Por iniciativa del Dr. Joaquín V. González y Rafael Hernández

1890.se funda la Universidad Nacional de La Plata.

1890. Por iniciativa del Dr. Joaquín V. González y Rafael Hernández se funda la Universidad Nacional de La Plata. 

 

 

HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA

 

Perfil de Joaquin V. Gonzalez y Rafael Hernandez, sus precursores

 

La fundación

 

El 12 de junio de 1889, los senadores provinciales Rafael Hernández, Emilio J. Carranza, Marcelino Aravena y Valentín Fernández Blanco presentaron, a instancias del primero, un proyecto de Ley para crear una Universidad Provincial en la ciudad de La Plata.

La provincia de Buenos Aires, al ceder a la Nación la ciudad de Buenos Aires, había perdido la mayor parte de sus instituciones que se concentraban allí.


La nueva capital, fundada en 1882, carecía de un centro de estudios superiores o de investigación, así como el resto de la provincia.

 

La propuesta tuvo una inmediata repercusión en la ciudad de La Plata.


El 13 de junio unos 150 jóvenes provenientes del Colegio Nacional, del Instituto Argentino y de la Sociedad Literaria, acompañados por una banda de música, se movilizaron al domicilio de Rafael Hernández para manifestarle su apoyo.

 

La Ley se sancionó definitivamente por la Cámara de Diputados de la Legislatura provincial el 27 de diciembre de 1889, y es promulgada por el entonces gobernador Máximo Paz el 2 de enero de 1890 con el número 233.


Esta Ley establecía la creación de una Universidad de Estudios Superiores con una Facultad de Derecho, una Facultad de Medicina, una Facultad de Química y Farmacia y una Facultad de Ciencias Físico Matemáticas.

 

La expectativa de sus impulsores era que ese mismo año comenzara a funcionar la flamante universidad, sin embargo el gobernador no dictó el correspondiente Decreto Reglamentario y ni siquiera mencionó el tema en su último mensaje a la Legislatura.

 

Debido a la demora, un grupo de vecinos presentó, el 5 de mayo de 1891, una solicitud al Ministerio de Gobierno manifestando la intención de que sus hijos estudiaran la carrera de Derecho en La Plata.

Esa nota, sin embargo, fue enviada a archivo en el año 1893. El 28 de mayo de 1894 se presentó una nota de similar tenor ante el gobernador Guillermo Udaondo, insistiendo en el efectivo cumplimiento de la Ley 233.

Pese a que el 28 de julio de ese año se emite un informe favorable por parte de la Asesoría de Gobierno, el Ministerio de Hacienda y Gobierno no avanza en la determinación de costos y asignación de recursos y en diciembre de 1896 vuelve a presentarse una nota al gobernador.

 

En la misma época de esta última presentación, el fundador de la ciudad de La Plata y primer gobernador con asiento en la nueva capital, el Dr. Dardo Rocha, por pedido del gobernador Udaondo, estaba trabajando en la elaboración del Decreto Reglamentario, que es sancionado finalmente el 8 de febrero de 1897, siete años más tarde que la sanción de la Ley.

El 14 de febrero se reúne la primera Asamblea Universitaria que designa al propio Dardo Rocha como su primer Rector, y el 18 de abril comienza funcionar en el edificio del Banco Hipotecario de calle 6 entre 47 y 48 donde hoy funciona el Rectorado, con una clase de Historia del Derecho a cargo del profesor Jacob Larrain.

 

La nacionalización de la Universidad

 

A pesar de las expectativas con que fuera creada, los primeros años de la Universidad fueron desalentadores, tanto por la escasa cantidad de alumnos como por el bajo presupuesto de funcionamiento.


De 1897 a 1905 sólo logró sumar 573 alumnos inscriptos, debido no sólo a la poca población de la época fundacional de La Plata, sino además por la falta de reconocimiento nacional de los títulos que expedía, lo que hacía más fuerte la atracción que ejercía la Universidad de Buenos Aires.

 

Al mismo tiempo, Joaquín Víctor González, en ese entonces Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación comenzó a dar forma a su idea de crear una Universidad Nacional sobre la base de la universidad provincial existente y otros institutos de educación.


En octubre de 1904, Joaquín V. González se reúne con el gobernador Marcelino Ugarte y los diputados nacionales de la provincia y convienen en llevar adelante el proyecto de nacionalización.


