Revelando el Gran Secreto

¿PORQUE A LA SEMANA SANTA LE FALTAN DOS DIAS?

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Faltan el Lunes Santo, cuando expulsó a los mercaderes del Templo y el Martes Santo, cuando Jesús dió la instrucción para librarse del imperio, devolviéndole su moneda.

Revelando el Gran Secreto:

A LA SEMANA SANTA LE FALTAN

DOS DÍAS

 

 

Por Walter A. Moore

 

A la Semana Santa le faltan dos días: El Lunes Santo, celebrando la expulsión de los mercaderes del Templo y el Martes Santo, celebrando la instrucción de Jesús para librarse del imperio, devolviéndoles su moneda.

Eso colmó el vaso del que predicaba que debían amar a sus vecinos como a sí mismos, en lugar de hacer del odio y la competencia su manera de vivir. Pero echar a los mercaderes y cuestionar el pago del tributo era demasiado: El Poder decidió asesinarlo después de torturarlo, para que sirva de ejemplo a cualquiera al que se le ocurriese seguir su ejemplo, o predicar sus principios.

Pero no se asesina a un hombre santo sin consecuencias, sobre todo cuando sus enseñanzas crecían al mismo ritmo que la decadencia del imperio.

“Si no puedes vencerlos, únete a ellos”, fue la estrategia elegida por Constantino, pero había que disimular los motivos por los cuales el poder el Poder Imperial Romano y la Plutocracia Sacerdotal Judía habían torturado y asesinado a Jesús.

Entonces la Iglesia Católica Apostólica Romana (que no lleva el nombre de Jesús en su carátula) decidió una estrategia de comunicación que sigue siendo central en el manejo de la Guerra Psicológica del Imperio: Enfatizar el “como” y negar u omitir los “porqué” y los “para qué”.

No se hablaría de porqué o para qué asesinaron al Cristo.

Así fue como reemplazaron cuidadosamente la palabra “asesinaron” por la de “Crucificaron” y tomaron como símbolo de toda la Iglesia el instrumento de tortura y muerte, sustituyendo el símbolo original que representaba al cristianismo mediante el dibujo de un pez, conmemorando así el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, o sea un símbolo de vida, que marcaba la necesidad que el Hombre tiene de los frutos de la Tierra y del Agua.

La Iglesia Romana organizó todos sus rituales, diseñó sus edificios mostrando “Como” el Poder torturó al Elegido.

 

Llamaron a la infamia de la tortura “Pasión”, describieron meticulosamente, paso a paso, el castigo, pero no hablan jamás del motivo por el cual Jesús fue asesinado, y dejaron que el tiempo diluya su triunfal entrada a Jerusalén el Domingo de Ramos, así llamado porque el Pueblo tendía sus mantos y hojas sobre las calles de tierra para celebrar su paso.

Jesús sabía que muy pronto moriría; lo había anunciado, y decidió hacer sus últimos y más trascendentes mensajes, haciendo lo que siempre había propuesto: Predicar con el ejemplo.

Primero se aseguró que todo el Pueblo lo recibiera como su líder, entonces atacó a sus dos principales enemigos: Los mercaderes del Templo y el tributo al Imperio.

En esa última semana de su vida, Jesús indicó el camino de la Liberación: Echar a los Mercaderes y a los Cambistas del Templo, o sea del lugar donde se construyen los valores sociales, Han convertido la Casa de Dios en una cueva de bandidos”, y devolver la moneda con que se tributa al imperio: Dad al Cesar lo que es del César”, dijo señalando a un Denario, el Dólar del Imperio Romano.

Si China y Japón hoy quisieran bienes por los dos millones de millones de dólares que tienen en papeles impresos por el Tesoro de Estados Unidos, probablemente este país debería entregarles en pago una parte importante de su flota de invasión (La guerra de Irak costó unos 800.000 millones), pues todas la otras cosas que produce ese país pueden obtenerse en cualquier otro lugar del mundo.

En otras palabras, hace 2.000 años, Jesús nos dijo lo que teníamos que hacer hoy para librarnos del yugo del Imperio de Ocupación Militar y del Imperialismo Internacional del Dinero:

Echar a los mercaderes del sistema cultural o en otras palabras, “Desmercantilizar la Cultura”, por una parte, y por otra,

Dejar de usar la moneda imperial, o sea devolver los dólares, y otros  papeles impresos a cambio de los cuales el imperio se lleva nuestras riquezas y corrompe a los poderes públicos de nuestras naciones.

