Olga organizaba la marcha de Calilegua a Libertador

OLGA AREDEZ, MUCHA MUJER

Por Gisela Busaniche, Osvaldo Rios y Luis Zamora

OLGA MÁRQUEZ DE AREDEZ, Madre de Plaza de Mayo – Jujuy. Una mujer símbolo de la lucha contra la impunidad de la dictadura y la explotación empresarial.

Gentileza de  CAPOMA DDHH  capoma_ddhh@yahoo.com.ar

 

CARTA DE OLGA AREDEZ, UNA LUCHADORA INVENCIBLE

OLGA MARQUEZ DE AREDEZ

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En un nuevo aniversario de su fallecimiento

OLGA MARQUEZ DE AREDEZ

fué la fundadora de Madres de Detenidos-Desaparecidos de Ledesma, Jujuy.

“Frente al camino que nos ofrecen las clases dominantes, nosotros  decimos que es preferible intentar un camino autónomo, propio, que al principio es tan doloroso a lo mejor como el otro, pero al final del camino es nuestro, porque estamos construyendo una nueva sociedad ” German Abdala

CARTA DE OLGA AREDEZ, UNA LUCHADORA INVENCIBLE

Olga Aredez, carismática madre de desasparecidos durante la dictadura en Jujuy, Argentina, estaba en Francia y Las Penélopes preparábamos para su llegada a París una proyección y debate para homenajear a esta valiente luchadora. Problemas de salud la llevaron de urgencia para otras latitudes, y la proyección siguió en pie, para aplaudir una vez más su lucha. A continuación la carta que ella nos envió.

                  

Queridos compañeros-as :

 Siento mucho no poder estar junto a ustedes en estas actividades por un problema de salud, que se presentó en estos días y me impide continuar con esta gira.

 A traves de la película «Sol de Noche» conocerán la historia de la represión en el Departamento de Ledesma, provincia de Jujuy, República Argentina, donde el dominio de los terratenientes y su empresa, produjeron lo que se conoce como «el apagón del terror» en Ledesma.

 Esta es una de las miles de historias de lucha y resistencia del pueblo argentino para contruir una sociedad con justicia para todos y todas, quizá les extrañe la soledad en que sigo esta tarea pero considero que sino hubiera hecho esto nada se conocería de lo ocurrido en esa época en los pueblos del interior y la alianza entre Poder Económico, Iglesia y el silencio de los políticos.

 Además de continuar la denuncia de la represión de la dictadura, en estos tiempos incorporamos los reclamos actuales del pueblo argentino por trabajo, salud, educación derechos fundamentales que son violados por la aplicación de politicas económicas que producen grandes injusticias.

 Uno de los proyectos incorporados en estos tiempos es el sostenimiento de una sala de primeros auxilios, que lleva el nombre del Dr. Luis Ramón Arédez, médico de los obreros de la empresa Ledesma y desaparecido durante la dictadura.

 Esta sala de primeros auxilios está ubicada en un barrio, donde sus habitantes en su mayoría son personas sin trabajo, por lo tanto no tienen cobertura médica y donde existe contaminación ambiental, esto deriva en un gran problema en la salud de la población, por los desechos de la fábrica de azúcar, papel y alcohol de Ledesma.

 Debido a la gran crisis económica que atraviesa nuestro país, los sectores más afectados son los de la salud, la educación en la niñez, en mujeres y ancianos.

 Por esta razón es que les dejo esta solicitud : de que esta historia que será conocida por ustedes, si produce alguna respuesta favorable en ayuda económica, la misma será aplicada en adquirir materiales y medicamentos para el funcionamiento de esta sala y la atención a los pobladores de este barrio carenciado.

 Siento mucho no estar con ustedes, pero no pierdo las esperanza de que habrá una proxima vez y mi salud estará mejor para entonces.

 El jueves 29 de julio se realizará la Marcha conmemorando el Apagón del Terror ocurridos en la localidad de Calilegua y libertador General San Martín, uniremos estos dos pueblos caminando por la ruta, reclamando juicio y castigo a los culpables y respeto por los derechos humanos que actualmente son violados.

