Invitado por Marechal integro el grupo nacional Martín Fierro, junto a Girondo, Macedonio y Borges.

1898. NACE EN BESARABIA, BAJO EL IMPERIO ZARISTA, EL POETA ARGENTINO JACOBO FIJMAN.

El Ortiba

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Tocaba el violín, lo que le ayudó a subsistir antes de su internación definitiva, en 1942, cuando fue preso de un triple destino de exclusión: pobreza, reclusión y olvido.

                     

"No soy enfermo. Me han recluido. Me consideran un incapaz. Quiénes son mis jueces…

Quiénes responderán por mí.

Hice conducta de poesía. Pagué por todo.

Sentí de pronto que tenía que cambiar de vida. Alejarme del mundo. Y me aislé. Me fui de todos, aun de mí…

Hoy es la demencia un estado natural.

Todas las palabras son esenciales. Lo difícil es dar con ellas.

El delirio son instantes. Puede durar toda la vida.

Mi poesía es toda medida.

El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad."

 

(Jacobo Fijman, "Todo lo que uno recibe es pasión")

 

 

"EL ARTE TIENE QUE VOLVER A SER UN ACTO DE SINCERIDAD"

 

EL PROFETA – Las vivencias de la reclusión, los fantasmas de la locura, las angustias del apartamento constituyen los temas del primer libro de Jacobo Fijman (Molino Rojo), con una intensidad pocas veces alcanzada por la palabra.

 

Los poemas de "Hecho de Estampa" están iluminados por una luz esencial, única, insustancial y eterna. La Luz que descarna y penetra, que vuelve invisible lo falso, que hace transparentes las apariencias.

"Estrella de la mañana", a su vez, visitado por la obsesión de la muerte, por las búsquedas de su misterioso sentido. Es una suma de todos los significados, de toda la dimensión que adquieren las cosas y el hombre frente a la muerte. Todo está referido a ella y ella está presente en nosotros.

Y sus últimos poemas, los de la internación definitiva, alcanzan una calidad aún más compleja; son a la vez claros y herméticos, sobrios y densos, con una musicalidad plagada de extraños silencios.

En ellos se encuentra la materia de todas las cosas, y de pronto adquieren un carácter profético que aparece siempre inevitablemente unido a toda verdadera poesía.


Están como situados fuera de todo tiempo, y brota de ellos un soplo arcaico que parece destinado a remover esa permanente actualidad de lo eterno que yace sepulta en el interior de todo hombre. Aldo Pellegrini.

 

LA MUERTE – En el mes de diciembre de 1970, un enfermero del hospital Borda, anuda en el dedo de un pie el rutinario epitafio de la muerte en el hospicio.

Todo cabe en un cartel pequeño: "Jacobo Fijman, 72 años, muerto de edema pulmonar agudo". Así se daba de baja 28 años de internación de uno de los poetas más dignos de la literatura argentina.

Tocaba el violín, instrumento que le ayudó a subsistir en los años anteriores a su internación definitiva, 1942, cuando fue preso de un triple destino de exclusión: pobreza, reclusión y olvido.

 

"Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío", escribió en su primer libro "Molino Rojo" (1926), cuando todavía compartía la amistad con los integrantes del grupo Martín Fierro y viajaba a Europa con Oliverio Girondo. Su consecuencia con la palabra poética fue inalterable; no dejó de escribir aún en las condiciones menos favorables.

 

La incorporación de otro lenguaje desarrollado en su obra plástica fue encarado con el mismo impulso. Pasión a dos vías: la palabra poética, en busca del conocimiento, modificando el mundo del sentido; el dibujo y la pintura, surgiendo en la tarea de desprendimiento y re-construcción de la primigenia de los sentidos. (Daniel Calmels, en El Cristo Rojo)

 

Informe médico al juzgado de instrucción sobre los motivos de la internación psiquiátrica: HOSPICIO DE LAS MERCEDES, 30 DE NOVIEMBRE DE 1942 [Actual Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda] "Tengo el agrado de dirigirme a V.S. para manifestarle que el sujeto JACOBO FIJMAN ha sido remitido por la Policía de la Capital Federal a este Hospicio, el día 2 de noviembre, por hallarse afectado de alineación mental, la que fue diagnosticada de psicosis distímica-síndrome confusional."

 

VIDA Y OBRA DE JACOBO FIJMAN

 

Por Leonardo Iglesias

 

"Recuerdo que desde niño me llamaban 'el poeta'. Mi cuerpo, muy temprano se acostumbró a alimentarse del dolor". El 25 de enero de 1898, bajo los soles fríos de Besarabia (hoy Rumania) nacía Jacobo Fijman.

 

El Imperio Ruso dura para él casi un lustro. En 1902 sus padres deciden emigrar a la Argentina. En un principio la familia trajina por el sur argentino. Más tarde se establecen en Lobos, provincia de Buenos Aires.

 

En 1917 concluye sus estudios secundarios y se radica en Capital Federal. Ingresa en el Profesorado de Lenguas Vivas y comienza una profunda formación cultural. Se especializa en filosofía antigua, griego y latín. Además adquiere conocimientos en leyes y matemáticas. Su pasión por el violín y la música clásica lo acerca, en un primer momento, al compositor y violinista italiano Arcangelo Corelli, y luego, a la espiritualidad de los cantos gregorianos.