Si hoy alguien con suficiente poder de convocatoria, diera de nuevo esos dos ejemplos, el Poder volvería a crucificarlo.

Por eso mismo debemos restaurar el Lunes Santo y el Martes Santo, el Día de la Expulsión y el Día de la Devolución.

Y tampoco podemos seguir atando el destino de los Cristianos Católicos de Latinoamérica a los dictados de los herederos del Imperio Romano, Latinoamérica necesita su propio Patriarca, el que obedezca a la Señora de San Nicolás que ha venido a salvar el Mundo de la destrucción del mismo Imperio que asesinara a Su Hijo.

Latinoamérica necesita un Patriarca que restaure el Domingo de Ramos, y Festeje el Lunes y el Martes Santo para indicar el Camino de la Liberación, imprescindible para Salvar al Mundo de los depredadores, contaminadores y saqueadores imperiales.

La Iglesia Latinoamericana no puede ser otra que la que acepte el Sincretismo Religioso, que integra en un mismo culto las enseñanzas sociales de Jesús, con el respeto irrestricto de la Naturaleza propio de las convicciones andinas y los ejemplos esotéricos provenientes de las religiones de los pueblos provenientes de África, hoy tan criollos como los Pueblos Originarios y los descendientes de los europeos.

Necesitamos una Nueva Misión, un Nuevo Ejército Espiritual Latinoamericano, que integre a todas nuestras culturas, completamente diferentes de la Cultura Romana y de la Cultura Anglicana.

La Independencia Espiritual de Latinoamérica está indisolublemente unida a la Independencia Política y Económica de los centros de poder que nos saquean desde hace medio milenio.

Necesitamos tanto romper relaciones con la Banca Mundial como con la Iglesia Imperial Romana, puesto que ya vimos como funcionó como un instrumento útil en la lucha entre las dos Superpotencias, para darle el triunfo a la que restauró el salvajismo capitalista.

Y ahora el nuevo Papado se perfila como instrumento de los objetivos políticos del Imperio que busca la guerra fraticida entre los pueblos que siguen los principios de la Sabiduría Islámica, su enemigo porque prohíbe tanto los vicios como la usura, dos instrumentos imprescindibles para la dominación. Nada ha cambiado en dos milenios.

Así como en Venezuela, en Ecuador y en Bolivia asumen el poder político los representantes del Sincretismo Político Latinoamericano, necesitamos que la Iglesia Latinoamericana designe su propio Patriarca, el Capitán General que lleve adelante el poder de Nuestro Jesús y de Nuestra María, que se conserva en el mismo vientre de Nuestros Pueblos.

Buenos Aires, Marzo de 2007

 

 

LOS TEXTO DEL EVANGELIO

Según San Mateo:

Entrada triunfal en Jerusalén. 21, 1-11

 

         1 Y cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos, entonces Jesús envió dos discípulos, 2 diciéndoles: «Id a la aldea que tenéis enfrente, y encontraréis en seguida una borrica atada y un pollino con ella; desatad[la] y traédme[la] aquí. 3 Y si alguno os dice algo, decís: ‘El Señor los necesita, pero los mandará en seguida’».

         4 Esto sucedió para que se cumpliera lo que anunció el profeta cuando dice:

        

         Decid a la hija de Sión:

         Mira tu Rey viene a ti,

         Manso, y montado en una borrica

         Y en un pollino, cría de jumento.

 

         6 Cuando se fueron los discípulos e hicieron tal como les había ordenado Jesús, 7 llevaron la borrica y el pollino, echaron los mantos sobre ellos, y montó encima. 8 La muchedumbre tendió sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y [las] tendieron en el camino. 9 Y el gentío que iba delante de él, y el que seguía detrás, aclamaban: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene, en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!»

         10 Y cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, diciendo: «¿Quién es éste?»

         11 Y aquel gentío decía: «Este es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea».

 

Los mercaderes, expulsados del templo. 21, 12-17

 

         12 Jesús entró en el templo y expulsó a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los taburetes de los que vendían las palomas; 13 y les dijo: «Está escrito: Mi casa se llamará casa de oración. Pero vosotros la hacéis cueva de bandidos».

         14 Y se le acercaron ciegos y cojos en el templo, y los curó. 15 Pero al ver los sumos sacerdotes y los escribas aquellos milagros que hizo, y a los niños aclamando en el templo «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron 16 y le dijeron: «¿Oyes qué dicen ésos?»

