enrique Mosconi, en su memorable discurso, en Colombia para 1.928. 


Es suficiente con que nos detengamos por un instante en los alrededores de 1.936, el año nefasto en que se inició con los convenios, el proceso de la capitulación y de la entrega, pues ya en esos años se avanzaba con los imperios por parte del cipayaje nativo, el manejo de nuestros recursos en sus manos a cambio de “favores especiales” para los bastardos vende patria.

El 6 de septiembre de 1930 fue el primero de los brotes de “mesianismo salvador del siglo XX en la Argentina”. 

El apoderamiento por el Ejército de la autoridad de un gobierno legítimo, sentó un precedente cívico-militar de excepcional gravedad, fijando la imagen de una comunidad inestable incapaz de resolver racionalmente sus conflictos.


Desde el fatídico año 30 se han sucedido movimientos de fuerza en 1930, 1943, 1955, 1966 y 1976.

 

Hasta este general entrerriano, que fuera parte de la confabulación golpista del año 1.930 dijo en una ocasión; “El Estado ha de seguir protegiéndola  (en alusión a Y.P.F.), por todos los medios a su alcance, y apartando decididamente, para su mejor consolidación, los obstáculos que pudieran interponerse en su desenvolvimiento”.

Estos obstáculos, no eran otra cosa que los “trusts” del petróleo inglés y norteamericano. 


El “Boletín Nº 117 de Y.P.F. lo expresó claramente, haciendo un comentario sobre estos dichos de Agustín P. Justo, después de precisar las maniobras de las compañías extranjeras para bloquear a Y.P.F., agregaba: “Se han erigido determinados organismos financieros mundiales, que adaptándose en forma aparente a las legislaciones de los diversos países en que actúan, eluden las responsabilidades de que serían pasibles por su acción monopolista”.


EL MODELO INICIAL: EL  ARQUETIPO

Por Alejandro Pandra

Agenda de Reflexión

03/06/2007



Una Nación es posible por algo más que su declaración de Independencia, una bandera, los símbolos, y su geografía.

Llega a serlo por el pensamiento y la acción de los hombres y mujeres que en cada momento de su historia asumieron las responsabilidades que les correspondían, con la firmeza y claridad necesarias.

Por eso hoy cuando los jóvenes se preparan para desempeñarse en este nuevo siglo y milenio, en un mundo de crecientes complejidades sociopolíticas, marcado de antemano por el crecimiento explosivo de las tecnologías, importa como nunca conocer los procesos que delinearon la identidad de nuestro país.

Si es verdad que nuevos desafíos y luchas de proyecciones inéditas aguardan a los futuros dirigentes, hay una base de datos de donde podrán extraer experiencias y lecciones valiosísimas. 


Nos referimos al conocimiento de la historia del siglo que se fue (XX) y aún del anterior, allí hay argentinos que con sus aciertos y errores se inscribieron en la honrosa lista de los que creyeron en un proyecto de país.

Entregaron todo de sí, trabajaron para él, y no se quedaron para sí con nada de nada.

Que el proyecto que alentó Enrique Carlos Alberto Mosconi, no se aplique hoy, en ninguna de sus fórmulas, sino que por el contrario, quienes nos dirigen tienen una concepción de país-colonia, de dependencia y de claudicación. 

Todo ello no quita mérito a su OBRA, porque el juicio de la historia nos confirma, que en el país de hoy, aún subyacen en buena medida y gracias a sus pensamientos, –que fueron forjados en los ideales éticos que alumbraron el nacimiento de esta Nación y a sus acciones, ejecutadas con el pragmatismo que haría posible el camino hacia una soberanía integral, y a una absoluta independencia con justicia social, a una libertad vivida de a ratos en la historia de la Patria –, los ideales de ese hombre y de otros de similar talla, hay sólo que despertarlos para ponerlos de pié, y que dejen de pedir limosnas estirando sus manos desde el suelo y clamando por una prebenda. 


Tener dignidad es ponerse de pié, y desde el Foro Nacional Ypefiano pretendemos ayudar a realizar esta tarea en las generaciones más jóvenes, mostrarles la historia de éstos hombres deliberadamente olvidados.


Con profundo sentimiento patriótico en este día de su sexagésimo séptimo aniversario de su fallecimiento, el Foro Nacional Ypefiano le rinde el debido homenaje y respeta su memoria, palabras y hechos, los cuales intentamos agotar, pues tenemos el legado de su propio sentimiento de Patria, tenemos su conocimiento y sus palabras, que nos llegan a través de sus obras literarias, hemos estado en los mismos lugares que él pisara en los yacimientos de Argentina, y repudiamos vivamente la política de entrega, la desvirtuación de la sigla Y.P.F. que los cipayos internos le permiten usar a una multinacional, una de las tantas contra las que él luchara denodadamente, y que nosotros seguimos sus pasos.


Para el beneplácito de su memoria le decimos desde el Fo.Na.Y. que habemos ypefianos, petroleros del Estado Nacional, que estamos dispuestos a entregar nuestra sangre en la lucha por la RECUPERACIÓN DE Y.P.F. en manos de la Nación y para convertirla en lo que nunca debió dejar de ser: la EMPRESA INSIGNE DE LA PATRIA, madre de empresas.

Que no es una mera expresión y que de hecho estamos en plena lucha.


“En su lenta y larga agonía, tan estoicamente soportada, nunca
tuvo una queja para los injustos olvidos y menguados silenciosde su nombre, sobre su destacada actuación, porque creía, con Martí,que el silencio es el pudor de las grandes almas y que la queja es laprostitución del carácter. Y Mosconi era un fuerte, por el espíritu yla mente. Postrado durante más de siete años, en su sillón de inválido,en el que reposaba su cuerpo abatido por el rayo de una hemiplejía, noestuvo ociosa su mente fecunda, ni tranquilo su espíritu afanoso”

(Alonso Baldrich)


“SIEMPRE SERÁS EL INGENIERO Y GENERAL DEL PETRÓLEO ARGENTINO”.

¡¡¡¡ Y.P.F. ES PATRIA….!!!!
¡¡¡¡  Y.P.F. VUELVE….!!!!!

“LA PATRIA HIDROCARBURÍFERA ARGENTINA

SE LLAMA Y.P.F.LE PESE A QUIEN LE PESE”

José Antonio Tonón
Coordinador Nacional del Fo.Na.Y.Historiador del Petróleo y Política Energética
Ex Trabajador de Y.P.F.Provincia de Mendoza  —  República Argentina
Mail: exypf@yahoo.com.ar    —     exypftonon@gmail.com
Celular: 0261 – 155-469-623  

«A los que luchan porque creen en la fuerza de la verdad, en el valor de las ideas y en el ejemplo de una conducta. A los que no claudican ante el soborno de las posiciones o el dinero, porque tienen la convicción de su dignidad y la armadura de su honradez».
 «Patria o muerte es mi Destino».