RATZINGER: JESUS NO FUE UN REVOLUCIONARIO

Ratzinger describe el mal como:-Las potencias del mercado, el tráfico de armas, de drogas y de hombres, la ideología del éxito, del bienestar, que nos quitan las ganas de vivir. Primer libro sobre Jesucristode Benedicto XVI, al cumplir sus 80 años.RATZINGER: “ JESUS NO FUE UN REVOLUCIONARIO” Sábado, 14 de abril 2007 Cuenta Iñido Domínguez en El Correo que el primer libro del Papa, firmado como Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, es una sorpresa ya en su volumen, más de 400 páginas.  Hasta ahora ningún papa había entrado tan rotundamente en el mundo editorial, digamos civil, con un texto que dobla en extensión a cualquier encíclica.  Ratzinger 'desciende' al debate académico y social sobre Jesús con un denso estudio teológico que quiere desbrozar teorías para mostrar el núcleo esencial de la fe. 'Jesús de Nazaret', por tanto, no daba ayer titulares.  Desde ese punto de vista, la reseña apresurada para la prensa topa con una mole erudita y de densidad conceptual. Ratzinger, que el lunes cumplirá 80 años, despliega teorías y críticas, y lo significativo es que no teme confrontarse con ellas. Lo hace de forma segura y en ello responde al desafío que observa hacia la Iglesia respecto a su credibilidad.  Como Papa culto, es sin duda el pontífice adecuado a ese reto.  Sin embargo, el libro despierta la pregunta de quién es su receptor.

Interesará a estudiosos, religiosos o teólogos, pues intelectualmente es estimulante, pero es difícil pensar que un lector normal y corriente pase de las primeras páginas.  Hay frases reveladoras, afirmaciones radicales, pero hay que buscarlas o llegar a ellas a través de argumentaciones muy elaboradas. Y es uno de los problemas básicos de comunicación de la Iglesia, pues cada vez se lee menos. UN ESTUDIO  URGENTE Libres de contradecirme  El libro, empezado como cardenal en 2003 y terminado como Papa, narra la vida pública de Jesús desde el bautismo a la transfiguración y habrá un segundo volumen que completará el estudio.  Ratzinger prefería publicar ya esta primera parte porque le parecía  urgente  presentar la figura de Jesús.  Advierte que no se trata de un acto de magisterio, sino que cualquiera es  libre de contradecirme, lo que sitúa las páginas en un debate abierto y confirma que la sociedad secularizada y culta es a quien toma como su gran interlocutor. Su preocupación es que Jesús se ha convertido en un personaje  lejano, bajo capas de tradición, de quien parece que se sabe poco, lo que juzga  dramático porque el conocimiento es necesario para que surja  una amistad íntima .  Lo atribuye a un efecto de la crítica, que ha creado una fractura entre el Jesús histórico y el de la fe.  El Papa asume el reto de probar que Jesús es una figura  real, sensata y convincente .  Con todo, sólo hay un capítulo explícitamente 'histórico', dedicado a demostrar la fiabilidad del Evangelio más problemático, el de Juan.  También hay nuevas menciones a la posible relación de Jesús, su familia y sobre todo de Juan Bautista con los esenios, la misteriosa secta judía de Qumran. LAS TENTACIONESMarxismo, ONG, Chernóbil y política El capítulo de las tentaciones de Cristo es uno de los más densos y poblado de lecturas actuales.  En la raíz del mal el Papa ve  su apariencia moral  que lleva a prescindir de Dios y confiar sólo en el hombre y sus fuerzas.  