Dice Moniz Bandeira que antes Uruguay tironeaba entre Brasil y Argentina, ahora con EE.UU y Mercosur

URUGUAY:LAS 35 HS DE BUSH, ENTRE METHOL Y DARNAUCHANS

Guillermo Waksman - Constanza Moreira - Fabian Casas

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Durante los oscuros años de la dictadura impulsada por los EE.UU. Darnauchans, como tantos otros, sufrió censuras y persecuciones. Mientras Bush venia al Uruguay, el Darno, se fue.

URUGUAY: LAS 35 HORAS DE BUSH: DE METHOL A DARNAUCHANS.

 

EL JARDÍN DE LOS ARÁNDANOS

Por Guillermo Waksman

LA SEMANA DE BUSH: DE METHOL A DARNAUSCHANS

Por Constanza Moreira

DARNAUCHANS, EL HOMBRE INVISIBLE

Por Fabian Casas

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Semanario BRECHA

Sábado 17 de Marzo de 2007

 

EL JARDÍN DE LOS ARÁNDANOS

El presidente de Estados Unidos quedó muy satisfecho de la escala

uruguaya de su gira. No está acostumbrado a que lo traten tan bien.

Para el Frente Amplio, en cambio, la visita fue un peludo de regalo.

Le provocó una crisis de identidad y le reabrió una vieja y complicada

discusión: la de los TLC y su incompatibilidad con el Mercosur.

 

Por Guillermo Waksman

 

La estadía de George W Bush en Uruguay, entre la noche del viernes 9 y

la mañana del domingo 11, se convirtió en la principal contradicción

con su propia historia que debió enfrentar el Frente Amplio (FA) desde

que, hace dos años, asumió el gobierno.

 

No había duda de que, como lo adelantó el presidente Tabaré Vázquez el viernes 2 en su discurso de la plaza Independencia, aunque el FA sigue siendo una fuerza política antimperialista, el gobierno no tenía otra alternativa que recibirlo, como debe hacerlo con cualquier jefe de Estado de un país que mantiene relaciones diplomáticas con Uruguay.

 

Casi todos los uruguayos teníamos derecho a hacer pintadas -o a gritar con todas nuestras fuerzas- "fuera Bush" y podíamos tratarlo, por ejemplo, de "asesino" o de "genocida"; la excepción eran los altos funcionarios del gobierno, que tienen no sólo derechos cívicos sino además obligaciones

institucionales, más allá de que seguramente casi todos ellos

compartan, en su fuero íntimo, esos calificativos.

 

Otra historia es cómo se lo recibía -es decir si el trato era meramente protocolar-, qué relaciones se establecían con miras al futuro, si había que cuidar

o no que las mismas afectaran otros compromisos internacionales que

tiene el país y, también, qué actitud asumía, ya no el gobierno, sino

la fuerza política que lo ejerce.

 

Por esas circunstancias, es probable que el presidente Bush tuviera

más ganas de venir a Uruguay que su colega Vázquez de recibirlo.

 

Nadie puede pensar que llegó a este país sólo porque su padre le dijo que

valía la pena conocerlo ni tampoco para comprar arándanos.

 

El visitante sólo podía tener beneficios y para el anfitrión había sobre

todo inconvenientes. Ser bien acogido en un país pequeño, sí, pero con

un gobierno de izquierda y con una tradición democrática reconocida

por la comunidad internacional no era poca cosa para un presidente

cuya popularidad, dentro y fuera de su país, está en caída libre y que

ostenta merecidamente el título de campeón mundial de las masacres

contra otras naciones y del desconocimiento abierto del derecho

internacional y de las Naciones Unidas.

 

La gira por América Latina era una excelente oportunidad para desviar

la atención de la opinión pública estadounidense de la guerra de Irak

y de los problemas internos.

 

Pero además -como sostuvo Joseph Stiglitz, ex vicepresidente del Banco Mundial y premio Nobel de economía en 2001- fue antes que nada un intento de destruir la unidad y la cooperación de los países de la región.

 

Dice también Stiglitz que la estrategia de Bush hacia América Latina ha sido la de dividirla y, a través de acuerdos bilaterales, tratar de romper los tratados regionales.

