De la Cultura del Dinero a la Cultura Criolla.

LO CRIOLLO COMO PASO HACIA LA CADENA DE LA CONFIANZA

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Necesitamos reestablecer la confianza en nuestras propias fuerzas, inteligencia, valor y honor. En nuestra dignidad. Para eso debemos contruir una comunidad dignificada.

LO CRIOLLO COMO PASO HACIA LA CADENA DE LA CONFIANZA

De la Cultura del Dinero a la Cultura Criolla.

 

Por Martin Garcia

 

Despues de la Noche neoliberal del Proceso, y del menemismo-aliancismo, hemos vuelto, de a poco, a pensar en la reconstruccion de la Patria, ahora Grande, porque el argentinismo se reduce a un poroto.

 

Vivimos en pleno continentalismo y nuestro destino sera unido a Brasil y al resto de Latinoamerica o no seremos nada. No iremos a ningun lado y no podremos hacer absolutamente nada.

 

Como en Europa, o somos la union continental o perecemos a corto plazo. No tenemos suficiente poblacion, no tenemos escala economica, no tenemos fuerza para negociar, no seriamos nada.

 

Ahora nuestro destino es suramericano y latinoamericano. Como lo soñaron nuestros patriotas de Mayo; como lo soñaron Bolivar y San Martin, como lo soño Peron con el ABC; es la hora.

 

En esta etapa en la que hemos iniciado la reconstruccion de la Patria, es necesario definir el objetrivo cultural que es necesario reparar y constituir.

 

Eso vale para el contenido de los medios publicos y privados, eso vale para el apoyo a nuestro cine; eso vale para el apoyo a nuestros libros, eso vale para la educacion de nuestros niños, nuestros adolescentes y nuestros jovenes.

 

La cultura del consumo, insita al capitalismo y en particular al capitalismo salvaje ha puesto en el altar de la cultura al Don Dinero. A la deidad del dinero.

 

Nada es suficientemente valioso sino remite a la ganancia, a la utilidad.

 

Cualquier cosa es razonable si genera utilidad, si da ganancia (sobre todo para las nuevas generaciones que han nacido bajo la logica del neoliberalismo menemista-cavallista).

 

Asi, si se perdia plata fabricando, se ganaba importando No importaba si todos nos ibamos al descenso. Era de vivo salvarse y aprovechar la bolada.

 

Asi si la mano venia de la usura, era de vivo usurerear, aunque al final la bola se quedara con el ahorro de todos. Pero, todos, salvo algun gil de la ultima hora, habiamos lucrado con la pila de intereses que se incrementaba velozmente, arrollandolo todo.

 

Asi si rifabamos las empresas publicas, es decir, los negocios de vaca atada, con su costo a costa de todos los ahorros acumulados durante decadas de trabajo laborioso de nuestro pueblo, y lo canjeabamos por un pasaje a  Miami y a Orlando, nos convertiamos alegremenmte en personajitos de Disneylandia, sin que se nos moviera ni un pelo de zonzos.

 

Asi, un empleo era genuino, si se daba en el marco de un negocio, industria, comercio, etc que diera ganancias a su dueño, empresa, etc. Pero si un empleo resolvia el problema de la dignidad de una familia, sus gastos minimos, y su organización interna, sin generarle ganancias a alguien, se convertia de inmediato en algo indigno. Socialmente indigno. Economicamenrte indigno. Aunque incorporara consumo a la rueda virtuosa de la economia y bajara muchisimo el gasto de salud y seguridad, practicando la prevencion. Y hasta controlando la inflacion, al reves de lo que los libros dicen.

 

Para esa cultura incorporada por Martinez de Hoz y desarrollada en los ´90, nada es tan valioso, sino no da utilidad monetaria, aunque genere otras utilidades, y al no traducirse de inmediato en dinero y consumo, terminan siendo vistas como inutiles, remanentes, virtuales, menores, sin valor.

 

La felicidad, por ejemplo, sin un televisor de plasma, seria un valor menor.

 

En cambio, la utilidad, la ganacia, el incremento de la ganancia, no importa a quien hay que cagar, creceria inconmensurablemente en el ranking de preferencias de la moral de los que podrian consumir mas.

