EDITORIAL DEL DOMINGO 6 DE AGOSTO DE 2006

SOBRE LA ESQUIZOFRENIA DE NUESTROS SECTORES PROGRESISTAS

ESTAN DISEÑANDO, ORGANIZANDO E INVIRTIENDO PARA EL DESARROLLO DEPENDIENTE DE UNA ARGENTINA NEOCOLONIAL QUE SERA EXTREMADAMENTE DIFICIL REVERTIR
EDITORIAL DEL DOMINGO 6 DE AGOSTO DE 2006 La presencia de Fidel en la cumbre de los presidentes en Córdoba y la posterior crisis de salud que atravesara y que gracias a Dios pareciera haber sido superada, puso nuevamente al descubierto la práctica situación de esquizofrenia en que vive buena parte de la dirigencia progresista en la Argentina. En primer lugar, la desesperación de muchos que son connotados tránsfugas, por aparecer en la foto junto al líder, luego la excesiva preocupación expuesta a los medios cuando Fidel fuera internado. Si, según los diarios no faltaron los que se fueron para Cuba, nada más que para estar cerca del enfermo, los que permanecieron días aferrados al teléfono llamando a cuanto cubano conocían, para tener las últimas noticias sobre el enfermo, los que permanecieron en vela, como sonámbulos en sus altos puestos políticos y funcionariales, como si se hubiesen derrumbado interiormente ante las noticias de la internación… Uno aprendió en la vida a ser respetuoso del dolor ajeno y no estoy ni siquiera poniendo en duda la legitimidad de sentimientos de pena frente al riesgo de desaparición de un Líder. Incluso en tránsfugas o en gente curtida en las luchas despiadadas por los cargos propios del poder político. Y como resulta arriesgado intentar medir los sentimientos, tampoco lo hago, de manera que quiero expresar mi respeto y comprensión por los gestos aún extremos, de aquellos que se condolieron en esos días. Lo que me subleva, es que estos personajes, son en simultáneo a su dolor por Fidel, absolutamente indiferentes a nuestro propio y cotidiano dolor y sufrimiento por tener que vivir en el país que ellos gobiernan, que son indiferentes a la miseria que cunde, a la injusticia, que son irresponsables ante las consecuencias propias de sus actos funcionariales y a sus deberes como Diputados Nacionales o como lo que fuera… No estoy refiriéndome a la gente común que puede reaccionar con sentimientos imprevistos, sino que estoy refiriéndome a parte de una generación, a una parte de mi generación, con la que evidentemente he dejado de tener lenguajes en común. Concretamente: no los comprendo, no puedo comprender cómo se puede ser socialista en Cuba o como se pueden en Venezuela aplaudir los proyectos de Socialismo del siglo XXI y en el propio país ser mucho más que moderado, ser indiferente a la injusticia social y lo que tal vez sea peor en la Argentina, ser indiferente al avasallamiento de nuestra soberanía por las empresas transnacionales. Aún mucho más todavía, muchos de ellos operan en sus cargos públicos, como verdaderos gestores de las empresas corporativas, y mientras tanto van de visita a Cuba para recargar las pilas como si el Socialismo cubano fuera un paisaje de fondo que enriquece el instituto médico para ejecutivos donde renuevan sus fuerzas. Y no me estoy refiriendo a Maradona, en el cuál uno puede comprender que se arrobe ante la realidad cubana pero que no se imagine cómo necesario, modificar las relaciones de opresión de todo tipo de las que forma parte y que es el paisaje cultural que conoció desde la infancia. A los que no comprendo es a los dirigentes que fueron revolucionarios en los setenta, que optaron por el socialismo en la versión cubana del socialismo, y que optaron por ello aún a riesgo de desentender y hasta de sacrificar el propio y peculiar proceso revolucionario de la Argentina de aquellos años, que era el Peronismo, y que lo hicieron sin lugar a dudas, que ahora forman parte de un gobierno, no importa dónde ni cómo, y que han relegado sus entusiasmos de modificar la sociedad tan sólo para Cuba, para Venezuela o a lo sumo para Bolivia… Digo que no los comprendo, y lo que quiero decir es que los observo aún con lejanía de sentimientos y presunta objetividad para tratar de entender sus mecanismos interiores y una vez más la complejidad insondable de los fenómenos humanos me deja perplejo. Mencioné al principio la esquizofrenia porque es la primera imagen que me viene a la mente. Reconozco que no tengo autoridad alguna para intentar un diagnóstico y tan solo le quiero poner un nombre a lo que me parece es un quiebre de la conciencia. Tal vez en Cuba o en relación a Cuba, vuelven a tener aquellos 25 años