         Pero Jesús les dice: «Sí. ¿Nunca leísteis: De la boca de los pequeñuelos y de los niños de pecho te preparaste una alabanza?»

         17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, hacia Betania, y pernoctó allí.

 

El tributo al emperador. 22, 15-22

 

         15 Entonces los fariseos se fueron a celebrar consejo sobre cómo tenderle un lazo valiéndose de [la] conversación. 16 Y le enviaron sus discípulos con los herodianos, diciendo: «Maestro, sabemos que eres veraz y enseñas el camino de Dios de verdad, y que no tienes respeto humano ninguno, pues no actúas por favoritismo. 17 Así que, dinos qué te parece: ¿se puede pagar tributo al emperador, o no?»

         18 Conociendo Jesús su malicia dijo: «¿Por qué me tentáis, hipócritas? 19 Mostradme la moneda del tributo».

         Ellos le ofrecieron un denario. 20 Y les dice: «¿De quién [es] esa imagen y esa inscripción?»

         21 Le dicen: «Del emperador».

         Entonces les dice: «Pues pagad al emperador lo del emperador, y a Dios lo de Dios».

         22 Al oir[lo] quedaron sorprendidos; y dejándolo, se fueron.

 

Según SAN JUAN

 

Los mercaderes, expulsados del templo. 2, 13-22

         13 Estaba cerca la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. 14 Y en el templo encontró a los que vendían ovejas, bueyes y palomas, y a los cambistas sentados; 15 y haciendo un azote de cordeles los expulsó del templo a todos, y a las ovejas y a los bueyes, desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas; 16 y dijo a los que vendían las palomas: «!Quitad eso de ahí! No convirtáis la casa de mi Padre en plaza de mercado».

         17 (Sus discípulos recordaron que está escrito: El celo por tu casa me devora.) 18 Conque los judíos le respondieron así: «¿Qué ‘señal’ nos muestras que [te autorice a] hacer eso?»

         19 Jesús les respondió así: «Destruid este santuario, y en tres días lo levantaré».

         20 Así que los judíos dijeron: «En cuarenta y seis años se ha edificado este santuario, ¿y tú lo levantarás en tres días?»

         21 Pero él hablaba del santuario de su cuerpo. 22 Así que, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos recordaron que había dicho aquello, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Multiplicación de los panes. 6, 1-15

          1 Después de esto Jesús marchó a la otra orilla del mar de Galilea (de Tiberiades). 2 Le seguía mucha gente porque veían las «señales» que realizaba en los enfermos. 3 Jesús subió al monte, y allí se sentó con sus discípulos. 4 Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Conque, levantando Jesús los ojos, y viendo que iba hacia él mucha gente, dice a Felipe: «¿De dónde [sacaremos para] comprar panes para que ésos coman?» 6 (Decía esto para tentarlo, pues él sabía qué iba a hacer.)

         7 Felipe le respondió: «Doscientos denarios de pan no les bastan para que cada uno tome un poco».

         8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: 9 «Hay aquí un chiquillo que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero eso, ¿qué es para tantos?»

         10 Jesús dijo: «Haced que los hombres se sienten».

         Había mucha hierba en aquel sitio; así que se sentaron los varones, en número de unos cinco mil. 11 Así que Jesús cogió los panes, rezó la acción de gracias y [los] repartió entre los comensales, y lo mismo también de los peces, todo lo que quisieron. 12 Y cuando estuvieron saciados, dijo a sus discípulos: «Recoged los pedazos sobrantes, para que no se pierda nada».

         13 Conque los recogieron, y llenaron doce cestas con pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. 14 Así que los hombres, al ver aquella «señal» que había realizado, decían: «Este es verdaderamente el profeta que va a venir al mundo».

         15 Así es que Jesús, conociendo que iban a ir a llevárselo para hacer[lo] rey, se retiró de nuevo al monte él solo.

 

 

 

El tributo al emperador. 20, 20-26

         20 Lo acecharon y enviaron espías que fingiesen ser observantes de la ley, para coger una palabra suya a fin de poder entregarlo a la jurisdicción y autoridad del procurador. 21 Y le preguntaron: «Maestro, sabemos que hablas y enseñas rectamente y que no actúas con favoritismo, sino que enseñas el camino de Dios de verdad. 22 ¿Podemos pagar tributo al emperador, o no?» 23 Dándose cuenta de su mala intención les dijo: 24 «Mostradme un denario. ¿De quién [es esa] imagen e inscripción [que] tiene» Ellos dijeron: «Del emperador». 25 El les dijo: «Pues entonces, pagad al emperador lo del emperador, y lo de Dios, a Dios». 26 Y no pudieron coger una palabra suya ante el pueblo, y, sorprendidos por su respuesta, se callaron.

