Villa Dolores, Posadas, se opone a que los habitantes de Villa Cariñito sean sus vecinos.

VILLA CARIÑITO

Sandra Russo (Agencia Pelota de trapo)

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Las hordas villeras llegarán con sus pieles resecas y sus harapos y sus malas costumbres y el olor a vino y la cumbia y quién sabe con cuántas pestes domésticas más.

VILLA CARIÑITO

 

Por Sandra Russo

28/11/06


(APE).- Les tienen miedo. Están asustados. Indignados. Los vecinos del barrio Villa Dolores, Posadas, se oponen a que los habitantes de Villa Cariñito sean sus vecinos. Creen que esa vecindad aumentará la inseguridad y el vandalismo. Pero eso no será todo, aunque no lo dicen. Las hordas villeras llegarán con sus pieles resecas y sus harapos y sus malas costumbres y el olor a vino y la cumbia y quién sabe con cuántas pestes domésticas más.

 

Los habitantes del barrio Villa Dolores manifestaron su preocupación por el inminente traslado de esa villa miseria por parte del Iprodha a un terreno en donde hasta hace unos meses funcionaba la antena de transmisión de la radio estatal. Los vecinos de Villa Dolores son bastante explícitos y, si uno lo mira bien, pésimos anfitriones: aseguraron que se trata de un acto irracional y que sus hijos verán cómo los "villeros" se drogan y se alcoholizan, además de exponerse aún más a los robos y a los actos vandálicos.

 

El barrio Villa Dolores está ubicado al sur de la capital provincial, a metros del matadero del barrio San Jorge, entre la ruta 12 y la avenida Cocomarola, mientras que la villa Cariñito es la que actualmente crece casi a diario en el acceso al polideportivo El Zaimán, a un costado del principal acceso a la capital misionera.

 

La relocalización de la villa, por otra parte, consistirá solamente en lo que esa palabra indica: no se trata de una urbanización ni de mejorarles las condiciones de vida a los habitantes de Cariñito: el traslado se concretará rancho por rancho sin otros beneficios más que los materiales de construcción que recibirán por parte del Iprodha y una organización no gubernamental para que mejoren sus viviendas mientras puedan. La presidente de la comisión vecinal, María Viera, confirmó que el traslado es inminente y que ya fueron censadas las 130 familias por parte del Iprodha.

 

Los vecinos de Villa Dolores desde que fueron informados de la llegada de los nuevos vecinos, presentaron una nota en el Iprodha dirigida a su presidente, Santiago Ross. En el documento que ingresó el pasado 27 de marzo, los habitantes de las chacras 17, 18 y 19, pidieron informes verdaderos sobre qué se proyecta realizar a futuro en los 50 mil metros cuadrados del campo de la antena de LT 17. "Fuimos informados por la Asociación Jardín de los Niños, que pretende en un acto de irracionalidad, meternos como vecinos a los habitantes de Villa Cariñito, pretensiones a la que nos oponemos radicalmente ya que nos veríamos seriamente damnificados con la presencia de esos 'individuos' merodeando nuestra zona. Por todos es conocido que para esa villa y sus habitantes, los actos vandálicos son moneda corriente…", señalaban los vecinos.

 

El escrito fue firmado por unos 25 vecinos de Villa Dolores, los más cercanos al campo en donde pronto se instalará la Villa Cariñito. El escenario de ese sector de Villa Dolores viene meneando desde comienzos de este año el tema de la inseguridad. "Nos tenemos que avisar entre nosotros cuándo salimos, cuándo no queda nadie en nuestras casas, el que llega primero tiene que prender las luces a los otros, es decir, estamos como presos en nuestro propio barrio", se quejaron Laura, Olga y Liliana y la mayoría de quienes firmaron el petitorio al Iprodha.

 

El miedo, el miedo reaccionario, enceguecedor, enbrutecedor, reaparece ahora en Misiones en forma de rechazo clasista, encubierto apenas como una expresión generalizadora que tacha a los villeros, a todos ellos, como sinónimos de chorros y delincuentes, drogadictos y malvivientes, de modo tal que los vecinos de Villa Dolores se permiten afirmar que “estamos dispuestos a agotar cualquier instancia para defender nuestros derechos como ciudadanos de bien".

 

¿Y los ciudadanos de bien de Villa Cariñito? ¿No deberían ellos estar quejándose porque el Estado manipula sus viviendas y sus cuerpos para esconderlos del paso del tren y localizarlos allí donde molesten menos?

 

Pero no hay ningún lugar en el que los pobres molesten menos. Doble condena la de ser pobre: serlo, y molestar.

 

SR/

 

Fuente de datos: Diario El Territorio – Misiones 24-11-06