"Apuntes breves a partir de ""Las izquierdas y el problema nacional"

PUIGGROS Y LA CONCEPTUACIÓN DE CONCEPTOS´

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La cuestión central es plantear la contradicción entre pueblo y oligarquía, y luchar culturalmente contra quienes deforman mediante abstracciones, el análisis colectivo.

Apuntes breves a partir de "Las izquierdas y el problema nacional"

 PUIGGROS Y LA CONCEPTUACIÓN

DE CONCEPTOS´

 

Por Gabriel Fernandez

 

Hay dos acciones de investigación en la tarea de Rodolfo Puiggros que acompañan una de sus consideraciones centrales, con vigencia hacia la actualidad.

 

*Puiggros historia el pensamiento político argentino; disecciona cada vertiente y efectúa una interesante recorrida analítica.

 

*Enlazado a ese trayecto, indaga en la historia de los partidos políticos argentinos.

 

El pensador enlaza esos elementos y percibe cómo se va configurando una mirada extraña sobre la propia realidad. Una mirada que además, y por eso, combina la incomprensión con la crítica y el desdén.

 

Este panorama, observa, damnifica las posibilidades prácticas de influir sobre la realidad y, de algún modo, promueve o sostiene el poder antinacional, así como la marginalidad de sus críticos.

 

De allí que la trascendente consideración de Puiggros sea que el gran problema de derechas e izquierdas en la Argentina sea la conceptuación de conceptos.

 

Esa forma de operar intelectualmente genera una habitualidad que se asienta en la negación de la realidad, sus volúmenes, tiempos y matices.

Explica que, por muy esmerado que resulte el estudio de la política, si parte de un equívoco, si se basa en una abstracción, toda la cadena interpretativa será errónea.

 

Por eso, para el compañero, la dilucidación de las causas internas y externas, la comprensión del panorama en profundidad, el reconocimiento de lo que es, resulte de vital importancia.

 

Porque a partir de esa aprehensión vital, de la admisión de los factores que configuran una realidad en movimiento, es posible elaborar conceptos ligados a esa realidad, y así poder actuar en la misma e incidir sobre su desarrollo.

 

Esto que a quienes recordamos a Puiggros nos parece razonable, no lo es tanto para muchos otros sectores de nuestra sociedad.

 

Por eso, junto a la realidad, han resuelto también negar a sus mejores intérpretes; a quienes pueden ayudar a mirar desde acá, y sin anteojeras.

 

Este panorama no debería llamar a engaños: la crítica del proceder de esos sectores en los ámbitos intelectual y político no implica ligar a Puiggros con un practicismo devaluado o impensado.

 

El hace hincapié, especialmente en ese magnífico texto de investigaciáon y polémica que es "Las izquierdas y el Problema Nacional", en la necesidad de usufructuar las herramientas existentes para el análisis.

 

Una de las herramientas a las que asigna singular valor es, qué duda cabe, el marxismo.

 

De la consideración a fondo de esa herramienta se desprenden dos gestos profundos, extensamente documentados:

 

* La separación de la izquierda tradicional, a la que evaluó como cipaya por los factores antes indicados, que derivaron en definiciones claramente contrastantes con los dos grandes movimentos poulares del siglo XX;

 

* La polémica fraterna pero severa con la Izquierda que, aún comprendiendo aspectos centrales del problema nacional, se negaba a integrarse a esos movimientos y jugaba un rol externo que derivó en un tono de ajenidad.

 

Por eso Puiggros estimó importante condensar su visión y la de muchos de sus compañeros en la figura del nacionalismo popular revolucionario.

Consecuentemente con esa visión, se integró al peronismo y a su vertiente más vinculada a propuestas transformadoras: los Montoneros.

 

Sus objetivos parecen orientarse en base a elementos y sentidos, hoy vigentes y con proyección.

 

La cuestión central es plantear la contradicción entre pueblo y oligarquía, y luchar culturalmente contra quienes deforman mediante abstracciones, los esfuerzos y el análisis colectivo.

 

Hoy, en un momento que condensa una vibrante apertura política con una imponente cerrazón mediática, vale acercarse placenteramente a los trabajos de Rodolfo Puiggros, para seguir pensando mientras actuamos en esta realidad, y para dar cuenta a los compañeros de la potencia de nuestra propia historia cultural.

 

GF/