Esta idea fue cobrando forma al transferirse de la provincia a la Nación, el 1º de enero de 1905, la Facultad de Agronomía y Veterinaria, el Observatorio Astronómico y los campos de Santa Catalina (en Lomas de Zamora).

 

El 12 de agosto de ese año se ceden a la Nación: la universidad y sus facultades, el Museo, el Observatorio Astronómico, el Instituto de Artes y Oficios, la Biblioteca Universitaria, el Colegio Nacional y la Escuela Normal. En el convenio de transferencia, la Nación se obligaba a fundar un instituto universitario.

 

El 15 de agosto el proyecto de Ley de creación de la Universidad Nacional de La Plata se aprobó en la Cámara de Diputados y el 19 de agosto recibió sanción definitiva en el Senado Nacional.


El 25 de septiembre fue promulgada por el presidente Manuel Quintana.


El 17 de marzo de 1906 fue designado como primer presidente de la Universidad Nacional de La Plata, el propio Joaquín V. González, acompañado en la vicepresidencia por el Dr. Agustín Álvarez.

 

En 1908 la universidad nacional ya se encuentra en pleno funcionamiento, con las siguientes dependencias:

 

   1. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, con una Sección de Pedagogía y una Sección de Filosofía y Letras.

   2. Facultad de Agronomía y Veterinaria, de la que dependía la Escuela Regional de Agricultura y Ganadería de Santa Catalina.

   3. Facultad de Ciencias Físicas, Matemáticas y Astronómicas, dividida en Escuela de Ciencias Matemáticas, Escuela de Ciencias Físicas, Escuela de Ciencias Astronómicas, Ingeniería Arquitectónica e Ingeniería Hidráulica.

   4. Facultad del Museo, de la que dependía la Facultad de Ciencias Naturales, el Museo, la Escuela de Química y Farmacia, la Escuela de Geografía Física y la Escuela de Dibujo y Arte.

   5. Departamento de Estudios Primarios y Secundarios, comprendía el Colegio Nacional, el Colegio Secundario de Señoritas y la Escuela Graduada.

   6. Biblioteca y Extensión Universitaria.

   7. Observatorio Astronómico, que se dividía en Sección Sísmica, Sección Meteorológica y la Estación de longitudes de Oncativo.

 

Sólo en 1908 se inscribieron en la flamante universidad, 1845 alumnos. Joaquín V. González permanecería cuatro períodos en la presidencia, dejando el cargo el 18 de marzo de 1918.

 

La época de la Reforma Universitaria

 

La Reforma universitaria es un movimiento nacido en la Universidad Nacional de Córdoba en el año 1918, que persiguió la gratuidad de la enseñanza universitaria, el cogobierno de las universidades (con participación estudiantil en los órganos de gobierno de la universidad), la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y la extensión universitaria, como pilares salientes de un ideario que se extendió por todas las universidades de Argentina y muchas de América Latina.

 

La Universidad Nacional de La Plata había nacido con un fuerte impulso a la extensión universitaria, desarrollada en sus primeros años en la forma de programas más o menos sistemáticos de conferencias y cursos abiertos al público en general.


Sin embargo, en otros aspectos reclamados por el movimiento reformista, su impronta era cuanto menos objeto de fuertes controversias.


En marzo de 1918 asumió Rodolo Rivarola al frente de la Universidad. Uno de sus opositores en esa elección, José Nicolás Matienzo (luego Procurador General de La Nación), diría en 1920, a propósito de la reforma de los Estatutos: "Al examinar las reformas propuestas a los estatutos de la universidad nacional de La Plata, creo que ésta es, entre todas las universidades de la república, la que ha vivido hasta ahora bajo el régimen más oligárquico".


La crítica se centraba, fundamentalmente, en la concentración de las decisiones en la persona del presidente, la existencia de mandatos exageradamente prolongados, la posibilidad de reelecciones indefinidas y la falta de participación en la designación de profesores.

 

Los sucesos de Córdoba no se manifiestan en La Plata con intensidad durante ese año, excepto por un planteo que la federación universitaria realiza en julio de 1918 respecto de las condiciones de enseñanza de la Factultad de Agronomía y Veterinaria, sin embargo bajo esa calma superficial existía un intenso movimiento que se reflejaba en las páginas de "Atenea", la revista de los estudiantes del Colegio Nacional, y "Renovación", el periódico de la Federación Universitaria.