cargados de ilusiones e idealismo, esa capacidad ilimitada de ambiciones revolucionarias que tuvieron, y cuando retornan a sus sillones y escritorios vuelven a ser los viejos sesentones cansados y resignados a ir paso a paso, pragmáticos al extremo ante la inercia del sistema, cínicos brillantes porque intelectualmente algunos de ellos siguen siendo lúcidos y porque se las saben todas, lo único que no saben todavía es cómo vivir sin tener ese poder que es para ellos como una droga, lo único que no saben es que están muertos, que la parte que les mató la dictadura permanece en ellos como un lastre enorme y que si nos dan pena es por ese duelo que arrastran por la humanidad que perdieron, y tal vez ahora estén encontrando en Fidel casi una excusa para hacer ese duelo que hace tiempo, deberían estar haciendo por ellos mismos… Qué es lo que nos preocupa? No nos preocupa demasiado, debemos confesarnos, que no hagan lo que deberían hacer mientras nos dejen vivir, respeten la Democracia y las buenas maneras de la vida ciudadana, mientras dejen crecer a los que luchan y cuando lo más horrible que se les pueda imputar es el Puente Avellaneda o que logren la hazaña de reunir a todo el campo detrás de los sectores y líderes más reaccionarios aunque todavía reacios a ser opositores, o que los hidrantes de la represión no echen agua ahora, tal como me decía un amigo, sino billetes de cien pesos… Las condiciones sociales son similares al 2001 pero ahora están las retenciones a la Soja y mientras sigan como ahora, en alto los precios internacionales de las commodities, habrá “resto” para mantener la situación social en calma… Qué las grandes corporaciones hacen las políticas públicas? Sí, claro que las hacen y que no tienen empacho en confesarlo y generalmente los funcionarios ni siquiera se enteran… ellos creen que gobiernan… Pero nosotros también podríamos tal vez disputar en ese terreno, si nos deshiciéramos de tanto trasnochado antiestatalismo y autonomismo de izquierda que todavía pesa en las organizaciones de base, al menos en aquellas que no se dejaron seducir por la repartija de cargos en las áreas sociales del Estado. Convenzámonos, unos hacen cómo que… y mientras se dividen entre opositores y oficialistas por los Superpoderes que en realidad ninguno de ellos tiene… otros luchan por un proyecto de país liberado y las empresas lo saben, y procuran avanzar todo lo que pueden desentendiéndose de las agendas políticas. Y aquí llegué al corazón de mis preocupaciones actuales. La verdadera pelea no se está dando en el presente por el presente mismo, sino que es como un juego de ciencia ficción donde lo que se está peleando es el porvenir. Por debajo de esta situación política que no está tan mal, en especial si la comparamos con las etapas y con los gobiernos anteriores, se esta concibiendo e instalando el país que viene y son esas políticas de mediano y largo plazo las que no ve la izquierda ni los políticos, cuando debatimos sobre las escalas y sobre los modelos, y el problema es que los que nos comprenden son la gente del común, los cuadros y los liderazgos de base, pero en ellos no hay poder suficiente hoy como para cambiar las cosas en el plazo perentorio que requeriría modificar las estrategias corporativas y la batalla por el poder de lo por venir se hace cada vez más intensa y dramática… Cada día que pasa se levantan nuevas plantas para aceite de Soja, nuevas rutas para transportarla, nuevos puertos privados para exportarla, ferrocarriles para llegar a esos puertos, ya sea con granos como con minerales, se instalan nuevas corporaciones mineras en las zonas de la precordillera, se mencionan ya cerca de 600 empresas, se implantan miles y miles de hectáreas de eucaliptos y de pino para las pasteras, se construyen inmensas plantas procesadoras para fabricar Biodiesel… y mientras se continúan construyendo barrios de viviendas en Buenos Aires, se siguen cerrando escuelas en el interior por falta de niños y el despoblamiento del campo continúa… Están diseñando, organizando e invirtiendo para el desarrollo dependiente de una Argentina neocolonial que será extremadamente difícil revertir y que por lo que se puede suponer, habrá de tener una conducción manifiestamente progresista, en los discursos, claro está. Estos políticos hoy se hacen los que no nos escuchan y prefieren mirar hacia el socialismo cubano que poner en debate el tipo de país que queremos los argentinos. Jorge Eduardo Rulli www.grr.org.ar