El Imán egipcio Osama Mustafá Naser, (Abu Omar), fue secuestrado en Milán por miembros de la CIA

LA VIEJA EUROPA INDIGNA

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Cierta dirigencia política es cómplice de la CIA en sus vuelos de la muerte, secuestros, torturas como las aplicadas a Abu Omar. y cárceles secretas.
 

La vieja dama Europa  I

CIERTA DIRIGENCIA POLÍTICA ES CÓMPLICE DE LA CIA EN SUS VUELOS DE LA MUERTE, SECUESTROS, TORTURAS
Y CÁRCELES SECRETAS

“TODOS SABIAN”, ASEGURA CONDOLEEZZA RICE

“NO SOLO SABIANDICE EL PAÍS DE MADRID

                                                                 Por Enrique Oliva

19/II/07

El jueves de la semana pasada, todos los diarios de España titulaban en primera sobre el inicio ese día del juicio a 29 procesados por los atentados terroristas simultáneos del 11 de marzo del 2004 dejando un saldo de 191 muertos y 1.824 heridos, algo sin precedentes en la historia hispana.

 

Sin embargo, el diario El País de Madrid le dio más importancia a una nota exclusiva mundial con declaraciones de un secuestrado, detenido por casi 4 años, gran parte de ese tiempo aislado en un “zulo” (pozo de solo 2 x 1,50 metros) atado de pies y manos, torturado y violado.

 

 La víctima era conocida y una mujer testigo denunció el hecho.

 

Se trataba del Imán egipcio Osama Mustafá Naser, más conocido como Abu Omar, que fuera secuestrado en Milán (la gran capital industrial y financiera italiana) por miembros de la CIA.

 

Abu Omar había abandonado Alejandría (Egipto) obligado, perseguido por la policía de ese país por considerarlo un peligroso ortodoxo. Por sus fuertes discursos antinorteamericanos, se le había prohibido predicar.

 

Radicado en Milán, son su esposa Nabila e hijo Mohammed de 14 años, se hizo popular como orador en la mezquita de esa ciudad.

 

Predicaba el Corán, diciendo que “el Islam condena el secuestro y el terrorismo”, pero previniendo que EEUU preparaba una invasión a Iraq. Lo suponían ser un reclutador de terroristas.

 

En Milán también comenzó a investigarlo la policía, sospechado de tener información sobre el grupo Ansar al Islam, vinculado a Al Qaeda.

 

Pero agentes de la CIA, identificándose como policías, se adelantaron a secuestrarlo el 17 de febrero del 2003 a las 12:30, en la vía pública en pleno mediodía.

 

Introducido en una furgoneta blanca, fue llevado a la base de Aviano, desde donde 6 horas después volaba en un jet privado (LJ-35) hacia la base de Ramstein (Alemania).

 

 De allí un avión Gulfstream IV lo deja en El Cairo (Egipto), en la cárcel de Al Tora.  

 

La periodista que obtuvo esta entrevista con Abu Omar fue Georgina Higueras, enviada especial a Alejandría (Egipto). Cuenta que lo encontró caminando con dificultad, ayudado por un tío, dirigiéndose a la mezquita de esa ciudad, donde puede orar pero las autoridades egipcias le prohíben predicar.

 

Como disculpándose, se explica: “Me han destrozado los riñones”, y entre otras cosas, dice sufrir de incontinencia y que sus dos oídos están reducidos al 30 % de su capacidad auditiva”.

 

Libre por 3 semanas en abril 2004

 

El 20 de abril del 2004, a 14 meses de su secuestro, Abu Omar es dejado libre en Alejandría, sin formularle ningún cargo, pero bajo advertencia de que si hablaba de lo ocurrido volvería a prisión. “Dos semanas después llama  por teléfono a Milán, a un amigo íntimo y de confianza, imán de otra mezquita –escribe la periodista– y le contó todo lo que había sucedido. Desde el secuestro hasta las torturas y  las cucarachas que se paseaban por su cuerpo en el zulo… los interrogatorios se hacían dos veces al día. Cuatro horas a la mañana y otras cuatro a la tarde. Unas veces me colgaban boca abajo o me colocaban electrodos hasta en los genitales…tres veces traté de suicidarme y otras tres dejé de comer, pero los carceleros se enojaban por no ingerir la comida, consistente solo en pan duro”.