 Un fuerte abrazo por las Madres de Detenidos-Desaparecidos del Departamento Ledesma Jujuy, Argentina

 Olga Márquez de Arédez, 11 de junio de 2004

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Mujeres de siempre |22 de marzo | Por Gisela Busaniche y Osvaldo Ríos

 El adiós a una mujer ejemplar

OLGA AREDEZ: UNA ANTORCHA EN LAS TINIEBLAS

Luchadora formidable

 El jueves 16 de marzo de 2005  Olga Márquez de Aredez dió su última vuelta por la vida. Olga fue una luchadora incansable por los detenidos-desaparecidos en Jujuy y denunció públicamente la complicidad de la empresa Ingenio Ledesma con la última dictadura militar y los poderes de turno.

 Será hora de tomar conciencia de lo que representa Ledesma, empresa asesina que no sólo se prestó durante la dictadura a llevar adelante su finalidad y que en la actualidad, el ingenio más grande de Latinoamérica sigue impunemente contaminando y matando.

 La Noche de los Apagones significó terror hasta que Olga, con una pancarta y su pañuelo blanco, comenzó a dar vueltas a la plaza cada jueves como sus compañeras de Buenos Aires, pero en Ledesma, Jujuy.

 OLGA, LA ÚLTIMA VUELTA

 

Por Gisela Busaniche

 El jueves 16 de marzo Olga Márquez de Aredez dio su última vuelta por la vida.

Olga fue una luchadora incansable por los detenidos-desaparecidos en Jujuy y denunció públicamente la complicidad de la empresa Ingenio Ledesma con la última dictadura militar y los poderes de turno.

 Su propio cuerpo padeció lo que venía denunciando: «además de matar, nos contaminan», aseguraba.

Ella murió de cáncer, agravado por la bagazoosis que produce la caña que quema el ingenio y que contamina a muchos pobladores y especialmente a los trabajadores golondrinas.

 Odontóloga y casada con el médico Luis Aredez, Olga llegó a Ledesma en los años ’60 acompañando a su marido que pronto llegó a ser intendente de General San Martín y, desde ese lugar, reclamó el cobro de impuestos a la empresa Ledesma y otras obras necesarias para el pueblo.

Pero en aquella tierra jujeña donde domina el patrón, Luis y otros delegados sindicales fueron secuestrados una noche de 1977, noche en la que el pueblo se apagó.

Ellos continúan desaparecidos.

 La Noche de los Apagones significó terror hasta que Olga, con una pancarta y su pañuelo blanco, comenzó a dar vueltas a la plaza cada jueves como sus compañeras de Buenos Aires, pero en Ledesma, Jujuy.

Primero sola, después acompañada por las Madres, los Hijos, los trabajadores de la CTA, los estudiantes de Sociales, y también por los habitantes de su pueblo que fueron perdiendo el miedo; comenzó a marchar desde Calilegua hasta Libertador General San Martín cada aniversario de la Noche de los Apagones para exigir justicia. Justicia por los hechos cometidos ayer, pero también justicia por la contaminación, el abuso y la dominación empresarial que se ejerce hoy.

 Su vida y su denuncia se plasmó en la película dirigida por Eduardo Aliverti, Sol de Noche.

Su solidaridad vive en la Sala de Primeros Auxilios que funciona en Ledesma.

Su simpatía y hospitalidad permanecerá en la memoria de cada compañera y compañero que pasó por su casa y la sintió propia.

 Olga dio su última vuelta por la vida pero estará presente en la marcha de julio en Ledesma, como cada nuevo aniversario de la Noche de los Apagones: exigiendo justicia.

Desde la CTA, siempre estuvimos a su lado, este año más que nunca, estaremos.

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 QUE SU ANTORCHA SIGA ARDIENDO

Difícil describir a la persona que llevó sobre sus espaldas la responsabilidad de pelear por los detenidos-desaparecidos de su provincia, en particular, y por los 30.0000, en general.

 Por Osvaldo Rios

NAC&POP

 Duele en el alma saber que los años van pasando y quienes atesoraron el deseo de reencontrarse con sus seres queridos, se nos van sin poder tener esa posibilidad. 

