Jeronimo Podesta narra y analiza sucesos del 1972,/ 73 y 74

LA MIRADA DE JERONIMO

Jeronimo Podesta

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Jeronimo Podesta:-Cada día respeto mas a los guerrilleros, no los idealizo ni creo que sea el camino, pero reconozco que son un acicate para la conciencia revolucionaria.  

LA MIRADA DE JERONIMO

Jeronimo Podesta narra sucesos del 1972,/73 y 74

 

1972 / TRELEW

1972 / LA REVOLUCION “ARGENTINA

1973 / CARTAS DE CLELIA Y JERONIMO

1973 / MANIFIESTO

1973 / CARTA A HELDER CAMARA

1973 / YUGOESLAVIA

1973 / CARTA AL MARISCAL TITO

1974 / ANÁLISIS

1974 / PARTE DE GUERRA

1974 / EZEIZA

1974 / ANALISIS 2

1974 / CARTA A PRIMATESTA

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1972 / TRELEW

 

A mediados del año 1972, el país asistió atónito  a lo que dio en llamarse la masacre de Trelew.

 

Un grupo de guerrilleros detenidos en la cárcel de Rawson en la provincia de Chubut logró ocupar la cárcel sin hacer víctimas y escapó al aeropuerto de la ciudad donde debían ser recogidos por dos aviones y pedir asilo en el vecino país de Chile.

 

Los aviones esperados no llegaron y sólo arribó una avioneta donde se fugaron los seis principales jefes.

 

El resto de los guerrilleros pertenecientes a los grupos armados de los Montoneros, FAR(Fuerzas Armadas Revolucionarias), y ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), después de tres horas entregaron las armas y se rindieron en vista de la imposibilidad de resistir  y para no derramar inútilmente sangre.

 

Se rindieron ante tropas de la Marina de Guerra  y con la condición de que no serían llevados a la base de la Marina  sino devueltos al penal de Rawson  y revisados por un médico se constatase que se hallaban en perfectas condiciones físicas.

 

Pidieron  asimismo que la televisión local tomase notas de la rendición  y entrega de armas, momentos en que sus jefes se manifestaron contrarios a la violencia  y justificaron  sus actos diciendo que lo hacían para que el poder  fuese devuelto al Pueblo y que  entonces ellos  dejarían espontáneamente las armas.

 

Las condiciones no fueron cumplidas, los Marinos faltaron a su palabra  y al día siguiente de haber sido llevados a la Base Naval, aparecieron todos masacrados por metralla, dándose la excusa que se había producido una revuelta  que tuvo que ser ahogada en sangre.

 

El hecho parecía inverosímil  y la gente más avisada no lo creyó.

 

En ese momento la Iglesia guardaba silencio, no tenía ninguna presencia pública, por lo que tuve que partirme y multiplicarme recurriendo al expediente de escribir cartas al Papa y hacerlas públicas.

 

A fin de que las denuncias tuvieran mayor resonancia, calificando a los hechos que se sucedían en el país como de “incalificable barbarie”

 

Quiero recordar la invitación que me hicieron desde la ciudad de Rawson  que está junto a la Base Naval de Trelew para una audición de televisión. Terminada la filmación fui a una entrevista   en la radio de Rawson el locutor quiso eludir el tema de Trelew.

 

Debí enfrentarlo abiertamente  haciendo una vibrante denuncia del caso y advirtiéndoles que además con esa cobarde ejecución   de prisioneros inermes y sin juicio legal se había sembrado una semilla emponzoñada.

 

Hicimos un convenio con el director del diario  local que antes del partir al aeropuerto iríamos por su oficina donde nos pasarían en forma muy privada el video tape  que registró las tratativas previas y la rendición de los guerrilleros.

 

El Documento fue  filmado y grabado.

 

Me place recordar lo sucedido en nuestro viaje de regreso. Al subir al avión de Aerolíneas el piloto me reconoció  y nos invitó con Clelia * a pasar a la cabina.

 

Allí sobrevoló la zona para que  pudiéramos contemplar el teatro de operaciones de los últimos acontecimientos  y así llegamos a  apreciar las ciudades de Rawson y Trelew, la cárcel, la Base Naval y finalmente la Península de Valdés y el Golfo de San Jorge.

 

Desde la altura pudimos teniendo una visión panorámica, darnos cuenta de cuán difícil e imposible  era que los guerrilleros pretendieran siquiera escapar..

 

El Gobierno militar trató de ocultar la matanza de Trelew  impidiendo el velatorio de los cadáveres.

 

Sin embargo el Partido Peronista consiguió establecer una Capilla Ardiente en la sede central en Avenida La Plata. A tres cuadras de casa, nunca he visto tanto gas lacrimógeno lanzado por la policía para impedir las manifestaciones..

 

Me pidieron ser testigo cuando abrieran dos cajones. Uno el de un muchacho de unos treinta años. Estaba tan maltratado, tan desfigurado y tan embadurnado de brea  que no cabía la menor duda de que el ejército había volcado toda su saña en él. El otro era una niña que a primera vista parecía intacta. Pero haciendo una revisión detrás de la cabeza  se distinguía claramente  dos  balazos de pistola  en la nuca con  los que la habían ultimado.

 

Se llamaba María Angélica Sabelli.

 

A partir de la época que desde la revista Imagen de/ País, intentamos con Ezequiel Perteagudo y su equipo (el grupo de reflexión y análisis cobijado bajo la sigla MORENA), crear una conciencia política de cambio estructural, de sentido nacional y de contenido social y popular, nunca cejamos en el intento aprovechando cualquier coyuntura para hacer penetrar las ideas y la convicción de que ése tenía que ser necesariamente el camino.

 

Esa coyuntura especial se dio en el año 1972. 

 

1972/ LA REVOLUCION ARGENTINA

 

La llamada "Revolución Argentina" del General Juan Carlos Onganía había llegado a un punto muerto, porque el vacío de poder sólo podía llenarse con pueblo y éste comenzó a movilizarse contra la dictadura, a partir de los sectores estudiantiles a los que luego se sumaron los sindicalistas, los políticos y finalmente la población en general. 

 

Yo  haría este análisis político:

 

"El desplazamiento de Onganía no mejoró sino que empeoro la suerte del gobierno militar, que fue asumido primero por el General Roberto Marcelo Levingston y finalmente por el General Alejandro Agustín Lanusse.  Este último se propuso como tarea el retomo al orden constitucional, pero con la aviesa intención de excluir nuevamente al peronismo y a su líder indiscutido, el General Perón.

 

El fracaso de la "Revolución Argentina" marcó el fin del intento de liquidación del peronismo y, por consiguiente, marcó también el comienzo de superación de la terrible confrontación peronismo antiperonismo que desde los años 50 tenía desgarrado y trabado al país.

 

Pero la "institucionalización" proclamada e intentada por Lanusse era tramposa.  No se proscribía al peronismo, pero se lo condicionaría a ciertas reglas de juego y a una convocatoria a la Unión Nacional. 

 

Todo el manipuleo político del General Lanusse se orientó a dejar fuera de carrera a Perón, pero sin proscribirlo formalmente. 

 

La experiencia de los años pasados demostraba que mientras más se había intentado destruir a Perón, más se lo había fortalecido y esto volvió a suceder.

 

Para debilitar al peronismo era preciso que el mismo Perón se inhibiera, para eso Lanusse decretó que sólo podían ser candidatos a la Presidencia de la República quienes estuviesen radicados en la Argentina desde el mes de agosto del año 1972. 

 

Era realmente muy riesgoso que Perón se presentase en Buenos Aires en esos momentos, si se tiene en cuenta el encono con que durante veinte años el Ejército y todas las Fuerzas Armadas se habían empeñado en destruirlo

 

Para entonces se había ido gestando un viraje muy interesante en la opinión pública con respecto al futuro político. 

 

Era una especie de consenso generalizado que el único que podría realmente levantar al país era el General Perón. 

 

Era curioso escuchar esto en boca de amplios sectores que habían sido antiperonistas.

 

Aunque parezca bastante curioso, el "retomo del general Perón" o el no retomo se convirtió en la movida clave de este ajedrez político. 

 

El presidente Lanusse incluso lo desafió públicamente a Perón convencido de que el viejo general no se atrevería a retonar a su país.

 

Perón respondió con la única movida que tenía en sus manos: usar a la juventud y al Peronismo Revolucionario para promover una gran movilización popular. 

 

Los cuadros del Partido Peronista y del sindicalismo de las 62 organizaciones peronistas no estaban capacitados ni con disposición para esta tarea que suponía riesgo, coraje y una gran mística, pues se trataba nada menos que de enfrentar a todo el establishment presidido por el aparato militar.

 

Lanusse estaba convencido de la genialidad de su intento: no se trataba de liquidar al peronismo, sino de liquidarlo a Perón que ya estaba viejo y que de no presentarse en esta elección próxima, ya no podría hacerlo nunca más. 

 

Lanusse consideraba que al peronismo, como sentimiento popular no se lo podía disolver, pero sí se podía desacreditar a Perón, de modo que sin jefe y sin conductor, el peronismo podría ser manipulado.

