Edén Pastora, el mítico Comandante Cero, es optimista respecto al nuevo Gobierno de Nicaragu

LAS PRIVATIZACIONES DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS EN NICARAGUA HAN FACILITADO LA CORRUPCIÓN.

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Reportaje a Edén Pastora: – Chávez no se quiso ir de Nicaragua sin conocerme, sin hablar con el “Comandante Cero”.Chavez pidio apoyo para Ortega.

Año IX – Madrid, viernes 2 de febrero de 2007

Entrevista

 

Edén Pastora, ex guerrillero nicaragüense, dice: – Chávez no se quiso ir de Nicaragua sin conocerme, sin hablar con el “Comandante Cero”.

 “DANIEL ORTEGA PUEDE SER DE TODO, MENOS BRUTO”

 

Por Miguel Humanes

 

Edén Pastora , conocido como el mítico “Comandante Cero”, es optimista con respecto al nuevo Gobierno de su país, Nicaragua. Asegura que el actual presidente, Daniel Ortega, no es el mismo que guió los destinos de la república centroamericana de 1979 a 1990 (“ya es abuelo”, dice) y hace hincapié en que es necesaria una revolución económica para acabar con el hambre en Nicaragua, el país más pobre de América Latina junto a Haití. Pastora concedió esta entrevista a Americaeconomica.com en Madrid a su regreso de Finlandia donde asistió a un festival de cine en el que se presentó un documental sobre su vida realizado por el español Álvaro Pardo.

 

– ¿Cree usted que ha cambiado Daniel Ortega?

 

– Todo el mundo. Cinco millones de habitantes hemos cambiado, cambió el cardenal Miguel Obando, he cambiado yo. El ser humano es lo más mutable. Definitivamente Daniel no es el mismo de antes: ya es abuelo, tiene 62 años, tiene dinero, cuenta con una gran experiencia y aprendió la lección del 80. Yo tengo mucha esperanza, mucha fe, en que ahora haga lo que no hizo en el 79, que ahora haga ¡lo que debíamos haber hecho en el 79! Una revolución en libertad y en democracia verdaderamente sandinista. Las condiciones geopolíticas son distintas: no está ni una Unión Soviética, ni está un Reagan y Fidel se está muriendo. Entonces por eso también Daniel es otro y tengo esperanzas de que ahora sí la hagamos (la revolución).

 

– La nueva Presidencia de Ortega ha despertado muchas esperanzas, además de en usted, entre los pobres de Nicaragua (80% de la población del país), sin embargo las clases medias –las pocas que hay- y las altas están recelosas…

 

– Sí, hay incertidumbre porque la experiencia del 80 fue negativa y hay gente que tiene esa memoria histórica, pero no analizan las circunstancias que rodean al Daniel de hoy. Después de tres gobiernos neoliberales que nos dejaron más pobres, que se encargaron de la macroeconomía y no pensaron en los campesinos, en los desposeídos, en los abandonados, estamos en América Latina a la par de Haití como el pueblo más pobre, con un país riquísimo. Entonces hay temor porque no analizan las circunstancias. Seguramente que Daniel quiere entronizar al sandinismo, que el sandinismo se quede por muchos años en el poder y la única forma en que lo puede hacer es gobernando bien.

 

– ¿Cuáles son las claves del sandinismo?

 

– Las claves del verdadero sandinismo son una justicia social, una lucha contra la corrupción, una administración honrada y capaz, una administración basada en el amor, en la entrega, sin esperar nada; desde posiciones nacionalistas, pero no un nacionalismo de aldea que nos aísle, sino un nacionalismo pragmático, como es el sandinismo. Es decir, ahora ya se dejó el romanticismo de la izquierda marxista-leninista y ahora se impone una izquierda moderada que sepa convivir con tendencias de derecha, de centro, para practicar un centro-derecha, un centro-izquierda. El sandinismo divide las luchas sociales en tres grandes sectores: un tercio de derecha, un tercio de izquierda y un tercio medio. El sandinismo es de ese tercio medio, porque la derecha tiene cosas buenas, la empresa privada, la iniciativa propia…, la izquierda también tiene cosas buenas, la justicia social, entonces es saberse balancear, buscar el equilibrio. Dicen que en la Naturaleza el equilibrio es Dios, entonces busquemos ese equilibrio a sabiendas de que un equilibrio absoluto no existe, sólo en el cielo, en la tierra no hay nada absoluto. Entonces busquemos un centro-derecha, un centro-izquierda.

 

– Comandante, tengo entendido que estuvo usted recientemente con Hugo Chávez y Daniel Ortega. Nicaragua se ha sumado a la iniciativa del ALBA, ¿qué opina de todo esto y de estas amistades de Ortega? ¿Cómo vio en esa reunión la química entre ambos líderes?