 

La vida de Fijman fluctúa, pero los diversos nervios convergen en un solo músculo: su compromiso con la palabra.

 

El final de la década no es del todo próspera. Trabaja escasos meses como profesor de francés en el Liceo de Señoritas de Belgrano y hundido en un oscura crisis emprende un viaje por todo el país, donde se gana la vida como músico ambulante.

 

Decide irse a donde lo lleve el hambre. Tiene 21 años. Sus primeros poemas ya tienen forma y estilo. El próximo paraje es el Chaco Paraguayo: allí se emplea como peón en un aserradero.

 

A su retorno en 1920, Buenos Aires le tiende un solapado guiño, es ferozmente golpeado tras un confuso episodio en la puerta de la comisaría 4ta. Fijman suplica desde el suelo diciendo: ¡Soy el Cristo Rojo… no me peguen, no me peguen!, pero es detenido y llevado a la cárcel de Villa Devoto.

 

Luego de una serie de improperios y de averiguaciones acerca de su vida privada es inmediatamente trasladado al Hospicio de las Mercedes. Ingresa el 17 de enero de 1921 y permanece hasta el 26 de julio del mismo año. Dentro del hospicio es sometido a castigos corporales y descargas de electroshock.

 

A su salida del hospicio Fijman enfrenta una cruda realidad. Sin embargo su fuerza poética puede con el desánimo y logra publicar una serie de notas en el semanario Mundo Argentino y en la revista israelita, Vida Nuestra.

 

En 1923 un grupo de escritores jóvenes encabezado por Oliverio Girondo, Macedonio Fernández, Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal, promueven la revista Martín Fierro, de arte y crítica libre. Tres años más tarde, Fijman es invitado por Marechal a unirse a los martinfierristas.

 

El 1 de septiembre de 1926, publica Molino Rojo. Su primer libro de poemas, aparece en un momento de gran inestabilidad social y política. El título es inmediatamente asociado a los movimientos anarquistas y socialistas.

 

Por el contrario, Fijman buscaba dos palabras que unidas representaran "esos estados del alma" – como le gustaba decir -, donde habitaban los fantasmas, el espanto de su internación dentro del hospicio y la abominable postración de un hombre que hallaba en la demencia un instancia poética muy superior a la de cualquier mortal

 

Camina. Cada tanto lo detienen las verdades. Impresionado por los maestros clásicos de la pintura religiosa y por la vuelta a la filosofía escolástica (Aristóteles), agudiza su crisis con el mundo real.

 

Es entonces cuando Natalio Botana, director del diario Crítica, convoca a los mayores exponentes del grupo Martín Fierro y junto a Enrique Pichón Riviere, dan forma a las columnas de arte y cultura.

 

SURREALISMO

 

Del otro lado del Atlántico, el surrealismo, surgido en 1924, está en su apogeo. París es el parnaso de la cultura. Poco antes de su viaje a Francia, Fijman relata: "Un presagio me inquieta: si el barco naufragara en el camino a Europa sufriría dos tragedias: el cambiarme las medias y lavarme la ropa".

 

Desembarca en París junto a su amigo Antonio Vallejo y una noche conoce a varios de los precursores del nuevo movimiento. "Nos citamos para leer poemas, estaban Breton, Desnos, Eluard…". Pero su incipiente delirio místico lo distancia de los franceses. "Con Artaud nos conocimos en un café, en la Coupole. Estuvimos a punto de pelearnos. Yo me identificaba con Dios y Artaud con el diablo. Y el Conde de Lautréamont era un loco perverso. Se había entregado a los vicios y hacía con ellos poesía".

 

El largo viaje parece concluir y envuelto en una gran confusión teológica cruza nuevamente el océano. Vive en la indigencia. "Sus bolsillos abultados, llevaban un rosario, un catálogo que reproducía las vírgenes del Louvre, y algunas estampas de santos"- narra el escritor Juan Jacobo Bajarlía. En 1929, es bautizado y convertido al catolicismo.

 

Ese mismo año publica su segundo libro Hecho de estampas, que es bien recibido. En la revista católica Criterio, Tomás de Lara destaca su figura y obra poética: "Hablamos de poetas, como el autor de este libro, que en una atención tensísima se revela eso, un poeta; pero su poesía no se percibe a la luz del sol, fuerte y femenina a la vez, como debe ser; sino escondida en un salón, agobiada de joyas, de metáforas, de conceptos, casi ocultada".

 

Al comienzo del '30, realiza un nuevo viaje a Europa, en un frustrado intento para ordenarse como sacerdote y hacer una completa vida penitencial. A su regreso escribe diversas notas en la revista católica Número, en la que se destaca Ciudades más ciudades, relato en el que expresa su encantamiento por una sobrina de Oliverio Girondo: "Mañana iré a Bruselas con González Cháves.

 

Ciudades más ciudades y ciudades muertas sobre la imagen de las personas dinámicas. Pero de cualquier manera tengo que huir, huir de Teresa, de mi amor por Teresa".

 

En el transcurso de 1931, edita su tercer y definitivo libro, Estrella de la mañana (et dabo illi stellam matutinam).

