El perduelio, genéricamente se consideró como crimen dirigido contra la comunidad ciudadana.

MIERCOLES SANTO: EL DÍA DEL PERDUELIO

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Despues del lunes y martes santos, otro acontecimiento central sucede, previsto por Él, que completa esta semana: La entrega de Jesús a los esbirros imperiales por parte de Judas.

MIERCOLES SANTO:

EL DÍA DEL PERDUELIO

 

Por Walter A. Moore

 

Después del Lunes Santo en que Jesús expulsa a latigazos a los mercaderes del templo, del Martes Santo, donde indica como librarse del saqueo imperial devolviendo la moneda del César al César, otro acontecimiento central sucede, previsto por Él, que completa esta semana que iluminó durante dos milenios a la Humanidad:

 

La entrega de Jesús a los esbirros imperiales por parte de Judas.

 

Así como al Lunes Santo podemos llamarlo el Lunes de la Expulsión, y al Martes Santo el Martes de Devolución, al Miércoles Santo podemos llamarlo el Día del Perduelio.

 

La designación de Perduelio, o Perduelis se ha perdido, en forma no inocente, en el uso corriente de los idiomas provenientes del latín, pero los actos que lo caracterizaron están más vivos que nunca.

 

El delito de Perduellio era uno de los dos delitos por los cuales los ciudadanos romanos podían ser condenados a muerte.

 

El otro era el Peculado.

 

 Dos delitos de Lesa Patria, el abominable perduelio era el que actuaba a favor de los intereses del enemigo y en contra de los intereses de su Patria, Roma en origen, pero en el caso de los apóstoles de Jesús, entregándolo a sus enemigos, no constituidos por diferencias religiosas precisamente, sino por motivos estrictamente políticos.

 

Jesús se había convertido en un enemigo peligroso, por su gran influencia sobre el pueblo palestino, tanto para la plutocracia sacerdotal judía como para los delegados imperiales.

 

Era tal la devoción que el Pueblo palestino sentía por Él que no sería fácil encontrarlo, por eso era fundamental que lo señalara uno de su propio grupo. Y fue uno de los más inteligentes del grupo de apóstoles el que lo hizo.

 

Jesús dejó marcado su paso por el mundo con esta acción. Podía haberlo evitado fácilmente, pero dejó que le sucediera porque eso sería recordado.

 

Hasta en el grupo más santo se ocultan los perduelios, los traidores a su patria.

 

No es menos importante el mensaje que nos deja el Miércoles del Perduelio que el Lunes o el Martes Santo. Tomar en cuenta al enemigo interno es tan importante como saber que hacer con los enemigos externos.

 

El destino de Judas no puede ser más infausto, tanto en su vida personal, la culpa (o tal vez algunos que tal vez no estaban demasiado inflamados de santidad) lo llevó a ahorcarse, y su nombre es sinónimo de ignominia a través de los siglos.

 

El Miércoles de Judas completa la trilogía de los enemigos de la Humanidad, representada entonces en la tierra Palestina: los mercaderes, los saqueadores y los perduelis.

 

La luminosa puerta hacia la felicidad está cerrada por estos tres modos de la conducta humana, ellos deben ser apartados, con el látigo, la verdad y la horca, si fuera necesario, y entonces la Semana Santa nos habrá enseñado el camino que nos evita sufrimiento, que nos abre el camino de la Vida.

 

WM/

 

Buenos Aires, miércoles 4 de abril de 2007

 

N&P: El Correo-e del autor es Walter Moore ecodemocracia@gmail.com