 

Asi, las empresas vendedoras de electrodomestricos, compraran marcas viejas para vender productos berretas, aprovechando el remanente de valor que tenia la marca en la memoria familiar, y se aprovechara de sus compradores; las empresas de chacinados, moleran cualquier telgopor para crear nuevos generos de jamones, a menor precio, al borde de la estafa y la intoxicacion; farmaceuticos de mentirita, reenvasaran remedios vencidos para hacerlos pasar por nuevos; supermercadistas, aconsejaran latas y frascos de dudoso origen o aceptaran compras en negro para productos conocidos de origen incierto; los services de electrodomesticos, pondran cara, haran cuentas y se llevaran aparatos para su “estudio” reemplazando piezas de unos que hay que entregar por los de otro que se entregaran en unos dias mas, simulando males que no son tales; medicos haran hacer analisis y pruebas innecesarias y aun operaciones no imprescindibles para abultar la cuenta, cambiar el coche, visitar Miami y hablar de los politicos haciendo cara de asco; comerciantes mentiran en la medida y el peso; y, por supuesto, en la calidad; para empaquetarlo a uno; entendidos, aconsejaran hacer lo que a “ellos” les de mayor beneficio; mecanicos iran con uno a ver un coche usado que te quieren vender o que descubriste por un aviso y cerraran trato con el vendedor, al primer guiño, para decirte que esta bien lo que no lo esta tanto, a  fin de percibir una comision; empleados publicos y privados beneficiaran a este o a este otro, para aumentar sus ingresos en dinero u otras preferencias, en fin, que todo sea por el éxito en la vida. Hay que hacer diferencia y el tiempo es oro.

 

La cultura de la ganancia desplazando a la cultura de la confianza. Ya nadie creeria mucho en nadie porque nadie esperaria que el otro le dijera la verdad.

 

Tambien es la cultura de la miseria. Del “salvese quien pueda” del cinismo, del egoismo. De la berretetada. Donde nada es tan importante, salvo la guita.

 

Sin embargo las sociedades exitosas no funcionan asi.

 

Uno va a un restaurante y no accede a la “cocina” solo espera que el cocinero se lave las manos cuando va al baño, o recoge basura del suelo, y que si se le cae un camaron al suelo, lo tire y no lo vuelva a colocar en el plato.

 

Uno tiene la esperanza que el mozo al que le hemos reprochado la tardanza en atendernos, no escupa en nuestro café.

 

Uno espera que el tara service de la computadora nos cobre caro algo que no entendemos, pero que no nos estafe con un repuesto en malas condiciones o innecesario de ser cambiado.

 

Que el helado de limon haya sido hecho con limones; que el vino, aunque no sea caro, no nos haga daño a la salud; que el ladron que nos asalta, no nos mate si nos avenimos al robo; que los comandos anti droga no repartan, vendan ni protejan a los narcotraficantes ni a los dillers; que los policias no siembren pruebas, que no asalten a los viejos que viven solos, deteniendolos por unas horas, aduciendo que estan locos o que atentan contra la seguridad de los vecinos; que cuiden nuestra vida en la calle y no nos maten, aun cuando protestemos contra lo que nos parece mal; que los jueces no vendan sus fallos; que los proveedores no les roben a sus empresarios; estos a sus empleados, ni socios; ni los clientes a sus amigos; ni las telefonicas a sus usuarios (como les roban impunemente); ni los institutos de jubilados a sus beneficiarios; ni los empleados a sus hospitales, vendiendo mercaderia en stock por debajo del mostrador; ni los punteros politicos a sus desamparados; ni los desamparados a sus hijos; ni los hijos a sus madres..

 

Si uno toma un micro de larga distancia y te venden un asiento en la planta alta del omnibus, se supone que el automotor esta aprobado por alguien, que ese alguien vela por nosotros, que ese omnibus no se caera por el solo hecho de ser alto.

 

Que si una agencia de viajes nos vende un tour, esperamos que no desaparezca, que alguien la controle, que se sepa que es una agencia responsable, que una vez en el Caribe, Europa, San Martin de los Andes o Merlo, San Luis, los hoteles sean ciertos, la comida rica, los omnibus lleguen a horario y la vuelta este asegurada. Y que no aparezcan imprevistos economicos “extras”.

 

Que una agencia que descubra talentos no sea una agencia para prostituir a jovencitas de poco seso o mucha necesidad economica.

 

Que un plan de educacion sirva para hacer mas honorables a las personas, mas dignos a sus maestros, y mas libre a un pueblo y que extienda una condena social a los cipayos y a los racistas y que no enseñe a tener éxito en una sociedad dividida, fraticida, individualista y suicida.

 

Que no haya zonas “liberadas” para que los vecinos de un barrio no queden a merced de los truhanes.

