Horizonte Sur AM Radio Nacionl Editorial del Domingo 22 de Octubre de 2006

SAN VICENTE SUPER STAR

Durante años la política se ha servido de ese inframundo de la pobreza argentina pagándolo con droga y tetra brik.

SAN VICENTE SUPER STAR

 

Por Jorge Eduardo Rulli

HORIZONTE SUR AM RADIO NACIONL

EDITORIAL DEL DOMINGO

22 DE OCTUBRE DE 2006

 

Este domingo tenemos nuestro programa Horizonte Sur, debido tan sólo a que las autoridades han levantado los partidos de fútbol como respuesta a la liberación que un Juez hizo de los barra bravas y a que les permitiera concurrir a esos partidos.

 

Un verdadero escándalo, un escándalo que, una vez más pone en el tapete la necesidad de continuar depurando la Justicia y que por otra parte, nos proporciona la oportunidad de estar de nuevo con nuestros oyentes en este domingo sin fútbol. Y refiriéndonos a los barra bravas, no podríamos dejar de referirnos al traslado de los restos de Perón.

 

A todos sin excepción, nos afectó lo ocurrido en la quinta de San Vicente y es bueno que lo hablemos hoy y también, que nos interroguemos acerca de lo ocurrido…

 

Muchos análisis sobre los hechos, pretenden ignorar que las imágenes televisivas nos muestran una Argentina profunda que antes no existía y que es la consecuencia inexorable de de estos últimos treinta años de terror, de distribución desigual del ingreso, desempleo masivo, cambios en los patrones alimentarios, ausencia de planes de salud pública, exceso de clientelismo e instalación de los códigos de la violencia y de la cultura futbolera en todos los estratos de la Sociedad argentina.

 

Cuando un ministro “zafa” de un periodista con una imagen de fútbol supuestamente graciosa, o cuando un dirigente elude el debate político con referencias identitarias a las pertenencias propias del fútbol, nos resulta divertido. No nos sorprendamos entonces que en los últimos escalones de la sociedad, se viva esa cultura como pura violencia descarnada y tribal.

 

Durante años la política se ha servido de ese inframundo de la pobreza argentina pagándolo con droga y tetra brik. No somos entonces, ajenos a las consecuencias de una forma de hacer política que se ha extendido también a los sindicatos y mal pueden muchos convertirse hoy en acusadores de una metástasis que alcanza como subcultura a toda la clase supuestamente dirigente.

 

Si muchos confiaron en un enterramiento postrero de Perón que cerrara con discursos memorables una etapa histórica y concluyera con los viejos fantasmas de una Argentina caótica, la realidad les ha jugado una mala pasada.

 

El fantasma de Perón continúa siendo el hecho maldito de una Argentina vergonzante que insiste en una versión edulcorada del peronismo en clave de evitismo neomontonero y de clase media progresista.

 

El traslado de los restos de Perón a su casa de San Vicente, debería haber sido un gran acto ciudadano en manos del Estado Nacional, una grande e histórica jornada de duelo y de homenaje, con participación masiva de la ciudadanía y de las instituciones de la República. Pero ese sería otro país…

 

En la peor tradición de los años noventa se optó en cambio por un acto privatizado más que privado, en este caso por los sindicatos y por el Municipio de San Vicente.

 

Un acto donde desde los orígenes, hubo imprecisa participación institucional y desconocimiento público del rol que le cabría al presidente de la Nación.

 

Hoy las imágenes penosas de la violencia que no trepidó en destruir alguno de los propios recuerdos que pertenecieron a Perón, nos avergüenzan a todos y nos obligan a reflexionar una vez más sobre el pasado y sobre el porvenir.

 

Es evidente que esta CGT tiene poco que ver con las anteriores CGTs. Aquella clase trabajadora que llevó al poder al Coronel Perón en el 45, tenía por columna vertebral a los ferroviarios, a los empleados de comercio y a los obreros de la carne. La que luchó para lograr su retorno durante tantos años, tenía a la cabeza a los metalúrgicos, a los obreros de las automotrices y a los telefónicos.

 

Esta CGT del año 2006 está encabezada por el líder de los camioneros que transportan soja y por el máximo dirigente de los desempleados de la agricultura. Esta es la dura realidad de la Argentina, que refleja hoy la organización sindical.

 

Los actos tanto políticos como sindicales, miden fuerzas entre aparatos y se organizan alquilando sectores empobrecidos en el mercado del clientelismo político, de los comedores para indigentes, del alcoholismo y de la droga.

 

Si no queremos verlo tampoco podremos intentar modificarlo. Y de eso se trata, se trata de rescatar la política, de darle de nuevo contenidos y de transformarla en acto de servicio y de entrega.

 

Se trata asimismo, de recuperar el rol del Estado y de reclamar ese rol, también en el entierro de Perón y no tan sólo en la nacionalización del petróleo o en la exigencia de que tengamos políticas para el sector agropecuario.

 

Se trata en definitiva de volver a tener un proyecto de país, un proyecto de país que vaya más allá de las políticas que se implementan con las retensiones a las exportaciones, y que sea capaz de resolver esa huella de resentimiento que una clase dirigente aún pareciera guardarle al Perón que los expulsó por imberbes de la política argentina.

 

Tener una dirigencia política que se dice peronista pero que no tiene resuelta su personal relación con Perón y que intenta paliar esa pequeña tragedia con un “evitismo” vocinglero y sin sustento histórico, propicia la ausencia de debates, la permanencia anquilosada en las visiones setentistas y el amiguismo funcionarial referenciado en las “orgas” y en la cárcel. A eso también, le llamaría: el vaciamiento de la política.

 

Que en estos días, las imágenes del traslado de los restos de Perón, convocando de nuevo a una Argentina que creíamos haber barrido bajo la alfombra, nos desafíe a crecer como dirigencia política y convencernos de gobernar para el conjunto de la Nación, reconstruyendo el rol del Estado Nacional y haciendo de la Democracia el marco propicio para la participación plena de la ciudadanía.

 

JER/

 

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