En fraterna comunión total con Jon Sobrino, teólogo del Dios de los pobres.

EL COMPAÑERO JESUS: LA IRRENUNCIABLE TRADICIÓN LATINOAMERICANA DE MEDELLÍN.

Pedro Casaldáliga

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Jon Sobrino. ¡ Ayyyyyyy muchachos del Vaticano, cuando mostrarán a un Cristo revolucionario que nos ensenó a estar al servicio de los pobres y luchar por su liberacion! (Ricardo Capelli)

Amigos y Compañeros

 

¡¡¡¡¡ Hayyyyyyy muchachos del Vaticano, cuando mostraran en forma verdadera al Dios que representan, junto a los pobres  y necesitados, cuando mostrarán a  un Cristo revolucionario que nos ensenó eso a estar al servicio de los pobres y luchar por su liberacion!!!!!!!

 

Ricardo Capelli *

capelli2000@hotmail.com

 

*Ricardo Capelli era el asistente del Padre Carlos Mugica y el que estaba a su lado cuando lo mataron. Capelli fue herido al lado del corazón y se tuvo que escapar del hospital herido aún, porque la gente de López Rega quería terminar el trabajo.

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Sobre la proxima reunion del CELAM (Conferencia Episcopal de L.A.)

https://www.servicioskoinonia. org/pedro/

 

EL COMPAÑERO JESUS: LA IRRENUNCIABLE TRADICIÓN LATINOAMERICANA DE MEDELLÍN.

 

En fraterna comunión total con Jon Sobrino, teólogo del Dios de los pobres, compañero fiel de Jesús de Nazaret, testigo de nuestros mártires.

¿Qué es la verdad? ¿Quién tiene la verdad? ¿Cuál es la política verdadera?

 

¿Cuál es la verdadera religión? Esas preguntas, con diverso tono y a veces

provocando desconcierto e indignación, son preguntas universales y de cada día y no las podemos rehuir, ni en la política, ni en la religión.

 

La globalización, si por un lado nos amarra al lucro desalmado, por otro lado nos proporciona espacios nuevos de diálogo y de convivencia, en la verdad compartida.

 

Nuestra Agenda Latinoamericana Mundial, en estos años de 2007 y 2008,

pregunta por la verdadera democracia y denuncia la falsa política. En 2007, "Exigimos y hacemos otra democracia"; y en 2008, "La política ha muerto, viva la política".

 

Aquí, en América, en medio de ambigüedades, crispaciones y desencantos, se está dando un viraje hacia la izquierda. Pero, en congresos y en

publicaciones, se hacen las preguntas inevitables: ¿qué es la izquierda, qué

es la democracia, cuál es la verdadera política, cuál es la verdadera

religión, cuál es la verdadera iglesia?

 

No hay duda que caminamos, a pesar de las dramáticas estadísticas que el PNUD y otras instituciones de opinión nos dan.

 

Son 834 millones de personas las que pasan hambre en el mundo y cada año son 4 millones más. Un 40% de  la población mundial vive en la pobreza extrema.

 

En América Latina son unos  205 millones de personas en la pobreza. En África Subsahariana son 47 millones.

 

El economista Luís de Sebastián recuerda que "África es un pecado de

Europa", la mayor deuda actual de la Humanidad. El mundo emplea anualmente un billón de dólares en armas, cantidad 15 veces superior a la cantidad destinada a la ayuda internacional… La desigualdad en nuestra aldea  global es una verdadera blasfemia contra la fraternidad universal.

 

Un ejemplo: la media de la renta anual de las personas más ricas de EE UU es de 118.000 dólares; y la media de la renta anual de las personas más pobres de Sierra Leona es de 28 dólares.

 

Camina el diálogo ecuménico e interreligioso, todavía en las márgenes, y

minoritario aún. El fenómeno grave y mundial de la migración está exigiendo respuestas y decisiones que afectan ya a los diferentes pueblos y culturas  y religiones. ¿De quién es la verdad?, ¿de quién no es?

 

La Iglesia, la Iglesia católica, celebra, en Aparecida (Brasil), en este

Mes de mayo, la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y Caribeño. Y ya  se han levantado voces, sinceras y dignas de toda participación, reclamando  "lo que no puede faltar en Aparecida": la opción por lo pobres, el ecumenismo y el macroecumenismo, la vinculación de fe y política, el cuidado de la naturaleza, la contestación profética al capitalismo neoliberal, el derecho de los pueblos indígenas y afroamericanos, el protagonismo del laicado, el reconocimiento efectivo de la participación de la mujer en todas las instancias eclesiales, la corresponsabilidad y la subsidiaridad de toda la Iglesia, el estímulo a las CEBs, la memoria comprometedora de nuestros mártires, la inculturación sincera del Evangelio en la teología, en la liturgia, en la pastoral, en el derecho canónico.

 

En fin, la continuidad, actualizada, de nuestra "irrenunciable tradición latinoamericana" que arranca, sobre todo, de Medellín.

 

El tema del V CELAM es: "Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que en Él nuestros pueblos tengan vida. Yo soy el camino, la verdad y la vida"  (Las discípulas y misioneras, ya que no entran en el enunciado, esperamos que entren en las decisiones de la Conferencia…).

 

El discipulado y la misión son la vivencia concreta y apasionada del

seguimiento de Jesús, "al acecho del Reino".

 

El teólogo A. Brighenti señala que el déficit eclesiológico del Documento de Participación se expresa, sobre todo, en el eclipse del Reino de Dios, citado sólo dos veces en todo el documento. ¿Por qué se le tiene tanto miedo al Reino de Dios, que fue la obsesión, la vida, la muerte y la resurrección de Jesús?

