Fue presidente de la República de cinco países americanos.

BOLÍVAR

Por Alejandro Pandra

El 17 diciembre de 1830, en marcha hacia el exilio, perseguido, abatido, abandonado, en bancarrota, murió el inmenso Libertador Simón Bolívar. Llevó la antorcha de la libertad a una distancia de 65.000 kilómetros, una vuelta y media a la Tierra.

Bolívar

El 17 diciembre de 1830, en marcha hacia el exilio, perseguido, abatido, abandonado, en bancarrota, “viejo, enfermo, cansado, desengañado, hostigado, calumniado y mal pagado” (como él mismo escribiría días antes), murió el inmenso Libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar (cf. en el artículo Nº 29 en www.agendadereflexion.com.ar una nota biográfica de Simón Bolívar y una serie de citas de su Carta de Jamaica).

Había nacido en Caracas, capital de la Capitanía General de Venezuela, provincia del imperio español, el 24 de julio de 1783. Después recorrió 123.000 kilómetros, más que lo que hicieron Colón y Vasco da Gama juntos.

Fue presidente de la República de cinco países americanos.

Llevó la antorcha de la libertad a una distancia de 65.000 kilómetros, una vuelta y media a la Tierra.

Diez veces más que Aníbal y el triple que Alejandro Magno.

Su legado político está más vigente que nunca.

El chileno Neftalí Reyes Basoalto nació en Parral hace un siglo, en 1904, pero su infancia y primeros estudios trascurrieron en Temuco.

Desde 1917 adoptó el seudónimo de Pablo Neruda.

Escritor, diplomático, político, premio Nobel de Literatura, premio Lenin de la Paz y doctor Honoris Causa de la Universidad de Oxford, está considerado como uno de los grandes poetas americanos del siglo XX. Militó siempre en el Partido Comunista chileno y en la ortodoxia pro-soviética, a cuya ideología cantó sin eufemismos.

Fue Cónsul General de su país en España durante la guerra civil del 36, cuando escribió en Madrid su Homenaje al Libertador, en el que presenta esa dramática conflagración como una continuación de la guerra civil del imperio español en tiempos de la independencia americana.

Antes de morir en 1973 apoyó en forma muy decidida a Salvador Allende.

HOMENAJE AL LIBERTADOR. CANTO A BOLÍVAR

de Pablo Neruda

Padre nuestro

Que estás en la tierra

En el agua, en el aire

De toda nuestra extensa

Latitud silenciosa

Todo lleva tu nombre Padre

En nuestra morada

Tu apellido

La caña levanta a la dulzura.

El estaño Bolívar

Tiene un fulgor Bolívar

El pájaro Bolívar

Sobre el volcán Bolívar

La patata, el salitre,

Las sombras especiales

Las corrientes, las vetas

De fosfórica piedra,

Todo lo nuestro

Viene de tu vida apagada.

Tu herencia fueron ríos,

Llanuras, campanarios,

Tu herencia

Es el pan nuestro de cada día

Padre.

Tu pequeño cadáver

De capitán valiente

Ha extendido en lo inmenso

Su metálica forma,

De pronto salen dedos tuyos

Entre la nieve

Y el austral pescador

Saca la luz de pronto

Tu sonrisa, tu voz,

Palpitando en las redes

De qué color la rosa

Que junto a tu alma alcancemos

Roja será la rosa

Que recuerde tu paso

Cómo serán las manos

Que toquen tus cenizas

Rojas serán las manos

Que en tu ceniza nacen

Y cómo es la semilla

De tu corazón muerto

Es roja la semilla de tu

Corazón vivo

Por eso, es hoy la ronda de manos

Junto a ti,

Junto a mi mano hay otra

Y hay otra junto a ella

Otra más hasta el fondo

Del Continente oscuro

Y otra mano

Que tú no conociste entonces

Viene también Bolívar

A estrechar a la tuya

De Teruel, de Madrid,

Del Jarana, del Ebro,

De la cárcel, del aire,

De los muertos de España

Llega esta mano roja

Que es hija de la tuya,

Capitán combatiente,

Donde una boca grita libertad

Donde un oído escucha

Donde un soldado rojo

Rompe una frente tarda

Donde un laurel de libres brota

Donde una nueva bandera

Se adorna con sangre

De nuestra nueva tierra.

Bolívar, Capitán,

Se divisa tu rostro

Otra vez entre pólvora y humo

Tu espada está naciendo

Otra vez tu bandera

Con sangre se ha bordado

Los malvados atacan

Tu semilla de nuevo

Clavado en otra cruz

Está el hijo del hombre

Pero hacia la esperanza

Nos conduce tu sombra,

El laurel y la luz

De tu ejército rojo

A través de la noche

De América,

Con tu mirada mira

Tus ojos que vigilan

Más allá de los mares

Más allá de los pueblos oprimidos

Y heridos,

Más allá de las negras

Ciudades incendiadas

Tu voz nace de nuevo

Tu voz otra vez nace,

Tu ejército defiende

Las banderas sagradas

La libertad sacude

Las campanas sangrientas

Y un sonido terrible

De sonidos parece,

La aurora enrojecida

Por la sangre del hombre.

Libertadores,

Un mundo de paz

Nació en tus brazos,

La paz, el pan, el trigo

De tu sangre nacieron

De nuestra joven sangre

De Nilo de tu sangre

Saldrá paz, pan, trigo

Para el mundo que haremos.

Yo conocí a Bolívar

Una mañana larga

En Madrid,

En la Boca del Quinto Regimiento.

Padre, le dije,

¿Eres o no eres o quién eres?

Y mirando al Cuartel de la Montaña

Dijo: Despierto cada cien años

Cuando despierta el pueblo.

Publicado por Agenda de Reflexión el Diciembre 17, 2004 03:22 PM | Link Permanente