 

Lanusse se sentía un genio de la política y para acentuar más el contraste y dejar a Perón sin argumentos, le devolvió el grado de Teniente General del Ejército Argentino, con los honores correspondientes y con el pago retroactivo de todos los sueldos que le correspondían desde su derrocamiento.

 

Perón aceptó todo esto sumamente complacido, pues llevaba en el alma el deseo de morir con el grado, las insignias y los honores militares.  Así se lo confesó a Ezequiel Perteagudo dos años antes cuando lo visitó en Madñd portando una carta mía. 

 

Quedaba lo más difícil, los grupos guerrilleros que dentro del peronismo se denominaban "formaciones especiales", ellos hicieron una tarea eficaz de movilización dentro de todo el país y enrolaron en su frente al propio delegado de Perón, el viejo político peronista Héctor Cámpora, a quien estos jóvenes revolucionarios denominaban "el tío", significando así que era uno de ellos".

 

En el análisis que hicimos con Ezequiel y  todo el grupo de reflexión política, advertimos un doble riesgo.

 

Por una parte, la hegemonía asumida por la juventud revolucionaria peronista con la connivencia de Cámpora, reducía el espacio de los viejos cuadros políticos y sindicales, lo cual implicaba una grave fisura en la gran estructura que Perón denominaba "Movimiento Peronista". 

 

La Juventud Revolucionaria era una fuerza clave para apoyar el retorno de Perón, pero ella sola no bastaba como respaldo político, y menos aún en el caso de que un peronismo triunfante en las elecciones, tuviera que gobernar el país. 

 

La soberbia de la Juventud Peronista ahondó esta grave fisura, por creerse dueña absoluta de la verdad y del poder político.  Fue así que la gravísima disidencia estalló el mismo día del arribo definitivo de Perón a Buenos Aires, cuando se desató una batalla campal en el Aeropuerto de Ezeiza.

 

Por otra parte, esta estructura de movilización marginaba a todos los grupos que antes o ahora apoyaban al peronismo.  Otra vez más el peronismo se erigía en dueño absoluto de la situación y del futuro manejo político y no respondía al pensamiento profundo de Perón. 

 

Ni conceptual, ni estructuralmente el proyecto revolucionario de la Juventud  coincidía profundamente con la idea fundamental de Perón del "Movimiento Nacional". 

 

Era la idea en la que habían coincidido Ezequiel y Perón, la que había sustentado la revista Imagen, en la que incluso se habían publicado artículos de Perón bajo el seudónimo de Descartes., propiciando la "Unión Nacional". 

 

Cámpora citó a los representantes de los partidos de tendencia popular a una llamada "Asamblea de la Civilidad" que se realizó en el Hotel Savoy.  También se me invitó , no como titular de un partido político, sino como representante del Pueblo de Dios.

 

Todos los presentes se pronunciaron en contra de la proscripción de Perón y por la necesidad de que el peronismo participase de las elecciones con total libertad y sin ningún condicionamiento.Pero Cámpora no intentó ningún acuerdo, ningún compromiso con sus aliados teóricos.

 

Ezequiel entrevió lúcidamente el equívoco y nos propuso un plan genial que decidimos llevar al propio Perón.  El General lo entendió de inmediato y le dio a Ezequiel Perteagudo su visto bueno y cartas a Cámpora y  a Alberte a fin de que entre los dos lo ejecutasen enseguida.

 

Se trataba de comprometer a todos los partidos políticos y agrupaciones afines para que se reuniesen con Perón en una gran asamblea a realizarse en Lima, donde la inmensa mayoría de los dirigentes políticos se pronunciarían a modo de plebiscito, y se comprometerían a exigir el reconocimiento de Perón como candidato a la Presidencia, contando con todas las garantías para actuar políticamente. 

 

Entre otras cosas se trataba de lograr que el radicalismo saliese de la órbita del proyecto Lanusse y se adhiriese al proyecto de la "Unión Nacional" de Perón.

 

Esto que es tan simple y tan claro  que hoy, a la distancia y con el recuadro que le proporcionan los sucesos posteriores, resulta evidente y luminoso, no fue entendido cabalmente por casi nadie. 

 

Además, fue saboteado por la soberbia de la juventud y el encandílamiento de Cámpora, quien era el candidato seguro a la Presidencia en caso de mantenerse la exclusión de Perón. 

 

Su ambición se vio penosamente castigada, cuando a muy pocos días de su asunción a la Presidencia de la Nación, Perón le exigió la renuncia y la convocatoria a nuevas elecciones que finalmente terminarían por ungirlo a él. 

 

Por otro lado, la Juventud Peronista quería a toda costa mantener su hegemonía dentro del peronismo, lo que le costó bien caro, pues cuando Perón accedió a la Presidencia, desplazó del poder político a las "formaciones especiales" reemplazándolas por los cuadros políticos y las agrupaciones sindicales y cuando los jóvenes se resistieron, terminó por repudiarlos públicamente en un acto de la Plaza de Mayo.

 

Unos días después la viuda de Perón y "su omnipotente ministro" López Rega habrían de iniciar una persecución violenta que terminaría con el paso a la clandestinidad de los jóvenes revolucionarios y finalmente con la sangrienta represión durante el proceso militar que siguió a la caída del régimen constitucional.

 

Estas fisuras ya estaban en germen en el año 1972, tanto en lo ideológico como en las actitudes concretas. 

 

En ese entonces, el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez, nos invitó a su casa para que nos encontráramos con Galimberti, uno de los más aparentes miembros directivos de la Juventud Peronista, quien le había manifestado el deseo de conocemos. 

 

No le interesó escucharnos, pues aparentemente "se las sabía todas", y además nos chocó sobremanera el desparpajo con que se refería al propio Perón diciendo textualmente: "El viejo está terminado y desvaría.  Nosotros no podemos sometemos a sus chocheras".

 

Lamentablemente, por el enorme costo económico, habíamos perdido una herramienta tan esencial como la revista Imagen, que a pesar de sus esfuerzos, Ezequiel no pudo reflotar. 

 

Con la revista perdimos también los equipos de trabajo y sólo nos quedó un pequeño grupo de gente, que nada podía hacer frente a las otras estructuras del peronismo.

 

Trabajamos denodadamente, pero no fue posible llevar adelante el Plan y, así, después de un último titubeo y una duda profunda, el general Perón viajó a Buenos Aires en un famoso vuelo "charter" y llegó a  Ezeiza donde estuvo prácticamente detenido en el aeropuerto y donde corrió el riesgo de ser confinado al sur de la República por los jefes militares, algunos de los cuales hasta querían ponerlo preso.

 

Perón, voluntaria o involuntariamente, había seguido el camino trazado por Cámpora, pero trataría de manejar el proceso de la mejor manera posible, como veremos más adelante.

 

He querido desarrollar un poco esta temática política por dos motivos:

 

1 )     Porque este aspecto del retomo de Perón es muy poco conocido y peor entendido.  Creo que nunca fue explicado convenientemente: ni el propio Ezequiel Perteagudo dejó explicación escrita de su actuación.

 

2)      Porque escribo de algo de lo que estoy profundamente interiorizado por haber trabajado arduamente junto a  Ezequiel.  Con esto, sin detallar los pasos que dimos y la actuación que tuvimos, queda constancia de que nuestra actividad política fue muy intensa.

 

Sería falsear mi vida, presentada como predominantemente preocupada por ideas y conceptos espirituales o problemas puramente eclesiales.  Mis preocupaciones esenciales también fueron siempre: la política como medio de realizar un orden de justicia social y ésta como un orden de relaciones humanas que estructuraran un mundo más humano y más fraterno y finalmente la Iglesia. 

 

Debo aclarar que cuando digo Iglesia pienso en primer lugar en la comunidad cristiana, fermento de los valores del Evangelio que debe ir transformando el mundo de situaciones menos humanas a situaciones más humanas, hasta la instauración del "Reino de Dios". 

 

Esta fue siempre mi visión.

 

Si en algún momento pude parecer más exclusivamente preocupado por la Iglesia, es porque siempre vi en ella la gran sembradora del Evangelio o la gran prostituta que lo desvirtúa, dejando al mundo sin la luz de Cristo y el soplo del Espíritu. 


Si me interesa siempre la Iglesia, es porque en definitiva me interesa el hombre y el mundo.

 

1973 / CARTAS DE CLELIA Y JERONIMO

 

En el año '73 publicamos nuestro primer libro juntos, las "Cartas de Clelía y Jerónimo Podestá " editadas por Granica pero que infelizmente aparecieron en un momento muy difícil para el país. 

 

Esperábamos pasar de una dictadura militar a un Proceso democrático. 

 

La venida de Perón ya era una realidad y muchos editores se lanzaron con libros de tinte revolucionario, pero cuando a fines del '73 comenzaron los problemas después de la muerte de Perón, retiraron los libros de las librerías y algunos, nuestro editor Granica entre ellos, los exportaron a España.

 

Donde los quemaron porque estaba Franco presidiendo.

 

1973/ MANIFIESTO

 

El 11 de marzo de  1973 retorna el pueblo al poder con la apertura de una nueva etapa en la vida política, económica y social, se sella un compromiso histórico para los argentinos.