 

En este momento, el objetivo parece muy claro: meter una cuña que deje de un lado a Chile, Brasil y Uruguay, y del otro a Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador.

 

Los siete países tienen diferencias enormes con su gobierno y, sobre todo, con su política exterior. Pero siempre es posible separar a los malos de los peores o a los bagres de las tarariras, ya que de pescar se trataba.

 

En Uruguay, el historiador Alberto Methol Ferré, entre muchos otros

analistas, se ha manifestado en la misma línea de pensamiento: Bush es

un nuevo Lord Ponsomby que viene a refundar el "Estado tapón" entre

Argentina y Brasil (Crónicas, viernes 9).

 

Hace cinco años Methol ya sostenía que uno de los objetivos del actual presidente de Estados Unidos era "africanizar" América Latina.

 

Con su escala en Uruguay Bush tenía todo para ganar.

 

Sobre todo si era recibido, como lo fue, como un verdadero amigo, en un clima distendido, sin corbata y en mangas de camisa (salvo el canciller

Reinaldo Gargano, quien prefirió marcar, aunque sea de ese modo, la

distancia), en una estancia que le permitió sentirse como en su casa y

hasta le recordó la residencia presidencial de Camp David y su propio

rancho de Texas.

 

Ese ambiente donde había más afabilidad que la exigida por el protocolo fue especialmente destacado, por lo infrecuente, por algunos periodistas estadounidenses que integraban la comitiva.

 

Dio la impresión de que Uruguay buscaba ser "el mejor de la clase".

 

El motivo es que el gobierno tenía expectativas en cuanto a lo que

pudiera dejar esta aproximación a Estados Unidos en materia comercial:

se habló de lograr un aumento en la cuota de la carne vacuna -se

propuso cuadruplicarla, para después negociar, según anunció el

ministro José Mujica-, de colocar carne ovina, textiles, más software,

cítricos (salvo naranjas), un poco de etanol y hasta los famosos

arándanos. "Bush dijo que sí a todo menos a los textiles", anunciaron

con delirante optimismo algunos titulares de prensa.

 

Claro, a los textiles había dicho directamente que no -por los acuerdos de su país con China-, pero con respecto a todo lo demás apenas había respondido "vamos a ver".

 

Nadie podía engañarse: es sabido que los negocios no se concretan en

las visitas de los presidentes, en las que sólo se logran predisposiciones.

 

Eso se consiguió: Bush se fue muy bien predispuesto, como anunció el lunes 12 con enorme satisfacción el ministro Danilo Astori, al término de la reunión en que Vázquez informó al Consejo de Ministros sobre sus seis horas con Bush (incluidas sus dos conversaciones a solas, una de 45 minutos, en tierra firme, y otra de 40 navegando por el río San Juan).

 

Tan complacido quedó el presidente de Estados Unidos que -según él mismo lo difundió en la tarde del sábado, durante la recepción en la residencia del embajador Frank Baxter- le dijo a Vázquez que, ante cualquier problema, no dejara de llamarlo.

 

Uruguay logró un "teléfono rojo" con la Casa Blanca, aunque habría que decir, un poco más modestamente, un "teléfono celeste" porque, a diferencia del que existía con el Kremlin, no basta con levantar el tubo para hablar; hay que digitar el número.

 

Claro que este alicaído presidente Bush, en los últimos 20 meses de su

mandato y en minoría en el Congreso, no pesa mucho en las decisiones

comerciales de su propio gobierno.

 

Un primer indicio de que el intercambio comercial no estaba entre las prioridades de la delegación de Estados Unidos se conoció cuando llegó el avión y se supo que Susan Schwab, la responsable de la Secretaría de Comercio en este tipo de asuntos, se había salteado la escala uruguaya para quedarse en San Pablo.

 

Es lógico: con Brasil los negocios -y el etanol- tienen otro interés: una confirmación de que el tamaño sí importa.

 

Del conflicto con Argentina y de la instalación de la planta de

celulosa de Botnia en Fray Bentos ni se habló, según aseguró Vázquez.

