El pestilente polo petroquímico de Dock Sud no genera ninguna manifestación de Greenpeace, ni WWF

LOS CONSTANTES OLVIDOS DEL FUNDAMENTALISMO ECOLÓGICO

Carlos Andrés Ortiz

La decisión de instalar 2 gigantescas y contaminantes centrales eléctricas en Campana y San Nicolás, no mereció ningún reparo,  ni queja pública de Greenpeace.

 

 

LOS CONSTANTES “OLVIDOS” DEL FUNDAMENTALISMO ECOLÓGICO

 

Por Carlos Andrés Ortiz

 

Es interesante analizar el nítido contraste entre los densos silencios del fundamentalismo ecológico respecto a "muchos temas" de gran importancia, comparando esa actitud con la vocinglería e incluso el ensañamiento que demuestran respecto a "otros temas" que parecerían monopolizar su atención.

 

La decisión oficial de instalar dos gigantescas centrales de generación eléctrica a gas en Campana y San Nicolás, no mereció ningún reparo, protesta, queja pública, ni menos aún una de las típicas manifestaciones públicas mediáticas a las que nos tienen acostumbrados Greenpeace y otras. ¡Y eso que son usinas contaminantes, que dañan la atmósfera, etc., etc., y que consumen un valioso recurso natural no renovable, como es ese hidrocarburo! ¡Pero nada, mutis por el foro!

 

"Casualmente" los fundamentalistas de la ecología "parecieron no darse cuenta" de esas elementales verdades, y mantuvieron un silencio cómplice y claramente tendencioso. ¡Si hasta se olvidaron del habitual disparate de proponer reemplazar esas contaminantes pero viables usinas por las tan machacadas y promocionadas -pero llenas de limitaciones- usinas eólicas y solares!

 

En Misiones, a pesar de ser conocidos los nefastos efectos genéticos (causantes de atroces malformaciones, cáncer, etc.) de los venenos utilizados principalmente en los cultivos de tabaco; las protestas de los ecologistas brillan por su ausencia. ¡Y eso que el foco de las malformaciones genéticas está ubicado en Aristóbulo Del Valle, precisamente la cuna de uno de los más virulentos grupos ambientalistas! ¡Claro está que en Misiones los ecologistas son "especialistas" en vociferar contra las represas (más que especialistas parecen "exclusivistas")!

 

Ante la ya declarada crisis energética argentina, solo "de vez en cuando" se acuerdan de levantar las endebles banderas de las seudo ecológicas centrales eólicas y solares, y cuando lo hacen "olvidan" señalar tan siquiera las enormes limitaciones de esas tecnologías para abastecer grandes consumos.

 

La decisión de la Comisión Nacional de Energía Atómica de reactivar la explotación de su yacimiento de uranio en Mendoza, tiene la fuerte oposición de grupos "ambientalistas" locales, con letra provistas sin duda por las transnacionales de la ecolatría. En cambio los proyectos privados extranjeros de extracción de uranio en otras provincias (Chubut, Santa Cruz, etc.) no tienen ninguna oposición de los "ambientalistas". ¡Que raro! ¿no?.

 

El pestilente polo petroquímico de Dock Sud (conocido popularmente como "El Doque"), no genera ninguna manifestación de Greenpeace, de WWF, de Vida Silvestre y similares. En cambio, la farsa mediática de las supuestas "aguas radioactivas" de Ezeiza (tema probadamente falso), es constantemente machacado por las "caras visibles" de Greenpeace, por ciertos comunicadores mediáticos de la TV y algún otro personaje. ¿Por qué esa dualidad de criterios?

 

Respetando profundamente a los sinceros y honestos defensores del medio ambiente, que en busca de la verdad fundamentan sus esfuerzos y luchas en

basamentos científicos; y que cultivan la apertura mental de forma tal que son capaces de rectificar posiciones si la ciencia así lo indica; son en cambio muy distintas las posturas dogmáticas de los cultores del fundamentalismo ecológico.

 

Estos últimos están conformando una seudo religión neopagana, con las que están instrumentando y fortaleciendo el irracional culto al "becerro verde" (el nuevo ídolo de paja y yuyos), en cuyo nombre aceptan sin cortapisas ni razonamiento alguno los dogmas del conservacionismo extremista, violento e irracional, emanado de ciertas usinas del pensamiento fuertemente sesgado proveniente del Primer Mundo,

detrás de las cuales se advierten otros intereses "non sanctos"; fuertemente "motivado$" por grandes corporaciones y grupos de poder, que desde hace

décadas están trabajando insidiosamente por la globalización total, desprovista de todo humanismo, concebida a la medida de esos factores del poder oculto pero absolutamente real.

