Jorge Luis Borges entonaba La memoria, esa extraña forma del olvido...

MEMORIAS, RECUERDOS Y OLVIDOS

Dr. Jorge Pellegrini

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Que las palabras no sirvan para ocultar sino para designar, para nombrar, para echar luz sobre lo silenciado. Que nadie nos elija lo que está permitido recordar.

MEMORIAS, RECUERDOS Y OLVIDOS

 

Por Dr. Jorge Pellegrini *

 

Cada año, cuando marzo empieza, fechas como el 24, disparan los fenómenos de la memoria. Y creemos todos hablar de lo mismo.

 

Cuando envejecemos nos cuesta recordar, y con los años los hechos de la infancia pasan a tener imagen más nítida y clara que los sucedidos ayer. Incluso enfermedades producto del deterioro que trae el paso del tiempo se caracterizan por eso:

 

Los sucesos de la infancia resultan nítidos y nombrables. En cambio, los recientes ingresan muy rápido al olvido. Borges entonaba “La memoria, esa extraña forma del olvido…”

 

¿Es la memoria algo ya dado? ¿es una construcción diaria? ¿Es una función automática?¿Es un archivo mecánico?¿Todo lo registrado se memoriza? ¿Registramos todo?

 

Nos damos cuenta que lo que pensamos y lo que vivimos, favorecen o complican el recordar. ¿Memoria y recuerdos son lo mismo?

 

Recordar es una palabra con música propia, que quizás le venga de su origen: re-cordar, volver a pasar por el corazón. Que la memoria no está sólo en el sobrevaluado cerebro.

 

Los cuerpos alojan las  historias de las personas.

 

Nos basta con ver caminar a alguien para intuir sobre su vida, su pasar, sus pesares, su trabajo, sus dolores, sus placeres.

 

Hay un punto reiterado cada vez que marzo llega: ¿la memoria lo es sólo del pasado?

 

Pareciera que guardar memoria es tratar de recordar fielmente todo lo vivido hace tiempo. Y entonces la memoria parece una foto en blanco y negro a salvar del naufragio, del envejecimiento que pone amarillos a los blancos y apenas grises a los negros.

 

Los grupos humanos atesoran o silencian sus historias y recuerdos.

 

La memoria suele asociarse con la búsqueda de la verdad: poder conocer de donde se viene parece ser una luz sobre el presente y una senda más nítida hacia el futuro, y apela a ella cada vez que es necesario aclarar el sentido de la vida actual.

 

La foto en blanco y negro de Videla, Massera y Agosti en la cancha de River, saltando alborozados para la coreografía de un gol del seleccionado de Menotti, va y vuelve en cada marzo, y parece simbolizar a la memoria.

 

Así ella queda atada a un pasado concreto y a un sentido: el festín delictivo y criminal instaurado en aquel año 76. Aparece como una memoria en blanco y negro,  tiñendo una época, un sufrimiento colectivo capaz de marcar un modo de ver las cosas hoy.

 

Dibuja, así mismo, los temas de los derechos populares, los impregna hasta hacer excluyente otro abordaje de esos derechos, y otro tiempo que no sea aquél.

 

¿Por qué recordar no podría tener colores actuales?

 

¿ Memorar aquello mismo de hace treinta y un años no puede tener colores actuales? Sin duda que sí: serían hoy  los de Jorge Julio López desaparecido.

 

Son los mismos derechos, es el mismo sufrimiento actualizado, pero referidos a un presente muy presente.

 

En aquella foto blanquinegra del trío alborozado, la imagen permite culpabilizar  caras, cuerpos, y nombres de los seres concretos que la lucha social protagonizada por  millones logró señalar y condenar antes, mucho antes, que la propia Justicia.

 

Esta imagen actualizada de López, y  la aún confusa de Gerez, no aparece todavía ligada a un culpable físico concreto, porque  mares de palabras encubridoras han evitado ponerle nombre preciso a una responsabilidad que, todavía, se muestra fantasmal e imposible de develar.

 

Esto igual ya ha constituido memoria, que se irá construyendo, rectificando y reconstruyendo a medida que la obstinada búsqueda de miles de argentinos logre, nuevamente, darle identidad concreta a la  responsabilidad criminal.

 

Memorias del presente, que disparan memorias del pasado, y aprendizajes colectivos ya hechos duramente permiten rastrear  la búsqueda de la verdad.

 

La memoria no es caminar por el mundo mirando para atrás.

 

La memoria también es presente, pero no sólo un pasado hecho presente, sino la cotidiana lucha humana de no olvidar, o no ceder a la presión de desviar hacia el olvido lo que no quieren que tengamos presente, muy presente.

 

Es decir: que las palabras no sirvan para ocultar sino para designar, para nombrar, para echar luz sobre lo silenciado.

 

Que nadie nos elija lo que está permitido recordar, y lo que es mejor mandar a desvanes ocultos y ocultados.

 

Si viene marzo, nombrar a quienes también festejaron alborozados junto al trío criminal. Que no nos seleccionen la memoria, porque ella debería alumbrar toda la historia, incluso aquellos segmentos molestos a los poderosos.

 

Que si de marzo se habla, también se recuerde el 18 de marzo de 1962, cuando un pueblo proscripto logró hacer triunfar a sus candidatos, provocando la prepotente anulación de los comicios. O el marzo del 73 en que, masivamente, un pueblo despidió a la Dictadura de Lanusse, para quien la eternidad era un sueño.

 

 Que si de derechos humanos necesitamos decir, recordemos la desaparición del delegado metalúrgico Felipe Vallese en el 62, o el asesinato dos años después de los trabajadores Mussi, Méndez y Retamar que reclamaban por el derecho de Perón a estar en su país y representar a su pueblo.

 

La desaparición el 24 de marzo del 76 del dirigente mecánico del SMATA Córdoba, René Salamanca, quien se había pronunciado contra el golpe de Estado pocos días antes; y del líder lucifuercista Oscar Smith, conductor de la huelga contra Videla a fines del 76.

 

Y esto  por no nombrar la desaparición durante 17 años del cadáver de Eva Perón.

 

Conocimos el terror dictatorial, y, por eso, tenemos la obligación de  construir  una memoria que sea toda ella, y no una parte: la parte elegida por una parcialidad encubridora.

 

Que los derechos son de todo nuestro pueblo, tal como lo es la totalidad de su memoria.

 

Una memoria sin filtros interesados para mostrar solo una parte, ocultando otras.

 

En el pasado y en el presente.

 

JP/

 

* El Dr. Jorge Pellegrini recibio el premio Geneve 2005 de la Asociacion Mundial e Siquiatria por su labor acerca de los DD.HH. de los enfermos mentales.

 

N&P: El Correo-e del autor es Jorge Pellegrini jpellegrini@sanluis.gov.ar