EL FERROCARRIL ES UNA CUESTIÓN NACIONAL

Juan Carlos Cena (ARGENPRESS)

La furia que desata el hartazgo no puede comprenderse si no se posee un grado de sensibilidad que tenga que ver con lo social, con el bienestar del pueblo, es decir con el otro.

El hartazgo estalló con furia en la Estación Constitución.

EL FERROCARRIL ES UNA CUESTIÓN NACIONAL

 

Por Juan Carlos Cena

Especial para

ARGENPRESS

 

La furia que desata el hartazgo no puede comprenderse si no se posee un grado de sensibilidad que tenga que ver con lo social, con el bienestar del pueblo, es decir: del otro, de escuchar al otro y a los otros, respetar la opinión del otro y de los otros, así sean contrarias a las de uno.

Es decir, si el que se dice humanista y dice que nos viene a sacar de los infiernos no posee esa piel perceptiva que interprete que ocurre en los “subsuelos de la patria” como dice Scalabrini Ortiz, sus broncas y manifestaciones estamos jodidos.

Un Político salvador que no intente modificar primero y cambiar después la realidad calamitosa que nos circunda y beneficiar al pueblo que dice representar, significa que la hipocresía y la mentira se han adueñado de la situación política contigua.

Desde mayo del año 2004 venimos denunciado la cuestión ferroviarias y sus calamidades provenientes de las concesiones menemistas y sus continuaciones.

Los accidentes y muertes se han producido como nunca antes.

Si estos dirigentes políticos no saben leer lo ocurrido en la Estación Haedo, el estallido del hartazgo y los sucesivos descarrilamientos, manifestaciones de los pasajeros, y así, más los incendios de trenes completos, como ocurrió el día 20 de abril cuando un tren se incendió tras embestir un auto en San Fernando, o lo que ocurrió en la Estación Constitución cuando la saturación reventó en furias de ira que se transformó en una batalla campal, mejor dicho, enrielada.

Al otro día la mentira comienza a circular como si tuviera un valor de verdad verdadero, y son falacias repetidas de todos los costados.

Como que la cantidad de pasajeros ha aumentado porque se ha bajado el índice de desocupados y ahora viajan más. Y no es así la cuestión.

Los concesionarios han modificado sustancialmente la frecuencia de trenes de ida y vuelta, han disminuido la cantidad de coches a remolcar.

Antes las frecuencias eran de 6 a 8 minutos e intercalados con trenes rápidos y semirápidos.

Había un parque de locomotoras y coches viejos pero en buen estado, del mismo modo que los sistemas de señalización, vías, cambios, paso a nivel y mantenimiento preventivo de todo el sistema en general. Hoy, eso no existe más. Los concesionarios, a pesar de los abultados subsidios no invierten en seguridad ni en mantenimiento, ni hablemos de desarrollo tecnológico.

Se repite la historia, esta vez como farsa. El 14 de mayo del 2004 en un artículo titulado Los Ferrocarriles, Un Problema De Estado, publicado por esta agencia decía: “Los últimos accidentes ferroviarios no son producto de la casualidad, de la mala suerte o de problemas climáticos, o de aquellos que se suben a un tren y viajan en los estribos arriesgando sus vidas”.

“Estos dolorosos accidentes son producto de la entrega del patrimonio nacional, entre ellos los ferrocarriles, por eso en este planteo se rebaten declaraciones que están arrimadas a las viejas voces de los privatistas y no de buscar a las verdaderas causales y a los verdaderos responsables: aquellos inquilinos ventajosos, hoy de los ferrocarriles, y de los que aún están enquistados en los organismos del estado”.

“La capacidad de asombro de la ciudadanía y de los usuarios del ferrocarril, del área metropolitana, es inagotable y, la paciencia ciudadana bonaerense se va tornando impaciente”.

“Desde que asumió este Gobierno nunca fijó una política clara en cuestiones de transporte en general, y menos ferroviario. Sólo hay simbolismos: Tafí Viejo es el más emblemático, él más fuerte, pero nada más”.

“Ver por televisión lo peligroso y penoso que es el viajar en los trenes metropolitanos es alarmante. Pero parece que para los funcionarios no es así”.

El Gerente de Relaciones Institucionales de los ferrocarriles Metropolitanos, Fernando Jantus, culpaba a sus clientes (no son más usuarios) y expresaba: 'La gente tiene que cambiar la costumbre de viajar en los estribos. Eso retrasa la salida de las formaciones' y resaltaba 'ningún tren se movió con gente colgada'.