Como ejemplo cita la catástrofe de Chernóbil, el fracaso del marxismo por cambiar las prioridades y considerar a Dios  una grandeza secundaria  o la misma ayuda humanitaria a los países pobres,  basada en principios puramente técnico-materiales que han dejado de un lado a Dios , dice en uno de los párrafos más controvertidos. Después habla de que  la interpretación de la Biblia puede convertirse en un instrumento del Anticristo , en referencia a querer adaptarla a los tiempos.  Por último, cita la tentación de unir política y fe, con el riesgo de que ésta  sea sofocada por el abrazo del poder .  También alerta del peligro de optar por un  mundo planificado en que el Dios es una cuestión privada.  El cristianismo no es una receta para el progreso y su objetivo no es el bienestar , concluye. LAS PARÁBOLASÁfrica paga nuestro estilo de vida En la ilustración de algunas parábolas, el Papa insiste en algunas de las ideas anteriores.  Se detiene en la del buen samaritano, que auxilia a un hombre herido, para denunciar la situación de África.  Sus pueblos son saqueados y esto nos toca de cerca, declara. -Nuestro estilo de vida, nuestra historia les ha desnudado y lo sigue haciendo (…), les hemos llevado el cinismo de un mundo sin Dios, en el que sólo cuentan el beneficio y el poder, advierte. LAS BIENAVENTURANZASLa pobreza y la crueldad capitalista El sermón de la montaña da pie al Papa para entrar en el meollo del mensaje cristiano, que  no es agua azucarada .  Hablando de la pobreza, curiosamente la desmitifica un poco, al decir que el corazón de un pobre  puede ser endurecido y envenenado  y afirma que el de Jesús no es un programa social .  Son mensajes claros a la Teología de la Liberación.  Los humildes, dice con gracia, duran, desde el punto de vista histórico, más que los violentos y la paz sólo puede surgir si el hombre –no pierde de vista a Dios. El pasaje más filosófico, y casi el único de este carácter, es una réplica a Nietzsche y su decisiva crítica de la cobardía vital del cristianismo.  El Papa reconoce que –mucho de esto ha pasado a la conciencia moderna, sin embargo afirma que, tras el totalitarismo del siglo XX, y ante la crueldad del capitalismo, se vuelven a ver los peligros de la riqueza y el gusto espontáneo por la vida.  La verdadera moral del cristianismo es el amor, resume. En un capítulo curioso sobre las raíces del cristianismo en el judaísmo, Ratzinger aborda la relación de la Iglesia con el Estado, una clave actual candente.  El Papa dice que la política –ha sido liberada de la sacralidad, de la legislación basada en el derecho divino, y confiada a la libertad del hombre.  Obvia el proceso histórico, pero afirma que el resultado debería ser que el hombre  aprende a discernir el bien a través de Jesús .  Por eso concluye que esa libertad ha sido falseada: La justa laicidad del Estado se ha transformado en laicismo, algo absolutamente profano . Otra carga de crítica llega con un análisis del 'Padre Nuestro', donde el Papa lamenta que  –el hombre de hoy no advierte consolación en la palabra 'padre', porque esta experiencia está a menudo ausente .  Y describe el mal: –Las potencias del mercado, el tráfico de armas, de drogas y de hombres, la ideología del éxito, del bienestar, de quien dice: -Dios es sólo una ficción, nos hace sólo perder el tiempo, y nos quita las ganas de vivir.