 

A principios de 1919, el Consejo Superior aprueba la participación de miembros del claustro estudiantil, con voz pero sin voto. El 20 de octubre de ese año estalla una huelga en toda la universidad, iniciada por el resurgimiento del conflicto en la Facultad de Agronomía y Veterinaria.


A principios de 1920, con una feroz represión de una concentración estudiantil acaecida en el mes de marzo, ingresa un nuevo condimento al conflicto: la violencia, que alcanza su hecho más grave con el asesinato del estudiante David Viera en una mesa de examen en la escuela de Ciencias Médicas. Mientras tanto, una fuerte rivalidad estalla entre sectores estudiantiles opuestos: la Federación Universitaria Platense, de tendencia reformista, y la agrupación Concentración Universitaria.

 

El 5 de junio el presidente Rivarola presentó su renuncia, sucedido por Carlos Melo. En tanto, el profesor Alejandro Korn, miembro del Consejo Superior, se convierte en el más cabal representante del movimiento reformista, y lleva adelante algunas de la reivindicaciones del estudiantado, como la clausura del internado de la universidad, que los estudiantes consideraban fuente de favoritismo y nepotismo.

 

De 1921 a 1927, la presidencia es ejercida por Nazar Anchorena, y se produce un retroceso de la movilización estudiantil, pese a no haber logrado cambios significativos, que mantiene los ideales de la reforma a través del grupo Renovación de la Federación Universitaria de La Plata (ya conocida por sus siglas: FULP), que realizaría una intensa actividad cultural y que fuera el antecedente directo del grupo de teatro de la universidad, y por la revista Valoraciones, a través de la cual se expresa no sólo el mencionado Alejandro Korn, sino profesores como Pedro Henríquez Ureña.


En esta gestión nace LR11 Radio Universidad.

 

Entre 1927 y 1930, la presidencia es ejercida por Ramón Loyarte, y el 1 de diciembre de 1930 es elegido Ricardo Levene, que debido a las convulsiones producidas por el golpe de Estado protagonizado por el general José_Félix_Uriburu duraría sólo seis meses en el cargo.

 

La Universidad de Buenos Aires fue intervenida inmediatamente después del golpe, su interventor fue Nazar Anchorena, ex presidente de la UNLP.


Esta designación fue muy cuestionada por la dirgencia estudiantil platense, que la consideraba violatoria de la autonomía universitaria.


La tensión que se generó entre las dos universidades concluyó con la expulsión de Levene de su cátedra en la UBA y la cesantía de docentes como fue el caso de Gabriel del Mazo, por su militancia radical.

 

Este episodio derivó en una huelga estudiantil y la disolución por decreto gubernamental del Consejo Superior, provocando la renuncia de Levene y de todos los consejeros y decanos de las facultades.

 

La universidad es entonces intervenida por el Dr. Federico Walker, quien es dotado de poderes extraordinarios y manifiesta su intención de excluir a docentes y estudiantes opositores, como de hecho sucedió con la separación de 31 estudiantes y varios profesores.


En agosto de ese año comienza a normalizarse la situación y a fin de 1931, con la recuperación de cierta institucionalidad en el gobierno nacional y el inicio de la década del "fraude patriótico", se inicia un proceso de normalización que restringía la participación estudiantil.

 

Esta apertura acotada fue combatida por alumnos y docentes, y pese a designarse en esas condiciones a Ramón Loyarte como presidente de la universidad el 14 de enero de 1932, en mayo de ese año la presión de los estudiantes y del Consejo Superior lo fuerza a renunciar. Ya la mayoría de los estudiantes y docentes excluidos habían sido reincorporados el 17 de marzo.


El 25 de junio es electo el Dr. Levene con el apoyo de la Federación Universitaria.

 

En 1935 asume Julio Castiñeiras y en esa época se crea la Asociación de Ayuda Mutua para los estudiantes, entidad subsidiada por la universidad y por los alumnos, que brindaba servicios de comidas, asistencia médica, odontológica y de farmacia.

 

En 1938 Julio Castiñeiras es sucedido por el Dr. Juan Carlos Rébora. Ese año llegá a 9443 la cantidad de estudiantes inscriptos.


El estallido de la Segunda Guerra Mundial genera fuertes tensiones entre las autoridades, que de acuerdo con la política de neutralidad se negaban a permitir el uso de los locales de la universidad para manifestaciones políticas, y los estudiantes.


