LAS VERDADERAS INTENCIONES DEL PAPA EN BRASIL.

Ana Míguez (americaeconomica.com)

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Ratzinger se muestra más cercano a los bloques más izquierdistas, quizás por la fuerte oposición de estos al Gobierno de EEUU. que subvencionaria a los protestantes. LAS VERDADERAS INTENCIONES DEL PAPA EN BRASIL.AMERICAECONOMICA.COMMadrid, viernes 11 de mayo de 2007 LAS VERDADERAS INTENCIONES DEL PAPA EN BRASIL.
Por Ana Míguez
 Benedicto XVI llegó a Brasil convencido de la fuerza política de la Iglesia católica en el mundo. Fuerza que, según algunos expertos, le va a permitir pactar con los gobiernos de izquierdas emergentes en América Latina para asegurar los intereses eclesiásticos. El objetivo de está gira es asegurar el poder de la Iglesia ante los gobiernos.  A diferencia de los Papas anteriores, Ratzinger se muestra más cercano a los bloques más izquierdistas, quizás por la fuerte crecida de los gobiernos progresistas y por la fuerte oposición de estos al Gobierno de EEUU. Aunque Brasil no cumpla exactamente los requisitos, ya que su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, no se muestra frontalmente contrario a las políticas del mandatario estadounidense, George W. Bush, de hecho ambos poseen acuerdos conjuntos como el de los biocombustibles, Ratzinger sabe que tiene una tarea pendiente con este país para continuar afianzando los intereses del Vaticano en la región. Según los medios de comunicación, actualmente la máxima preocupación de la Iglesia es la sangría de predicadores protestantes que actualmente ocupan América Latina y que hace temblar los cimientos de los beneficios eclesiásticos.  Según algunos expertos estas nuevas religiones están subvencionadas por el Gobierno de EEUU.  Al respecto, está probado que varios mandatarios del país norteamericano se han asegurado los comicios gracias al apoyo de estos sectores de la población. En definitiva, Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, pretende afianzar el poder, tanto político como económico, en esta lucha religiosa que perjudica al Vaticano. A diferencia de su antecesor, Juan Pablo II, que se mostraba bastante reticente a los bloques comunistas, seguramente por su experiencia en su país natal, Polonia, al final de la Guerra Fría, Benedicto XVI desde su llegada al poder condenó con particular energía las “órdenes laicas”, como el Opus Dei o los Legendarios de Cristo. Órdenes que han favorecido a gobiernos como el de Venezuela, donde el obispado, en abril de 2002, apoyó con entusiasmo la insurrección civil-militar desatada por las oligarquías, la oposición política y EEUU en contra del Gobierno constituido por Hugo Chávez. El arzobispo Porras a la cabeza estuvo presente para bendecir la inauguración del Gobierno del “presidente” Carmona, representante del empresariado, que había sido ungido para el cargo, después del momentáneo triunfo del golpe de Estado. La situación que actualmente disfruta el Papa en Brasil es totalmente diferente al entramado que vive la Iglesia. Benedicto XVI ha sido recibido con especial fervor por los brasileños. Brasil es el país con más católicos del mundo con 188 millones de creyentes. El pontífice en su primer viaje a América Latina de cinco días inauguró la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida, interior de Sao Paulo, se reunió con Lula a puerta cerrada, realizó un acto multitudinario en el estadio municipal de Pacaembu, entre otros eventos. Los católicos continúan siendo una rica fuente de apoyo para la política de la región.  A lo largo de la historia existen multitud de casos que lo demuestran. Uno de los más cercanos es el triunfo de Daniel Ortega en Nicaragua que llego al poder de la mano de los jerarcas católicos.  En el primer mandato de Ortega, hace 17 años, instauró un régimen socialista en el expulsó a varios obispos del país.  Pero, esta situación cambió de rumbo cuando se presentó a los últimos comicios y se mostró más cercano a la Iglesia católica, apoyándola en la polémica medida en contra del aborto terapéutico. Otro ejemplo de ello es el de Michelle Bachelet que actualmente ha tomado una postura más próxima a los creyentes cuando la Iglesia católica chilena tuvo durante años una relación agridulce con los gobiernos de los socialistas Ricardo Lagos (2000-2006) y Michelle Bachelet, impulsores de políticas sociales y de salud pública que han incomodado a su jerarquía. En Cuba el panorama era diferente, pero bastó con una sola llamada desde el Vaticano para que el Gobierne aprobase un decreto en abril de 2005 que impide el uso de casas particulares para la celebración del culto, como un deliberado intento de las autoridades de impedirles a los protestantes realizar su labor y de paralizar su crecimiento en la Isla. Por su parte, ¿conseguirá Benedicto hacer un “pacto” con Lula?, tal y como pasó en Cuba. AM/