 

La voluntad popular decide terminar con la dependencia y avanzar  por el camino de la liberación y es ratificada el 23 de setiembre de 1973, por más del 85% de los argentinos, que el 12 de octubre entregan el gobierno al Teniente Gral. Perón quien asume entonces el mandato popular de llevar adelante su proyecto de liberación nacional.

 

El pueblo se aglutina pues, en torno a Perón y en torno a un programa de liberación nacional. Las dos cosas al mismo tiempo, no a la una sin la otra.

 

Se aglutina en torno a Perón como líder indiscutido del pueblo, como a quien supo marcar indeleblemente el carácter político del pueblo argentino infundiéndole una mística revolucionaria de liberación nacional y popular, reconociendo en él el carisma de animar y movilizar al pueblo para conducirlo hacia la más plena realización de su proyecto político.

 

Por eso, al ratificar el liderazgo de Perón, el pueblo argentino sanciona al mismo tiempo un programa de liberación y de transformación revolucionaria. Nunca en la historia argentina –fuera de las gestas emancipadoras- estuvo tan claro el significado de proceso popular, gracias a la mística revolucionaria que Perón le infundió y a la madurez política alcanzada por el pueblo argentino a través de su lucha.

 

Nadie quiso quedar afuera del proceso y todos quisieron jugar adentro, sea con la camiseta peronista, sea con la de sus aliados, sea con la de la oposición concertada. Pero junto a aquellos que honestamente quisieron sumarse al auténtico proceso del pueblo, se hallaron también aquellos que quisieron estar allí sin renunciar a sus propios intereses, los que directamente quisieron usufructuarlo, aquellos a quienes sólo interesa desvirtuarlo y finalmente quienes solapadamente pretenden combatirlo y destrozarlo.

 

En la euforia del triunfo popular, la estrepitosa derrota de la Dictadura Militar hizo perder de vista –al menos por un momento- lo arduo de la empresa, y hubo sectores que creyeron que estaba allanado el camino de la Revolución y expedito el sendero del Socialismo Nacional.

 

Olvidaron que el cerco montado por el imperialismo en el exterior se instrumentaría también en lo interno no sólo a través de sus clásicos agentes sino también a través de personeros, manifiestos y solapados, ubicados dentro y fuera del gobierno, en el seno de las burocracias traidoras, en los organismos estatales y empresarios y en las llamadas fuerzas del orden.

 

A un año de iniciado el proceso se ha clarificado el juego de las fuerzas que lo carcomen y socavan desde adentro y comienza a delinearse con más nitidez el hilo de la traición al pueblo y a Perón. Se traiciona a ambos cuando se pretende traicionar y condicionar a Perón para que no pueda responder al proyecto liberador del pueblo.

 

Entre los peores enemigos deben computarse por supuesto aquellos que proclaman un verticalismo obsecuente y una lealtad sectaria, para debilitar el movimiento peronista y dividir el frente de lucha.

 

El proyecto “vandorista” que en un determinado momento trazó una línea de un “peronismo sin Perón”, porque no tuvo ni la fe del pueblo, ni fe en el pueblo, se presenta hoy camuflada de ortodoxia, purismo ideológico, lealtad y verticalismo, para ocultar su traición al pueblo, su pacto con el imperialismo y su alianza con el liberalismo capitalista.

 

El sabotaje interno que borronea e intenta neutralizar los avances positivos y manifiestos que el gobierno popular va alcanzando, tanto en el campo de su política exterior como en positivas realizaciones de política interna , se manifiesta en hechos de carácter institucional, como el “navarrazo” en Córdoba y los enfrentamientos en numerosas provincias y en la aplicación de las leyes de las Asociaciones Profesionales, de la prescindibilidad, la Reforma al Código Penal etc. que fueron objetadas por sectores auténticamente peronistas, precisamente porque eran susceptibles de ser aplicadas contra el pueblo.

 

El carácter general de esta ofensiva se pone de manifiesto a través de la acción de bandas armadas que con increíble impunidad intentan el exterminio de militantes populares, y siembra el terror de los sectores de base, las provocaciones orquestadas para destruir el esfuerzo de concientización política, la escalada de atentados dirigida a quebrantar la unidad de los sectores populares mediante el enfrentamiento, la confusión y el caos, el recrudecimiento de la acción policial represiva tendiente a frenar la movilización popular y por fin la restauración de prácticas repudiadas por todo el pueblo argentino, como las torturas y el allanamiento sin orden judicial, que sólo pueden traer el descrédito del gobierno popular.

 

Ante este panorama político, quienes nos sentimos auténticamente peronistas y revolucionarios, queremos asumir plenamente nuestro compromiso histórico y lanzamos este manifiesto para aglutinar fuerzas.

 

Este manifiesto es una convocatoria de todos aquellos peronistas a los que habrán de sumarse todos aquellos que se sientan auténticamente revolucionarios.

 

La Revolución habrá de hacerse y se hará, pero para ello debemos contar con verdaderos revolucionarios, porque una Revolución sólo se hace con revolucionarios. No queremos ni vanguardias elitistas, ni vanguardias burocrática.

 

¡Viva Perón¡!Viva el Pueblo!

¡Viva la Revolución!

PERON O MUERTE.

VIVA LA PATRIA.

 

Jerónimo Podestá

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Buenos Aires 2 5 73

 

1973 / CARTA A HELDER CAMARA

 

Querido Helder:

 

“Fué una alegría vernos, por eso el largo tiempo que nos pareció poco, pero nosotros lo entendemos  bien a Ud. aunque no sea más que a través de gestos,   de una mirada, estoy seguro que Ud.. nos entendió bien aunque no le hayamos podido decir muchas  cosas, lo cierto y fundamental es que estamos muy en Paz muy seguros de haber seguido el  camino.

 

Estamos muy contentos de nuestra opción y seguros de  haber caminado adelante , me siento libre y claro, no tengo temor ni duda, no tengo miedo, nuestro testimonio aunque sencillo y sin pretensiones sé que  tiene mucho más valor del que se cree.

 

Seguramente hubiera podido hacer mucho  más , Clelia siempre me exige, nunca está conforme porque para  ella no hay más norma que el absoluto, ni más límite que la plenitud, ella ha sido realmente mi gran fuerza interior , no sé si Ud. estará  totalmente conforme con nosotros o si Ud. hubiera esperado otra cosa de nosotros  pero yo quiero tranquilizarlo totalmente diciéndole que todo está bien , que el camino ha sido trazado por el Padre y que todo tiene que ser así.

 

Las sanciones del Vaticano no me han perturbado para nada, Tengo Paz, Paz verdadera, ni me han destruído ante los demás, al contrario, a la gente no le importa nada  lo que haga o diga la Iglesia, le importa quién es y cómo es la persona, incluso en el ambiente católico y fuera del pequeñisimo  grupo más clerical y cerrado , el resto no se conmueve por una sanción eclesiástica.

 

Creo sinceramente que  la gente me entiende más hoy que hace seis años, en aquella época fui un hombre que luchó por la Justicia   y fui injustamente liquidado por ello, hoy soy una persona que ha demostrado valor, coherencia, que no se quebró ni claudicó, que sigue luchando.

 

Alguna gente de Iglesia pensó que yo hubiera tenido que sacrificar mi postura personal para no perder el poder que me confería el cargo eclesiástico y el puesto que me daba  de lucha desde el poder jerárquico, pero a la mayoría no le importa nada de eso, además me siento muy bien así, me siento  un hombre entre todos, que no tiene privilegio de casta, que comparte la suerte de sus hermanos incluso las graves dificultades económicas y riesgos materiales (vendí mi departamento y ahora debemos vender el de  Clelia para pagar deudas) tengo que ganarme el pan con mi trabajo  y sufrir las vejaciones y las decepciones de quién no está preparado para ser un hombre en esta sociedad de consumo.

 

Lo que va a pasar en la Argentina es mucho más serio de lo que se cree. Será turbio y confuso, pero por debajo de todo lo que se está dando en Argentina es muy serio.

 

Lo importante es el hecho generacional, el 80% de la juventud se ha pronunciado por el peronismo, hay muchos matices en esta elección, pero es la gran corriente popular y generacional.

 

El  concepto de socialismo nacional ya tiene carta de cuidadanía y tiene estado público en la conciencia Argentina, la juventud y las bases seguirán empujando el proceso con fuerza. Además es indiscutible que constituye un signo para Latinoamérica y para la Argentina y mal que mal y pese a todo se erigirá  en cabeza de lucha antimperialista.

 

Nosotros pensamos que se estructurará un nuevo movimiento nacional revolucionario, integrado por todos los sectores, tendremos que trabajar mucho pero estoy seguro que se harán cosas importantes pues el ambiente está preparado.

 

Cada día respeto mas  a los guerrilleros, no los idealizo ni tampoco creo que sea el camino pero no puedo dejar de reconocer que han sido y son un acicate para la conciencia de un verdadero fermento revolucionario.