El 27 de junio de 1941 asume como presidente el Dr. Alfredo Palacios quien expresa la necesidad de retomar el planteo fundacional de Joaquín V. Gonzalez de organizar una universidad a partir de la articulación de institutos universitarios preexistentes creando una suerte de "república federal" con capacidad de integrar y sintetizar los aportes de cada una de las facultades que la integran.


Esa visión se refleja en una ordenanza, luego derogada, que prescribía estudios de filosofía para todos los graduados a fin de vincular las distintas ciencias, y en el desarrollo de un conjunto de cursos comunes a todas las carreras para proporcionar una base histórica e ideológica, que serían derogados en 1943, durante la gestión de Ricardo De Labougle.

Esta visión de la universidad no alcanzó a cristalizarse, imponiéndose una tendencia de creciente fragmentación facultativa.

Es en esta época, que se creó el Instituto de Teatro, la Comisión de Fonografía Cultural, el Instituto Iberoamericano, y se incorporó la Casa de Descanso Samay Huasi al patrimonio de la universidad.

DOCTOR DON JOAQUÍN V. GONZÁLEZ

 

Ex-Gobernador de La Rioja. Ex-Ministro de Relaciones Exteriores y de justicia e Instrucción Pública, Ex-Diputado de Congreso Nacional. Miembro académico de todas las Universidades argentinas y varias extranjeras. Académico corresponsal de la Real Academia de Lenguas de Madrid, Doctor en Bellas Letras, etc. etc. etc.

 

Joaquin V. GonzalezNuestra pluma es muy humilde para poder narrar debidamente la biografía del eminente bonaerense Doctor Don Joaquín V. González, por eso nos concretamos a copiar lo que leemos en la obra "Intelectuales Argentinos" que en sus páginas 252 a 256 dice lo siguiente:

 

EL doctor Joaquín V. González es uno de los hombres más eminentes de toda la República Argentina, destacando la característica de su personalidad en un consorcio del estadista, del científico y del político. En su vida publica, ha vinculado su nombre a las iniciativas y reformas legislativas de mayor trascendencia en los últimos años, habiendo demostrado una concepción clara y precisa sobre las necesidades presentes de la República Argentina y sus futuras proyecciones.

 

Carácter esencialmente dado al estudio, abarca todos los progresos de la ciencia del gobierno, y ha incorporado con su gestión a la legislación nacional, los adelantos más notorios de las naciones de mayor civilización.

 

Espíritu imbuido de ideas liberales, ha presentado un campo fecundo para la germinación de esa corriente que el pensamiento moderno despierta, y que antes del acatamiento y aceptación de los pueblos, conquista el entusiasmo de los grandes cerebros.

 

No ha nacido en uno de los importantes centros de población o de comercio de la República Argentina, sino en una de sus más apartadas provincias, La Rioja, región que exhibe majestuosas bellezas naturales, inspiradoras de las producciones literarias con que el doctor González se inició en el cultivo de las letras y de la literatura, dando a conocer el sólido talento artístico que le ha destacado en todas sus producciones.

 

Egresó de la Universidad Nacional de Córdoba a los 23 años de edad, graduado ya de doctor en jurisprudencia, para regresar a La Rioja, de donde vino poco después al Congreso Nacional como diputado. Con esto inaugura su carrera política, y antes de terminar su período legal de diputado, es electo gobernador de su provincia. Conservó este cargo durante dos años, renunciándolo para dedicarse de lleno a sus predilectas inclinaciones de escritor y periodista.

 

Algún tiempo después, fue electo nuevamente diputado al Congreso Nacional, donde se conceptuó ya, como a uno de los grandes oradores de la Cámara, ocupándose de los más importantes asuntos que llegaron al Parlamento. En la segunda Presidencia del general Roca en 1901, fue llamado a desempeñar el Ministerio del Interior, cuya cartera tuvo a su cargo titularmente hasta el final de ese gobierno, habiendo desempeñado al mismo tiempo y en diversos interinatos los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Justicia e Instrucción Pública

 

En este momento se presentó para el doctor González una situación de prueba, pues la transición entre su pasado de modesto hombre de estudio, y el actual, de gobierno, resultaba notable. Y sin pretender sintetizar un juicio sobre su actuación política, debemos consignar que triunfó su talento, su ecuanimidad y juicio para afrontar las difíciles tareas que se le presentaban, revelándose verdadero estadista.

