La británica declaró, que Gran Bretaña tenía una gran deuda con Pinochet.

PINOCHET AYUDÓ A INGLESES EN GUERRA DE LAS MALVINAS

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Cuando el ex dictador Augusto Pinochet permanecía bajo arresto domiciliario en Londres en 1988, la ex primera ministra Margaret Thatcher salió públicamente en su defensa.

PINOCHET AYUDÓ A INGLESES EN GUERRA DE LAS MALVINAS

 

AP

Santiago de Chile – Cuando el ex dictador Augusto Pinochet permanecía bajo arresto domiciliario en Londres en 1988, la ex primera ministra Margaret Thatcher salió públicamente en su defensa, y hasta lo visitó en la casa en que cumplía su reclusión en el sector londinense de Virginia Waters.

 

La ex gobernante británica declaró, entonces, que Gran Bretaña tenía una gran deuda con Pinochet, porque él había ayudado a salvar vidas inglesas en la guerra de las Malvinas, iniciada en abril de 1982 con la invasión por Argentina del archipiélago del austral que los ingleses llaman Falklands.

 

Más de 15 años después, el general Fernando Matthei, ex comandante de la fuerza aérea chilena e integrante de la junta militar bajo la dictadura de Pinochet, dejó en claro cuál era esa deuda.

 

«Yo hice todo lo posible para que Argentina perdiera la guerra de las Malvinas'', dijo Matthei.

 

«Yo hice todo lo que tenía que hacer para defender a Chile. A mí me pagaban para eso'', explicó en 2005 en una entrevista con el diario La Tercera. «La amistad con los argentinos era problema de otros''.

 

El general, ya retirado, no ha vuelto a hablar del asunto, pero en ese momento aseguró que Pinochet «estuvo de acuerdo con tener una colaboración estratégica con los británicos''.

 

Pinochet, que estuvo preso en Londres durante 503 días por orden del juez español Baltasar Garzón, nunca comentó el asunto, y falleció en diciembre pasado.

 

Se cree que la ayuda consistió básicamente en la entrega de información de inteligencia, aunque en un momento un helicóptero militar inglés se estrelló en el extremo sur de Chile, cuando operaba en territorio nacional.

 

Otras versiones indican que aviones ingleses sobrevolaron la zona austral luciendo insignias de la fuera aérea de Chile, y que un oficial inglés designado como contacto con Chile, llamado Sydney Edwards, habría recibido acceso a instalaciones y equipos chilenas en el sur para detectar movimientos militares argentinos.

 

Según Matthei, la decisión de ayudar a la fuerza inglesa fue en aras de la seguridad nacional, pues Chile temía que, si Argentina ganaba la guerra, su siguiente paso sería una invasión en el sur de Chile.

 

Los dos países habían estado a las puertas de la guerra en 1978 por una disputa por tres islas en el canal austral de Beagle, que finalmente fue superada con la mediación del papa Juan Pablo II.

 

La posibilidad de esa invasión, según Matthei, no era «una suposición'', y aseguró que el propio dictador argentino de la época, Leopoldo Galtieri que había ordenado la invasión de las Malvinas, la había insinuado.

 

«Ante una amenaza, tan clara, yo, como comandante en jefe, tenía la obligación de hacer todo lo imaginable para reforzar la defensa de Chile, que era mi responsabilidad'', dijo Matthei.

 

Admitió también que los ingleses ofrecieron a Chile venta de material aéreo en condiciones convenientes, en momentos en que la dictadura de Pinochet sufría un embargo para la compra de armas.

 

Hay pocas dudas de la colaboración chilena y Matthei no fue el único en revelarla. El historiador británico Lawrence Freedman la describió también en un libro sobre la guerra, escrito a petición del gobierno de Tony Blair.

 

En una entrevista con La Tercera desde Londres, Freedman señala que la inteligencia proporcionada por Chile, incluso a través del contacto Edwards, puede haber sido importante, aunque no decisiva para la victoria inglesa.

 

El escritor respaldó parcialmente la versión de Matthei sobre temores chilenos de una invasión argentina: «Creo que de haberse dado el caso de una humillación inglesa en las Malvinas, los argentinos se hubieran sentido tentados de seguir con Chile, pero eso no se puede probar'', dijo, según La Tercera.

 

Blair envió una copia adelantada del libro al entonces presidente chileno Ricardo Lagos, quien la compartió con su colega argentino Néstor Kirchner, en un intento por indicar que el pasado no debería afectar las relaciones bilaterales.

 

Los gobiernos democráticos que sucedieron a Pinochet 1990 se han desentendido claramente de la actitud de la dictadura durante la guerra.

 

«Esa fue una situación que se vivió durante la dictadura'', dijo el canciller en la época de las revelaciones de Matthei.

 

«Nosotros estamos obviamente en un escenario de acercamiento vecinal''.