– Chávez no se quiso ir de Nicaragua sin conocerme, sin hablar con el tal espécimen raro del “Comandante Cero”. Me mandaron a llamar y fui. Estuve dos horas con Chávez. Le estuve observando. Es un hombre obsesionado con la lucha contra la pobreza y contra el hambre. Nos abrazó a los dos, es un hombre con un enorme carisma. Es otra cosa distinta a Fidel Castro. Fidel Castro se forjó en las universidades, en los colegios; éste se forjó en los barrios, en las calles, en los cuarteles. Chávez es un hombre con una cara de pueblo que ni él la aguanta, con un hablar de pueblo. Para mí Chávez es un experimento que está por verse. Aunque ya hemos visto bastante. Vimos cómo le dieron el golpe y cómo tuvieron que resolverlo, todavía no han explicado al mundo cómo y por qué le tuvieron que regresar. Hemos visto cómo, después de ocho años de Gobierno, no se ha desgastado, más bien ha aumentado su popularidad y su poder. Ahora salió con el 62%. Entonces Chávez, abrazando a Daniel y a mí, le dijo a Daniel que me ubicara en un buen cargo. Allí ante la prensa, la radio, la televisión, me presentó ante su equipo como un héroe viviente. Y algo que me halagó fue cuando dijo que cuando él era teniente yo ya estaba luchando y que yo lo había inspirado. Eso pues, en el poco de vanidad que existe en todos los hombres, me estimuló. Y me cuchicheó al oído algo ante las cámaras de televisión y eso generó una gran expectativa en el pueblo de Nicaragua: ¿Qué me había dicho Chávez? Me dijo: “Edén, vos gozás de un enorme prestigio de honestidad, ayudadle a Daniel en su lucha contra el hambre y la pobreza”. Y también me invitó a ir a Venezuela, que quería hablar conmigo en Caracas para ver qué podíamos hacer por Nicaragua. Él sabe que yo soy un luchador social, él sabe mi historia y sabe que no me he beneficiado. Y ahora cuando vuelva a Nicaragua me están esperando para ver qué hablamos, de qué forma puedo participar en el nuevo Gobierno.

 

Y en cuanto al ALBA1, sí entró Nicaragua, ya estábamos en el Nafta2 y creo que tenemos que tener relaciones con todos los pueblos y gobiernos del mundo, que mantengamos una relación de respeto mutuo. Creo que debemos recibir ayuda para saberla encaminar en beneficio del pueblo y sacar a ese pueblo de la miseria, la pobreza y la postración en que se encuentra. Pienso que hay que saberse manejar en este equilibrio del que te he hablado, no hay que seguirle pisando los callos al imperio. Es una realidad que estamos en el traspatio del imperio, debemos de sabernos manejar, repito, desde posiciones dignas.

 

– ¿Y qué puesto le gustaría a usted desempeñar en el Gobierno de Nicaragua?

 

– Ninguno. Yo no quiero ser funcionario, no quiero tener ningún cargo de gobierno. Arnoldo Alemán me ofreció la Vicepresidencia, en la política del perro: yo de ‘vicepresidente pastor alemán' y él, de presidente. Enrique Bolaños me ofreció un ministerio, el que yo quisiera, dijo que sería un ministro de lujo. Doña Violeta (Chamorro) me ofreció una embajada, o sea, el exilio dorado…

 

– Pero usted se presentó a las últimas elecciones…

– Yo me presento a las elecciones, pero sin partido. Y el partido por el que iba, a última hora, sin dinero, retiró los fiscales, no teníamos fiscales en las mesas receptoras de votos, y los votos se los repartieron entre el PLC (Partido Liberal Constitucionalista) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional. No sabemos cuántos votos tuvimos, porque no tuvimos fiscales. Un partido que yo no dirigía, que yo no era el líder… era imposible, ¡y sin dinero! Figúrate que todos los otros partidos gastaron cinco, diez, 15 millones de dólares y nosotros 400.000. En eso se mide que no participamos. Nunca he querido participar en el gobierno hasta no estar seguro de que el gobierno es honesto, porque estoy seguro de que si no es honesto yo iba a criticar las deshonestidades y me iban a correr no por honesto, sino por incapaz. Entonces no he querido participar. Si le tengo que ayudar a Daniel en esta Administración, va a ser en algo social. Ayudar desde fuera del Gobierno a solucionar problemas de pobreza, de salud, de educación, de vivienda, sin tener cargos, sin tener funciones. Estoy condenado a seguir pobre desde ese prisma.

 

– Una de las prioridades del Gobierno de Ortega es revisar la política económica. La pobreza alcanza al 80% de la población, Daniel está en contra de las privatizaciones… ¿qué cree que tiene previsto hacer el nuevo Ejecutivo en materia económica?