 

Es necesario recomponer la criollidad. La gauchada, la palabra, el honor, la dignidad de las personas y la propia imagen de la dignidad tal cual la sienta cada uno. Aprender a escuchar y reconocer el valor del otro.

 

Que para cada argentino, no haya nada mejor que otro argentino.

 

Que aprendamos, nuevamente, a estar orgullosos de nuestra gente, de nuestro pueblo, de nuestra mejor tradicion. De cada uno de nuestros jovenes. De cada uno de nuestros viejos queridos, grandes maestros de la vida.

 

Con la recomposicion del trabajo, el empleo, la dignidad del poder ganarse la vida, cada uno, con los mejor de si, y poder capacitarse para sera aun mas, debemos recomponer a la familia, al padre en la cabecera de la mesa, ya que todos lo necesitamos ahí, digno, criollo, trabajando, dando de si, apoyando, aconsejando, respaldando.A la madre, en su amor, en su comprension, en su talento, en su tiempo.

 

A los hijos, cubiertos por ese amor. Los hijos pueden constiturirse a imagen y semejanza de los padres, o por el contrario, completamente diferentes a los padres. En ambos casos ya estan salvados porque tienen la imagen necesaria a la cual referenciarse. El problema es con aquellos que no la tienen y no pueden construirse ni a favor ni en contra. Esos estan desquiciados y pagaran con su sufrimiento en los manicomios o en la vida, uno de los precios mas altos de la miseria, la destruccion de la familia, sus valores y su tradicion.

 

La sociedad necesita construirse alrededor de la confianza. Cada uno de nosotros tiene un “ detrás de la escena” en su tarea. Y es menester tener el orgullo de ser confiables en ese mismo momento en que nadie nos mira ni nos controla. Una sociedad de personas confiables es una sociedad sana, fuerte, unida, poderosa.Si podemos confiar en nosotros y tener el valor de sr confiables por encima del valor de obtener una ventaja, esa construccion de nosotros mismos como comunidad sera muy importante, casi invencible.

 

Necesitamos reestablecer la confianza en nuestras propias fuerzas, inteligencia, valor y honor. En nuestra dignidad. Para eso debemos contruir una comunidad dignificada.

El Estado tiene esa gran tarea y no solo mediar y mucho menos mediar a  favor de los poderosos, como ha sido habitual durante los ´90 y la Dictadura del Proceso. El unico poderoso debe ser la comunidad. Y para eso se deben extremar los pasos para dignificar a cada uno de los miembros de esta sociedad.

 

El futuro necesita mas que nunca de la calidad de las personas. Nuestra propia comunidad, asi como aporta jugadores de futbol talentosos a la comunidad global, tambien podra hacerse fuerte en personas con capacidad para discernir, para estudiar, para investigar, para crear nuevas opciones en software, o biotecnologia, o lo que sea. Somos esa comunidad y aun mas, podemos serla en nuestro propio beneficio, que seria como que pudieramos ver en un partido de futbol local a Crespo, Saviola, Messi, Aimar, Cambiasso, Cruz, Agüero, Tevez, Riquelme, etc.etc. ¡Que barbaro seria ¿no? ¿Por qué no?

 
Para eso debemos acelerar los tiempos de la dignificacion, dando muestras concretas de nuestra intencion. Como sea. A nadie le debe faltar su dignidad. Y esto debe ser publico y notorio. Cada uno de nosotros debe ser respetado y respetable.


El camino es sencillo. Hay que darle trabajo y vivienda a todos. En poco plazo, de manera perentoria y decidida, dejando de lado todo economicismo. Parece imposible pero es lo mas facil de realizar. Solo se necesita la decision politica. El dinero esta.Los recursos tambien.

 

Hay mucho para hacer y no podemos andar cediendole tiempo a las zonzeras.

 

No hay caminos alternativos salvo que queramos engañarnos.

 

La hipocrecia no es un valor criollo. Es solo un valor de la clase media, del quiero y no puedo. Ni la oligarquia ni la gente mas humilde practican la hipocrecia.

 

Debemos llamar las cosas por su nombre. Al pan pan y al vino, vino. Es parte de nuestra cultura mas querida.

 

Vamos a crecer y prosperar cuanto mejor seamos. Y cuanto marchemos de manera mas armoniosa. Respetando al del paso mas veloz y respetando al del paso mas lento y aun mas torpe.

 

Se trata de la armonia, del ser, en su medida y armoniosamente, no de esta cosa indigna y mamarracho a la que nos quieren acostumbrar los gringos.

 

Ser criollos. Lo que somos. Todos podemos entender esa dignidad.

 

MG/