 

Así fue, que numerosos y graves problemas esperaban el estudio de parte de los poderes públicos, los que interesaron al Ministro González. En materia electoral regía vetusta legislación, a cuya sombra germinaban los vicios económicos que amparaban el fraude y alejaban al ciudadano de los comicios. Una oportuna reforma iniciada por el Ministro cambió el sistema electoral, implantando el de circunscripciones, que provocó la descentralización comicial, despertando en todos los ámbitos del país el interés popular por la emisión del voto. Se completó el sistema con un sereno régimen de penalidades para los delitos electorales. La nueva ley no dejó de despertar ciertos debates doctrinarios como toda nueva orientación legislativa.

 

Los grandes centros industriales y de población del país, comenzaban ya a presentar todos los problemas sociales que agitan a las viejas naciones de Europa, haciendo necesario legislar estos fenómenos e incorporar todos los adelantos de la moderna legislación sobre el trabajo. El ministro González levantó una acabada información acerca de la situación de la clase obrera en la República, y en abril de 1904 sometió a la consideración del Congreso su "Proyecto de Ley Nacional del Trabajo", verdadero monumento en el que se comprenden todas las cuestiones que han motivado una legislación especial de las naciones de mayor progreso. Este código de trabajo ha merecido una entusiasta acogida entre los hombres de ciencia, y del extranjero han llegado en revistas científicas y periódicos, calurosos elogios sobre su mérito.

 

En su interinato del Ministerio de Relaciones Exteriores correspondió al doctor González encarar de lleno la cuestión internacional sobre límites con Chile, que de modo tan intenso preocupaba no tan sólo a la República Argentina. sino aún a la Europa, que en un inminente conflicto armado, veía lesionados sus valiosos intereses económicos en estos países. En un corto espacio de tiempo el debate diplomático fue encarrilado en una corriente amistosa que bien pronto llevó a las dos cancillerías a un acuerdo, el que después de dificultades que aún surgieron en último momento, terminó con la firma de los pactos de paz que aseguraron para siempre la cordialidad entre dos pueblos hermanos por tradición y unidos por esa soberbia Cordillera de los Andes que en su majestuosidad parece impusiera a todos el respeto de sus derechos naturales.

 

Sometidos los pactos a la consideración del Congreso, el Ministro González pronunció uno de sus monumentales discursos el que llena el libro, poco tiempo después publicado, "Los tratados de paz con Chile".

 

Ahí agotó la materia con una erudición que asombró, porque no se esperaba tan profundos conocimientos en el Ministro que no desempeñaba sino interinamente la cartera. Toda la historia de la vieja cuestión; las nuevas ostentaciones de la política diplomática, y los beneficios de la paz para estas naciones en formación, fueron elocuentemente expuestos y aceptados por unanimidad de votos por el Parlamento.

 

Durante su Ministerio de Instrucción Pública en la cuarta Presidencia del doctor Quintana creó la Universidad Nacional de La Plata, institución moderna y erigida conforme a los progresos de la ciencia. En esta Universidad dicta la cátedra de Derecho Internacional Privado e Historia de la Diplomacia Argentina.

 

Miembro académico de todas las universidades argentinas y de varias extranjeras, es además el doctor González, académico corresponsal de la Real Academia de Lenguas de Madrid.

 

Su producción intelectual es acaso una de las más vastas que escritor argentino pueda presentar y por ello no menos intensiva. Más de veinte libros lleva ya publicados y es precisamente en esta faz de la personalidad donde sus facultades intelectuales nos presentan un raro paralelismo: armonía de imaginación creadora con imaginación constructora "Mis Montañas", "La Tradición Nacional", "Historias", "Cuentos", encierran siempre el colorido del paisaje, el sabor de la tierra, todas las percepciones naturales de un país de rígidas montañas, desolados y verdeantes valles, horizontes azules y leyendas locales, modificadas por los elementos de su fantasía, como nacidos de la influencia que en el espíritu dejaran los autores del romanticismo. Pero en un grado tal de ponderación que se hace difícil. leyendo " Mis Montañas " sobre todo, separar los elementos reales, en esas bellas descripciones de los elementos imaginativos. ¡Tan perfecto es el conjunto de los cuadros!

 

En cambio en su " Manual de la Constitución Argentina" -obra fundamental de ejercicio constitucional y comentario más completo sobre la Constitución de la República Argentina- en " Curso de Legislación de Minas", " La Reforma electoral", "Proyecto de Ley Nacional del Trabajo" y otras de índole análoga, surge el constructor, en esa compleja y discutida ciencia política y refleja su temperamento el rigorismo científico.

