El principio de la era planetaria.

QUE HACER CON EL CALENTAMIENTO

Finalmente hay un rol para el sector público que nadie discute. El Estado tiene que enfriar el planeta por si solo. La analogía es interesante, es probable que en la mente del emprendedor “ochentoso”, el planeta y el Estado ocuparan la misma neurona. Pues bien, la caja que contenía esos conceptos, se ha roto. En cambio, se ha instalado un desorden universal al que ya todo el mundo bautiza como el cambio del paradigma de desarrollo del tercer milenio.     ¿Dejó de funcionar el progreso? O acaso es también la ansiedad por el éxito y el reconocimiento personal lo que lleva a la comunidad científica a exagerar este imprevisto efecto climatológico.   La trascendente reunión de París expresa hoy 2 de febrero en el terreno de la realidad, la más mitológica sombra apocalíptica de abuso del medio ambiente; a la vez que catapulta hacia lo imprevisible una generación de pensadores, enrolados directa o indirectamente en la mundial hecatombe en la que ahora nos vemos embarcados todos hasta como especie zoológica.  # Quien les dijo a los urbanistas que las ciudades se emplazan en las costas.  Decía Francisco Melo Ruiz (Cuatro Venados).  # Quien dijo que la flora y la fauna debía reemplazarse por hacienda exótica.  Pudo acotar Chico Mendes..  # Como piensan controlar el estallido poblacional.  ¿Con más Guerras?  Preguntaría tímidamente Teresa de Calcuta   Me imagino que la lista continúa en la mente de cada lector, junto con el colorido panorama de reflexiones emergentes a partir de un modelo de desarrollo que acaba de capotar estrepitosamente en otro género del saber más, añadiendo a la lista en la que hoy reina el termómetro, el proceso de extinción masiva, la superpoblación mundial y el agotamiento de las fuentes de alimento y agua, por citar algunos ejemplos de ya inobjetable evidencia.    Ahora bien, cuáles son las estrategias de solución más aconsejables. Invito aquí al lector a enviar su propuesta como quien llena el espacio en blanco del libro de lectura. Seguramente nos va a tomar a todos unos cuantos años reconstruir nuestro sistema de creencias, (no digo el conocimiento científico o religioso, que han resultado visiblemente chamuscados por lo pronto).  Cuatro tendencias que se caen de maduras:  # El empleo del hidrógeno como combustible: Perdón, pero apelo al los cursos de química orgánica e inorgánica, para resumir la ventaja de esta forma de administración de la energía. La electrólisis, ese experimento que consistía en hacer pasar electricidad por el agua, produce desalinización del agua de mar, si se necesita. Eroga hidrógeno para combustible por un borne. Y por el otro, oxígeno para la restitución de efluentes y percolados urbanos. Sencillamente genera más vida. A su vez, el oxígeno acelera todos los procesos metabólicos y a mayor población fito y zoo faunística más carbono de la atmósfera resultará reempleado. Así descartaríamos el factor biológico del problema.          # La relocación poblacional: Indudablemente hay que reintroducir la especie humana a sus ambientes originales, alejar la población de las tierras agotadas y mudar grandes concentraciones metropolitanas de las costas oceánicas. Fumigar naciones enteras a bombazos con excusas estúpidas, habilita moralmente a la población a la inmediata resistencia popular contra el autor y genocida. Campañas para dejar impago un impuesto y otras formas de obstrucción, deberán ser parte de la gimnasia antibelicista del nuevo milenio. El paulatino retorno hacia una vida familiar, más relacionada a la producción primaria y a la actividad social de alcance municipal serán tendencias cada vez más notables en el futuro cercano.     # El condonamiento de todo empréstito público para países en vías de desarrollo: Sencillamente, son los hiper desarrollados los más desadaptados y la expresión más cabal de su absolutismo conceptual lo representa la desproporcionada transferencia de riqueza hacia las grandes metrópolis neocolonialistas. Sencillamente la desadaptación más absoluta.        # La soberanía comunitaria: 750 bioregiones capaces de albergar vida humana tiene el planeta. Cada sub región tenderá a ser custodia de su única garantía de supervivencia, el agua dulce, y la capa fértil. El intercambio cederá lugar a la sustentabilidad y la gente interesada en el modo de vida de una comarca dada, sencillamente se mudará, antes de solicitar que le alcancen sus bienes por correo.  La cordura, en cambio, ocupará por fin los medios de comunicación masiva.  Me atrevo a profetizar, ya medio chiflado por la incertidumbre, disculpen lo afiebrado de mis razonamientos.