 

No se habló de eso, sin duda, pero no hacía falta: la sola presencia

de Bush en Uruguay -y por si fuera poco la simultánea de Hugo Chávez

en Argentina, así como la predisposición, mala en este caso, de Bush

con Néstor Kirchner- permite prever que si algún día le tocara al

mandatario estadounidense meter una baza en este intríngulis, lo haría

a favor del gobierno uruguayo, incluso sin necesidad de usar el

teléfono celeste. Ya lo hizo, por lo demás, en ocasión del voto a

favor del préstamo a Botnia en el directorio del Banco Mundial.

 

¿Ser o No Ser?

 

Los sectores del FA tenían libertad de acción para asistir al acto convocado por el pit-cnt y otras organizaciones sociales. No fue por una decisión expresa en ese sentido de la Mesa Política, sino porque no había logrado la mayoría especial requerida (dos tercios) una moción que planteaba la adhesión a la convocatoria.

 

Si bien no se planteó adherir a la convocatoria de la Coordinación

Antimperialista -que llamaba a cuestionar no sólo a Bush sino también

al gobierno, porque lo recibía-, hubo claramente dos posiciones en la

coalición de izquierda.

 

Por un lado, la de los partidarios de asumir, como fuerza política, la misma actitud del gobierno: "No se puede estar en la misa y en la procesión", dijo al respecto el senador Carlos Baraibar (Asamblea Uruguay) cuando fue consultado por Brecha.

 

Por otro, la de quienes entendían que, más allá de las obligaciones

institucionales del gobierno, el FA debía mantener la misma posición

antimperialista que había sostenido durante toda su historia.

 

Hubo, por cierto, militantes frenteamplistas que optaron por asistir a la

marcha de la Coordinación Antimperialista y que, por lo tanto,

cuestionaron la actitud del gobierno.

 

Si la marcha que sólo repudiaba a Bush no hubiese existido, Uruguay y

su gobierno de izquierda habrían ingresado al Libro Guiness como el

único país donde una visita del actual presidente de Estados Unidos

sólo es repudiada por unos pocos miles de personas, o bien esa misma

marcha -donde hubo expresiones de violencia- habría tenido una

participación muchísimo mayor.

 

La protesta contra el comportamiento del gobierno, por consiguiente, también habría sido considerablemente más grande. ¿No habría sido más saludable que el FA convocase a la marcha junto a las organizaciones sociales, dejando claramente sentada que una cosa es la posición de la fuerza política y otra su obligación como gobierno?

 

Es más confuso y genera mayor división interna simular que la bandera del antimperialismo -que el presidente Vázquez reivindicó- debe esconderse mientras el FA sea gobierno o que incluso, para levantarla, haya que asistir a actos a los cuales oficialmente no se adhiere.

 

El TLC resucitado.

 

Según el senador oficialista Alberto Couriel, "la visita de Bush pasó sin pena ni gloria y el gobierno de Uruguay no va a cambiar su política internacional ni su actitud con respecto a la integración regional" (La República, miércoles 14).

 

Hay algunos indicios que permiten dudar de que después de esta visita -que por cierto no tuvo gloria alguna- ese vaticinio se cumpla.

 

Primer indicio:ya en su discurso de Anchorena, el presidente Vázquez sostuvo que "no queremos un proceso de integración cerrado sino un proceso de integración abierto, que este Mercosur se pueda integrar con otros bloques, o con otros países del mundo, pero también que cada uno de los integrantes de este proceso, por ejemplo Uruguay, pueda ejercer su

derecho soberano de desarrollar relaciones bilaterales con otros

procesos de integración u otros países. En ese sentido estamos trabajando, y en ese sentido se inscribe entonces esta reunión que

tuviéramos el honor de tener con el señor presidente de Estados

Unidos".

 

Segundo indicio: el ministro Astori desmintió el miércoles 14 haber

formulado la versión que difundió la prensa local de una nota

publicada en el Financial Times, de Londres, en la cual se le atribuye

haber declarado que Uruguay debería dejar de ser miembro pleno del

Mercosur si no se lo autorizaba a celebrar acuerdos bilaterales con

otros países.