El Secretario de Transporte Ricardo Jaime, en consonancia con ese gerente del ferrocarril Metropolitano decía: 'la orden es que las formaciones no salgan cuando la gente esté fuera del habitáculo' y consideró que, para que la norma se cumpla, 'es necesario un cambio de cultura' de los usuarios. ¡Genial abstracción! Lo que hay que cambiar, señor Secretario, es la cultura que nos dejó el liberalismo, y volver a la identidad nacional, al amor a la tierra que uno transita, el respeto al otro, y al valor de las palabras dadas.

Es decir, la culpa es de los pasajeros que viajan colgados, impidiendo la salida de los trenes, conceptualizan ambos. Es como acusar a la víctima que fue violada, vejada o asesinada. A los muertos y mutilados, por el descuido de dejarse caer bajo las ruedas del tren, todos son culpables, no se aferraron bien al pasamano, cansados y empecinados trabajadores, ansiosos por volver al hogar, resbalaron irresponsablemente.

“El victimario acusa a la victima y el Secretario de Transporte repite como un eco el mismo concepto privado. Que lo diga descarnadamente el representante empresario es de esperar, pero que repita esa idea el Secretario de marras, es para preocuparse… por su manera de pensar. Ambas afirmaciones, son perversas, que no condicen para nada con las palabras del presidente, cuando habla de la preocupación que tiene por el bienestar del pueblo”.

Ambas afirmaciones esconden la verdadera naturaleza del problema, que es la supresión de servicios, el aumento de horario en las frecuencias, entre formación y formación, más la disminución de la cantidad de coches por formación: en consecuencia el servicio se torna deficiente y con el tiempo, la acumulación de tiempos espaciados y la falta de lugares espaciales, por falta de coches, el servicio prestado por la concesionaria es un desastre. Es decir, la empresa concesionaria privilegia el lucro y no el beneficio del usuario, este es un cliente. Pero esta inoperancia desnuda al eficientismo de las políticas instaladas por el neoliberalismo. El ferrocarril no es más un servicio público, ahora es un servicio privado, que busca la ganancia máxima, esa es la diferencia.

La Gerencia de Seguridad en el Transporte, que depende de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte publica una estadística donde refleja que en el área metropolitana durante el 2003, fallecieron un total de 389 personas y 1064 resultaron heridas de gravedad.

En los últimos 7 años, cerca de 14.000 muertos.

Cifras reveladas por el propio Secretario de Transporte que manifiesta: 'La Argentina tiene un record importante de muertes en ferrocarriles: más de 400 por año'. Lo que no dice es porqué ocurren esos accidentes. Las cifras son demostrativas y hay que compararlas cuando los ferrocarriles estaban en manos del Estado. Veríamos como los ferrocarriles del Estado tenían sumo cuidado en las cuestiones de seguridad. Acá en el periodo privatista todas esas normas de seguridad se anularon, como así los sistemas de controles.

Somos un país dependiente, y estamos pagando ese precio, que es muy alto.

La inoperancia de la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) es patética. Pero es para preguntarse si ¿es inoperancia o complicidad manifiesta? ¿Cómo es posible que se les hayan renovado, a estas empresas concesionarias, los subsidios?

El Poder Ejecutivo ¿no sabe de las falencias graves de esas concesionarias en las prestaciones y en las violaciones de los contratos?

El defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino es claro: 'Hace bastante tiempo que el Estado está en condiciones de rescindir las concesiones de la empresa Metropolitano, pues estamos ante una concesión cuya ejecución está llena de incumplimientos desde hace ya varios años'.”

¿Cómo es posible que hace una escasa semana el Gobierno Nacional benefició a esta empresa con la compra de 15 locomotoras por un valor de 21 millones de pesos para reforzar la dotación de la empresa, y siga proveyendo un deficitario servicio? Siendo que, además, cobra boletos y recibe el subsidio pactado pagado por todo el país. Nos referíamos a Taselli.

La Secretaria de Transporte, que motorizó este beneficio, ¿no evaluó correctamente este beneficio?

En la Secretaria de Transporte aún anidan viejos privatizadores. ¿Qué política pueden implementar estos funcionarios en estos tiempos cuando fueron obedientes a las instrucciones que venían desde el menemismo, fiel representante de los intereses antinacionales.

Sergio Taselli, titular de Metropolitano, argumentó que el servicio 'no puede crecer tan rápido' como para compensar el avance de los últimos años. 'Estamos transportando el doble de pasajeros' que en el 2003, agregó. Si bien reconoció que los incidentes se produjeron porque 'los pasajeros se han enojado bastante', señaló que intervinieron personas ajenas a la situación. Tras el día de furia en el Roca, la empresa dice que la crisis de los trenes se debe a la creciente demanda.