 

La Argentina es gobernada por la dictadura de José Felix Uriburu y la presencia militar en las calles es una constante. "El libro, corresponde a la época más oscura que he conocido en este país. La gente era perseguida de la manera prevista por el Apocalipsis".

 

Luego del cierre de Número, su situación económica se agrava. Vive en conventillos y por las noches toca el violín en tugurios para poder subsistir. Nadie sabe de él.

 

"Cada vez que preguntaba por mi tío la respuesta que me daban era siempre la misma: `no sé'. Un día apareció fugazmente en el velatorio de su madre, creo que fue en el `33 o `34, no sé bien, y después nadie más supo de él" – recuerda hoy Natalia Fijman una de sus sobrinas, mientras sus ojos atraviesan los vidrios de un bar cualquiera de Buenos Aires.

 

El poeta se mueve sin saber muy bien a dónde va ni por qué. Sólo atesora entre sus manos, lo más importante que mantiene en pie su vida: los poemas y los dibujos que ha bosquejado en el camino.

 

EL HOSPICIO

 

En la primavera de 1942, la Policía Federal allana el altillo en el que solía pasar sus días. El Acta policial sentencia: "afectado de alienación mental". De allí lo conducen a Villa Devoto y luego al Instituto Neuropsiquiátrico José T. Borda (Buenos Aires), donde permanecerá hasta el día de su muerte. Según los médicos padece de una "psicosis distímica". Vive en la más absoluta miseria y la mayoría de los amigos de su generación lo han abandonado. Dentro del hospicio es ultrajado. Al respecto, Fijman ironiza: "Me aplicaron electroshock. Se ve que querían sacarme la enfermedad del cuerpo".

 

A pesar del estado de quietud mental al que lo someten, el poeta despliega toda su fastuosa inventiva en poemas sacros y dibujos en pastel. Va y viene. Se sienta. Dedica la mayor parte del día al estudio de los teólogos antiguos y a la lectura de otras disciplinas.

 

"Yo he investigado el alma, también la psiquiatría. Y sé que los ciegos y los sordomudos son dementes. Que los muy ricos y los que llevan uniformes son dementes y peligrosos. Y que los que visten sotanas y se llaman hijos de Cristo son los más dementes, hipócritas y demoníacos de todos".

 

Escribe y pinta, para echar a patadas a todos esos animales que ríen en su cabeza y no lo dejan dormir. Se para. Recorre los pasillos una vez más, sin saber muy bien en qué lugar dejó el barco lleno de piratas y dioses.

 

En el año 1948, Leopoldo Marechal lo incluye junto al pintor Xul Solar y al escritor Macedonio Fernández en su mítico libro, Adán Buenosayres. Aquel extraño habitante de la noche parisina, que volvía de sus largas caminatas con una crónica inusual sobre algún aspecto de la ciudad, era ahora Samuel Tesler, un personaje crecido en la fealdad y la sabiduría.

 

La segunda mitad del siglo viene arropado en penas. Por las mañanas concurre a la Biblioteca Nacional, en donde pasa horas meditando y leyendo poesía antigua. No tiene amigos, ni refugios. Todos los que lo han olvidado saben perfectamente que está loco. Que vive apasionadamente su amor por la Virgen María y que por las noches conversa con ángeles y demonios.

 

En el año 1958 asiste a la Sociedad Argentina de Escritores, donde aparentemente cobra una pensión tramitada en la entidad. Sus días se parecen a todos los días. Sale del pabellón. Baja hasta el salón principal. Se sienta frente a unas largas mesas y comienza a escribir o a pintar durante horas. Aunque es incluido en las Enciclopedias y colecciones de literatura Argentina, es cruelmente ignorado, y ningún escritor de su generación sabe a ciencia cierta dónde está.

 

PECADO ORIGINAL

 

A partir de 1968, la vida del viejo poeta, quedará marcada por la presencia del escritor y abogado Vicente Zito Lema, a quien Fijman concederá los más lúcidos conceptos sobre el arte y la locura y en quien depositará uno de sus máximos temores. "Sé que dentro de muy poco me voy a morir. Ya soy viejo y he sufrido lo suficiente. Pero tengo miedo de lo que me espera. No de la muerte porque ya estoy muerto en Cristo sino de que me abran la cabeza como hacen con todos los internos. ¡No quiero presentarme ante Dios cuando resucite con el cerebro dañado y chorreando sangre! Mi vida ha sido el estudio, la poesía, quiero estar hermoso digno. Además va a estar ella, la Virgen, la única que no se burló de mi amor, ni me rechazó".

 

Luego de una extensa lucha, Zito Lema es nombrado curador de Fijman, cargo que le permite llevarlo a vivir los fines de semana a su propia casa. En 1969, un grupo de personas, encabezadas por el joven tutor del poeta, edita el primer número de la revista Talismán (íntegramente dedicada a Fijman) y a mediados de año aparecen en la revista Extra, propiedad del periodista Bernardo Neustadt, una serie de notas firmadas por el propio Fijman.