 

En el mismo desmentido Astori señala que es partidario de seguir planteando en los órganos del bloque que se le autorice a firmar ese tipo de acuerdos; sostiene que "Uruguay no puede ponerse límites (por tener) una economía muy pequeña que tiene que encontrar en su diversificación de relaciones la fortaleza que no le da su pequeño tamaño"; y anuncia que, además del acuerdo conjunto de todo el Mercosur con Chile, está planteada, entre otras alternativas, la posibilidad de que Uruguay celebre un acuerdo de libre comercio con ese país.

 

Tercer indicio: el ex presidente Jorge Batlle* afirmó que el teléfono

celeste es "una especie de cheque en blanco imponente para cualquier

gobernante", e interpretó que lo único que Vázquez le puede pedir a

Bush es "hacer un tratado de libre comercio" (radio El Espectador,

lunes 12).

 

La misma interpretación, seguramente interesada, hicieron la mayor parte de los empresarios que el sábado 10 estuvieron con Bush en la residencia del embajador Baxter, muchos de ellos relacionados con las cámaras y otros directamente con empresas ligadas al comercio con Estados Unidos (El País, lunes 12).

 

Cuarto indicio: en una entrevista publicada ayer, jueves, por Búsqueda

el embajador de Japón plantea la disposición de su país a suscribir un

TLC con Uruguay.

 

Lo cierto es que, haya o no un antes y un después de la visita de

Bush, la discusión sobre el TLC, que parecía estar muerta y enterrada

desde que Vázquez la descartó, parece haber sufrido una súbita

resurrección.

 

* Batlle también se regocijó con el sorprendente reconocimiento que

hizo Vázquez al gesto de Bush cuando dispuso el préstamo-puente de

1.500 millones de dólares cuando la crisis de 2002. Recordemos que el

préstamo fue sólo por cuatro días.

 

Mi amigo el execrable

 

El 8 de febrero la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi,

afirmó públicamente que "el señor Bush es realmente la representación

de lo más execrable, asesino y belicista que hay en el mundo".

 

Arismendi fue convocada a la Comisión Permanente para que diera cuenta

de sus dichos -no compareció porque, según se dijo, no fue posible

concertar una fecha adecuada- y el diputado colorado Washington Abdala

sostuvo que podría haberse configurado el delito de atentado contra el

honor de un jefe de Estado extranjero.

 

Algunas semanas después, preguntada sobre si se había arrepentido de esas opiniones, Arismendi respondió clara y escuetamente que no.

 

Los principales dirigentes y legisladores de la mayoría de los sectores del FA asistieron al acto organizado por el pit-cnt y otras organizaciones sociales, en el cual se leyó una proclama en la que había conceptos similares a los expresados por Arismendi.

 

Fue notoria la ausencia de representantes de Asamblea Uruguay, la Alianza

Progresista y el Nuevo Espacio o, al menos, de sus dirigentes más

conocidos. José Mujica, por su parte, declaró que si no fuera ministro

habría asistido a ese acto.

 

En cambio, no fueron muchos los dirigentes frenteamplistas que el

sábado 10 concurrieron a la recepción ofrecida en su residencia por el

embajador Frank Baxter. Concurrió el vicepresidente Rodolfo Nin, medio

gabinete -Danilo Astori, Reinaldo Gargano, Jorge Lepra y Jorge

Brovetto, que ya habían estado en Anchorena, y Daisy Tourné, Héctor

Lescano y Eduardo Bonomi-, así como el senador Carlos Baraibar

(au-FA).

 

El ministro Mujica, cuya presencia en Colonia fue especialmente agradecida por Bush porque conocía su trayectoria de luchador -según señala Búsqueda en su edición de ayer-, prefirió quedarse en su casa y reflexionar mientras trabajaba la tierra.

 

Recibió además a algunos periodistas, a quienes trasmitió la sensación

de pesar que tenía por haber participado en las actividades de Anchorena, pero aclaró que entendía que ésa era su obligación como ministro.

 

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Diario La República

Lunes, 12 de marzo, 2007 – AÑO 8 – Nº2487

La otra agenda

LA SEMANA DE BUSH: DE METHOL A DARNAUSCHANS

 

Por Constanza Moreira (*)

 

 

Y Bush, finalmente se fue.

