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LUCHA DE PODERES EN WASHINGTON POR IRAK

Maribel Hastings ( La Opinión )

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El ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, acusó a la Casa Blanca de emprender la guerra contra Irak sin un debate serio

          

LUCHA DE PODERES EN WASHINGTON POR IRAK

El ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, acusó a la Casa Blanca de emprender la guerra contra Irak sin un debate serio

Por Maribel Hastings

Corresponsal de La Opinión

28 de abril de 2007

 

WASHINGTON, D.C.— Cuando los demócratas ganaron el control del Congreso en noviembre de 2006 y cuando lo asumieron en enero de 2007, tanto sus líderes como el presidente George W. Bush prometieron hacer buen uso del gobierno compartido para avanzar una agenda que beneficiara a los estadounidenses.

 

Pero a casi cinco meses de este 2007 el tema que acapara la atención de ambos bandos es la guerra de Irak y sus secuelas.

 

Ambas partes están enfrascadas en una lucha de poderes por el tema de los plazos para que las tropas salgan de Irak. Sin duda, es un asunto primordial para la nación que le ha costado vidas, sacrificios y miles de millones de dólares.

 

La interrogante es si una vez vetado el proyecto que pide la salida de las tropas, las dos partes podrán trabajar de manera conjunta para encontrar una solución viable y satisfactoria en el tema de Irak, que permita a su vez el avance de otros asuntos pendientes.

 

Uno en puerta es la reforma migratoria integral, aunque protagonistas de los dos partidos aseguran que esas negociaciones van rindiendo frutos.

 

Pero Irak está a la cabeza de una larga lista de dolores de cabeza para la Casa Blanca que los demócratas no piensan desaprovechar, sobre todo acercándose las elecciones de 2008.

 

Entre esos asuntos están los casos de corrupción de legisladores y funcionarios republicanos; el escándalo por el trato deplorable que recibieron veteranos de Irak en hospitales militares, comenzando por el Walter Reed en la capital estadounidense; la crisis de los despidos de fiscales federales que tiene al secretario de Justicia, Alberto Gonzales, contra la pared; y ahora incluso un panel de legisladores emplazó a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, para que aclare el haber usado el argumento del uranio africano que Irak habría adquirido para un supuesto programa de armas de destrucción masiva.

 

Ayer, incluso, el ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, acusó a la Casa Blanca de emprender la guerra contra Irak sin un debate serio y sin evidencia genuina, además de usarlo a él como chivo expiatorio por sus propios errores.

 

Los demócratas, pese a diferendos internos en más de un asunto, han mantenido un frente bastante unido para no arriesgar el terreno ganado y para ver si repiten la misma suerte en 2008 y mantienen el control del Congreso y recuperan la Casa Blanca.

 

Bush, por su parte, ve su legado amenazado con cada mes que pasa, porque ya entrado el mes de agosto la atención se centrará en las campañas presidenciales del año entrante.

 

Queda por ver si en el estira y afloja de ambas y entre los intentos de explotar errores o defenderse de ellos, pueden avanzarse algunas medidas que supongan algún beneficio real para el país.

 

DECLARACIONES DE GEORGE TENET AVIVAN CRÍTICAS CONTRA LA CASA BLANCA SOBRE LA GUERRA EN IRAK

 

Por Maribel Hastings

Corresponsal de La Opinión

28 de abril de 2007

 

WASHINGTON, D.C.— El presidente George W. Bush advirtió ayer a los demócratas que, aunque pongan a prueba su voluntad de oponerse a plazos para la salida de las tropas de Irak, no los aceptará y vetará no sólo el proyecto conciliado que el Congreso aprobó, sino todos los que contemplen fechas para el repliegue de tropas.

 

No obstante, Bush usó un lenguaje más conciliatorio al decir que "lamenta" que el debate sobre los fondos para Irak "haya llegado a esto".

 

Invitó a los líderes demócratas a que después del veto, "discutamos una forma de seguir adelante".

 

Entre tanto, el ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, provocó revuelo con su libro Al centro de la tormenta y con una entrevista con el programa 60 Minutes, de CBS, que sale al aire el domingo.

 

En ésta declara que la Casa Blanca, y en particular el vicepresidente Dick Cheney, siguieron adelante con los planes de invadir Irak sin "debates serios" sobre la veracidad de los informes de que Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva.

 

El diario The New York Times obtuvo una copia del libro que se publica el lunes y en el cual Tenet escribe que la administración Bush lo usó como chivo expiatorio por el desastre de invadir a un país basándose en un argumento falso.

 

Tampoco hubo una "discusión significativa" sobre la forma de contener a Irak sin recurrir a una guerra, indicó Tenet.

 

-En vez de aceptar su responsabilidad, el mensaje de la administración fue: ‘No nos culpen a nosotros. George Tenet nos metió en este lío", aseveró.

 

Tenet declaró a CBS que es la situación "más despreciable" que ha experimentado.

 

Pero el asesor presidencial, Dan Bartlett, desechó las críticas de Tenet y aseguró: "El presidente consideró todas las propuestas y todas las consecuencias antes de tomar la decisión [de invadir Irak]".

 

Por otro lado, Bush dijo: "Tengo optimismo de que podremos obtener un proyecto de ley, un buen proyecto… que satisfaga nuestros objetivos, y eso es que las tropas reciban los fondos lo más pronto posible".

 

Habló en rueda de prensa en la residencia de Camp David, Maryland, junto al premier japonés Shinzo Abe.

 

Sin embargo, sostuvo: "Si el Congreso quiere poner a prueba mi voluntad para ver si acepto o no una fecha de salida, no la aceptaré".

 

El proyecto que Bush vetará asciende a 124,200 millones de dolares. Casi 100 mil millones son para los operativos de Irak y Afganistán y el resto para proyectos domésticos a los que la Casa Blancas se opone.

 

Pero más que nada Bush rechaza los plazos fijados por la medida: 1 de octubre de 2007 para que las tropas de combate comiencen a salir de Irak y 1 de abril de 2008 para que se complete el repliegue.

 

Aunque Bush está próximo a ejercer el poder del veto por segunda vez en su presidencia y por primera vez ante el Congreso demócrata, ninguna de las dos cámaras tiene los votos requeridos para anular ese veto.

 

Todas las partes saben que el próximo paso es negociar otro lenguaje.

 

Los demócratas ganaron los comicios de noviembre prometiendo un cambio de dirección en la guerra de Irak. Ahora intentan forzar a Bush y a los republicanos a negociar ese cambio de dirección que aunque finalmente no incluya una fecha de salida, al menos contemple lenguaje y condiciones que le prueben no sólo a Irak, sino al electorado estadounidense que la misión no es indefinida.

Agencias AFP, EFE, AP y ANSA