Será hora de tomar conciencia de lo que representa Ledesma, empresa asesina que no sólo se prestó durante la dictadura a llevar adelante su finalidad y que en la actualidad, el ingenio más grande de Latinoamérica sigue impunemente contaminando y matando.

 Que su partida sirva para ponerle fin de una vez por todas a estos asesinos que en su afán de lucro, conducen a los pobladores de San Martín a una lenta e irreparable enfermedad: la bagazoosis.

 Finalmente el círculo de Ledesma se cerró sobre la familia Aredez: primero se llevó a Luis, ahora se lleva a Olga.

 Que su último aliento no sea para apagar la antorcha de la justicia y la verdad, sino para que siga ardiendo con la misma pasión y los ovarios que le puso esta compañera para que no se apague jamás.

 

Fuente: www.cta.org.ar

 12-04-2006

OLGA MÁRQUEZ DE AREDEZ

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(Madre de Plaza de Mayo – Jujuy)

Una mujer símbolo de la lucha contra la impunidad de la dictadura y la explotación empresaria

 Por Luis Zamora

 Hoy, 17 de marzo, se cumple un año de la muerte de Olga. Olga, la joven odontóloga que marchó desde Tucumán, con su marido, Luis Aredez, médico, en busca de lugares donde podían sentirse útiles y concretar sus sueños.

Eligieron Libertador, en Jujuy, el lugar con la tasa de mortalidad infantil más alta del país.

También el lugar del ingenio Ledesma, el más grande de Sudamérica.

El de los Blaquier.

 Luis tomó contacto con los trabajadores del ingenio y empezó a interesarse por sus condiciones de vida y de trabajo.

Al tiempo fue despedido.

Se fueron a Tilcara pero a los pocos años volvieron a luchar.

Luis y Olga ya habían marcado su camino: enfrentar la explotación de los Blaquier.

Los dueños de Libertador, uno de los dueños de la provincia de Jujuy, entre los grandes explotadores de la Argentina toda. 

Luis se transformó en el médico de los trabajadores golondrina y de los obreros del Ingenio.

Quisieron volver a echarlo pero los trabajadores lo empujaron a candidatearse a intendente del pueblo.

Se presentó en 1973 y ganó.

Ya habían nacido Olga, Adriana , Ricardo y Luis.

 La poderosa patronal acostumbrada a los políticos dóciles y serviles no pudo creer que el nuevo intendente le reclamara, entre otras medidas, el pago de impuestos que nunca abonaba.

 Eran tiempos de luchas crecientes en todo el país.

Los tiempos abiertos por el “Cordobazo”.

Quienes vivieron esos momentos en Libertador recuerdan que en la intendencia siempre había lugar para encuentros de luchadores y delegados obreros de todas las corrientes.

 Vino el golpe. Aredez fue detenido y luego liberado.

Una noche de julio de 1976 en Libertador se cortó la luz.

El pueblo quedó a oscuras.

Ejército y policía, contando con toda la infraestructura del Ingenio que incluía camionetas con leyendas del Ledesma, recorrieron Libertador y Calilegua.

Iban y venían los diez km. que separan ambas localidades, secuestrando por aquí y por allá.

Más de cuatrocientas personas son detenidas en las sombras.

 Fueron llevados a campos de concentración.

 Con el tiempo van recuperando la libertad pero más de cuarenta siguieron secuestrados y están desaparecidos hasta hoy. Luis Aredez entre ellos.

La Noche del Apagón como se la conoce hoy.

 Olga saca fuerza de donde no tiene.

Son los tiempos negros de la dictadura.

Los de la pesadilla militar.

En la Plaza de Mayo un grupo de mujeres se encontraban los jueves y caminando alrededor reclamaban por los desaparecidos y denunciaban el Terror de Estado.

Los jueves en la Plaza.

Allí estábamos con Mimi.

 Siguiendo ese ejemplo de dignidad y valentía Olga empieza a hacerlo en Libertador.

Pero allá está sola.

Y jueves tras jueves continúaba haciéndolo.

Con su cartel y su pañuelo blanco.

Aislada, camina en soledad.

 La conocí en esos años duros.