 

Además de las cuestiones de protocolo que rodearon a la visita presidencial, y de las posibles negociaciones sobre carne, arroz e inmigración, lo que más impacto causó de la jornada fue la manifestación en repudio a su visita.

 

Hubo dos manifestaciones: una, convocó alrededor de cuarenta mil personas.

 

Otra, realizada sobre la misma avenida, algunas cuadras más arriba,convocó a unas cinco mil y participaron de los incidentes solamente unas doscientas.

 

El titular de "El País" del sábado dice "Llegó Bush: furia radical", y destaca la inacción policial frente a los hechos de violencia registrados en la última manifestación. Sólo al final del párrafo que comenta los incidentes registrados en la inmensa foto de portada, se menciona al PIT-CNT, el cual, al parecer, se encargaba de "un acto que la central sindical realizó a la misma hora".

 

La marcha convocada por el PIT-CNT, entre otras organizaciones, era la principal marcha de repudio a la visita de Bush, y prácticamente pasó desapercibida.

 

Congregó a una multitud de personas, algunas de las agrupaciones sociales más significativas de Uruguay, y hasta legisladores del Frente Amplio.

 

Sin embargo, al otro día sólo se hablaba de la segunda marcha, amplificada por los medios y la televisión, que mostraba una y otra vez las mismas imágenes de vidrios quebrados, trompadas y saqueos.

 

Poca atención se le prestó al discurso pronunciado por el escritor Ignacio Martínez, o a los contenidos de lo que se expresó en una alocución plena de evocaciones a Artigas, Martí, Bolívar y los constructores de la integración latinoamericana. Un discurso que, más que de repudio a Bush, era una crítica al capitalismo y al imperialismo, al estilo de las de la "vieja

izquierda".

 

Un discurso que merecería varios análisis sobre las relaciones entre gobierno, izquierda y movimientos sociales. Pero nadie podía dedicarse a esos análisis: tanta atención concitaron Bush y los sucesos de violencia protagonizados por la "segunda marcha".

 

Algunos medios optaron por llamarle a esta semana la "semana Bush".

Pero en esta semana pasaron muchas otras cosas. Son las que seguirán pasando, después de la ida de Bush.

 

En esta semana murió Darnauchans, uno de los más queridos y entrañables cantautores de nuestro país.

 

Sólo "La Diaria" le dedicó su portada del día a este hecho, con una

bellísima foto debajo de la cual se leía "Desconsolados", en una

referencia a una de sus letras más conocidas, y al ánimo del país ante

su pérdida.

 

En esta semana un intelectual que en la década de los sesenta escribió un libro ­muy conocido entonces­ que se llamó "El Uruguay como problema" y que podría volver a leerse hoy como si fuera escrito para nuestros días, dio una conferencia en el Paraninfo ante doscientas personas.

 

Hizo una larga historia del integracionismo latinoamericano, sus fracasos, y las alternativas que Uruguay tiene hoy ante esta nueva retomada "latinoamericanista" e "integracionista" en que vivimos. No era de izquierda: era Alberto Methol Ferré, un intelectual vinculado al Partido Nacional. Ningún medio recogió esta magistral conferencia, discutible o no, pero aprovechable de principio a fin para todos los preocupados por la inserción internacional de Uruguay.

 

Y esa semana se festejó otro aniversario del Día de la Mujer, el 8 de

marzo.

 

Por primera vez salió en cadena de radio y televisión una mujer

­Carmen Beramendi, directora del Instituto Nacional de las Mujeres­ a

leer la proclama por el Día de la Mujer, en un gesto que muchas

identificaron como un cambio de época en las cuestiones de género,

después de la llegada de la izquierda al gobierno.

 

Antes, se había producido el nombramiento de una mujer en el Ministerio del Interior: Daisy Tourné. Y muchas mujeres sintieron que eso era un reconocimiento explícito a su condición.

 

Pocos recuerdan ya porqué se conmemora el 8 de marzo, y qué sucedió

hace noventa y siete años, en 1910.