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LA IGLESIA NO
ES IDEOLOGÍAEn Brasil con la V Conferencia del Episcopado, inaugurada por el Sumo PontificeBENEDICTO DIJO QUE LA IGLESIA NO ES IDEOLOGÍAAnte más de dos centenares de obispos latinoamericanos y caribeños, el Papa alertó sobre “formas autoritarias de gobierno” en la región. En su discurso de apertura a la asamblea general, Ratzinger criticó al marxismo y al capitalismo.         Por Washington Uranga Pagina 12/ 

 

En el discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, pronunciado ayer en Aparecida, Brasil, el papa Benedicto XVI optó por una mirada social que es propia de la Iglesia Católica en América latina, criticó tanto al capitalismo como al marxismo, a los que calificó de “tendencias dominantes del último siglo” y acusó de haber cometido “el error destructivo” de “falsificar el concepto de la realidad con la amputación de la realidad fundamental, y por esto decisiva, que es Dios”.  Según el Papa, “sólo quien reconoce a Dios conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano”.  La alocución, que puede marcar las deliberaciones que los obispos latinoamericanos y caribeños tendrán durante tres semanas hasta el 31 de mayo, tuvo un tono mesurado, lejos de afirmaciones categóricas, con un claro sesgo social pero sin renunciar a las grandes afirmaciones doctrinales sobre la vida, la familia y en contra del aborto.  El Papa eligió el tono de la reflexión y el consejo, antes que la sentencia y la afirmación categórica. En varios pasajes el Pontífice buscó atender los reclamos de compromiso social emanados de las iglesias de América latina y ubicarse en la línea de la “opción por los pobres” trazada por las conferencias episcopales precedentes de Medellín (1968), Puebla (1979) y Santo Domingo (1992).  Así Joseph Ratzinger afirmó que “tanto el capitalismo como el marxismo prometieron encontrar el camino para la creación de estructuras justas y afirmaron que éstas, una vez establecidas, funcionarían por sí mismas”.  Al marxismo el Papa le señaló que “donde ha gobernado, no sólo ha dejado una triste herencia de destrucciones económicas y ecológicas, sino también una dolorosa destrucción del espíritu”.  Al capitalismo le endilgó que en Occidente “crece constantemente la distancia entre pobres y ricos y se produce una inquietante degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad”.  Según el Papa, las estructuras justas “no nacen ni funcionan sin un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales” y si “Dios está ausente (…) estos valores no se muestran con toda su fuerza ni se produce consenso sobre ellos”. Benedicto XVI expresó también que “en América latina y el Caribe (..) se ha evolucionado hacia la democracia” y aunque sin especificar destinatarios expuso su preocupación “ante formas autoritarias (de gobierno) o sujetas a ideologías que se creían superadas”. Poco antes, en la misa inaugural de la conferencia, había afirmado que el catolicismo “no es una ideología, ni un movimiento social, como tampoco un sistema económico”.  Ante más de dos centenares de obispos latinoamericanos y caribeños insistió en la tarea propiamente “evangelizadora” de la Iglesia, aunque sin negar las responsabilidades que le caben en el campo social.  Por eso sostuvo que “si la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político, no haría más por los pobres y la justicia, sino que haría menos, porque perdería su independencia y su autoridad moral”. Para el Papa las “estructuras justas”, sin las cuales es imposible combatir las desigualdades sociales, “jamás serán completas de modo definitivo” motivo por el cual tienen que ser “siempre renovadas y actualizadas”.  En este marco le corresponde a la Iglesia –según el Pontífice– ser “formadora de conciencias” actuando como “abogada de la justicia y de la verdad y educando en las virtudes individuales y políticas”. Fue claro, no obstante, en señalar que “la tarea política no es competencia inmediata de la Iglesia”. Siguiendo con el tono social que marcó gran parte de su discurso, Benedicto XVI dijo también que “la Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres precisamente al no identificarse con los políticos ni con los intereses de partido. Sólo siendo independiente puede enseñar los grandes criterios y los valores irrevocables, orientar las conciencias y ofrecer una opción de vida que va más allá del ámbito político”. En otros pasajes de su alocución el Papa reconoció “un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia” que se debe “al secularismo, al hedonismo, al indeferentismo y al proselitismo de numerosas sectas, de religiones animistas y de nuevas expresiones seudorreligiosas”.  Una de las preocupaciones centrales de la Iglesia Católica en la región consiste precisamente en la pérdida de fieles.  También se refirió a la familia, que hoy “sufre situaciones adversas” provocadas a su juicio por “el secularismo, el relativismo ético, por los diversos flujos migratorios internos y externos, por la pobreza, por la inestabilidad social y por legislaciones civiles contrarias al matrimonio que, al favorecer los anticonceptivos y el aborto, amenazan el futuro de los pueblos”. WU/ N&P: El Correo-e del autor es Washington Uranga < wuranga@ciudad.com.ar>