Diseñada por los arquitectos Clorindo Testa, Alicia D. Cazzanica y Francisco Bullrich.

1992 DONDE ESTABA LA CASA DONDE VIVIERON PERÓN Y EVITA SE INAUGURABA LA BIBLIOTECA NACIONAL

Por Juan del Barrio

Quien condujo políticamente el final de la obra fue su director y Secretario de Cultura de la Nación, el poeta José María Castiñeira de Dios, con gran experiencia de gestión en la actividad privada empresaria y en el marketing que tomo las riendas de un emprendimiento que parecía eterno y le puso día y hora para su inauguración, luego de poner en «caja» a la empresa constructora.

Palacio Unzué

Por Juan del Barrio

NAC&POP

09/04/2007

Durante el gobierno del presidente Arturo Frondizi por medio de la Ley N.º 12.351 de 1960 se destinaron tres hectáreas ubicadas entre las avenidas del Libertador y Las Heras, y las calles Agüero y Austria, donde hasta 1956 se levantó el Palacio Unzué, utilizado por Juan Domingo Perón como residencia presidencial y demolida por orden de la dictadura llamada Revolución Libertadora, que derrocó a Perón en septiembre de 1955.

Esta casona, había pertenecido a la familia Unzué, fue bombardeada en el mismo momento en que se tiraban las bombas en la Plaza de Mayo en junio de aquel año, donde murieron cerca de 400 personas.

Tras el derrocamiento del gobierno constitucional.

En 1956, el poder fue usurpado por Pedro Aramburu, un acérrimo enemigo del presidente depuesto, quien en 1958 definió que el Palacio Unzué debería ser demolido completamente por su valor simbólico para los seguidores de un gobierno que acababa de ser decretado prohibido por ley en la sociedad argentina.16​.

La obra fue adjudicada mediante un concurso nacional que cerró en abril de 1962, y cuyo veredicto se anunció el 12 de octubre siguiente.

Participaron importantes estudios de la época, como el de Mario Roberto Álvarez (cuarto premio), el de Rivarola y Soto (tercer premio), o el de los jóvenes arquitectos Justo Solsona y Javier Sánchez Gómez, pero el elegido entre decenas de propuestas fue el proyecto de los arquitectos Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga de Bullrich.17​

Frondizi expreso el sentido de «reunificación» que tenía usar las tierras donde vivió Perón con Evita:

Este nuevo edificio será el símbolo de la integración.

Cuando los «gorilas» quieran investigar, tendrán que hacerlo donde vivieron Perón y Evita, y en el casa de los peronistas, que pregonaban «alpargatas si, libros no», no encontrarán la casa de su líder sino la Biblioteca Nacional.

La piedra fundacional del edificio fue colocada recién el 13 de octubre de 1971, once años después de la sanción de la Ley y la construcción fue llevada adelante por la firma Com-Ar-Co S.A.

Las obras avanzaron lentamente se demoraron, y finalmente fueron suspendidas a comienzos de los ’80, durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, retomándose hacia 1982.

Durante la obra, ocurrieron grandes avances en el campo de la bibliotecología, como la llegada de la informática que permitió la digitalización de la consulta de materiales, con lo cual el funcionamiento de una biblioteca cambiaría radicalmente.

La nueva Biblioteca Nacional pudo ser terminada gracias a un préstamo del Reino de España realizado en 1990, y fue inaugurada finalmente el 10 de abril de 1992, por el presidente Carlos Menem, y el material bibliográfico se terminó de trasladar el 21 de septiembre de 1993.

Quien condujo políticamente el final de la obra fue su director y Secretario de Cultura de la Nación, el poeta José María Castiñeira de Dios, con gran experiencia de gestión en la actividad privada empresaria en el marketing que tomo las riendas de un emprendimiento que parecía eterno y le puso día y hora para su inauguración, luego de poner en «caja» a la empresa constructora.

El edificio cuenta con tres depósitos subterráneos: dos de ellos destinados a libros, que permiten depositar tres millones de libros, y uno destinado a guardar revistas y diarios, con una capacidad de quinientos mil ejemplares. Además, en el edificio funciona actualmente la Escuela Nacional de Bibliotecarios, fundada en 1956.

El edificio de la Biblioteca Nacional es un gran ejemplo a nivel internacional de diseño brutalista, un estilo surgido en los años ’50 que se caracteriza por privilegiar las estructuras de hormigón armado dejadas a la vista y tratadas de manera escultórica, y principalmente se aprecia el lugar del parque dejado en el nivel de suelo y la sala de lectura como mirador sobre el puerto y el Río de la Plata.