 

Estilista, ha hecho escuela con su obra literaria, porque se impone sumo modelo en el arte de escribir en la enseñanza de la literatura nacional. Se le ha reprochado cierta monotonía en los cuadros descriptivos. Quizá es demasiado minucioso del detalle, la que menudo es proclive a hacerle perder de vista los puntos principales que redondea acabadamente.

 

Como orador, careciendo de todas las cualidades exteriores de los que electrizan al público con su palabra, reúne el difícil consorcio de la profundidad del concepto y la corrección. En el Parlamento sus producciones oratorias tienen todas un corte académico. Rebosan ideas y dícese por ahí -quienes pueden saberlo- que durante las sesiones del Congreso de 1908, el discurso entonces pronunciado por el doctor González, sobre política internacional, fue escuchado con verdadero interés y ha marcado una de las etapas más brillantes de su vida de legislador. En la cátedra, como en la Tribuna Pública, es siempre el mismo: impasible, frío y profundo.

 

Una cualidad, acaso de las más simpáticas, le destaca en el aprecio consciente de la generación actual: Su eterna juventud del alma. Ella le conduce a ser el amigo de los jóvenes, a quienes alienta con sus consejos y de quienes no desdeña el concurso orientado en pro de todo mejoramiento social. Por eso en la Universidad de La Plata, es el maestro y el amigo.

 

Finalmente séanos permitido tan solo manifestar públicamente las altas simpatías que profesamos al insigne benemérito argentino.

 

RAFAEL JOSÉ HERNÁNDEZ

Fundador de la Universidad Nacional de La Plata

 

Cedido gentilmente por Ana Aramendi Jurado

 

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Rafael José HernándezNace el 1º de Septiembre de 1840 en la Chacra de Pueyrredon, partido de San Martín; Provincia de Buenos Aires.

 

Sus padres fueron Pedro Pascual Rafael Hernández e Isabel Pueyrredon. Es seis años menor que José Rafael, autor del Martín Fierro y nueve años menor que Magdalena.

 

Sus tíos: Eugenio y Juan José Hernández, estuvieron muy ligados al crecimiento de su patria. Eugenio abrazó la causa de la independencia logrando en las expediciones emancipadoras, el grado de Coronel. Juan José, peleó en la Batalla de Ituzaingó contra los Portugueses, instala en Choele – Choel la primer avanzada cristiana, lucha contra los indios en la Campaña al Desierto (1833-1834); muriendo como Coronel frente a la infantería de Rosas, en Caseros.

 

Desde chicos sufrieron las tendencias políticas antagónicas de su familia: Federales los Hernández y Unitarios los Pueyrredon.

 

En 1840 Rosas persigue a los Unitarios, entre ellos a Mariano Pueyrredon, cuñado de Isabel. Es tradición familiar oír que un día a la tardecita, un fornido mulatón a caballo; simulando una gran borrachera, rondaba la Chacra de los Pueyrredon. Donde anticipa a los dueños la cercanía de la Mazorca, diciendo con ademán de degüello: " No se va a salvar ni esta ", mientras señalaba a Magdalena.

 

Era el asistente de Juan José H, jefe de la caballería Rosista.

 

Su madre muere el 11 de Julio de 1843, quedando ellos al cuidado de su abuelo José Gregorio Hernández Plata.

 

Su padre se dedica a tareas agropecuarias, llevándoselos con él temporadas muy largas. Es ahí, al amparo de su padre, Marca de ganado utilizada por ambos hermanos.donde los hermanos Hernández empiezan a conocer la vida del gaucho.

 

El 5 de Junio de 1857, un día de tormenta, iban Rafael y su padre a caballo cuando un fulminante rayo acaba con la vida de su adorado progenitor.

 

José se dedica al campo y Rafael debe volver a Buenos Aires a terminar sus estudios en el colegio Republicano Federal yluego la universidad donde se recibe de Agrimensor Nacional.

 

Crece entre los hermanos un amor sólido, un gran respeto y admiración mutua que se prolonga por el resto de sus vidas, eran inseparables; prueba de esto se lee en el Martín Fierro:

 

“ me han contado que el mayor

 

nunca dejaba a su hermano…”

 

Durante la difícil época de enfrentamientos entre unitarios y federales deben trasladarse a Paraná.