 

La dictadura de Onganía agoniza, la idea de una Argentina más próspera es sólo una ilusión y la violencia recrudece. Al año siguiente, Fijman es invitado al programa de televisión "La Ciudad Creadora", emitido por Canal 7. Lo acompaña, entre otros el actor Federico Luppi. En un momento dado sucede algo impensado. Fijman alza la vista, acaso como si hubiera visto la luna que tanto amaba, y dice: "Tengo que contar un secreto que llevo toda la vida conmigo". Las cámaras lo buscan, quieren el mejor plano. Hay expectativa, y como un golpe en pleno rostro, afirma: "todos los domingos, en misa, los sacerdotes comen mierda". El silencio recorre el estudio y la tensión se hace insoportable. El poeta acaba de propiciar la más fulminante declaración escuchada, por aquellos años, en un medio del Estado. Y lo sabe. Como también es consciente de que la muerte está a pasos de hacerle la última zancadilla "¿Se ocupará de mi cuando muera? Sáqueme a toda prisa de la morgue. No dejen que me destrocen. ¿Me lo promete?"- le suplica a su amigo Vicente Zito Lema.

 

"Poeta", Jacobo Fijman: así lo registran las necrológicas de los diarios del 1 de diciembre de 1970. No dicen nada acerca de su vida dentro del hospicio. De sus huesos comidos por un montón de soledades. Que escribió y pintó infinidades de papeles y sueños. Que amó profundamente a la Virgen María. Y que un día decidió reencontrarse con los ángeles y los pájaros, con los que tanto había hablado. Tenía 72 años, tres libros publicados, un cuaderno con dibujos y lo puesto. Nada más.

 

critica.cl

 

REPORTAJE A JACOBO FIJMAN, POR VICENTE ZITO LEMA

 

[Originalmente publicado en Crisis, Buenos Aires, 1970]

 

Luego de más de un año de entrevistas, lo que más nos ha impresionado de Jacobo Fijman fue su humor; corrosivo. En el extricto sentido de humor surrelista. Su autencidad de poeta: que trasciende hasta en sus menores gestos. Que le ha determinado estas formas de vida. Estos castigos sobre su persona. Más allá de los que supieron de su situación y nada hicieron, la enorme bondad de Jacobo Fijman, equilibrando tantas de nuestras maldades, perdonándonos.

 

¿Cuáles son sus relaciones con los colores; y en especial con el blanco, el rojo y el negro?

 

Los colores centrales son el violeta y el verde. Y los periféricos son el rojo, el amarillo, el anaranjado y el azul. Yo siento preferencia por el blanco y negro. Me gustaría ir vestido todo de negro con guantes blancos. Estos son los dos primeros colores nombrados en el Génesis. Separó Dios la luz de las tinieblas… Amo el blanco, el negro es melancolía. En cuanto al rojo. ¡Ah! El accidente del aire fácilmente conjuga con el fuego. Pero el secreto es saber cuál es el accidente.

 

¿Cómo siente la poesía?

 

Es un estado de ánimo, antes de la reflexión. Yo he tenido una infancia poética. Desde niño me llamaban el poeta.

 

¿Qué autores han tenido mayor incidencia en su formación literaria? En mi infancia toda la obra de Sherlock Holmes; que me sirvió después para hacerle una crítica a Dostoiesky, quien alardeaba de sus novelas psicológicas. También Pushkin, un negro comprado por un embajador de Pedro El Grande y Víctor Hugo. Ya de grande, ningún escritor ha tenido en mí una influencia decisiva. Aunque he leido muchísimo; especialemente a Santo Tomás de Aquino, a todos los maestros de la patrística latina y griega.

 

¿Cuál es su símbolo?

 

La palabra; que es símbolo. Y cruz, el símbolo de San Atanasio.

 

¿Hay equilibrio entre su poesía y al que le cortan la lengua por no mentir?

 

Sí. En primer lugar, por aquello "de que al principio fue el verbo". Y quise dar con ello.

 

¿Qué valor le asiste a un asesinato?

 

Los asesinatos tienen el valor de que el asesino va al infierno. Es pecado de segundo modo. Primer modo es pensarlo. En general, la decapitación es el más fácil de los métodos de matar. Y el más espantoso es el estrangulamiento. Pero yo deploro los asesinatos.

 

¿Qué significan los títulos de cada uno de sus libros?

 

Molino Rojo recuerda la demencia, el vértigo. Yo buscaba un título para esa obra que significara mis estados y reparé en un molinito viejo que tenía en la cocina. De color rojo. Para moler pimienta. Y ví en ese objeto todo lo que mi poesía quería expresar. Estrella de la Mañana, en cambio, se refiere a los estados místicos que yo había adquirido en esos años. Ya había sido bautizado, convirtiéndome a la religión católica, y quise expresar con ese título la encarnación de la verdad. En cuanto a Hecho de Estampas, yo trataba de volver a la filosofía escolástica. Y volver fundamentalmente a Aristóteles. Y en una visita al museo del Louvre quedé impresionado por los maestros clásicos, por su pintura religiosa. Cuando luego ví unas estampas de esos cuadros religiosos, las asocié a mis poemas. De ahí Hecho de Estampas.

 

¿En qué medida la enfermedad mental puede influir en una obra artística?

