Los dos países firmaron un acuerdo marco para potenciar el comercio y las inversiones.

URUGUAY FIRMO UN ACUERDO COMERCIAL CON EE UU MAS CHICO DE LO QUE QUERIA LA CASA BLANCA.

gargano-2
Canciller Gargano.La férrea oposición de los sectores de izquierda del oficialista Frente Amplio frustró las ambiciones de la Casa Blanca.

URUGUAY FIRMO UN ACUERDO COMERCIAL CON EE UU MAS CHICO DE LO QUE QUISIERAN LOS ENEMIGOS DE LA UNION SURAMERICANA.

 

Uruguay consolidó ayer su relación comercial con Estados Unidos. Los dos países firmaron un acuerdo marco para potenciar el comercio y las inversiones.

 

En un principio Washington quería un Tratado de Libre Comercio (TLC), como el que tiene con Chile y acaba de firmar con Perú y Colombia.

 

La férrea oposición de los sectores de izquierda del oficialista Frente Amplio (FA) frustró las ambiciones de la Casa Blanca y del sector más moderado del gobierno uruguayo, representado por el ministro de Economía, Danilo Astori.

 

Ayer, Astori, el ministro pro EE.UU. insinuó que un TLC todavía es posible.

 

La polémica que provocó este tratado dentro del oficialismo nunca se terminó de resolver.

 

La Mesa Política del Frente Amplio, el órgano ejecutivo de la coalición, no había logrado el miércoles llegar a un consenso sobre el acuerdo con Estados Unidos.

 

Ante la imposibilidad de decidir si apoyaban o rechazaban el acercamiento comercial con la superpotencia, la cúpula decidió no pronunciarse, dejando vía libre al gobierno de Tabaré Vázquez.

 

Dentro del gabinete se mantenían las diferencias.

 

Casualidad o no, el principal detractor del acuerdo dentro del gobierno, el canciller Reinaldo Gargano, no participó de la firma del TIFA, como se lo conoce al acuerdo por sus siglas en inglés.

 

A pesar de los temores sobre posibles disturbios, la firma del tratado sucedió sin problemas.

 

Afuera del edificio, las protestas se redujeron a un pequeño grupo de izquierda que quemó una bandera estadounidense.

 

El acuerdo en sí no dice mucho. “Ambos países se comprometen a crear un clima propicio de inversiones en sus respectivos territorios para expandir y diversificar el comercio bilateral de bienes y servicios”, se afirma al principio del texto.

 

La única iniciativa concreta que se propone en el tratado es la constitución de un consejo uruguayo-estadounidense, que se reuniría al menos una vez por año.

 

 La primera reunión, adelantó el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, será en abril y su objetivo será identificar las oportunidades para liberalizar el comercio y las inversiones.

 

Actualmente, Estados Unidos ya es el principal socio comercial de Uruguay.

 

El año pasado las exportaciones uruguayas alcanzaron unos 530 millones de dólares, en su mayoría, de carne vacuna.

 

Las exportaciones estadounidenses a Uruguay, en cambio, no tienen un peso significativo sobre la economía de la potencia.

 

Según Fernández, también se discutirá la posibilidad de remover algunas barreras comerciales, aunque no habrá ningún tipo de apertura de los mercados.

 

Esto quedó implícito en el mismo acuerdo, al reconocer a Uruguay como miembro pleno del Mercosur.

 

Pero los sectores que promocionaron el TLC en Montevideo todavía no se dan por vencidos. “Lo que vendrá después no lo podemos saber, no lo podemos anticipar, no lo podemos anunciar ni descartar”, le dijo Astori a la prensa que lo esperaba fuera del edificio Libertad, donde se firmó el acuerdo.