 

En esos días, en el estado de Nueva York, ciento veintinueve mujeres murieron quemadas al interior de una fábrica, ya que la patronal les impidió salir en pleno incendio, para que no pudieran juntarse con las huelguistas que, del lado de afuera, manifestaban en protesta contra las condiciones de

trabajo de la mujer.

 

A partir de allí, y en el Congreso de Mujeres Socialistas en agosto de ese año, se ha conmemorado el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

 

La proclama del Día Internacional de la Mujer leída en cadena en

Uruguay señala que "el 8 de marzo es un día de lucha porque

continuamos viviendo situaciones de desigualdad y subordinación por el

solo hecho de ser mujeres".

 

Se habla sobre las disparidades salariales entre hombres y mujeres,

sobre la situación de pobreza en que vive el 50% de las mujeres que

son jefas de hogar en edad activa, sobre la invisibilidad del trabajo

no remunerado de la mujer, sin el cual esta sociedad no se sostendría,

y sobre las alarmantes cifras de violencia doméstica que nuestro país

registra.

 

Hacia el final, la proclama y el mensaje en cadena terminan anunciando

la puesta en marcha del Primer Plan Nacional de Igualdades y Derechos.

 

Este incluye medidas destinadas a incrementar la igualdad de

oportunidades entre hombres y mujeres en distintas áreas: empleo,

salud, educación, así como a incorporar la perspectiva de género en

todas las políticas públicas.

 

Entre dos de las iniciativas de la "agenda pendiente" (que siempre es la "otra agenda") se cuentan las relativas a la participación política de la mujer y las de la salud sexual y reproductiva.

 

En la primera se promueve designar igual cantidad de hombres y mujeres

en los niveles jerárquicos más altos de la administración pública, así

como legislar e implementar medidas que garanticen una representación

paritaria en los cargos electivos en todos los niveles de gobierno

(algo de lo que incluía el fracasado proyecto de Ley de Cuotas).

 

En cuanto a la salud sexual y reproductiva, el Plan asegura, entre otras

cosas, que se deben implementar servicios de asesoramiento de pre y

post aborto, así como garantizar el acceso a los métodos

anticonceptivos.

 

Ambas iniciativas están destinadas a combatir dos males que aquejan a

la sociedad uruguaya, antes y después de la venida de Bush. El primero

es la baja participación política de las mujeres, que genera, como

efecto indirecto, un atraso en toda la legislación pro género.

 

En efecto, las legisladoras mujeres parecen velar mejor por los

derechos de las mujeres que los legisladores hombres, como se pone de

manifiesto en la legislación promovida por la Bancada Femenina, desde

su creación.

 

El segundo refiere a los riesgos producidos por el aborto inducido en condiciones de penalización, y de "privatización" del mismo, y que afecta a miles de mujeres en Uruguay.

 

Respecto a esta agenda, se avanza, aunque más no sea lentamente, y sin que la izquierda (incluyendo tanto al gobierno como al partido) consiga

suscribir un acuerdo básico sobre estos temas.

 

Estos temas seguirán estando, y sobre este plan se seguirá hablando,

después de la "semana Bush".

 

Y seguiremos conmemorando los 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Y seguiremos, sin duda, extrañando a Darnauchans. *

 

(*) Directora del Instituto de Ciencia Política de la Udelar.

 

DARNAUCHANS, EL HOMBRE INVISIBLE

 

Por Fabian Casas

 

En el '86 me fui de viaje. No sabía por cuánto tiempo. Y estuve dando vueltas casi dos años. Recorrí buena parte del norte argentino y fundí biela -ya trabajando de Ecuador- en el Amazonas.

 

En uno de esos innumerables fogones que pasé con gente que también viajaba, me encontré con una chica que, guitarra en mano, cantaba una canción tristísima que nos hipnotizó a los que estábamos cerca del fuego.

 

Cuando terminó de cantarla se produjo un silencio casi elemental, y después yo le pregunté de quién era esa canción.

 

"Es de un cantautor uruguayo que se llama Dardayán". Cuando regresé a la Argentina, me la pasé preguntando a todo el mundo si conocían al tal "Dardayán". También crucé el charco y pregunté, pero las respuestas no eran precisas. "Sí, pero se llama, Dartagnán y ya está muerto" o "sí, el tipo hizo música pero se volvió loco y está internado en un hospicio, tuvo cinco intentos de suicidios". Y en las bateas de las disquerías, nada. Mateo, Mateo solo bien se lame, Yabor, Rada. De Dardayán, o Dartagnán, nada.