 

Corelli, el músico, escribió una sonata, "La Locura", después de estudiar esas enfermedades. Después de tocar la sonata, él salía a la calle a conocer gente. Y veía que todos estaban locos. Yo he estudiado psiquiatría. Y sé que los ciegos y sordomudos son dementes. En cuanto a mi obra, los médicos dicen que no hay en ella signos de enfermedad. Y yo lo creo; ya que no hay en mi poesía nada en contra de la gramática. Hay que estudiar.

 

¿Cómo se relaciona el hecho de ser usted violinista con su poesía?

 

En la medida. Mi poesía es toda medida. De una manera que la acerca a lo musical.

 

¿Cuál es su visión de la realidad?

 

La realidad es el ente. Y el ideal de realidad Dios. Ente increado. No hay nada más real y más evidente que Dios.

 

¿Cuáles son las cosas a las que tiene mayor afecto?

 

No es muy fuerte mi afecto con los objetos. Además, prácticamente no tengo nada. Alguna ropa, unos libros, una pipa…n Pero hay casa hasta donde un cuadro de Modigliani está fuera de lugar. Y amo entonces la mesa y el mantel.

 

¿Piensa que su obra se identifica con alguna corriente poética?

 

No. Está fuera de cualquier escuela literaria. Nunca seguí a nadie. Aunque espontáneamente me considero un surrealista. Los surrealistas son auténticos poetas; pero blasfeman y son satánicos. Un poeta tiene que estar al servicio de Dios. Y sino es que está al servicio del demonio.

 

¿Por qué dejó de publicar su poesía?

 

En primer lugar porque la publicación de mis libros me la tenía que pagar yo. Y apenas tenía para comer… Pero fundamentalmente, por miedo a perderme en la literatura y alejarme de Dios.

 

¿Se considera un santo?

 

No sólo me considero, lo soy. Pero mejor no decirlo porque no lo entenderían. Para los médicos eso es enfermedad. Y ellos no saben lo que es un santo. Solo tratan a los demás como enfermos. Se guían por los síntomas. Y otras obligaciones no tienen. En esta sociedad está prohibido ser santo. Aún por la Iglesia.

 

¿Tiene miedo de la muerte?

 

Ningún miedo. El que hace la vía ya no tiene miedo. Además ya lo he dicho; me considero un muerto. Un muerto en vida. Vivo en Cristo. Todas las enfermedades ya están en potencia. Simplemente se hacen visibles en el momento de morir.

 

¿La Biblia es un texto poético?

 

La Biblia es un libro de Dios. Y no tiene fondo. Aunque realmente el Apocalipsis es un poema terrible.

 

¿Para qué escribe?

 

Lo hago para que mis actos se ordenen a Dios. Buscando la verdad y no la oscuridad. Escribo para Dios y para mi perfección. Y dios sencillamente lo aprueba. Y esto dicho en lengua baja. Para que todos me entiendan.

 

¿Para qué pinta?

 

Entre mi pintura y mi poesía hay una misma mano. Las mismas concepciones. De niño me dijeron que sería un gran pintor. Y entonces quemé todo. Ahora lo hago para perfeccionar mis sentidos, externos e interiores. Sólo de esa forma es válido pintar y escribir. Y hasta que los pintores y escritores no lo entiendan, deberían dejar esas cosas. Porque están mintiendo. El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad.

 

¿Cómo ve esta ciudad?

 

Es una ciudad que no es buena. Es realmente mala. Corrupta. Llena de gente depravada. Hay una falta absoluta de moralidad. Es una ciudad hipócrita. Hasta parece que fuera la hipocresía su estado natural.

 

¿Qué motivó su conversión de judío a católico?

 

No es conversión de judío a católico. Es simplemente la aceptación de la religión católica, apostólica y romana. Porque lo de judío no se pierde. Esta conversión es una concepción de la gracia. Porque Dios seguramente ha encontrado méritos para convertirme. Para concederme ese conocimiento y esa fe.

 

¿Ha sufrido castigos?

 

Sí. Pero no me quejo. ¿Quien se podría quejar luego de la pasión de Cristo? Hace ya de esto muchos años. Yo era joven (…) "yo soy el Cristo Rojo" fue mi única respuesta a los golpes y me quedé quieto contra la pared…

 

¿Por qué está internado en este sitio?

 

Según los médicos debido a que estoy enfermo. Trastornos mentales. Yo creo sin embargo que la mayoría de la gente padece de trastornos mentales, incluso los propios médicos. El que más o el que menos padece de psicosis. ¿Y es que alguien sabe lo que es el alma, lo que es el intelecto? En el año 1942 me aplicaron electroshock. Se ve que querían sacarme la enfermedad del cuerpo. Pero yo no me quejo. Los médicos son buenos, hacen lo que pueden. Recetan, dan consejos… Y además si me fuera de acá ¿adonde iría?. No tengo nada, no tengo a nadie.

 

¿Cuál es esa demencia que se invoca en su poesía?