Un jueves marchando en la Plaza y luego en el CELS, aquel pequeño pero potente CELS de los primeros tiempos, adonde vino para ver si podíamos respaldarla en su lucha en Libertador.

Vino con algunos de sus hijos.

Nos comentó que caminaba sola.

¿Y la gente?

“Y, está aterrorizada o mira para otro lado”.

“El único que me habla, agregó sonriente, es el que cuida la plaza, siempre hablo con él”.

 Allí conocí a Olga, descubrí su coraje, conocí su sonrisa.

 Pasaron los años y la dictadura.

Vino la lucha contra la impunidad.

La que sigue hasta hoy.

 Muchas veces me encontré con Olga.

Acá en Buenos Aires en tantas marchas, en algún juicio contra represores o en un encuentro en algún organismo de DD.HH..

Con su entusiasmo contagioso, su sonrisa tan querible.

 O allá en Libertador, el pueblo al que fui muchas veces en la época del MAS, en la década de los ochenta y luego en los noventa.

A apoyar huelgas en el Ingenio, a reuniones con delegados o con trabajadores de la zafra.

Al Sindicato de Papeleros ganado por listas de oposición a la burocracia.

A actos partidarios.

 Los actos en Libertador de partidos como el MAS se hacen en la calle.

Al atardecer cuando en el Ingenio se quema el bagazo de caña y todo el pueblo se inunda de un olor como de dulce muy denso, un grupo muy pequeño se acerca al acto.

El resto concurrepero se queda en las sombras y espera la noche.

El ojo del Ingenio llega a todos lados… Pero a su manera, la dignidad popular, también.

Entre las plantas, enredaderas y los árboles emociona ver como centenares de personas resisten y trampean la mirada vigilante.

Allí también me encontré alguna vez con Olga, en su pueblo.

Siempre luchando, siempre ejecutiva.

Pero más acompañada.

Ya habían salido las leyes de impunidad de Alfonsín, luego vendrían los indultos menemistas.

Pero el empuje de Olga no aflojaba y ya estimulaba a otros allí.

 Todos los años, en Julio, cuando se cumplía un nuevo aniversario de la “Noche del Apagón” Olga organizaba la marcha desde Calilegua a Libertador.

Diez km. caminando de un pueblo a otro.

Marchas ruidosas. Alegres.

Como la revolución, diría “Tato” Pavlovsky.

Una jornada que empezaba a la mañana y culminaba al atardecer con la marcha.

Las marchas de Olga.

Cada vez más concurridas.

Entre los luchadores a los que esperaba allá, siempre tuvo el gesto cariñoso de insistirme en que viajara.

“Mirá que el que viene se liga locro y empanadas”.

Por una cosa o por otra, en esa fecha, nunca pude estar.

 En los primeros meses del 2004 voy a una marcha de comunidades salteñas por el centro de Buenos Aires.

Al pasar el Obelisco toman por Diagonal Norte y se detienen.

Comienzan a danzar al compás de músicas tradicionales.

De pronto veo a una mujer que baila con una sensación de disfrute inolvidable.

Me acerco y era Olga.

La abrazo con cariño.

Lucha, música, baile.

Su sonrisa de siempre y una sensación de libertad envidiable.

 Me lleva a un costado y, agitada, me cuenta que está enferma, que tendría que cuidarse.

Pero vuelve a danzar.

“Si me ven mis hijos me matan”.

 “En Julio tenés que venir”, me conmina.

“Mirá que no sé si voy a estar en otra”.

“Siempre hacemos el locro para esa fecha”, me recuerda.

 En julio estoy en Libertador.

Cuando llego a su casa a la mañana, Ricardo me manda a buscarla por las escuelas donde la semilla de Olga ya había producido frutos.

Del silencio de antaño, impuesto por el Ingenio,a clases donde los docentes y los chicos hablaban de la represión del 76 y de la “Noche del Apagón”.

Y también de la contaminación del Ingenio.

Ella tenía cáncer, agravado por la bagazoosis que produce la caña que quema el ingenio.

Contaminación que sufre parte de la población de Libertador y especialmente los trabajadores zafreros.

También logró que en esa fecha todas las familias en las escuelas debatieran sobre esos temas.