 

Pasaron 17 años y recién hace unos días cayó en mis manos un cassette donde estaban grabadas de un disco -se oye la fritura de fondo- varias canciones del tal Dardayán. Pero el nombre completo es, en verdad, Eduardo Darnauchans.

 

Tato Peirano, un amigo uruguayo, me informó que en la Banda Oriental le dicen "El Darno" y que es un verdaero freak. Así que pasé el fin de semana escuchando una música extraordinaria.

 

Darnauchans tiene la tristeza de Nick Drake y una lírica superior, extraña. En el cassette que tengo (y que presto para escuchar) hay una versión de un poema de Borges, "Milonga de Manuel Flores", que es memorable, ya que siempre me pareció que al musicalizar los poemas de Borges, muchos autores forzaban la melodía para que los versos encajaran.

 

Acá parecen escritos por el Darno (ahora en confianza).

 

Esa imposibilidad de encontrar la música de Darnauchans a la vuelta de la esquina, forma parte de su apuesta. Gurdieff se jactaba de no ir a buscar a sus alumnos, si no de que las circunstancias tenían que llevarlos ante él.

 

En el mundo de la Operación Triunfo, el Darno es un mega loser. En el de la comida seriada y el fast food, su música es inaudible. Muchos jóvenes saben lo que se está pasando en las radios de un gueto de Groelandia, si es post rock o post hippie o neo dark trash; pero el oído ya no tiene ontología detrás. Darnauchans está a un paso, del otro lado del río.

 

Uruguay tiene muchas virtudes,una de ellas es cierta melancolía de sus calles y un pasadizo todavía abierto entre la ciudad y el campo, que hacen de Darnauchans un músico que tiene algo ciudadano pero que también podría estar sentado cantando en cualquier bar de provincia. O dentro de un cuento de Felisberto Hernández.

 

Ahora bien: ¿Alguien sabe algo más de Darnauchans? ¿Vive actualmente en Montevideo? ¿Vive? ¿Hay CD en algún lado? ¿Alguien querría filmar un documental sobre él? ¿Se lo puede llamar por teléfono?

 

N&P: Desconsolados: el maximo trovador uruguayo Eduardo Darnauchans ingreso ayer a la inmortalidad. En la madrugada del miércoles 7 de marzo de 2007, a los 53 años de edad falleció Eduardo Darnauchans, cantor, músico, poeta e intelectual de fuste y hombre comprometido con las mejores causas populares. Dos semanas antes había fallecido su esposa, Patricia. En un clima de desolación y honda congoja, rodeado de familiares, colegas, amigos, gente de la cultura y autoridades, sus restos fueron sepultados ayer a la hora 15.30 en el Cementerio Central entre aplausos y la música de Bob Dylan.

Darnauchans: "Recuérdame, mi mejor vez, recuérdame, la espina no, la flor, la flor si es que hubo flor".

 

Han pasado más de 36 años desde que "el Darno" comenzó a recorrer el camino de la canción popular. Tras triunfar en el festival de la canción de Tacuarembó, viajó a Montevideo para grabar en el sello Sondor. Es así que sus inicios pueden situarse en el ciclo Los conciertos de La Rosa, en el Teatro Stella D'Italia, debutando en Montevideo junto a Leo Antúnez y Opus Alfa. Darnauchans, quien se define como baladista o como ha dicho alguna vez, "un songwriter", nació el 15 de noviembre de 1953 en Montevideo. Hasta los 17 años de edad vivió entre Minas de Corrales (Rivera) y Tacuarembó. En 1971 realizó su primer recital en Montevideo (Teatro Stella D'Italia) y al año siguiente, con 18 años de edad, grabó su primer fonograma ( Canción de muchacho).