 

SEGÚN LUCAS

Entrada triunfal en Jerusalén. 19, 28-44

          28 Y después de decir esto siguió caminando en cabeza, subiendo a Jerusalén. 29 Y se dio el caso de que, cuando se acercó a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de [los] Olivos, envió dos de los discípulos, 30 diciendo: «Id a la aldea que está enfrente; en cuanto entréis en ella encontraréis un pollino atado, sobre el que ninguno se sentó nunca; desatadlo y traed[lo]. 31 Y si alguno os pregunta por qué lo desatáis, decid así: ‘Porque el Señor lo necesita’». 32 Cuando se marcharon los enviados, [lo] encontraron tal como les había dicho. 33 Y mientras desataban el pollino, les dijeron sus amos: «¿Por qué desatáis el pollino?» 34 Ellos dijeron: «El Señor lo necesita». 35 Y lo llevaron a Jesús; y poniendo sus mantos encima del pollino, hicieron montar a Jesús. 36 Y según iba avanzando, tendían sus mantos en el camino. 37 Y cuando ya se acercaba él a la bajada del monte de los Olivos, toda la muchedumbre de los discípulos empezaron, alegres, a alabar a Dios a grandes voces por todos los prodigios que habían visto, 38 diciendo: «¡Bendito el que viene, el Rey, en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en [las] alturas!» 39 Pero algunos de los fariseos de entre la gente dijeron: «Maestro, riñe a tus discípulos». 40 Y respondió así: «Os [lo] digo, si éstos callan gritarán las piedras». 41 Y cuando estuvo cerca, al ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: 42 «¡Si en este día hubieras conocido tú también lo [que conduce] a la  paz! Pero de hecho está oculto a tus ojos. 43 Porque vendrá sobre ti un tiempo en el que tus enemigos te rodearán de trincheras, y te cercarán y te estrecharán por todas partes, 44 y te arrasarán, a ti y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has reconocido la ocasión de tu visita».

Los mercaderes, expulsados del templo. 19, 45-48

         45 Y cuando entró en el templo empezó a expulsar a los que vendían, 46 diciéndoles: «Está escrito: Y mi casa será casa de oración, pero vosotros la hicisteis cueva de bandidos». 47 Y enseñaba cada día en el templo; y los sumos sacerdotes, y los escribas y la nobleza del pueblo intentaban acabar con él; 48 y no atinaban con lo que habían de hacer, pues todo el pueblo lo oía pendiente de sus labios.

SEGÚN MARCOS

Los mercaderes expulsados del templo. 11, 15-19

         15 Y llegan a Jerusalén. Y cuando entró en el templo empezó a expulsar a los que vendían y a los que compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los taburetes de los que vendían las palomas; 16 y no permitía que alguien trasladase cosas atravesando por el templo; 17 y enseñaban, y les decía: «¿No está escrito: Mi casa se llamará casa de oración para todas las naciones? Pero vosotros la habéis hecho cueva de bandidos».

         18 [Lo] oyeron los sumos sacerdotes y los escribas, y buscaban el modo de deshacerse de él; pues lo temían, pues toda la gente estaba pasmada de su enseñanza. 19 Y cuando se hizo tarde, salieron fuera de la ciudad.

El tributo al emperador. 12, 13-17

          13 Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos para enredarlo con [la] conversación. 14 Y van y le dicen: «Maestro, sabemos que eres veraz y que no tienes respeto humano ninguno, pues no actúas por favoritismo, sino que enseñas el camino de Dios de verdad. ¿Se puede pagar tributo al emperador, o no? ¿Lo pagamos o no lo pagamos?»

         15 El, conociendo su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tentáis? Traedme un denario para que [lo] vea».

         16 Ellos se lo llevaron. Y les dice: «¿De quién es esa imagen y esa inscripción?»

         Ellos le dijeron: «Del emperador».

         17 Y Jesús les dijo: «Lo del emperador pagad[lo] al emperador, y lo de Dios, a Dios».

         Y ante eso quedaron sorprendidos.

 

N&P: El Correo-e del autor es Walter Moore ecodemocracia@gmail.com