 

No está todo tranquilo en esa Conferencia del CELAM. Con muy mala sombra, como dirían los castizos, ahora, en vísperas de la Conferencia, ha

Estallado el proceso de nuestro querido Jon Sobrino. Muy sintomático, porque un cardenal de la Curia romana ya ha declarado que antes de Aparecida estará liquidada la Teología de la Liberación.

 

Ese ilustre purpurado habrá de aceptar, supongo, que después de Aparecida continuarávivo y activo el Dios de los pobres, y continuará subversivo el Evangelio de la liberación; y que desgraciadamente el hambre, la guerra, la injusticia, la marginación, la corrupción, la codicia, continuarán exigiendo de nuestra Iglesia el compromiso real al servicio de los pobres de Dios.

 

Yo le he escrito a Jon Sobrino, recordándole que somos millones los que lo

acompañamos y es, sobre todo, Jesús de Nazaret quien lo acompaña.

 

Le recordaba a Jon aquella décima que escribí a raíz del martirio de sus

compañeros de la UCA: "Ya sois la verdad en cruz / y la ciencia en  profecía, / y es total la compañía, / compañeros de Jesús".

 

Por tu santa culpa, le decía a Jon, muchos estamos oyendo, traspasada de actualidad, la pregunta decisiva de Jesús: "Y vosotros ¿quién decís que soy?" Porque es al  verdadero Jesús a quien queremos seguir.

 

Despectivamente Pilato le pregunta a Jesús qué es la verdad y no se para a

oír la respuesta y además lo entrega a la muerte y se lava las manos.

Maxence van der Meersch le responde a Pilato y nos responde a todos: "La

verdad, Pilato, es estar del lado de los pobres".

 

La religión y la política han de acoger esa respuesta hasta las últimas

consecuencias. Toda la vida de Jesús, además, es esa misma respuesta. La opción por los pobres define toda política y toda religión. Antes era "fuera de la Iglesia no hay salvación"; después, "fuera del Mundo no hay salvación". Jon Sobrino nos recuerda, una vez más, que "fuera de los pobres no hay salvación".

 

Juan XXIII abogaba por "una Iglesia de los pobres, para que fuese la Iglesia de todos". Lo cierto es que los pobres definen, con su vida prohibida y con su muerte "antes de tiempo", la verdad o la mentira de una Sociedad, de una Iglesia.

 

Dice nuestro Jon Sobrino: "Quien no sepa explícitamente de Dios,  lo

ha encontrado si ha amado al pobre"; y el Evangelio lo dice repetidamente en la palabra y en la vida de Jesús, en su pesebre y en su calvario, en las bienaventuranzas, en las parábolas, en el juicio final…

 

Hermanos, hermanas, gente querida y tan próxima en el mismo desvelo y en la misma esperanza, sigamos.

 

Intentando "hacer la verdad en el amor", como  dice el Nuevo Testamento, en comunión fraterna y en la praxis liberadora.

 

"Con los Pobres de la Tierra".Siendo "vidas por el Reino de la Vida", como pregonábamos en la Romería de los Mártires de la Caminada".

 

Sea esta pequeña circular un grande abrazo de compromiso, de gratitud, de

esperanza invencible, Reino adentro.

 

Pedro Casaldáliga

Circular 2007

24 de marzo, Pascua de San Romero

 

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PREPARA UNA DESCALIFICACIÓN DE SU CRISTOLOGÍA

ROMA QUIERE CONDENAR A JON SOBRINO

 

Viernes, 9 de marzo 2007

 

Cuenta José Manuel Vidal en El Mundo que la Congregación para la Doctrina de la Fe, que dirige el cardenal Joseph Levada, tiene preparada una condena pública del teólogo jesuita vasco-salvadoreño Jon Sobrino, que hará pública la próxima semana. El Vaticano acusa a uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación de no afirmar abiertamente la conciencia divina del Jesús histórico. La condena lleva aparejada la prohibición de dar clases o publicar libros con el nihil obstat de la Iglesia.

 

La acusación

 

El cardenal Levada, que sucedió al actual Papa al frente del ex Santo Oficio, acusa a Jon Sobrino de falsear la figura del Jesús histórico. En concreto, de «no afirmar abiertamente la conciencia divina del Jesús histórico».

 

La condena

 

Prohibición de dar clases en centros eclesiales o de publicar libros con el nihil obstat de la autoridad eclesiástica. Es decir, el silencio más absoluto.

 

La Compañía

 

Tanto la Compañía de Jesús, a la que pertenece Jon Sobrino, como el propio teólogo conocen ya la nota vaticana. Entre otras cosas, porque, antes de proceder a su condena, Roma pidió al teólogo que rectificase por escrito. Sobrino puso el asunto en manos de su superior, el padre Kolvenbach, prepósito general de la Compañía de Jesús, quien, según EL MUNDO, le contestó: «Piénsatelo y cualquier decisión que tomes será apoyada por la Compañía». Pero, después de pensárselo, Sobrino decidió no rectificar.

 

En la Compañía de Jesús guardan silencio. Esperan todavía un milagro que salve a su teólogo más emblemático. «Después de tantos años de lucha, más que indignados estamos agotados y con la sensación de que no hay remedio, pero nos pidieron que no digamos nada, por si las cosas cambiaran a última hora», explica un compañero de Sobrino.

 

«No cabe duda de que Sobrino es el último referente y uno de los grandes maestros de la espiritualidad de la liberación», explica el jesuita Juan Antonio Estrada.