 

Se incorporan como oficiales al ejército de la Confederación y son destinados (ambos hermanos) al batallón comando por el Coronel Eusebio Palma, donde Rafael Hernández fue abanderado.

 

Lucha ferozmente en la batalla de Cepeda (1859), luego en la batalla de Pavón salvando milagrosamente la vida.

 

Combate sus ideales fuertemente desde sus artículos periodísticos, Rafael Hernández tiene una tendencia natural por las letras y de ahí su copiosa producción.

 

Es político y guerrero, se traslada a la Banda Oriental para ayudar a sus hermanos uruguayos quienes lo necesitan.

 

En 1864 lucha en Paysandú bajo el grado de Capitán, donde Rafael Hernández es el único de la guarnición que no cae prisionero, se libra de ser asesinado, pero herido de bala de cañón en una pierna logra con sus conocimientos de baquiano burlar la vigilancia del enemigo y llegar a la Isla Argentina de Caridad. Ahí lo encuentra José, quien había salido en su busca junto a su amigo Carlos Guido y Spano, prodigándoles los cuidados necesarios para que se reponga.

 

La batalla de Paysandú y el perder amigos tan queridos lo marcó tanto que su escudo representa los seiscientos efectivos que lucharon siendo él el único sobreviviente.

 

Por su trabajo de Agrimensor y el destierro político que sufren recorren el interior del país varios años, adquiriendo conocimientos y recogiendo impresiones del estado político y social de la población.

 

Todo la experiencia que recoge Rafael lo plasmará su hermano José en el Martín Fierro, junto a la suya, demostrando nuevamente la verdadera unión que había entre ellos.

 

Era tan entrañable y tan fuerte la amistad que tenía con su hermano José, que se sintió dolido cuando al leer su poema encontró este verso:

 

“Su esperanza no la cifren

 

nunca en corazón alguno

 

en el mayor infortunio pon tu confianza en Dios

 

de los hombres en ninguno

 

o en uno jamás en dos…”

 

Rafael, recalcándole su estrecha relación fraternal, le hace modificar ese verso quedando definitivamente :

 

“… de los hombres sólo en uno

 

con gran precaución en dos..”

 

El periodismo es el instrumento desde cual ocupa su puesto de lucha.

 

Se casa en Buenos Aires con Anselma Serantes Pita quien muere pocos años después, dejando a Rafael, Carmen, Magdalena, Sarah Anselma, Pastora, Inés, Celia y Ricardo (quién murió siendo pequeño).

 

Rafael cuida y educa a sus hijos, sin descuidar a los de su hermano José mientras dura su nuevo destierro político y aún después de su muerte.

 

Cuando Buenos Aires es azotada por la fiebre amarilla envía a su familia a la Chacra Pueyrredon y se queda a aprestar sus servicios. Recibe por el pueblo la Cruz de Hierro y la Medalla de Oro de la municipalidad en gratitud a su ayuda.

 

Rafael es nombrado en calidad de Agrimensor Nacional, Vocal del Departamento de Ingenieros de la provincia y encargado de la sección de Catastro y Geodesia del mismo departamento.

 

Tarjeta personal

 

Mantiene una constante actividad creadora, el 30 de abril de 1887 se incorpora, Rafael Hernández, al Senado de la Provincia y es nombrado presidente de la Municipalidad del barrio de Belgrano a cuyo progreso se dedica con generoso esfuerzo. Es el primer periodista de la zona y funda entre otros periódicos: "El progreso de Belgrano". Fue quien junto a su hermano, donara la manzana del mercado; con la condición que se destinara la mitad para el mercado y la otra a la plaza: actual Plaza Noruega.

 

No hay proyecto importante que no lleve su firma y del que sea portavoz. Sus ideas avanzadas, su afán de progreso son defendidas con sus palabras cálidas y seguras.

 

Fue Diputado Nacional, elegido el 3 de Mayo de 1875, ejerciendo hasta 1877.

 

Al mismo tiempo forma parte del Directorio del Ferrocarril Oeste, perteneciente a la provincia y en poco tiempo se ejecuta la línea férrea desde 9 de Julio a Trenque-Lauquen; realizado con capital argentino. Refiriéndose de la siguiente manera cuando se dedica a los antecedentes históricos de Pehuajó:

 

" Algunos meses después quedó sellada la iniciativa del progreso local, con la rápida ejecución de la línea férrea desde 9 de Julio hasta Trenque – Lauquen, realizada a despecho de los fuertes trabajos que tenía preparados la Empresa Ferrocarril a San Rafael, que pretendía su concesión; y al no haberla vencido en la lucha, estaríamos todavía esperándola."

