No faltará quien diga que en Venezuela, que en Bolivia, que en Ecuador sigue habiendo pobres

NO QUIERO LEER AÚN LOS DIARIOS.

Raúl Schnabel

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Alli estaba el Comandante Presidente de Venezuela, pintoresco, rojo, bolivariano, por momentos peronista, por momentos socialista, en sus dos horas de discurso cuando recorrió nuestra historia

NO QUIERO LEER AÚN LOS DIARIOS.

 

Por Raúl Schnabel

 

Prefiero no contaminar ese momento.

 

Apretado en la tribuna de cemento de la cancha de Ferro, uno más, solo, pero muy acompañado de esa variadísima gente, muchos sin partido ni organización, el "Todavía cantamos…que nos digan adónde han escondido las flores…" de Heredia nos trajo su presencia, ellos, inevitables, cómo no iba uno a conmoverse, al fin y al cabo somos uno de ellos, al fin y al cabo toda la vida soñamos juntos ver, palpar estos brotes de esperanza de resurrección del género humano sin el estiercolero de sectarismo, de esa razón instrumental que suele nublar los sentidos, esos argumentos mezquinos, que Hebe es así, o asá, que Chávez es pintoresco, que es payaso, que da verguenza su inglés, que al fin y al cabo es milico, que es peronista, que es, que son… todas excusas para no admitir que cierto progresismo es hijo del liberalismo, de la colonización de mentes y corazones, esos nuevos "librepensadores" kools, winners que no tienen el coraje  de afirmar su matrimonio inconsciente con la banalidad, con lo frívolo, con toda ausencia de solidaridad con nosotros los pueblos, no lo pueden decir porque no es correcto, pero comparten con los verdaderos enemigos del pueblo su total indolencia y, siempre y cuando que al pobre, al marginado, al negro, no lo tengan cerca porque allí les viene el miedo, les toma el ataque de seguridad…

 

Allá estaba el Comandante Presidente de Venezuela, sí pintoresco, rojo, bolivariano, por momentos peronista, por momentos socialista, por momentos reflexivo, por momentos agitativo en sus dos horas de discurso recorrió nuestra historia, con algunos datos olvidados, la comparación de Washington con Bolívar, un apoyo de los primeros argentinos a Venezuela, allá lejos en el tiempo, la "Alianza para el Progreso" que quiso distribuir moneditas a cambio de parar la oleada revolucionaria de los 60 y ahora… este "Cadáver político" de Bush queriendo reciclar torpemente ese instrumento de mendicidad, los numerosos indigentes dentro de su propio imperio, el gas que les llega solidariamente a muchos de esos pobres norteamericanos de Venezuela, sí de ese "dudoso payaso, ese milico", ese que organiza la ayuda que hoy va a recibir Bolivia (eso no lo dijo, lo hará hoy)… claro la solidaridad es tan lejana para esas clases medias colonizadas, que si alguien da "será por algo", porque nadie puede practicar la solidaridad porque sí, porque así debe ser el mundo, porque es bastante más lógico que la lógica del sentido común dominante, mezquino, animalizado, brutal, estúpido… y no faltó razones, análisis, un tanque de etanol  extraído del maíz en un auto representa la comida de siete personas, no faltará el pelotudo que diga que al fin estados unidos (con minúscula, claro) empieza a preocuparse por las emisiones de la combustión de hidrocarburos, sí, justo ahora que en la margen norte del Orinoco se encontró la reserva más grande de petróleo del mundo y no faltará quien diga que en Venezuela, que en Bolivia, que en Ecuador sigue habiendo pobres, es cierto, por eso "Bush y Evo y Chávez y Kirchner y ahora el presidente de Ecuador son lo mismo, representan los mismos intereses", sí la estupidez humana se ha multiplicado, el "fin de la historia" el "idioma universal" -ese dialecto que felizmente se corrompe con nuestra lengua del gran país de La Mancha- ya no es imprescindible aunque los muy culturosos se obstinen de que nuestros hijos no son personas si no saben english, aunque sepan todas las otras lenguas, ni qué hablar de nuestras lenguas originarias, esas que "no sirven", esas que van a volver a "servir".

 

Éramos muchos, muchos más de los que estaban, muchos menos de los que deberíamos estar, cómo contar en Ferro ayer la asistencia, los que no pudieron ir, los que la mano genocida segó, los que no pueden aún saber que están empezando a saber, los que "saben demasiado y se enceguecieron", los que hacen de la verdadera política, que es el compromiso histórico con nuestro destino como especie, un laboratorio de la más pura química y se estremecen cuando aparecen esas impurezas, esas "contradicciones", que si Perón no hubiera sido un Fidel si la vieja URSS lo apoyaba como insinuó el Comandante, que si Perón sabía de la triple A y dejó hacer, que si la gran Evita tuvo a mal traer a algunos gremios como los ferroviarios, que si el PC Argentino apoyó a Braden el embajador yanqui en el 45, que si la URSS fue "retaguardia del socialismo" y contribuyó a frenar la guerra revolucionaria en marcha, que si la más maravillososa de nuestras revoluciones, la cubana, tuvo también sus manchas y nunca se dice pero Esquipulas ha sido una entrega, una derrota de las fuerzas revolucionarias que habían brindado mucha sangre, que si Fidel y el Ché, el Ché y Fidel, cada uno tuvo sus enormes méritos y algunos desatinos, que si los procesos de cambio social son difíciles, contradictorios, impiadosos a veces, pero al menos han intentado y vuelven a intentar cambiar un modo de poseer, de ser, de pensar, de sentir, de crecer profundamente anti humano, criminal, estúpido, destructivo, enajenado y por qué no decirlo, impregnado de una enorme locura, ese sentido común dominante revestido  de todas las formas de la "sensatez".

 

Nadie se fue ayer con aires de triunfalismo por las oscuras calles de Caballito, en todo caso algunos sentimos que nuestra buena "locura" de décadas de esperanza, de intermitentes contribuciones, de dudas y contradicciones, nuestra vida al fin y al cabo, no ha sido totalmente en vano, que más allá de la fantochada electoral, de los políticos oscuros hay otra política que está naciendo, variopínta, compleja, pero unida entre el humor y la solidaridad como ese laburante que, mientras meaba en el migistorio de al lado, gritó ¡Viva Chávez! y al rato, cuando terminé mi heroica tarea le respondí, ahora sí, pero después de mear, compañero, y compartimos un pucho, algunas palabras de aliento y ese anonimato que, una vez más vuelve a ser esa otra forma de la hermandad que ellos cultivaron, que nos legaron y que suelen venir como oleadas reapareciendo, esa fraternidad que los que explotan, alguna vez en su intimidad pueden añorar, porque saben muy bien que ellos, en su "abundancia" de cosas, en su pobreza de vida, nunca, nunca podrán alcanzar.

 

RS/

10 de marzo de 2007

 

N&P: El Correo-e del autor es Raul Schnabel raul_schnabel@yahoo.com.ar