La historia hará justicia también al duro combate contra los divisionistas internos.

LO QUE EL VIENTO DEJARA

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Saddam introdujo a la mujer en la administración, en los estudios universitarios y concibió una especie de "manzaneras" para distribuir alimentos y leche.

 

La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo". Aparicio Saravia

 

 

LO QUE EL VIENTO DEJARA

 

               

Por Néstor Miguel Gorojovsky  

 

Una vez que el viento de la historia barra con la bazofia que hoy ocupa o entrega al Iraq, lo que va a quedar de Saddam Hussein es el recuerdo del "gobernante legal de Irak, presidente del Partido Baas, socialista panarabe, que su obsesión era la educación, el desarrollo tecnológico, la salud y la alimentación de su pueblo; que fue el artífice de las grandes universidades, los centro de investigación científica, los hospitales públicos y gratuitos, las escuelas públicas y laicas en un país donde tradicionalmente se curaba y educaba en las mezquitas y donde las mujeres estaban relegadas al hogar.

 

 

Saddam introdujo a la mujer en la administración, en los estudios universitarios y concibió una especie de "manzaneras" para distribuir alimentos y leche. Y la historia hará justicia también al duro combate contra los divisionistas internos, que si llevó a excesos no serán justamente los imperialistas quienes tengan el derecho a juzgarlos.  Muy buen aporte de C. Lazor. 

 

Un solo detalle: si bien buena parte de las tácticas empleadas en la ocupación (con tan escaso éxito como en el Líbano, dicho sea de paso) fueron perfeccionadas cuando no inventadas por el ejército israelí, la actitud del sionismo frente a Iraq, durante la Guerra del Golfo y después de la misma, fue de una prudencia que me ha sorprendido.  

 

No estoy muy seguro de que en este caso la dirigencia sionista esté demasiado contenta con los resultados de un ataque militar que nunca terminó de apoyar, y por buenos motivos de realismo político: un Iraq dividido puede engendrar monstruos inmanejables, por ejemplo, en Arabia Saudita, o peor todavía, una radicalización del partido Ba'as sometido a las duras condiciones de la ocupación.  

 

Si yo estuviera pensando en la defensa del futuro de Israel, trataría de hacerme el boludo mientras el gasto lo hacen otros. No es fácil demostrar el "interés sionista" en la invasión, y me parece que no es por casualidad.  La dirigencia sionista tiene fines propios, que no siempre coinciden con los de las potencias imperialistas.  

 

No hay que olvidar que Menajem Beguin, nada menos, entendía muy bien el planteo socialista de la URSS y estaba dispuesto a convivir con él si le servía a su objetivo, que era la constitución y consolidación de un Estado "de los judíos" en Palestina.  

 

Y eso que durante toda la Guerra Fría Beguin fue el más acérrimo aliado de EEUU dentro de Israel. 

 

NMG/  

 

N&P: El Correo-e del autor es Nestor Miguel Gorojovsky nestorgoro@fibertel.com.ar