 

En 1888, funda “ Nueva Plata ”, partido de Pehuajó (conocido como pago hernandiano), en homenaje a su hermano José quien muere el 21 de Octubre de 1886 en sus brazos, sufriendo un ataque de diabetes.

 

Firma

 

En 1889 el Ministro Gonnet, sin fundamento alguno, quiere vender los ferrocarriles a Inglaterra;Hernández protesta valientemente y con toda su furia en defensa de los intereses del pueblo.

 

Desde su función legislativa da fuerza a su proyecto universitario, solicita subsidios para las bibliotecas públicas y por su iniciativa, en 1889, se declara obligatoria en todas las escuelas provinciales la enseñanza del Himno Nacional.

 

En 1891 termina su primera Senaduría y es reelecto hasta 1893.

 

Es allí donde tuvo su Estancia " El Tatá ".

 

Su obra cultural máxima la manifiesta con la Fundación de la Universidad de La Plata.

 

“ La Universidad es la representación genuina y legítima del Espíritu de independencia y libertad. ”

 

Como escritor Rafael Hernández canta opinando, lo vemos en la cantidad y calidad de sus obras, su oratoria y discursos son idiomáticamente pulcros y medidos.

 

Escribió mucho pero la mayoría son artículos periodísticos, también en prosa y verso.“Cartas Misioneras”,“Justicia Criminal”,“Viaje de un Peso”, “Materialismo y Espiritualismo”,“Pehuajó: Nomenclatura de las calles”,“Cartilla Taquigráfica”,“El Catastro”,“Transmisión Telegráfica”,“En Barro inglés 10 millones”,“Irrigación de la Provincia con Aguas del Riachuelo”,“ El 25 de Mayo”,“Sufragio Calificado”,“ 15 años de Historia Contemporánea”,“Patria y Caridad”,“Pozos Semisurgentes”,“El Mus”,“Armonías Industriales” y muchos más de diversos temas.

 

“Justicia criminal”, de Rafael Hernández demuestra la realidad del Martín Fierro y que la situación denunciada por su canto heroico continúa hasta nuestros días. El mismo nos dice:

 

“ Por asimilación, si no por cuna,  soy hijo de gaucho, hermano de gaucho

y he sido gaucho ”.

 

" Pehuajó: nomenclatura de sus calles " es la primera, verídica y completa biografía de su hermano José Hernández.

 

Vemos que Rafael Hernández tiene una personalidad múltiple y pródiga, es hombre de pluma y espada.

 

En 1897 cuando era presidente del Honorable consejo de Pehuajó, instigó a que se redactara y aceptara la ley que imponía nombres de escritores y poetas argentinos a todas las calles de esta localidad.

 

En 1900 se realizó la Exposición de Productos Nacionales, Rafael concurrió con un muestrario que llamó poderosamente la atención, por su calidad y cantidad. Como resumen podemos decir que fue autor de obras que representan progresos en la historia del desenvolvimiento industrial y comercial de la república.

 

Fue soldado en épocas heroicas, político, legislador, explorador, escritor, industrial, fundador de pueblos, educador, agricultor e inventor del sistema de taquigrafía y de marcas.

 

Su alma noble y generosa sólo se proponía un fin: el bien de la humanidad fomentando la industria nacional y la agricultura en toda sus fases.

 

Donde quiera que encaminó sus esfuerzos obtuvo triunfos e hizo el bien.

 

De noble corazón, tierno, sensible y de una bondad infinita supo ganarse el corazón de sus hijas que lo adoraban y cuidaron hasta el fin de sus días.

 

Muere el 21 de marzo de 1903 en su casa, ubicada en la calle Charcas, a causa de la misma enfermedad que su hermano, rodeado por el amor de sus hijas.

 

Ese mismo día, Carlos Guido y Spano envió al hijo de Rafael Hernández la siguiente:

 

" Mi querido Rafael: Sorprendido esta mañana por la fatal noticia, mi esposa Micaela y mi hijo Tomás me representarán al sepultarse a su excelente padre y mi amigo desde la juventud. ¡ Muerto Rafael Hernández, exuberante de vida y de espíritu febril !Es un golpe asestado en pleno corazón a los que tanto lo amaron. Estrecho en mis brazos al hijo inconsolable, acompañando en su duelo a toda la familia."