 

Hay grupos vendidos, otros que se venderán o se camuflarán  a las órdenes del aparato peronista, hay otros que están infiltrados con elementos de los servicios, pero siempre surgen nuevos grupos y nuevos guerrilleros y siempre queda un núcleo auténtico y valioso que a mi criterio es la imagen real y verdadera de lo que realmente aspira la juventud argentina. 

 

Estas sonlas razones que me vuelven a tener confianza en el proceso argentino.

 

Yo estoy como quien llegó a una edad, que es la edad de los jubilados, la de quien sabe de todo pero no sabe nada para ganarse la vida. Don Helder, le podría decir tantas cosas de esta experiencia tan fundamental, la experiencia de ser un hombre entre los hombres, hasta he tenido que pedir, solicitar préstamo, ayuda y comprensión.

 

Para decirle todo en una palabra le diré que soy otro, soy un hombre nuevo, no soy el Hombre Nuevo pero trato de seguir su camino.

 

El problema es que por ser otro, por ser nuevo, se me han caído las costras, se me han derrumbado tantas cosas y aquí quiero decirle algo a Ud..

 

La Iglesia se ha  apartado mucho del camino, no presenta el rostro de Cristo, esto hay que decirlo claro, muy claro, si la Iglesia en el plan de Dios tiene que ser el modelo de la sociedad nueva, fraternal preanuncio del Reino, es preciso decir que no lo es de ninguna manera.

 

Como institucíón se asemeja mucho mas a las estructuras del mundo aunque dentro de ella haya grupos de espíritu, pero también dentro del mundo hay gente buena y de buena voluntad.

 

Si creemos en el ministerio de la Iglesia no podemos permanecer impasible, sin sufrir por esta madre prostituída y sin luchar  con todas nuestras fuerzas para que cambie profundamente, se purifique y se convierta.

 

Hélder yo creo en la Iglesia y por eso sufro, y quiero luchar para que se aleje de la prostitución.

 

No podemos callar, si la Iglesia no cambia radicalmente el mundo la obligará a cambiar a la fuerza, la Iglesia no cambia porque no se juega, hoy no se puede ser profeta sin ser contestatario, su vocación personal como Ud dice no le traza el camino de un enfrentamiento, respeto este criterio, pero estoy convencido que todos, cada uno a su modo y desde su terreno de lucha tenemos que decir la verdad.

 

Yo no pretendo que Ud., diga cosas clamorosas, pero Ud., tiene que decir la verdad entre los de su nivel, empezando por el hermano  Pablo y por todos los colegas dispuestos a oirlo, quiero que medite lo que le dije de mi conversación con Hans Kung, el sistema teológico doctrinario tiene que ser profundamente revisado, nuestra teología tradicional ya no sirve para nada como instrumento para transmitir el Mensaje, al fin de cuentas en el Evangelio no hay nada de eso, si el Ecumenismo no lleva a revisar profundamente este problema tampoco sirve, si solo se reduce a hacer jornadas de oración  y de relaciones publicas con otros credos es mejor dejarlo.

 

Lo que está en juego es la credibilidad de la Iglesia y esto es muy grave, quiero decirle  esto en idioma más profundo, la Iglesia subsiste ante el mundo como una gran estructura religiosa, esto es lo que le da poder y vigencia, por eso aún es respetada y temida, pero la Iglesia no presenta su misterio, la gente no cree en la Iglesia, se puede decir que la Iglesia es objeto de Fé humana, pero no es objeto de Fé divina, no lo puede ser porque no es Signo, la Iglesia se ha convertido en depósito material del Evangelio, una pieza mas del sistema, es el organismo social encargado de lo religioso como eran las castas religiosas de las religiones paganas, pero no es lo que Cristo instituyó, no es la presencia del Dios Vivo y verdadero, todo esto lo  tiene que ver Ud. muy claro, Ud., sabe muy bien que su propìa manera de transmitir el mensaje no corresponde, ni coincide con las formulaciones doctrinarias oficiales, Ud., sabe que  si Ud., dijera claramente lo que piensa en conciencia sería condenado por el Santo Oficio, así como Ud. la gran mayoría de los hombres lúcidos del catolicismo.

 

Nuestro concepto de Dios y de la Iglesia difiere del concepto oficial, tenemos que disimular nuestro modo de sentir y pensar, en el fondo no somos sinceros, y lo digo así en plural porque lo incluyo también a Ud..

 

El mito de la Institución Divina nos obliga a ello, nos aliena, así podemos salvar al mundo?…

 

Un abrazo

 

Jerónimo

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1973 / YUGOESLAVIA

 

En el mes de junio de 1973 fuimos invitados con Clelia  por el Gobierno  de la República Socialista Federativa de Yugoslavia por quince días para conocer el proceso de dicha revolución llevada adelante bajo la Presidencia del Mariscal Tito líder natural de la Revolución.

 

Diez días intensos de visitas a  la Universidad, a la Biblioteca, a fábricas, sindicatos, consejos de autogestión y de amplias entrevistas y diálogos con delegados sindicales, estudiantes universitarios y funcionarios de toda clase

 

Pero nada -ni siquiera el estudio concienzudo y científico de los múltiples aspectos que entraña una sociedad  humana- podría suplir ni amortiguar la impresión directa , la vivencia del hombre de la calle que hemos palpado  en estos días y que no dudo en calificar como muy positiva.

 

Debo decir sin ambages que esta primera  experiencia de una sociedad socialista, ha confirmado ampliamente una opción socio-política que vengo gestando desde hace tiempo, que no nació en mí de una visión marxista,, sino de la inspiración de mi fe cristiana y del compromiso que asumí desde joven de trabajar por una sociedad más justa y más humana.

 

Esta impresión de humanidad y sencillez de trato, que advertimos ya desde nuestro primer contacto con el Embajador en Buenos Aires reafirmada por la atención que nos dispensó el Agregado Cultural en Roma, habría de corroborarse en todos  nuestros contactos.

 

Desde el joven  chofer, un joven estudiante que pagaba sus estudios universitarios con su trabajo, y Lágodas la joven interprete que no se separó de nosotros durante nuestra estadía, hasta el Vice Primer Ministro; en todos los niveles de personas y funcionarios encontramos un algo sorprendente de sinceridad y espontaneidad con el visitante, de franca camaradería entre ellos a  pesar de los diversos niveles de sus funciones que no podía dejar de impactarnos

 

Sólo pudimos saludar un momento al Mariscal Tito. Está delicado de salud y representa  un valor tan alto para el pueblo yugoslavo que lo cuida como  al padre de la Patria .

 

Me impresiona la figura de este hombre que logró construir una nación, darle una unidad y sentido a un conglomerado de pueblos venidos del fondo de la historia europea y que atravesaron situaciones de opresión y de guerra  y que sostuvieron siglos de lucha por la liberación.

 

No puedo dejar de pensar en la imagen absurda que la prensa occidental quiso presentarlo cuando fue con idealismo a luchar en España contra la tiranía franquista y por la liberación de la República.

 

Pues bien este vilipendiado y  denigrado personaje era un anciano firme y decidido, acogedor y cordial que trasuntaba en su rostro y en su actitud lo que realmente era. El símbolo vivo de un pueblo, de una amalgama de pueblos que pudieron superar los avatares de históricos desencuentros y opresiones para unirse en un ideal de superación, de justicia, de solidaridad y liberación.

 

La unidad de Yugoeslavia dependía de Tito, en una palabra ya se veía que muerto él, comenzarían los problemas ( esto dicho por los yugoeslavos mismos).

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 1973 / CARTA AL MARISCAL TITO

 

Zagreb 20 de junio de 1973

 

Al Señor Mariscal Josip Broz Tito

Presidente de la Revolución Socialista Federativa de Yugoeslavia

 

Muy generosamente  invitados y muy cordialmente atendidos por el

 gobierno de la R.S.F.de Yugoeslavia y por las autoridades de la República Socialista de Croacia que Ud. tan dignamente preside he podido admirar  en el curso de estos días el esfuerzo generoso del pueblo, el idealismo de su juventud, la calidad de sus dirigentes y el espíritu que impulsa hacia delante a toda la Confederación Yugoeslava en procura de realizaciones cada vez mejores del gran ideal humanista de fraternidad , igualdad y justicia que se han propuesto los compañeros yugoeslavos que tienen en Ud. Señor Presidente Tito, su primer compañero y su jefe indiscutido.

 

Descuento que habremos de encontrarnos en fecha muy próxima, es decir cuando se realice la Conferencia de los Países no Alineados y que entonces tendré la enorme satisfacción de estrechar nuevamente su mano y de poder conversar con Ud. aunque   más no sea unos breves minutos, dado que por su enfermedad de hoy y  el corto tiempo  que disponemos nosotros no ha sido posible vernos más.

 

De todos modos esta visita a Yugoeslavia ha constituído un poderoso acicate para continuar y llevar adelante nuestra lucha por la construcción, en la Argentina, de un socialismo creativamente gestado por nosotros mismos  que ya aflora en nuestro país y que responde a la idiosincracia de las circunstancias particulares de nuestro pueblo que creo está llamado a gravitar decisivamente en el futuro progresista de los pueblos latinoamericanos.