 

– El mal endémico que tenemos, por el que estamos postrados, es la corrupción. Las privatizaciones de los servicios públicos han facilitado la corrupción. La falta de identidad nacional y de espíritu de servir a los demás nos ha llevado a la corrupción de una clase social que en Nicaragua es una plaga: los políticos. Entonces hay que terminar con los ‘megasalarios'. En Nicaragua, el presidente gana más que el presidente de EEUU, los ministros y los diputados ganan más que los ministros y diputados de Europa, en un pueblo inmensamente pobre. Hay que llevar a cabo una reingeniería del Estado. A la vez que se lucha contra la corrupción -reduciéndose los salarios de los cargos públicos-, hay que reestructurar el Estado, reduciendo el número de diputados, el de magistrados de la Corte Suprema Electoral, el número de magistrados del Consejo Supremo Electoral y encaminar los esfuerzos a la producción del campo. Nosotros somos un pueblo eminentemente campesino, vivimos de la tierra, hay que llevar a Nicaragua un banco de desarrollo nacional y Daniel tiene planeadas estas cosas; hay que ayudarle en este caso, siempre y cuando él se mantenga en esta línea verdaderamente sandinista. Pienso que Daniel puede hacer un buen gobierno (y hay condiciones para hacerlo), está obligado a hacerlo con la vasta experiencia que tiene, aprendió la lección del 80, aprendió la lección del 90, cuando fue derrotado tres veces en las elecciones, y ahora está en el poder. Daniel puede ser todo, menos bruto. Y tiene que luchar. Ahora, si Daniel descansa el poder en los pactos con los otros políticos, te aseguro que nada más va a gobernar cinco años. Pero si Daniel descansa el poder en la autoridad moral, haciendo una revolución moral para poder hacer la revolución económica de Nicaragua, te aseguro que tenemos sandinismo por muchos años.

 

– Una de las más recientes medidas del Gobierno de Ortega ha sido reinstaurar las educación pública gratuita, ¿qué le parece?

 

– La inversión más segura de un gobierno en un pueblo es la educación. Si no hay educación no hay futuro. Países como España han pasado del tercer al primer mundo en los últimos 50 años a base de educación. Porque estudiaron, porque aprendieron, porque supieron, porque se educaron. Creo que en Nicaragua el reto más importante en que debe empeñarse un gobierno es la educación, máxime en un país en el que tenemos un 35-40% de analfabetismo, cosa que en tiempos de la revolución llegamos a un 12-13%.

 

– Abramos un poco el enfoque: ¿cómo valora la situación actual de Latinoamérica con tantos gobiernos de izquierda?

 

– Sencillamente, EEUU se ha descuidado de nosotros. No nos toma en cuenta en sus planes de desarrollo de la humanidad, se ha venido más al Asia, a oriente, nos tiene seguros. Nos está matando de hambre, nos está empobreciendo y eso ha provocado un despertar de nosotros los latinoamericanos. Y el vacío que ha dejado EEUU lo está llenando Chávez. Para nosotros Venezuela es una potencia económica, y Brasil, y ojalá México también nos apoyara, pero México está teniendo problemas muy serios con los norteamericanos, con ese muro que les están poniendo allí, al norte de México, y con el TLC (Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canadá y México), la agricultura mexicana se ha caído porque los precios más baratos de los agricultores de EEUU, que están subsidiados, han ido matando al agricultor mexicano. Entonces hay un nuevo despertar en América Latina, de salvarnos entre nosotros, de ayudarnos, y vemos un futuro en la Unión Europea, con su poder económico, industrial, con su desarrollo tecnológico, también vemos un futuro en China, vemos un futuro pues, que antes no lo veíamos, que nos puede ayudar a nosotros, a los pueblos de América Latina.

 

– Háblenos de Cuba, ¿cómo ve la próxima Cuba sin Fidel Castro?

 

– Bueno, España tuvo su Adolfo Suárez, nosotros tuvimos nuestra Violeta; yo creo que Raúl, una vez que muera Fidel, tiene que buscarse su Suárez o su Violeta para que haga la transición. Cuba no puede seguir así, definitivamente. Cuando yo miro hacia Cuba tengo unos grandes conflictos internos. Por un lado, en política internacional, cuando oigo hablar a Fidel siento que hablo yo. Cuando Fidel habla en los foros internacionales representa a una masa latinoamericana, que fueron ustedes los españoles a hacerla allá, con nuestros indios (que si hubieran sido los ingleses no existiríamos. “Indio bueno, indio muerto”, decían los ingleses). En cuanto a la política nacional cubana, pienso que un hombre, para estar 47 años en el poder, tuvo que matar, torturar, violar derechos humanos, libertades políticas…, entonces tengo mis conflictos, aunque me estremezco cuando Fidel dice que de los 20 millones de niños que en el mundo duermen en las calles, ninguno de ellos habita en Cuba. Eso me estremece. No hay mendigos en Cuba, es uno de los países más desarrollados del mundo en educación y salud. Bueno, pero, salud, educación…, el ser humano no es sólo eso. Es libertad política, de expresión, derechos humanos, son otros valores. Y es ahí donde tengo conflictos enormes cuando de Cuba y Fidel se trata.

 

1 ALBA : Alternativa Bolivariana de las Américas

2 Cafta : Centroamerican Free Trade Agreement. Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con EEUU. En él también se integra República Dominicana (DR-Cafta)

 

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