 

Luego vendrían Las quemas (1975), Sansueña (1978-1979), Zurcidor (1981), Nieblas y neblinas (1985), El trigo de la luna (1989), Noches blancas (1991), grabado en vivo en el Teatro Solís, Dylan ­en cassette­ (1991) y ese mismo año la antología Sin perder el tiempo, en la que se reúnen veinte años de canciones. Luego vendrían otros discos de formidable hechura, Entre el micrófono y la penumbra (en vivo, 2001) y Canciones sefaradíes (en vivo, 2004), hasta llegar a su reciente El ángel azul editado en 2006 por el sello discográfico Ayuí.

 

En 1990 recibió el Premio Municipal de Música Edita por El trigo de la Luna.

 

También compuso música para obras de teatro, destacándose su trabajo en Antes de entrar dejen salir y Papá querido para el Teatro de la Comuna, bajo la dirección de Antonio Baldomir en el Teatro del Anglo.

 

En 1990 compuso la música del filme Color de tristecías, dirigido por Pablo Rodríguez y exhibido en Europa, Estados Unidos y Canadá. Ha cantado junto a Bob Dylan en el Cilindro Municipal y junto a Paul Simon en el Estadio Centenario.

 

En diciembre de 1993 la Editorial Arca editó Los espejos y los mitos, libro basado en un extenso reportaje por parte del periodista Tabaré Couto junto a un cancionero que recoge parte de su vasta trayectoria.

 

En diciembre de 1995 en el Teatro del Notariado la cantante Sylvia Meyer presentó el disco Darnauchans (un merecido homenaje), que contiene nuevas versiones de los clásicos de Darnauchans.

 

En su intensa trayectoria se presentó en los principales escenarios de la capital y el interior del país. Sus canciones figuran en múltiples antologías de la canción popular uruguaya tales como Canto Popular, Canciones del Asfalto, Los músicos de La República, Trovadores y Uruguay canta en Pueblo Ansina.

 

Canciones suyas son interpretadas por destacados artistas nacionales, como el dúo Larbanois/Carrero, Fernando Cabrera, Juan Peyrou y Ruben Olivera entre otros.

 

Ha musicalizado poemas o canciones de Washington Benavides, Víctor Cunha, Líber Falco, Eduardo Milán, Federico García Lorca, Nicolás Guillén, Porfirio Barba Jacob, Asunción Silva, Jorge Luis Borges, Antonio Machado, Raúl González Tuñón, Eduardo González Lanuza, Eduardo Bosco, Roque Vallejo, Jorge Manrique, Rubén Darío, Nicanor Parra, Manuel Bandeira, Humberto Megget, Pablo Neruda, César Vallejo, anónimos del siglo XV español y poemas propios.

 

Su perfil humanista le llevó a realizar cursos en Facultad de Medicina y en Facultad de Humanidades, en Montevideo y La Plata (Argentina). Adhirió al Frente Amplio desde su fundación y militó en el Partido Comunista del Uruguay.

 

Durante los oscuros años de la dictadura Darnauchans, como tantos otros, sufrió censuras y persecuciones. En su caso, se registró un episodio muy particular: le prohibieron cantar en diversos escenarios y sin embargo sus discos no fueron censurados.

 

Se trata de uno de los compositores decisivos de la música popular uruguaya, un artista que, consciente de la función del arte, ha apostado siempre a la sensibilización de sus auditores. Darnauchans es un individuo que ha elaborado sus canciones desde un lugar estrictamente poético. Sus historias, donde suele el cantautor convalidar su yo particular, son de una hechura por momentos desgarrante y siempre, siempre con el sello del refinamiento.

 

Ayer emprendió su último viaje, tal vez a Sansueña. Más de doscientas personas le acompañaron recorriendo a pie el trayecto entre la casa velatoria y el Cementerio Central. Allí, entre aplausos y los sones de una canción de su amado Bod Dylan y tras unas breves palabras de Yamandú Palacios, su féretro cubierto de flores y con la bandera roja de sus convicciones, fue depositado en la capilla central de la necrópolis a los pies de una cruz y de un monumento que reproduce a "La piedad" de Miguel Angel Buonarotti.

 

Queda en la memoria de quienes le conocieron personalmente, queda en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de verlo cantar.

 

Quedan sus canciones, sus grabaciones y su legado artístico y humano. *