 

En su persona rindo homenaje a todo el pueblo Yugoeslavo del cuál es Ud. el más querido símbolo y le expreso toda mi gratitud y la de los míos, por la cordial acogida que se nos ha dispensado , y al mismo tiempo hago votos porque se anuden fuertemente los lazos de fraternidad  entre nuestros pueblos  Argentina y Yugoeslavia que a mi criterio están llamados a una estrecha y fecunda colaboración.

 

Jerónimo Podestá

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1974 / ANÁLISIS

 

El 1 de Mayo Perón rompe con la juventud peronista que se retira de la plaza. Se despide de su pueblo con un discurso memorable sin dejar herederos, su único heredero es el pueblo,

 

Me es difícil historiar todas las tentativas que realizamos para intentar  apuntalar el deterioro inevitable; frecuentes reuniones en casa de Perteagudo  con las diversas ramas de la Juventud Peronista que lanzaron sus huestes   Montoneras a una lucha guerrillera sin cuartel .

 

Tuvimos una muy amarga  experiencia pues a pesar del respeto que   me tenían, su soberbia no les permitía escuchar consejos opuestos a los que ellos deducían de sus principios  ideológicos.

 

Lo que más me preocupaba no era su audacia sino el desprecio por la vida humana la del adversario y también las de ellos mismos.

 

Junto con Ezequiel intentamos hacer conexiones con un sector del Ejército más comprensivo y abierto la línea del ejercito nacional . Pero pasamos riesgos que asumimos con una cierta dosis de inconciencia y sin ningún resultado positivo.

 

Lo que captaba claramente fue que las fuerzas militares al impulso de los intereses de la burguesía capitalista y con la "Doctrina de la Seguridad Nacional" tenían su plan de exterminio claramente estructurado : dejarían que el gobierno se deteriorara  al máximo y se cubriese de desprestigio a los ojos del pueblo  para asumir la suma del poder político anulando la Constitución sin la menor resistencia después de la muerte de Perón.

 

Por otra parte alentarían a los guerrilleros para que levantasen las cabeza y así aniquilarlos sin compasión ni respeto por los más elementales derechos humanos. Toda la fuerza militar se volcaría en esto que ellos llamaron la guerra sucia , que sus partidarios pretendieron presentar como una gloriosa epopeya.

 

Jerónimo Podestá

Ex obispo de Avellaneda

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1974 / PARTE DE GUERRA

 

Terminado el verano, intentamos orientar nuestra lucha por un ideal político y social que parecía alejarse de nuestras posibilidades.

 

Hicimos una última reunión de parejas sacerdotales que nos dejó un sabor muy positivo. 

 

Todos propiciaban el compromiso político y me complace decir que yo insistí en que el hecho de nuestra común vocación cristiana nos permitía compartir sin estridencias pero con comprensión y tolerancia posiciones diversas en el compromiso político. 

 

Pudimos comprobar que había algo muy profundo que nos unía y que hacía posible que lográsemos entendernos y respetamos a pesar de la diversidad de matices y de opciones en nuestro compromiso.  Fue algo muy hermoso, pero no pudo repetirse. 

 

La persecución desatada por la Triple A de López Rega hizo imposible las reuniones numerosas.

 

1º de Mayo  Perón rompe con la Juventud Peronista.  Poco después el anciano General se despide de su pueblo con un discurso memorable. 

 

El régimen se deteriora rápidamente y a su muerte sobreviene el caos político y económico.

 

Me es difícil historiar todas las iniciativas que realizamos para intentar apuntalar el deterioro inevitable: frecuentes reuniones con las diversas ramas de la Juventud Peronista, que lanzaron sus huestes montoneras a una lucha  guerrillera. 

 

Tuvimos una muy amarga experiencia: a pesar del prestigio y del respeto que me tenían, su soberbia no les permitía escuchar consejos opuestos a los que ellos deducían de sus principios ideológicos. 

 

Lo que más me chocaba no era su audacia sino el desprecio por la vida humana, la del adversario y también las de sus propias huestes. Junto a Ezequiel intentamos hacer conexiones con un sector del Ejército más comprensivo y abierto. 

 

Pero pasamos riesgos que asumimos con una cierta dosis de inconsciencia y sin ningún resultado positivo.

 

Lo que   captamos  claramente fue que las fuerzas militares al impulso de los intereses de la burguesía capitalista y con la "Doctrina de la Seguridad Nacional" tenían su plan de exterminio claramente estructurado: dejarían que el gobierno se deteriorase al máximo y se cubriese de desprestigio a los ojos del pueblo para asumir la suma del poder público anulando la Constitución, sin la menor resistencia.

 

Por otra parte, alentarían el compromiso ciego de los guerrilleros, para que levantasen las cabezas y así aniquilarlos sin compasión ni respeto por los más elementales derechos humanos. 

 

Toda la fuerza militar se volcó en esta guerra sucia, muy sucia, que sus partidarios pretendieron presentar como una gloriosa epopeya.

 

Y así comenzaron las matanzas.

 

Para sembrar el terror comenzaron   muertes de amigos, compañeros y conocidos que se sucedían sin pausa. ¡Qué desolación, qué tristeza! 

 

Nuestra asociación de Derechos Humanos ya ni podía funcionar abiertamente. 

 

Asesinaron a prominentes figuras: Torres, sindicalista y vicegobernador de Córdoba; el abogado Ortega Peña, presidente del Foro de Bs.  As. por los Derechos Humanos; Troxler, subjefe de la policía de Buenos Aires; el profesor Risieri Frondizi, hermano del ex-Presidente de la Nación y tantos otros, hasta que la amenaza llegó a mi.

 

Jeronimo Modesta

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1974 / EZEIZA

 

1º de octubre 1974

 

Llegamos a Ezeiza después de cinco días de preparativos, cinco días de locura y riesgo.  Todo estaba en orden y a la hora fijada salimos de casa.

Unos días antes, el día que regresó a Salta después de pasar una semana con nosotros, Pedro nos había advertido sobre nuestra ingenuidad. 

 

Se fue preocupado de que algo nos ocurriera.

 

Como si lo hubiera presentido, esa misma tarde comenzó a llegar a los diarios la noticia de que me habían   matado en Lanús.  Los periodistas amigos o conocidos, llamaban a casa para saber si la noticia era verdadera o falsa.

 

Era costumbre de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) proceder así, primero lanzar la noticia como globo de ensayo y luego "ajusticiar" al sujeto designado.

 

El lunes llegó a los diarios una amenaza en la que me daban  setenta y dos horas para abandonar el país.  No teníamos mucho tiempo para pensar ni para optar: los hechos se sucedían así en nuestra querida tierra.  Esa misma tarde nos fuimos de casa todos. 

 

Una hora después ya estaba tomado el teléfono, pues a los que llamaban a casa desde afuera, les respondía una voz de mujer que pretendía tomar el mensaje para ubicarme

 

Esa tarde, al anochecer, hicimos nuestra última salida pública, para hacemos presentes en el velatorio del Dr. Silvio Frondizi, la víctima más reciente de esa macabra agrupación. 

 

Dormimos en casa de un familiar . 

 

En un día, gracias a la colaboración de personas que me apreciaban tuvimos pasaporte, pasajes y todo arreglado Nuevamente el momento  doloroso ,pero esta vez particularmente doloroso de la partida.

 

Antes de  hacerlo entregamos una   declaración  a la prensa con los motivos de mi salida del país.

 

Jeronimo Podesta

 1974 / ANTES DEL EXILIO

 

Octubre de 1974

 

Ante reiteradas amenazas de muerte que han culminado en un ultimatum  perentorio, habiendo comprobado la violación de domicilio, después de haber hecho abandono del mismo y no contando con la más mínima garantía de seguridad personal, me veo obligado – contra mi voluntad-  a salir del país como exilado “voluntario” .

 

La impresionante sucesión de atentados producidos y de crímenes ejecutados ya en la Argentina, demuestran la impunidad y la inexorabilidad con que se va realizando este siniestro plan de liquidación física de las personas cuya nómina fue en su momento a  los medios de difusión por el macabro “escuadrón de la muerte”  que se oculta bajo la sigla A.A.A.( Alianza Anticomunisra Argentina)

 

Tengo que irme de la Argentina a la fuerza , aunque me siento profundamente argentino, aunque no quiero otra bandera que  la azul y blanca  y aunque no quiera que la patria sea ensangrentada.

 

Nunca temí a los que pueden matar el cuerpo, pero el sentido de mi vocación me ha decidido a tomar este camino. Además no puedo exponer al supremo riesgo de la vida a los seres que más quiero ni a otras personas inocentes.

 

No por esto abandonaré mi lucha por una sociedad nueva donde no haya explotación ni opresión del hombre por el hombre, donde reine la verdadera Justicia de Dios, de acuerdo al primigenio espíritu del Evangelio.

 

Siempre he amado la Paz y a través de mis actos y escritos, he dado permanente testimonio de ser enemigo de la violencia . Eso sí, nunca quise incurrir en el “pacifismo”  estúpido y sentimental de los que solo la combaten declamatoriamente, ni en el fariseísmo de los que cierran los ojos a las verdaderas causa de la violencia, que son otras formas de violencia   y de injusticia engendradas directamente  por el sistema o provocadas por quienes quieren defender a toda costa el “statu quo” de los privilegiados.