 

La libertad duró una semana más, pues volvieron a encarcelarlo, porque la CIA tenía pinchados los teléfonos.

 

Así llegó a los casi 4 años de prisión, donde volvieron a no permitirle tomar una ducha y hasta a él se le hacía insoportable el hedor que despedía.

 

En los últimos dos años le autorizaron a recibir una vez al mes la visita de su esposa y su hermano pero no le dejaron asistir al sepelio de su madre.

 

“Cuenta (a la periodista) que cuando se enteró de la tragedia del 11-M quiso, pero sus carceleros se lo impidieron, escribir una carta de apoyo a las víctimas indicándoles que ‘no se podían llamar musulmanes quienes pusieron las bombas en los trenes de Madrid’Montaser Al Zayat, abogado de numerosos radicales islámicos y él mismo antiguo compañero de celda de Ayman al Zawahiri (hoy número dos de Al Qaeda), logró filtrar al diario yanqui Chicago Tribune una carta de Abu Omar en la que el preso detallaba minuciosamente el calvario que había sufrido.

 

Publicada el pasado 7 de enero, en ella decía: escribo este relato porque estoy absolutamente seguro de que me eliminarán tras haber experimentado noche y día esta tortura brutal’”. Lo prueba con cicatrices en tobillos y antebrazos.

 

Repercusión en Italia

 

La difusión de la carta de Abu Oman publicada hace un mes en el Chicago Tribune, y su liberación nuevamente sin cargo ni juicio, ha convulsionado a los italianos y también a toda Europa.

 

Mucha prensa asimismo culpa de complicidades ilegales a gobiernos y políticos con la CIA en vuelos y secuestros en su territorio.

 

En Italia el escándalo es mayúsculo al saberse que en enero el primer Ministro Romano Prodi autorizó a Estados Unidos a ampliar la base que ya tienen en Vicenza (Norte del país).

 

En esta ciudad, que no figura entre las grandes de la península, el viernes pasado se ha registrado una masiva manifestación que la policía calcula en alrededor de 40.000 personas y los organizadores en más de 100.000, lo que hace un promedio de 70.000 italianos en la protesta.

 

Salido de prisión Abu Omar, como ya está dicho, el domingo 11 de este febrero, al día siguiente lunes la Fiscalía de Milán inició ante la jueza Caterina Interlandi el procesamiento de 35 personas, 26 de ellos agentes de la CIA, 8 miembros de los servicios secretos italianos (SISMI), incluido su ex nº 1, el ya destituido Nicoló Pollari y un carabinero, acusados todos de secuestro.

 

El jefe de la CIA en Milán Robert Seldom Lady, desapareció ese mismo día. Si el gobierno italiano mantiene su oposición a pedir las extradiciones, “por razones de seguridad del estado”, actitud que apoya el ex primer ministro Silvio Berlusconi, igual se hará el proceso juzgando a los implicados en rebeldía.  

 

El citado abogado del Imán, Montaser Al Zayat, según El País del sábado, “ha anunciado que su cliente exigirá una indemnización de 10 millones de euros y presentará una demanda contra el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi como último responsable de su secuestro. Además, está valorando la posibilidad de emprender también acciones legales contra la CIA y contra la Administración de George W. Bush”.

 

Desde la liberación de tres semanas del imán en abril del 2004, su mujer se instaló humildemente en Alejandría, pero quiere volver con  ella y su hijo a Europa, más se lo impide el hecho de haberle despojado de sus documentos la policía egipcia.

 

Abu Omar, no obstante encontrarse “muerto de miedo” por las amenazas de la CIA, toma como un relativo seguro de vida la difusión internacional que ha tenido su caso. “Me han prohibido hablar –declara a la periodista– pero como musulmán que soy, si alguien viene a buscarme no tengo más remedio que ofrecerle de beber”.

 

EO/

 

N&P: El Correo-e del autor es Enrique Oliva eoliva@fibertel.com.ar