Otra falacia.

No hacen falta cifras, sólo que hay que ver y escuchar a los que viajan y sufren.

Toda esa argumentación es una falsedad de las que nos tiene acostumbrado este personaje vaciador de empresas nacionales.

Eduardo Mondino decía por ese entonces como hoy. 'El Estado tiene que considerar quitarles la concesión”

La empresa Metropolitano, que tiene la concesión de la ex línea Roca, argumentó que la crisis en los servicios se debe a la alta demanda.

De esa manera intentó justificar las deficiencias en los trenes que anoche desató la furia de los usuarios en la estación Constitución

Para el empresario, los pasajeros 'no viajan como animales, pero sí los coches van muy llenos'. Y afirmó que 'lamentablemente no se pueden poner más trenes, porque ahora salen cada 3 minutos, hay barreras que no se abren mucho y las formaciones no se pueden alargar'. Así concluyó que el servicio eléctrico 'está muy congestionado y eso se va a resolver', pero estimó que 'va a tardar un tiempo más, por lo menos seis meses'.

Taselli no eludió referirse a los incidentes ocurridos anoche, cuando usuarios enfurecidos por la interrupción del servicio en la hora pico destruyeron la estación y se enfrentaron con la Policía: “Pienso que los pasajeros se han enojado bastante. Luego creo que el rumbo cambio, que no eran los pasajeros los que hacían los desmanes'.

El presidente Néstor Kirchner admitió hoy que alguno podría recibir 'alguna patada' por el mal funcionamiento de los trenes, como los que dispararon los incidentes de ayer en la terminal Constitución, aunque reivindicó la política ferroviaria del gobierno. Es dable preguntarse ¿Que política?.

Kirchner arremetió contra las políticas neoliberales hacia los ferrocarriles y reivindicó que el boleto mínimo se mantenga en 45 centavos para 'respetar el bolsillo de los trabajadores'.

Al hablar en un acto en la Casa de Gobierno, dijo que se están haciendo 'inversiones' en los ferrocarriles'. ¨A algunos sinvergüenzas hay que pegarles una patada donde corresponde porque no tenemos ningún tipo de compromiso', enfatizó el mandatario.

Recordó hoy que en la década de los 90 'los trenes viajaban vacíos porque no había trabajo' y opinó que 'ahora se asustan porque se para uno'.

'Hoy se asustan cuando se para un tren, pero ¿quiénes levantaban la voz cuando decían 'ramal que se para, ramal que se cierra'?, ¿quienes decían que por favor cuiden a los trabajadores argentinos?', se preguntó Kirchner. Hay que preguntar, de los que están ahora en el gobierno y en las cámaras ¿quien levantó la voz?

La nueva nacionalización o reestatización de los ferrocarriles es una cuestión nacional.

La energía, las comunicaciones y el transporte en los países capitalistas centrales están en mano del Estado. En los países dependientes, como el nuestro, todo se dilapidó: La flota fluvial, las aerolíneas, la flota mercante, los puertos, el agua,

La única solución es la vuelta del sistema ferroviario a manos del Estado, dentro de un proyecto nacional.

El ferrocarril era un sistema de transportes, de industrias y comunicaciones. El Ferrocarril está en manos del Estado en casi todos los países serios.

Por supuesto, no ocurre así en Argentina, México o en Uruguay, entre otros.

La conducta cipaya de los funcionarios de estos países dependientes es un mal que padecen los gobiernos que reniegan de la soberanía nacional.

Este gobierno debe tomar medidas ya, y deben ser integrales.

El Presidente pidió ayuda más de una vez, le respondo: hay muchos ferroviarios honestos, técnicos idóneos, hombres que dejaron la vida y la volverían a dejarla de nuevo por un ferrocarril al servicio del país.

*Juan Carlos Cena: ingresó al ferrocarril en talleres Córdoba, en la Escuela Fábrica de la Nación Nº 12 en el año 1950 Terminó su carrera ferroviaria en la Gerencia de Planeamiento y Sistema hasta el año 1992. Ex Secretario General de la Seccional Organismo Central de APDFA Capital Federal, 1984 1989. Autor de El Guardapalabras, memoria de un ferroviario, El Cordobazo, una rebelión popular y El Ferrocidio es la historia y saqueo de los ferrocarriles otro de cuentos, Crónicas del Terraplén.