 

Es la demencia en sentido total. Hay formas que obedecen a los nervios centrales y otras a los periféricos. Y puede ser también un castigo. El que va a nacer elige ser bueno o malo. Eso tambien pasa hasta con las vacas. Ahora bien, la mayoría de los dementes tiene la médula desviada. Cualquier enfermedad, aún el cáncer, es estado de locura. Y hay incluso gente que se alegra de estar loca. La demencia debe ser vista desde un punto de referencia moral. Y a esa pobre gente que está en este hospicio, habría que darle buena comida; la comida es mala. Enseñarles a sentarse en la mesa, a no robar, a no blasfemar. Y cambiar fundamentalmente la higiene. En mi poesía invocaba la locura. Aquí se conoce la locura. Ya estaban anunciados mis sufrimientos. Yo soy el Jacobo Fijman que aparece en los textos de Notredamus. Y ese día vi como un puñal. Y me dije:"Quien sabe lo que van a creer de mí, quien sabe lo que van a hacer de mí". Pero yo nunca he querido ser dictador. Ni matar a nadie. Soy un santo.

 

¿Se siente un enfermo mental?

 

No. Rotundamente. No. En primer lugar porque tengo intelecto, agente y paciente. Y mis obras prueban que no sólo soy hombre de razón, sino de razón de gracia. Los médicos no entienden esas cosas. Se portan fácilmente bien. Pero no pueden ser lo que no son. Simplemente toman la temperatura de la piel. Dan pastillas, inyecciones, como si se tratara de un almacén. Y olvidan que en el fondo es una cuestión moral. Y es que no conozco a nadie que pueda entender la mente. Sin embargo no los odio. Hacen lo que pueden. Lo terrible es que nos traen para que uno no se muera por la calle. Y luego todos nos morimos aquí.

 

Vicente Zito Lema

 

Molino rojo

 

CANTO DEL CISNE

 

Demencia:

El camino más alto y más desierto.

Oficios de las máscaras absurdas; pero tan humanas.

Roncan los extravíos;

Tosen las muecas

Y descargan sus golpes

Afónicas lamentaciones.

Semblantes inflados;

Dilatación vidriosa de los ojos

En el camino más alto y más desierto.

Se erizan los cabellos del espanto.

La mucha luz alaba su inocencia.

El patio del hospicio es como un banco

A lo largo del muro.

Cuerdas de los silencios más eternos.

Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.

¿A quien llamar?

¿ A quien llamar desde el camino

tan alto y tan desierto?

Se acerca Dios en pilchas de loquero,

Y ahorca mi gañote

Con sus enormes manos sarmentosas;

Y mi canto se enrosca en el desierto.

¡Piedad!

 

ALDEA

Mi blanca soledad

Aldea abandonada.

Revuelo de perezas

Sobre la torre de un anhelo

Que tañe sus horizontes.

Pintadas negras de la desolación.

Yunques abandonados y puentes solariegos.

Se ha sentado el dolor como un cacique

En el banquillo de mi corazón.

Las lluvias estancadas de mis sueños

Se han cubierto de musgo.

En el horno apagado del silencio

Mis frutos maduraron

Estérilmente.

Perdí mi itinerario en el desierto.

¡Hospedería triste de mi vida

en donde sólo se aposentó el azar!

En una pradería de cansancios

Balan estrellas mis ovejas grises.

Lugarón sin destino;

Las calles andariegas

Beatas de mi ser

Son manos

Contemplativas

Que van perdiendo soles…

 

CIUDAD SANTA

Tres gritos me clavaron sus puñales.

Paisaje de tres gritos

Largos de asombro.

¡bromearon los sudarios del misterio!

Fuga de embotamientos;

Suspiros

en la niebla inmovilizada.

Cipreses.

Bronce de los terrores

Informes, fragmentados.

Mueren caminos

Y se levantan puentes.

Un árbol se transforma

Cerrando sus pupilas.

Caen medrosamente las palomas

Angélicas del sueño

En las uñas heladas del espanto.

Un infinito horror

Manaba en mis entrañas

En un himno de muerte.

 

COPULA

¡Nos unió la mañana con sus risas!

En las rondas del sol

canciones de naranjas.

Danzas de nuestros cuerpos

Desnudos- rojo y bronce.

El olor de la luz era sagrado:

Música de horizontes,

Espacio de paisajes-

Rojo y bronce-

Ruido de melodías,

Himno de soles,

Eternidad

Y abismo de la dicha

En la alegría loca de los vientos.

Canciones de naranjos

En la piedad de los caminos.

¡Todas las aguas del silencio

rompimos en la danza!

Dicha de los abrazos y los besos;

Toda la gloria de la vida

En nuestros pechos

Jadeantes y ligeros;

Nuestros cuerpos: auroras y ponientes

En la alegría loca de los vientos.

¡El corazón del mundo en nuestra boca!

 

MORTAJA

Por dentro;

Atrás el rostro.

¡El pasado aniquila!

¡Es en vano que encuentre una herradura

en el estanque turbio de mi imaginación!

El árbol ha cubierto de palomas

mi soledad; pero es en vano.

Desnudo

Siempre estoy como una llanura.

Para buscar un cerro

Miro las multitudes.

Estoy siempre desnudo y blanco;

Lázaro vestido

de novio;

una mortaja viva

entre el ayer eterno

y el eterno mañana;

una mortaja viva

que llora en mi garganta.

 

EL "OTRO"

Tarde de invierno.

Se desperezan mis angustias

como los gatos;

se despiertan, se acuestan;

Abren sus ojos turbios

y grises;

abren sus dedos finos

de humedad y silencios detallados.