 

Luché contra la dictadura que pretendía imponer un orden ficticio y una paz falsa afianzándose en la represión, impidiendo las auténticas manifestaciones de la voluntad popular.

 

Salí en defensa de vidas humanas las veces que me fue posible.

 

Sostuve que la vida de un humilde obrero tiene igual valor que la de un general o un gran empresario.

 

Me jugué por los derechos humanos y anatematicé las persecuciones por motivos ideológicos.

 

En carta abierta al Presidente durante la dictadura militar , afirmé que las muertes más denigrantes y las que más profunda  e irremediablemente corroen la estructura social son las que se cometen con la impunidad que da el poder y la protección  oficial.

 

Esta fue mi postura y mi lucha de muchos años  y si ello  me costó persecuciones morales, nunca hasta hoy se me impidió dar un testimonio, ni se me amenazó de muerte.

 

Por esto me alejo de mi Patria con una gran preocupación, dispuesto siempre a seguir luchando por la Paz verdadera que es fruto de una verdadera Justicia.

 

Espero que esta decisión que se me obliga a tomar  sirva para alertar conciencias y para que todos y especialmente quienes tienen más altas responsabilidades, abran los ojos a la realidad y a la inexorable marcha de la Historia, que en su profundidad es conducida por Dios.

 

Desde que actúo en la vida pública, he oído repetir con constante irresponsabilidad, esta frase: –“Esto se arregla matando zurdos”.

 

Con ésta frase u otras similares, se calificaba como reos  de muerte a quienes en su momento combatían el Sistema ya fueran socialistas, marxista, peronistas o simplemente cristianos.

 

Yo pido  a Dios que ponga su mano sobre todos, para que no llegue el momento de la “Argentina Trágica”

 

Jerónimo José Podestá 

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1974 / ANÁLISIS 2

 

A la muerte de Perón se produce un vacío político. 

 

Los síntomas de confusión, ambigüedad y frustración ya existían, pero la confianza depositada en el “Lider” había permitido seguir adelante.

 

Sin duda muchas actitudes de Perón, y muchos actos de gobierno, creaban indudable perplejidad en los sectores revolucionarios del peronismo, tanto mas que llevaban tranquilidad y merecían la aprobación de los sectores tradicionalmente opuestos al peronismo. 

 

Todo el sector liberal capitalista propiciaba la nueva imagen de Perón, el “Perón bueno”, no sectario, gestor de la “Unión Nacional”. Había terminado el  “anti-peronismo”.

 

Los elementos de perplejidad y desconfianza ante el nuevo gobierno de Perón eran sumariamente los siguientes: –

 

La confusa e inexplicable matanza de militantes peronistas revolucionarios en el aeropuerto de Ezeiza el día de la llegada definitiva de Perón, durante el gobierno de Cámpora. –

 

La no iniciación de la investigación correspondiente a esta matanza y también a la matanza de guerrilleros en la Base Naval de Trelew, durante el anterior gobierno de la dictadura militar. –

 

La impuesta designación de Isabel Perón a la Vice-presidencia. –

 

El mantenimiento de López Rega como figura prominente. –

 

La designación de Gelbard como Ministro de Economía, persona evidentemente ligada al capitalismo y al Departamento de Estado Americano. –

 

La  sanción de la Ley de Asociaciones Profesionales que reforzaba el control burocrático de los Sindicatos. –

 

La decisión de diferir para una fecha no precisada, la reorganización democrática del Partido y del Movimiento Peronista. –

 

El intento de organizar burocráticamente a los sectores de la Juventud y someterlos al control del vértice partidario. –

 

La exclusión de los representantes de la Juventud del Consejo Superior del Movimiento Peronista. –

 

El no reconocimiento oficial por parte del Partido de los locales y Centros de acción política abiertos por la Juventud Peronista.

 

La sanción de una Ley Represiva, que reiteraba y aún superaba las disposiciones de la Ley de Represión sancionada durante la dictadura militar y que había sido abrogada inmediatamente después del triunfo peronista. (La sanción de esta Ley, forzó la renuncia de los diputados que representaban al sector de la Juventud. Este fue el primer choque manifiesto de Perón con la Juventud Peronista).

 

El comienzo de actos de violencia contra locales, Centros políticos y militantes de la Juventud. –

 

La designación como Jefe y Subjefe de la Policía federal de los mismos comisarios que habían actuado durante la dictadura militar, notorios por sus hechos y por su mentalidad “fascista”. (En ese momento se produce el asesinato de Rucci, Secretarios General de la CGT, adictísimo a Perón. La ejecución la realizan los “Montoneros”, grupo armado y cerebro político de la Juventud).

 

La muerte de Rucci provoca la irritación de Perón y provoca un enfrentamiento público entre Perón y la Juventud, en la celebración del 1º de Mayo, en la histórica Plaza de Mayo.

 

Los “slogans” coreados por la Juventud contra la burocracia sindical, contra López Rega y contra Isabel, provocan a Perón.

 

Este en su discurso hace el elogio de los Dirigente Sindicales y olvida a los dirigentes juveniles muertos en la lucha. Los “slogans” de la juventud arrecian. Perón se refiere entonces en forma insultante a la Juventud y ésta se retira imprevistamente de la plaza.

 

Desde el comienzo del proceso, quizas los más realistas fueron los exponentes del pueblo sencillo, la gente que conforma la masa popular, que sin perder su adhesión a Perón, mantuvieron una actitud espectante y quizás un tanto escéptica.

 

Entonces la lucha parecía reducirse a sectores internos del peronismo por alcanzar la hegemonía dentro del movimiento.

 

Incluso los actos de violencia tenían -al menos aparentemente-  el sentido de una lucha entre sectores del peronismo, al margen de la cual quedaban los sectores liberales no peronistas que siempre bregaron -y lo siguen haciendo- por “el mantenimiento de la legalidad” y por la condenación declamatoria de la violencia, sin discernir sus orígenes ni discriminar sus causas.

 

Al margen también de este proceso deben colocarse algunas acciones de la guerrilla de los grupos del ERP de inspiración trotszkista.

En cambio los militantes e intelectuales del peronismo revolucionario trataron hasta el fin de encontrar explicaciones a las actitudes mas desconcertantes de Perón, recurriendo a sutiles análisis de táctica política.

 

La Juventud Peronista, columna vertebral de la “Tendencia Revolucionaria” –(la “tendencia” involucraba a algunos sectores más radicalizados del peronismo y menos “ortodoxos” como el Peronismo de Base)- sostuvo hasta el 1º de Mayo la identidad de sus “objetivos estratégicos” con los de Perón.

 

Se afirmaba la coincidencia con Perón en cuanto al objetivo inmediato de la estrategia revolucionaria, la “Liberación Nacional”, a pesar de que se reconocía una discrepancia en cuanto a las concepciones tácticas.

 

El ulterior objetivo estratégico de la Tendencia, la instauración de la “Patria Socialista”, ya había sido desvirtuado por Perón, al proponer como “socialismo” el modelo de De Gaulle.

 

El oficialismo del Partido contrapuso el lema de “Patria Peronista” al lema de “Patria Socialista” usado por la Tendencia. Desde el gobierno se lanzó como lema expresivo de la concepción oficial de la liberación, el slogan de tinte fascista de “Argentina potencia”.

 

En los actos partidarios, los sectores “ortodoxos” o “verticalistas” del peronismo, opusieron a los estribillos de la Juventud, el grito de: “Ni yankis ni marxistas; peronistas”.

 

La Juventud Peronista sin renunciar al objetivo ulterior del socialismo, optó tácticamente por silenciarlo un poco, tanto más que Perón nunca lo condenó ni lo desmintió abiertamente.

 

Al producirse el choque personal con Perón, un sector se deglosó de la Juventud de la Tendencia, con el rótulo de “Lealtad” que ahora, a la muerte de Perón ha quedado indefinido y desubicado.

 

Aun cuando el proceso ya estaba en virtual crisis y las tendencias fascistas se insinuaban más decididamente, la presencia de Perón daba el mínimo de cohesión dentro del Movimiento y un cierto equilibrio de fuerzas que servía de freno a los excesos de la derecha, manteniendo así un resto de esperanza en una posible reorientación de la política.

 

De hecho, durante la vida de Perón no se llegó a declarar fuera de la Ley al grupo “Montoneros”, ni a declarar oficialmente que la Juventud Peronista quedaba fuera del peronismo.

 

Mientras la Juventud revisaba sus posiciones políticas y hacía su autocrítica, se produce el último acto público con la presencia de Perón, el 12 de junio en la Plaza de Mayo.

 

El acto organizado por la CGT como demostración de un masivo apoyo popular a Perón (corrieron voces de que se estaba creando una oposición a Perón) contó con un concurso un poco menor de público al no asistir el sector de la Juventud.

 

Esta vez Perón no atacó a la Juventud sino que denunció, por primera vez desde su retorno al gobierno, una confabulación de sectores extrapartidarios, no bien determinados, pero que -según se dijo- se expresaban a través de algunos órganos de prensa de la vieja oligarquía.

