En este mes he comprado una República. Capricho costoso que no tendrá continuaciones.

LA COMPRA DE LA REPÚBLICA

Giovanni Papini

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Giovanni Papini:-Un agente americano que estaba allí me advirtió. El ministro de Hacienda corrió a Nueva York y en cuatro días nos pusimos de acuerdo (Agenda de Reflexion).

LA COMPRA DE LA REPÚBLICA

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Por Giovanni Papini *

Nueva York, 26 de febrero

 

En este mes he comprado una República. Capricho costoso que no tendrá continuaciones. Era un deseo que tenía desde hace mucho tiempo y del que he querido librarme.

 

Me imaginaba que eso de ser el amo de un país daba más gusto.La ocasión era buena y el negocio quedó concluido en pocos días.

 

Al presidente le llegaba el agua hasta el cuello: su ministerio, compuesto por paniaguados suyos, estaba en peligro.

 

Las arcas de la República estaban vacías; imponer nuevos impuestos hubiera sido la señal para el derrocamiento de todo el clan que asumía el poder, tal vez de una revolución.

 

Ya había un general que armaba bandas de rebeldes y prometía cargos y empleos al primero que llegaba.

 

Un agente americano que estaba allí me advirtió. El ministro de Hacienda corrió a Nueva York y en cuatro días nos pusimos de acuerdo.

 

Anticipé algunos millones de dólares a la República y además asigné al presidente, a todos los ministros y a sus secretarios unos estipendios dobles que los que recibían del Estado.

 

Me han dado en prenda –sin que lo sepa el pueblo- las aduanas y los monopolios.

 

Además, el presidente y los ministros han firmado un “convenant” secreto que, prácticamente, me da el control sobre toda la vida de la República.

 

Aunque yo parezca, cuando voy allí, un simple huésped de paso, soy, en realidad, el amo casi absoluto del país.

 

En estos días he tenido que dar una nueva subvención, bastante fuerte, para la renovación del material del ejército y me he asegurado, a cambio de ello, nuevos privilegios.

 

El espectáculo, para mí, es bastante divertido.

 

Las Cámaras continúan legislando, en apariencia libremente; los ciudadanos siguen imaginándose que la República es autónoma e independiente y que de su voluntad depende el curso de los acontecimientos.

 

No saben que todo lo que ellos creen poseer –vida, bienes, derechos civiles- penden, en última instancia, de un extranjero desconocido para ellos, es decir, de mí.

 

Mañana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la Constitución, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsión de los inmigrantes. Podría, si quisiese, revelar los acuerdos secretos de la camarilla ahora dominante y derribar con ello al Gobierno, desde el presidente hasta el último secretario.

 

No me sería imposible empujar al país que tengo en mis manos a declarar la guerra a una de las repúblicas limítrofes.

 

Este poder oculto, pero ilimitado, me ha hecho pasar algunas horas agradables.

 

Sufrir todas las molestias y servidumbre de la comedia política es una fatiga tremenda; pero ser el titiritero que, tras el telón, puede solazarse tirando de los hilos de los fantoches obedientes a sus movimientos es un oficio voluptuoso.

 

Mi desprecio por los hombres encuentra aquí un sabroso alimento y miles de confirmaciones.

 

Yo no soy más que el rey de incógnito de una pequeña República en desorden, pero la facilidad con que he conseguido adueñármela y el evidente interés de todos los enterados en conservar el secreto, me hace pensar que otras naciones, y bastante más grandes e importantes que mi República, viven, sin darse cuenta, bajo una análoga dependencia de misteriosos soberanos extranjeros.

 

Siendo necesario mucho más dinero para su adquisición, se tratará, en vez de un solo dueño como en mi caso, de un trust, de un sindicato de negocios, de un grupo restringido de capitalistas o de banqueros.

 

Pero tengo fundadas sospechas de que otros países son efectivamente gobernados por pequeños comités de reyes invisibles, conocidos solamente por sus hombres de confianza, que continúan representando con naturalidad el papel de jefes legítimos.

 

 

* Giovanni Papini, 1932 – Obras, Editorial Aguilar, tomo I, págs. 542-543

 

Publicado por Agenda de Reflexión el Febrero 26, 2007 12:36 AM |

Envio de Alejandro Pandra pandra@ciudad.com.ar

 

* Giovanni Papini (Florencia, 9 de enero de 1881 – id. 8 de julio de 1956). fue un controvertido escritor Italiano. Inicialmente era un escéptico de la religión, posteriormente pasó a ser un fervoso católico. Su obra "El Diablo" fue tema de grandes discusiones y controversias. La crítica europea es de opinión que su mejor obra fue Gog, una colección de relatos filosóficos, escritos en un estilo brillante y satírico. Entre sus obras religiosas están: "La Historia de Cristo", "Cartas al Papa Celestino VI", y "El Juicio Final".

"Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las más grandes novelas que jamás se haya escrito." Giovanni Papini

Tabla de contenidos

    * 1 Biografía

    * 2 Bibliografía

    * 3 Obras

          o 3.1 El Diablo

    * 4 Frases

    * 5 Enlaces externos

 

Biografía

 

Giovanni Papini fue hijo de un modesto comerciante de muebles en Borgo degli Albizi, fue bautizado a escondidas para soslayar el agresivo ateísmo de su padre y vivió una niñez selvática y precozmente introspectiva, horra de caricias y falta de un amor confiado y vigilante.

 

Desde niño sentía viva repulsión por todas las creencias, por todas las Iglesias, por cualquier forma de vasallaje que pasara, a través de encendidos entusiasmos y de profundas desilusiones, por las más diversas e inéditas experiencias: anárquico y revolucionario, despreciador de toda regla y disciplina, catador desaprensivo de toda suerte de drogas intelectuales; judío errante del saber, acuciado desde las más temprana edad por la quimera imposible de escribir una enciclopedia donde se resumieran todas las culturas; espíritu huracanado, enfermo de delirios de grandezas, con un don juanismo cerebral libinidoso, que no respetaba límites ni fronteras; escéptico descalabrado inmerso en sus propias manías ideológicas y en el morboso encanto de sus tragedias interiores.

 

Fue el autor de diversos libros de crítica política y eclesiástica, entre ellos se encuentran: Gog y El libro Negro. Su muerte en su natal Florencia tras tantos estragos físicos, produjo desconsuelo por doquier.

 

Biografía parcialmente tomada del prólogo de Ettore Allodoli para Gog.

 

Bibliografía

 

Algunas de sus obras famosas incluyen las siguientes:

    * El día no restituido

    * El espejo que huye

    * El libro negro

    * El mendigo de almas

    * Gog

    * Historia completamente absurda

    * El Juicio Final (2 tomos)

    * Historia de Cristo

    * El Diablo

    * Soliloquios de Belén

 

Obras

 

El Diablo

El Diablo o Il Diabolo, es una de las últimas obras de Papini. En ésta, Papini explica como el amor de Dios al ser tan grande y magnífico, al llegar el Juicio Final, se compadecerá de todos los sufrientes, cerrará el Infierno y redimirá a todos los pecadores.

 

Frases

    * "Me encuentro casi ciego por haber contemplado demasiado el fulgor de Dios. He quedado casi sordo por haber escuchado demasiado el trueno de su Palabra. Pero he obtenido un premio: la mente sabe ahora ver más lejos, y el corazón logra percibir mejor las más suaves voces del afecto". Giovanni Papini en su Diario.