Bien dormía mi ser como los niños,

y encendieron sus velas los absurdos!

Ahora el otro está despierto;

Se pasea a lo largo de mi gris corredor,

y suspira en mis agujeros,

y toca en mis paredes viejas

un sucio desaliento frío.

¡La esperanza juega a las cartas

con los absurdos!

Terminan la partida

tirándose pantuflas.

Es muy larga la noche del corazón.

 

 

VÍSPERAS DE ANGUSTIA

Atmósferas de marasmo despedazan mis ademanes.

Pasos furtivos

en los malditos huecos de mi ser;

desolaciones alteradas.

Azar; ideas fijas.

Revolotear de músicas celestes.

¿vísperas de una nueva angustia?

Sospechas.

Soy de los que no vuelven, hermanos míos.

Atmósferas de marasmo

en torno del más fragante pino.

Amor, alégrame el camino.

¡los fuegos fatuos!

¡Quebrantaré la vida por mi vida

por el imposible contacto de la eternidad!

Pasos furtivos

en el hueco de mi ser;

yo soy el prometido, el anunciado.

Revolotear de músicas celestes.

 

SUB-DRAMA

Desolaciones.

Altos silencios

Que balancean sus cabezas truncas

esencialmente.

Han caído mis esperanzas

como palomas muertas.

Desbandes.

El canto de mi mismo se alucina.

Cristales rotos.

Murga carnavalesca.

¡las risas rojas!

Cifras desafinadas y arbitrarias;

¡el dolor más eterno!

Me trasvasa el espanto sus caminos.

Pavor de candelabros;

Romance de agonía.

¿Quién soy?

Ha perdido su espacio

completamente el universo.

Se cierran las estrellas en mis ojos.

Nadie y nada.

Terribles apariencias

aplastan el cristal de sus sarcasmos.

Pasa un convoy de brujas caprichosas;

cuelgan mis extensiones deformadas.

Mi corazón es una isla roja

en que destacan sus banderas negras

los días de mi anhelo.

Las miradas ardientes de mis ojos,

¿en qué se apoyarán mañana?

Canciones de mi ser,

hemisferios de dicha,

volúmenes de aromas

¿en qué tambor de soles

se agitarán mañana?

Orientes y occidentes.

Se quebrarán mis ejes.

Lo sé.

¡Llueve sin latitud el dolor más eterno!

Han caído mis esperanzas

como palomas muertas.

Pavor de candelabros; romance de agonía.

 

GABÁN

Soy una alforja

de lluvias.

Mi corazón regó en las primaveras

sementeras de espacio;

por ello mi cabeza

es una gorra remendada y parda

(genialidad)

o, un gabán roído,

pues he amado.

El pienso de mis días

desparramé en las sendas;

rompí todas las tejas

de los pesebres

humanos.

De mal en peor

tildaron mi locura;

merma mi audacia,

enflaquecen mis manos dadivosas

como las muelas viejas.

¡El gabán de mi ser se va pudriendo!

 

CENA

Cenas de mi soledad en hosco abatimiento;

eterna como Dios, profunda de universo.

¡He sido el más ausente: el juntador de formas!

Cenas de mi soledad…

El sudario más frío es uno mismo.

¡Buscar y qué buscar!

¿Encrucijadas puras donde zapatean los truenos

en un constante mediodía?

Cenas de mi soledad en hosco abatimiento.

Pan y sal. Lamentos.

Piernas que saltan; salidas de cortejo;

vacilación de luz que viene abajo.

¡Extremaunción de un armonioso herrero!

Ir; pero no ir nunca;

en algodón de olvido sumir todos mis días.

Anuncios que deslizan;

canción de gallos en la mañana azul de mi esperanza

continuación de tiempos fundamentados en dolor.

Fui un desaparecido, el más ausente:

el juntador de formas.

Amanecer desentonado…

 

 

Hecho de estampas

 

POEMA I

Caía mi sueño en la otra soledad de los canales.

Regocígate, niño, la presencia graciosa de la muerte

reparte en sombras alternadas el olor de los ángeles

y levanta tus sordos desamparos.

Niño de paz,

han apagado las islas monótonas de los soles perfectos.

Niño de paz,

imito el mundo en un mi sueño ajeno a la claridad.

Un silencio de música se apacienta en las torres.

 

POEMA III

Está mi risa de niño

Con la abuelita ciega de la noche obscura.

Resuenan mis botas groseras de campesino

en la ternura de los caballos,

y he ido.

Al son de ríos lúcidos y puros

Tiemblan las curvas de los pozos como dulces

patas de corderos.

Encerrada en mis pasos sigue la noche obscura.

 

POEMA V

Yo estaba muerto bajo los grandes soles, bajo los grandes

Soles fríos.

A través de mi llanto

Oigo el agrio sudor de la precocidad.

Yo vuelvo sobre un musgo

Y las ciudades crecen a la aventura hasta la noche

Del estupor.

Miseria.

Dios pesa.

Me llaman vientos de mar.

Van y vienen en grandes cambios; se alargan

en saltos irritados

que apagan mi temblor, que exasperan los sueños.

Jamás podré seguir.