 

Algunos pensaron que Perón intentaba iniciar un cambio de rumbo en su política. Sin embargo lo que aparece más manifiestamente en el discurso es el tono como de despedida de su pueblo y la consiguiente afirmación: “Perón no tiene herederos. El único heredero de Perón es el pueblo”.

 

En el mismo discurso Perón avanza también la hipótesis de que no debe hacer un sacrificio inútil y que si su presencia no arregla el país, está dispuesto a renunciar.

 

Más aún, hay quienes afirman que ya tiene todo dispuesto para su partida con Isabel y López Rega y que precisamente el acto organizado por la CGT, tiene como único objetivo constreñir a Perón para que se quede.

 

 

De todos modos, la muerte de Perón termina con todas estas hipótesis y conjeturas. Es una especie de hora cero, caracterizada por un gran vacío de poder.

 

No se trata simplemente del vacío que deja un gran conductor y un líder carismático, ciegamente seguido por su pueblo, pero que deja tras de sí una sólida corriente política, bien definida, que se expresa a través de un Movimiento organizado y sólidamente constituído.

 

No.

 

Detrás de Perón queda un conglomerado de dirigentes peronistas, repartidos en grandes grupos y sectores, de acuerdo a los particulares cálculos y a sus diversas apetencias; queda la confusión y la angustia; queda una sórdida lucha por el poder; queda la frustración de un pueblo que la siente de una manera más o menos explícita, según el grado de su conciencia política.

 

Queda al descubierto la debilidad del peronismo en su aspecto ideológico y estructural.

 

Los que han conservado mayor cuota de poder dentro del gobierno, se empeñan por realizar y consolidar la imagen de Isabel para asegurar su gobierno, en el intento de constituirla en “heredera de Perón”.

 

 

Pero Perón no tiene realmente otro heredero que el Pueblo.

 

Aquí está la fuerza del peronismo, pues el peronismo es un sentimiento fuertemente arraigado en la masa, es una honda expectativa de los explotados, es un sentido del hombre, es un sentido de la justicia, es una reivindicación humana y social, es una mística por un mundo nuevo y por una sociedad donde haya verdadera justicia, donde se de un verdadero traspaso de poder al pueblo y en el que éste participe de verdad en las decisiones políticas.

 

Este peronismo no muere ni morirá jamás -aunque eventualmente tenga que cambiar de nombre- porque está identificado con el proceso mismo del pueblo y de la historia.

 

De ahí que el vacío de poder haya generado un angustioso sentimiento de confusión y de inestabilidad política y una actitud represiva y persecutoria por parte del gobierno y de la burocracia del Partido y de los sindicatos oficialistas, que se expresa en formas de inusitada e inconcebible violencia, hegemonizada por el siniestro grupo denominado A.A.A. (Alianza anticomunista Argentina)

 

En la violencia desatada hoy en Argentina tienen su parte los grupos subversivos que pretenden exacerbar las contradicciones del peronismo burocrático y del sistema liberal capitalista imperante y dominante.

 

Tienen también su pequeña parte, la reacción a menudo justificada o explicable, del peronismo revolucionario, que se ve hoy obligado a continuar su lucha política en forma clandestina.

 

La proporción de víctimas de este sector es altamente significativa, pero además cualquiera de sus militantes está permanentemente sujeto al riesgo de una muerte traidora, de la cárcel o de cualquier otra forma de persecución.

 

Damos por sentado que hay una responsabilidad global y de fondo, atribuible al actual  sistema, en sus estructuras de explotación y de dependencia.

 

Lo concreto, es que quien tiene la mayor y la responsabilidad más grande, es el actual gobierno, del cual el señor López Rega constituye una especie de super ministro y monje negro de su orientación política.

 

Esto explica la incontrastable eficacia y la total impunidad del grupo A.A.A. directamente conectado con la Policía Federal.

 

El análisis nos lleva a discernir dos causas o razones del macartismo paroxístico y del exacerbado fascismo desatado desde el gobierno y alimentado por la burocracia política y sindical del peronismo.

 

Una es más inmediata y se explica por la desesperación de un gigante con pies de barro que advierte que su base de sustentación está corroída.  

 

La estructura del Movimiento Peronista se divide y se desintegra.

 

Aunque esto no suceda en un plazo perentorio, los síntomas son ya evidentes y manifiestos y en el mejor de los casos quedará en gran medida reducido a una estructura burocrática, a un partido integrado al juego de la política liberal, sujeto al pronóstico seguro de graves e insalvables divisiones.

 

Por otra parte observadores calificados de la política argentina, le asignan pocas posibilidades de subsistencia al actual gobierno peronista. Si su caída no es inmediata, se debe al temor y a la desconfianza que los argentinos tienen a la ruptura de la legalidad constitucional, después de varias experiencias golpistas que terminaron en un fracaso político.

 

Se debe sobre todo a la actitud del partido Radical -el único verdaderamente fuerte después del peronista- que especula con una mayor disgregación del peronismo, para acrecentar su caudal electoral mediante la incorporación de algunos sectores peronistas a través de un juego de alianzas y lograr de este modo el control del país.

 

Para esto debe evitar la ruptura de la legalidad constitucional y sostener el actual gobierno, al menos hasta que no esté más deteriorado. 

 

Un gran movimiento popular, que de golpe se encuentra carente de conducción y confundido ideológicamente, debe necesariamente darse una línea ideológica, una mística política. 

 

La burocracia peronista obligada a contrarrestar la línea de un socialismo humanista y nacional como la que lidera la Juventud y los auténticos peronistas, desplazados, no tiene otro camino que definirse por un populismo fascista  y nacionalista. 

 

A falta de una mística positiva y reivindicatoria, no tiene otro recurso que una mística represiva, la “cruzada en defensa de la nacionalidad amenazada por ideologías foráneas que pretenden socavar nuestra tradición cristiana”. 

 

Pero a su vez ella es instrumento del sistema liberal, del capitalismo internacional y del Imperialismo Norteamericano. 

 

No en vano todos los sectores de la izquierda (incluyendo a la izquierda liberal) señalan la acción y la presencia de la CIA Norteamericana como animadora de este desgraciado proceso de durísima y horrible represión que pretende justificar “como una cruzada contra el peligro marxista”.

 

La argentina ya no está más dividida en peronistas y antiperonistas. 

 

Ahora está dividida en liberales y revolucionarios.  De un lado toda la partidocracia liberal, con un espectro completo de partidos, desde la izquierda hasta la derecha. 

 

A este espectro liberal se integra ahora, ocupando un gran espacio, la estructura del peronismo oficial y burocrático.

 

Se ha  consumado de este modo la gran estrategia del imperialismo: reducir el peronismo, domesticarlo e integrarlo al sistema; reducir el Peronismo, de Movimiento Revolucionario de masas a Partido Burocrático populista y liberal;  burocratizar el partido peronista e integrarlo al juego del sistema liberal.

 

Más arriba ya hemos hablado de la estrategia del Partido Radical, el único que tiene verdadero caudal electoral fuera del peronismo.

 

Los demás partidos, pequeños por el número de sus electores, o bien tratan de acoplarse al peronismo o bien se colocan a la derecha o a la izquierda del mismo.  Todos especulan con apoderarse de algún sector del peronismo cuando este se fracture, sobre todo los pequeños partidos de izquierda que se consideran sucesores de la izquierda peronista.

 

Después de este panorama resulta obvio formular una pregunta a modo de observación:

 

¿Qué queda fuera de esto?.

 

Virtualmente todo el pueblo, la gran masa de argentinos que votó un programa de liberación, que confió en Perón, pero nunca confió en nadie de su corte, que siempre repudio a la burocracia sindical y la repudia cada vez más y que sabe muy bien quienes son los traidores, los arribistas y los verdaderos infiltrados que “usan la camiseta peronista” pero que nunca tuvieron nada que ver con la masa sudorosa, con el pueblo peronista, ni con la liberación nacional.

 

Del otro lado de la gran confabulacion liberal, capitalista y pro-imperialista, integrada ahora con la estructura burocrática peronista, queda ni más ni menos, el peronismo.

 

Es preciso reconoer que en la actualidad hay grandes sectores de las masas obreras y estudiantiles del pueblo peronista, que se encuentran un tanto engañadas, pero sobre todo confundidas. 

 

No es una pura casualidad que los grupos burocráticos hayan presionado en su momento, obteniendo el apoyo de los obsecuentes para colocar en la sucesión directa del General Perón a su mujer “Isabelita”.

 

Esta coyuntura, que ha permitido un amplio campo de maniobra a los sectores de la derecha peronista, del “vandorismo” y de la burocracia sindical, debe considerarse como un momento transitorio del proceso, que lo afecta más en la superficie o en la superestructura que en dinámica interna de las masas o en la conciencia política del pueblo.

 

Sin desconocer que este momento coyuntural constituye un freno al proceso de liberación auténtica, sin embargo, el proceso verdadero continúa en lo profundo y todo dependerá de la lucidez de los dirigentes y de la capacidad de los militantes del peronismo revolucionario para proseguir el trabajo de concientización y movilización de las bases. 