 Llego a una de ellas y arriba de un escenario estaba el coraje y la dulzura de Olga hablándole a los chicos y padres de Libertador.

Cuando me descubre me invita a subir, me presenta “como un joven abogado que luchó junto a ella durante la dictadura” y tengo el privilegio de compartir con ella la charla con la comunidad.

 Su casa siempre era una fiesta para esa fecha y ese día volvió a serlo..

Por supuesto había locro y empanadas exquisitas.

Viejos luchadores y jóvenes se mezclan.

Cada uno se ubica donde puede.

Entre ellos el “Perro” Santillán que suele estar todos los años.

TambiénMirta, también Madre de la Plaza, también entrañable de tantos años y tantas luchas. Jóvenes de HIJOS.

Todos preparando y preparándose para la marcha.

 Como todos los Julios, Olga y los que marchamos denunciamos la represión de la dictadura y la complicidad del ingenio Ledesma.

La complicidad de los Blaquier con la represión y con la impunidad de los gobiernos que siguieron.

Y la contaminación porque el ingenio más grande de América Latina sigue contaminando hasta hoy con total impunidad.

Sigue enfermando y matando.

 “Además de matar, nos contaminan”, comenta Olga durante la marcha.

Miles y miles y miles caminan y gritan alrededor.

 Me cuenta sobre la acción judicial que está preparando contra la empresa por los graves daños que causa en la salud.

Por la bagazoosis.

 Cada tanto se hace una parada y un pequeño acto.

“Mirá que en el último quiero que hables”, me advierte.

Me escabullo con la excusa de que para el último acto ya no voy a estar.

Se pierde entre la gente que marcha.

Desde lejos la vuelvo a ver arriba de un escenario hablando en el cierre.

Me parece que está danzando como aquella vez en el Obelisco.

O me la imagino hoy así.

 Olga partió en marzo del 2005.

Libertador era conocido como el feudo de los Blaquier.

O por el olor dulzón de la caña que al quemarse en el Ledesma inunda todo el pueblo.

 Desde Olga Aredez empezó a conocerse, por muchos, como el pueblo de la lucha de Olga, la que se vincula con la de los zafreros y los obreros del ingenio. 

Treinta años del golpe genocida.

Treinta años de lucha contra la impunidad.

Olga Aredez es uno de los símbolos de ese combate por hacer justicia.

 La lucha de Olga, de las Madres, de tantos, la de “los derechos humanos”, la que llevamos dentro, en las entrañas.

La lucha de Olga.

Sus “Marchas de los Apagones”.

Su calidez y dulzura.

La de Olga.

 

NOTA DE LA NAC&POP:  Olga Aredez y su familia fueron visitantes reiterados de la noche de los lunes de los Compañeros de Utopias de Agrupacion Oesterheld. Alli conocimos su historia, la de su valiente esposo, Intendente radical de San Martin donde funciona el Ingenio Ledesma, quien pacto con la Dictadura civico militar para asesinar a los compañeros militantes de ese lugar de Jujuy. Tambien recuerdo al Noche en que recibio el Premio Oesterheld. Esa noche vino por un ratito (ya estaba muy enferma) y tenia miedo del aire acondicionado. Le dimos su premio tempranito para que se fuera rapido a  su casa, pero el amor de otras madres y abuelas, y el amor de los compañeros la atornillaron a la fiesta anual de la Oesterheld. Alli estaban con ella justamente la viuda de H.G.O, Elsa Sanchez de Oesterheld, Delia Carnelli de Puigros, Clelia Luro, Maria Delia Antocoletz, Dorita Falco, Susana Valle, Laura Bonaparte, Isabel Lettner, Esther El Kadri, Toni Bidegain, y muchos compañeros y compañeras queridos ya que una vez al año la Oesterheld se convierte en multitud de luchadores y personas representativas del amor y el compromiso del pueblo. Es una noche de militantes de la vida. Una lucha admirable de mujeres y hombres muy valientes. Asi lo sentimos con Olga y su lucha. Siempre palpitaremos a su andar. El amor es eterno.  MARTINGARCIA/NAC&POP/ <garciacmartin@gmail.com>