La idea principal, según lo relata el arquitecto Clorindo Testa, fue ubicar los depósitos del establecimiento bajo tierra, aprovechando que el Estado decidió expropiar la totalidad de la manzana para crear una plaza pública.

Esto protegería a los libros del efecto nocivo de la luz y a su vez, permitiría en un futuro expandir el espacio de los depósitos, de ser necesario sin interrumpir el funcionamiento del establecimiento.

Una vez liberada la estructura del edificio del enorme peso de los depósitos de libros, se eligió elevarla sobre pilotes para permitir la vista libre, dejando una plataforma de acceso abierta de forma permanente, como una continuación del parque «por debajo» de la biblioteca.

De esta forma, resultó un edificio sostenido por cuatro grandes columnas, que Testa caracteriza como un cuadrúpedo, como si se tratase de un ser vivo. ​

Biblioteca Nacional de la República Argentina. Buenos Aires, abril de 2017.

En una de las etapas de la extensa construcción se decidió —por razones presupuestarias —eliminar de la fachada los parasoles metálicos que protegerían los sectores de lectura de la luz exterior, un hecho que actualmente da un aspecto inconcluso al edificio, y perjudica a los lectores en determinados horarios del día.

Ya en la etapa final de la obra, el Estado removió a los arquitectos Testa y Bullrich de la dirección, dejándola a cargo de la Dirección General de Arquitectura Educacional (DGAI), que modificó otros detalles como los revestimientos del auditorio (eligiendo materiales más económicos), los materiales para los pisos y el mobiliario nuevo, diseñado ad hoc para las salas de lectura y hemeroteca.

De todas formas, el antiguo mobiliario original de la vieja Biblioteca fue conservado y trasladado al nuevo edificio, y se lo puede apreciar en la sala de lectura pública.

Luego de dos niveles subterráneos de depósitos de revistas y libros, sigue un nivel semi-enterrado donde se alojan oficinas y la hemeroteca, cuya sala está iluminadas por una lucerna que asoma del piso de la terraza de acceso en el nivel superior como una cúpula piramidal.

La entrada al hall principal es por esta terraza elevadas con respecto a la plaza circundante, a la cual se accede por una serie de rampas, escalinatas y escaleras caracol, al espacio protegido por el edificio y rodeado por las cuatro columnas que lo elevan, permitiendo vistas de la avenida Las Heras, el barrio La Isla y el Puerto de Retiro.

Este nivel también se conecta con la Escuela Nacional de Bibliotecarios, que funciona en un edificio independiente cuya terraza es de acceso libre y tiene una serie de lucarnas de hormigón con forma de hongos, y maceteros alargados que también funcionan como bancos.

El hall de entrada tiene una pequeña sala de exposiciones, y da acceso a las dos escaleras y batería de dos ascensores que conducen a todos los niveles del edificio: en el primer piso está el auditorio y una sala de exposiciones, y tiene un entrepiso donde funciona la dirección y otras oficinas, en el tercer y cuarto piso están las salas de consulta especializadas, y el quinto piso es la sala de lectura general en doble altura, con la sala de recepción y entrega de libros, y una rampa en zig-zag conduce al sexto piso, donde hay salas de consulta especializadas.[cita requerida]

Al año 2013, el edificio no dejó de generar opiniones opuestas entre los porteños.

Según una encuesta realizada por el diario Clarín a 600 personas no especializadas en arquitectura, la Biblioteca Nacional fue elegida al mismo tiempo como el cuarto edificio más lindo de la ciudad, y el segundo más feo según las respuestas.

En agosto de 2014, con ocasión de celebrarse los cien años del nacimiento de Julio Cortázar se inauguró una escultura, obra de Yamila Cartannilica, en la Plaza Libertador que es un anexo de la Biblioteca Nacional.21​

El edificio posee una escultura que conmemora al escritor argentino Jorge Luis Borges​ y al expresidente Juan Perón, Eva Duarte, y otros impulsores de la cultura nacional.

La vieja sede de la Biblioteca en la calle México fue cedida al Centro Nacional de la Música.

En 2012, el Ministerio de Economía destinó $5.000.000 a las tareas de construcción de los parasoles de la Biblioteca Nacional, obra que se estimó terminaría a fines de 2013.