Yo me veo colgado como un cristo amarillo sobre

los vidrios pálidos del mundo.

 

POEMA VI

Ha caído mi voz, mi última voz, que aún guarda mi nombre.

Mi voz:

pequeña líneas, pequeña canción que nos separa de las cosas.

Estamos lejos de mi voz y el mundo, vestidos de humedades

blancas.Estamos en el mundo y con los ojos en la noche.

Mi voz fría y sucia como la piel de los muertos.

 

POEMA XII

Yo quería jugar.

Estaba el signo de mi naturaleza plena de llanto y

protección severa.

Bajo a mi obscuridad, y avanzo entre mis brazos

con una estrella niña.

Soplan olores de banderas frías

y resuenan tambores de infancia

en el mismo silencio, bajo la misma estrella.

Viene mi carne allende las transparencias.

Rodeo la luz fresca.

Ánimos de pavor yacen en mis profundas soledades.

No es el mismo silencio, no es la misma estrella.

Arranco vísperas de muros inclinados,

y más allá de todo se mueve el brillo opaco

de la agonía.

 

 

Estrella de la mañana

 

I

Los ojos mueren en la alegría de la visión desnuda

de carne y de palabras,

en la tierra desnuda y en el cielo desnudo,

en el día desnudo y en la noche desnuda bajo los

cielos todo crecidos.

Es demasiado bella la noche de oro de muros y

banderas luminosas.

Corremos en la noche de plata bajo la noche de oro.

Tierra desnuda, tierra perfecta, cielo desnudo,

Cielo perfecto.

Voces desnudas de la voz eterna.

En la noche de oro nos llaman las acampanas,

Y oímos el vuelo de las aplomas desde la noche de

plata bajo la noche de oro.

 

V

En la misma belleza saborean las lunas su soledad

dichosa.

Caen todas mis muertes en el espanto

de la nada del mal de la nada irreal de la nada.

En las tinieblas puse mis manos cuajadas de llanto.

Arreó la gracia mis ojos perdonados,

y hecho he sido en lo interior de todo y nada.

He sido el que es de todo y nada en bella gracia.

 

XV

Ama tu alma mi alma, paz de los días, paz de las

noches nacidas en los espantos de muertes,

y en los gozos de muerte y esperanza de muerte.

Amor, Amor; Amor,

tu alma canta dolor de carne, dolor de vida, pavor

de muerte

bajo los cielos llovidos de esperanza.

Amor, Amor; Amor,

viste tu desnudez el agua capaz de las criaturas.

 

XVIII

Nos levanta la cruz hacia el río de los aromas.

Entre sí suben las criaturas mansas tendidas

en amor a Cristo.

Entre sí las criaturas fuertes sobre asientos

de paz

que cuidan las espadas en amor de Cristo.

Amor abre la luz, y se derraman soles y bailan los

corderos.

Tu alma canta, mi alma reza en los días cerrados,

en las noches cerradas,

en la vida cerrada, en la muerte cerrada bajo los vuelos

abiertos de los cielos.

Entre sí suben las criaturas mansa

en los asientos puros de olorosos maderos.

Amada,

afuera nos besaremos desnudos de tinieblas y pavores,

tendidos en amor de Cristo.

 

XXIV

Nace en mi llanto de oscuridad de todo

llanto,

oscuridad de soledad de todo llanto.

Vuelven las almas sobre mi alma de alma en alma,

de muerte en muerte.

Lloro con llanto de mi llanto

sobre mi alma de alma en alma, de muerte en muerte.

En soledad de soledad con soledad

en soledad, en todo, en soledad crecida en soledad.

Reposan los huesos en mediodías

en la soledad de mi alma desnuda en soledad.

Criatura de la quietud donde nacen soles.

Debajo del nacimiento

mi garganta solloza almas de alma en alma, de muerte

en muerte.

 

CANCIÓN DE LA VISIÓN REAL DE LA GRACIA

Niño, tú tienes el oído junto al amanecer

de la tierra y el cielo.

Amén el bosque, Amén el mar y Amén a las estrellas.

El signo de tus manos ata el secreto del mundo.

Amén el bosque, Amén el mar y Amén a las estrellas.

La tierra canta y el cielo, y la vida y la muerte.

Niño, tú tienes en el signo que trazan tus manos

el día y la noche, y la tierra y el cielo, y la vida y la muerte.

Amén, Amén, Amén,

niño de alba de la tierra y el cielo.

 

 

Poemas inéditos de sus últimos años

 

ECLOGA

Tú, la incóndita niña,

De la incóndita flor

Y la incóndita muerte,

Constas de flor y de muerte.

Tú, la incóndita niña,

Demuestra flor y muerte.

Tú, la breve sentencia

De la lúcida muerte,

Que pones con el llanto

La incóndita flor,

Y la incóndita muerte.

 

 

RETRATO DE DOCTOR

Este aquí, seráfico leyente,

Trae la flor perfecta

Recibida en ejemplo de ser a ser,

De simples y compuestos,Y día temporal,

Unidos por el uno que nunca fue movido,

Por aquél que depura la imperfección perfecta.

Este aquí seráfico leyente,

Lleva la perfectísima, la perfección perfecta

Del color y la lumbre, del amor y la estrella.