 

Si bien las políticas proclives a la globalización -tal y como es entendida hoy en día- pueden rastrearse al menos desde fines de la Primera Guerra Mundial  con el accionar de ciertos grupos de poder que desde las

sombras han constituido "el poder detrás del trono" (siendo la fracasada Sociedad de las Naciones la más nítida expresión de dichas políticas en aquellos años); fue en la segunda posguerra mundial (fines de los '40) cuando se advirtieron con mayor claridad las  acciones que sin prisa pero sin pausa, se instrumentaron para "orientar" las grandes líneas de acción política en esa dirección. Surgieron entonces entidades internacionales, como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el FMI, el GATT, y otros; en los cuales la ecuación de poder real se inclina permanentemente a favor de las grandes potencias, y cuyos objetivos visibles o parcialmente encubiertos tienden a quitar poder real a los Estados Nacionales de la amplia mayoría de naciones excluidas del "club del poder mundial", y en las últimas décadas directamente se orientan a la anulación y desaparición

de dichos Estados Nacionales, en la mayoría de los cuales el poder real se encuentra muy diluido y seriamente comprometido por condicionamientos político – financieros y económicos.

 

Ese accionar de determinados pequeños pero muy poderosos grupos del mega poder financiero y sus ramificaciones corporativas siempre es flexible, adecuándose a las circunstancias geopolíticas del momento, sembrando constantemente las semillas (o más bien las cizañas) cuyos frutos surgen cuando los cambios del tablero geopolítico mundial o regional les son propicias.

 

Sin ninguna duda apelando a fuertes y en muchos casos muy sutiles políticas de comunicación masiva, que llegan a "lavar el cerebro" de grandes sectores de la población, se imponen ideas en muchos casos

descabelladas, pero que por simple repetición pasan a ser aceptadas por si mismas, adquiriendo valores dogmáticos, que son repetidos por la amplia mayoría de los comunicadores sociales, y que pasan a ser opiniones políticamente correctas", aceptadas sin cortapisas por la dirigencia política, académica, sindical y empresaria; la cual en muchos casos y previamente ha sido corrompida en grado extremo por las pautas políticas y las políticas económicas impuestas desde las usinas del poder mundial, a través

de su hijo directo, el neoliberalismo.

 

Dentro de ese marco, y concebido como una dúctil "fuerza de choque" a la cual se la orienta según los designios y conveniencias del momento, surgió el movimiento ecologista transnacional; el cual fue implementado -con claros ribetes fundamentalistas- por el Club de Roma, institución nacida en 1968, y que alumbró su primer engendro escrito en 1972, redactado a destajo por el profesionales del MIT según ciertas pautas que -pocas dudas caben- fueron preestablecidas.

 

Surgieron así ideas más que discutibles o francamente descabelladas -como la "necesidad" (nunca demostrada por cierto) de lograr el "crecimiento cero" (ni más ni menos que frenar totalmente el desarrollo socio

económico); la "conveniencia" de volver a una sociedad primitiva y "libre de los males del consumismo", en posturas in extremis; y una sumatoria de "nuevos valores" que en su conjunto han formado una virtual religión neopagana que fomenta el culto total, excluyente y fundamentalista de la "diosa Gea", o "Gaia", como también se la denomina.

 

En esos años surgieron con gran fuerza y muchas acciones mediáticas las transnacionales de la ecología, de las que posiblemente las más conocidas

son Greenpeace (GP) y World Wild Found (WWF).

 

Es muy interesante constatar que GP tiene sede en Holanda, siendo señalada como accionista y entidad financiada por la petrolera holando – británica Shell, y como agente encubierto del MI 5 (el servicio secreto

británico).

 

Por su parte, el primer presidente de WWF fue "su alteza" el príncipe consorte Felipe de Edimburgo (cónyuge de la reina Isabel de Gran Bretaña). El mismo personaje que en épocas de la política desarrollista e

industrialista argentina de fines de los '50 y comienzos de los '60, con gran apoyatura de los diarios "tradicionales" de Buenos Aires, tuvo el

atrevimiento de "sugerirnos" dejar de lado nuestra industrialización y concentrarnos en la economía primaria exclusivamente -precisamente la vieja y fracasada "fórmula" dogmática  económica que nos impidió el desarrollo integral-, que otros países con menos recursos que nosotros, pero con dirigencia más patriótica y no colonizada culturalmente pudieron

concretar exitosamente.

 

Ante semejantes objetivos de presiones y tareas de inteligencia al servicio de las grandes potencias del G 7, no puede sorprender que el actual gobierno nacionalista de la Rusia Postsoviética haya expulsado y prohibido las actividades de casi dos centenares de "organizaciones ecologistas", cuyas "tareas de zapa" seguramente profundizaban las debilidades del gigante euroasiático.

 

Con solo razonar y "atar cabos" se constata que el real objetivo de esos entes "ecologistas" es mantenernos sumidos en el subdesarrollo, facilitando

la disolución del Estado Nacional, como requisito para nuestra balcanización y desaparición como unidad política, favoreciendo con ello el proceso de globalización a ultranza, y el dominio real y apropiación de nuestros recursos naturales por parte de grupos transnacionales.

 

N&P: El Correo-e del autor es Carlos Andrés Ortiz cpn.caortiz@gmail.com

 

Carlos Andrés Ortiz  es escritor y periodista ad honorem. Ex Docente – Investigador = Facultad de Ciencias Económicas = UnaM. Especialista en Gestión de Producción y Ambiente; Cursante de la Maestría en Gestión de la Energía ; UNLa-CNEA = Becario de la Comisión Nacional de Energía

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