 

Si ésta tarea se cumple, la revolución que el peronismo lleva en sus entrañas, continuará su marcha hacia la instauración de la Patria Socialista. 

 

LO QUE SIGUE NO SE DE DONDE VIENE

 

Puede pensarse que la escalada fascista y represiva  habrá de producir una tensión demasiado grande que acelerará la caída del gobierno, sin embargo es una de las pocas opciones que le quedan al peronismo burocrática y nacionalista derechistas, es la única posibilidad que tiene de destruir la fuerza de la Tendencia Revolucionaria.

 

Y sobre todo se debe al plan que  ya se han trazado los militares que esperan que este proceso toque fondo para erigirse ellos en salvadores de la Patria …y poder dar así un golpe sin oposición de los políticos.

 

Jeronimo Modesta

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1974 / CARTA A PRIMATESTA

 

1974

E. Sr  Cardenal

R.Sr Primatesta

 

Te escribo desde el avión  antes de emprender viaje rumbo a Lima via Santiago. de Chile. Habrás sabido que en octubre del 74 me ví obligado a salir del país por amenaza formal de la Triple A.

 

Entonces como destino fue Roma en donde sesionaba el Sínodo. Te busqué pero no pude dar contigo. Lo vi en cambio a Angelelli, que estaba haciendo una penosa antesala y donde tuvo que defender su posición ante las autoridades del Vaticano.

 

Ya entonces había sido amenazado  de muerte y  yo le insistí muchísimo  en la necesidad de obtener un franco apoyo del Vaticano y del episcopado Argentino, pues de lo contrario las amenazas de muerte serían cosa seria y tendría que tomarlas en serio.

No se trataba de un apoyo a su línea pastoral sino de un  franco, pleno y solidario apoyo a su persona. Por suerte la intervención de Zaspe  en la Rioja, por encargo del Vaticano, fue bastante  positiva.

 

Asimismo estuve con Pironio a quien le dije que su intervención Sinodal señalando el marxismo como el principal obstáculo a la evangelialización de América Latina, había sido muy mal usada en la Argentina, donde las huestes de la reacción- capitaneadas entonces por López  Rega enarbolaban la bandera del antimarxismo y de la defensa de la tradición cristiana para justificar  salvajes matanzas y asesinatos de gente de izquierda, marxista, o cristiana.

 

Ya en 1972  había  tenido ocasión de decir en carta abierta al General Lanusse, entonces  Presidente de  la Nación que la muerte de los guerrilleros en Trelew  constituía  no solo un vulgar asesinato, sino una tremenda subversión legal  y una pésima semilla que presagiaba un horrible recrudecimiento de la violencia.

 

Entonces aún podía hacer oir mi voz.

 

Le  recordé públicamente al Presidente, la condena del Emperador Teodosio por San Ambrosio a causa de sus excesos de violencia en la represión.

 

En diciembre 1974 me establecí en Perú en donde permanecí hasta la caída de López Rega, pero a poco de volver a la Argentina retorné nuevamente al Perú, todo ese tiempo pude observar con dolor el silencio cómplice que favoreció el accionar de las banda de la barbarie que defendían el “Occidente Cristiano” contra la “subversión marxista”.

 

Ni siquiera la Iglesia cumplió con su deber, (y perdería pero debo decirtelo a vos que sos un alto representante de la Iglesia).

 

Sus reiteradas declaraciones contra la violencia, dieron siempre la imagen de  una condena unilateral y de una prudencia cómplice, al no señalar de alguna manera la ilegalidad culpable o inhumana de la contraviolencia o de la contrasubversión como otra forma de subversión y de violencia criminal, igual o peor.

 

No sé si la intención fue otra pero la Iglesia fue la última en denunciar el grave peligro de esa nueva forma acumulada de subversión.

 

No sé si fue por “respeto” al desorden constituído o por temor a aparecer apañando la guerrilla, pero fue así.

 

Y te digo mas, lo que en 1974 le dije a Pironio, hoy puedo afirmarlo como algo comprobado por los hechos.

 

La Iglesia pudo y debió hacer mucho mas para prevenir la irracionalidad y por eso te llamo la atención sobre una omisión culpable.

 

Actuando a tiempo y con firmeza y claridad pudo haber contenido en gran medida la ola de barbarie, y en todo caso debió alertar y prevenir para salvar su responsabilidad frente a la ola de barbarie que contamina y corrompe al pais entero.

 

Amigos de todo orden, pero sobretodo altos oficiales bien compenetrados de la situación política y militar, me anunciaron un sombrío recrudecer de la represión irracional, arbitraria y me aconsejaron que me cuidara muchísimo pues podrían pasar cosas muy desagradables.

 

Es decir que en el alto nivel  militar se conocían perfectamente ciertos planes que muy lamentablemente se han ido cumpliendo.

 

Retorné pues al Perú hasta que mis informantes militares me anunciaron con fecha cierta la toma del gobierno por parte de las FF.AA. Fue así que la vispera de la asunción del  General Videla yo me encontraba nuevamente en Bs. As.

 

Desde entonces  he podido  seguir de cerca el desarrollo de este trágico y lamentable proceso, pues a pesar de contar con amigos militares de alto nivel y precisamente por su consejo he permanecido casi oculto y hoy me veo precisado a salir del país.

 

En la mitad de Julio, me informaron de que la irracionalidad represiva tendría a partir de fin de mes un nuevo pico con episodios muy graves. Eso dado mi presente salida del país, pero formé antes el proyecto de pasar  por Santa Fé y Córdoba, para conversar con vos y con Zaspe.

 

Lamentablemente la penuria de medios económicos demoró, finalmente impidió el cumplimiento de este propósito. Sentía en  conciencia la necesidad de decirles todo lo que creo y siento y que me parece de consecuencias extremadamente graves.

 

Por suerte, la Iglesia asumió finalmente una posición clara que la redime de alguna manera, pero no totalmente, ni tampoco la exime de su responsabilidad pasada y futura.

 

Pero los episodios aún no han terminado. La ”animación cristiana del orden temporal” no se ve por ninguna parte.

 

Lamento no haber llegado hasta Uds. pues quería advertirles del peligro que podía correr algún representante de la Jerarquía. Un amigo militar me dijo que yo podría ser un excelente candidato para provocar terror y miedo, otros pensarán que Zaspe o vos podrían ser objeto de algun hecho intimidatorio. 

 

Pero otro vocero militar dijo a unos amigos, que no sería yo- pues me consideran fuera de la Iglesia, sino que el candidato de elección era Angelelli y que la quedaban pocos dias.

 

Cuando se produjo la muerte de los sacerdotes de Chamical, yo debí viajar a verlos a Zaspe y a vos para que le advirtieran a  Angelelli del grave peligro  que corría y  de la necesidad urgente y la obligación que tenía de extremar recaudos y  cuidados.

 

Hoy tengo el enorme pesar de no haberlo hecho, aún a pesar de los grandes problemas que me lo impidieron. 

 

Se dirá que la muerte de Angelelli no fue mas que un terrible accidente, pero con la sola información global que poseo, no podré quitarme la terrible sospecha, a menos que se me den pruebas absolutamente irrefutables en contrario, cosa que creo imposible.

 

Se me dirá que no teniendo pruebas en el otro sentido, no queda mas remedio que aceptar la versión oficial.

 

Pero ahí no termina el problema para la conciencia  Cristiana. La Iglesia y el Pueblo de Dios, le deben a Angelelli un gran Homenaje  Si los obispos no lo hacen asi habrán claudicado gravemente una vez más.

 

Quiero  explicar mejor, Thomas Merton en su carta a un  cristiano liberal  dice luminosamente: “ que no importa quien mató físicamente  a Luther King porque mucho antes de que recibiera el impacto final, ya habían sido matados en millares de mentes y de corazones americanos.”

 

Frente a la muerte física de Angelelli, y cualquiera que haya sido  su causa, Angelelli fue condenado y muerto por millares de mentes y corazones argentinos, sobre todo  de los que manejan poder o influencia.

 

En un sentido moral Angelelli  murió y fue matado por haberse jugado pastoral y cristianamente por la justicia, y por el amor a los pobres.( ….)

 

Pero si hubiese la menor sospecha de que en su muerte intervino un atentado, la Iglesia no puede quedarse  quieta de ninguna manera  y bajo ningún pretexto.

 

El último comentario que pudo inferile al “pelado”, la reacción infame y degradada, es el de haber hecho pasar su muerte como el resultado de un irresponsable  y atropellado conductor, para descalificar  su condición de mártir.

 

Como te  dije antes, la Iglesia Argentina tiene por detrás un gran examen de conciencia que realizar pero tienen  por  delante una gran responsabilidad que afrontar.  El futuro se lo planteará .

 

Entre tanto pregunto:

1- ¿Qué hemos hecho para terminar con la horrible confusión.?     

2- ¿Qué  tiene que hacer la Iglesia frente  a una mentalidad espantosa que domina importantes sectores liberalista.?

          3- ¿Qué hará la Iglesia para impedir la frustración general.?

4-    Política y Proyectos (…)

 

* Clelia Luro es la esposa, ahora viuda, del compañero y ex obispo de Avellaneda,  Jeronimo Podesta