Editorial del 26 de Noviembre Horizonte Sur en Radio Nacional AM

EL ANTIMPERIALISMO DE LOS GLOBALIZADOS

El antiimperialismo de los “globalizados” suele devenir, en aberrantes conductas de entreguismo que habrían sido impensables en los sectores de la derecha tradicional.

EL ANTIIMPERIALISMO DE LOS “GLOBALIZADOS

 

Por Jorge Eduardo Rulli

 

EDITORIAL DEL DOMINGO

26 DE NOVIEMBRE DE 2006

HORIZONTE CERO

AM RADIO NACIONAL

 

El antiimperialismo de los “globalizados” es voluble, y suele devenir, tal como en la izquierda uruguaya, en aberrantes conductas de entreguismo que, por su grosería, habrían sido casi impensables en los sectores de la derecha tradicional.

 

Estos antiimperialistas globalizados, se han aferrado obstinadamente a una ideología de época, a la época de los setenta, cuando siendo jovenzuelos descubrieron “La Revolución”, un tiempo maravilloso en que creyeron tocar el cielo con las manos.

 

No pueden desprenderse ahora, de las lógicas marxistas con que ordenaron sus pensamientos de entonces y se esfuerzan por hacer entrar la cabeza en el sombrero, aunque tengan que rebanarle un buena parte…

 

Durante años enfrentaron al ALCA, como en la cumbre de Mar del Plata, desde los presupuestos del Libre Comercio y del modelo de agro exportación, y sin considerar jamás que los monocultivos de Soja, las concesiones de territorios a la minería química y los bosques implantados eran una manera de estar dentro del ALCA.

 

Se preocupaban por los votos argentinos contra Cuba en el Comité de DDHH de las naciones Unidas, pero ignoraban con pertinacia el papel de nuestro país en esos mismos años, como portavoz de las empresas transnacionales de Biotecnología, en todos los foros internacionales.

 

Confundieron de esa manera las relaciones carnales con los gestos obscenos del menemismo y reemplazaron esos gestos obscenos por discursos de izquierda, sin comprender que eran tan accesorios y funcionales, los unos como los otros.

 

Y porque ignoraron obstinadamente la Globalización, bajo la convicción que tienen de que la Globalización no es sino más de lo mismo, o sea: un poco más del viejo imperialismo de los siglos XIX y XX, subestimaron el papel de la Cancillería a la que trataron como a cualquier otra área del Estado.

 

Así, devino la Cancillería en un lugar para ocupar con tropa propia, y cuando mucho, tal como ocurre en tantas secretarías y subsecretarías en todo el país, colocar a un grupo de militantes que seguirán haciendo lo mismo que hace años vienen haciendo, pero ahora con un sueldo y con viáticos, con choferes y de hecho, con unidades básicas o con un movimiento patria libre rentado por el Estado.

 

Están orgullosos de su picardía y lamentablemente, toda idea de reconstrucción del Estado Nacional… brilla en ellos por su ausencia.

 

Pero en el caso de la Cancillería, esa ausencia de comprensión de las nuevas fuerzas internacionales, es mucho, pero muchísimo más grave que en las Secretarías de DDHH o en los programas sociales de los ministerios respectivos… y deviene en una tragedia colosal que empuja al conjunto del gobierno a políticas cada vez más contradictorias con los propios discursos.

 

No estoy hablando de temas menores, me estoy refiriendo al acto terrible de lanzar una captura internacional contra las autoridades del Gobierno de Irán, que no sólo rompe con una larga historia de neutralidad de la Argentina, sino que además, pone en las manos de los sectores más guerreristas de los EEUU, los elementos necesarios como para permitirles fugar hacia delante con otra aventura militar, de la espantosa carnicería en que han transformado a la guerra de Irak.

 

No se comprende o no se quiere comprender que al imponerse en el mundo las fuerzas de los mercados globales y de las grandes corporaciones, la Cancillería comienza a expresarse como el área más sensible en que esas fuerzas y sus lobistas se dan cita y donde en buena medida, se generan las políticas para el resto del Estado Nacional, al menos las políticas de rol que expresan las nuevas configuraciones transnacionales de la colonización.

 

Una visión reducida de la política, subsidiaria de viejos esquemas oligárquicos, conduce a poner al frente de Cancillería a gente como Rafael Bielsa o como Jorge Taiana, considerando que dan el perfil de clase necesario como para el puesto, que por actitud colonizada presuponen propio de una cierta élite social.

 

No están informados suficientemente de los cambios que sufren los estilos propios de la diplomacia, cuando presidentes como el de Irán o el de Venezuela, por no recordar al mismo Bush, van imponiendo en los foros internacionales, lenguajes descarnados, y prácticas que no encubren sus mensajes ni atenúan sus designios.

 

En definitiva, que se considera todavía en nuestro país, que una buena figura y un buen apellido resultan más que suficiente para representar al país en el exterior y cubrir los numerosos actos protocolares, ignorando que el área contiene como propios a los grandes problemas y a los desafíos de la humanidad, desde las amenazas del cambio climático hasta la necesidad de evitar una nueva y extendida conflagración internacional.

 

Esta visión reducida y superficial de la política internacional se repite, entre muchos otros, en el caso de nuestro Embajador en Londres: Federico Mirré, designado por el actual Gobierno y quien en un reciente encuentro internacional se permite iluminar nuestra ignorancia sobre el mundo, haciéndonos saber por teleconferencia que a su criterio, el Islam "es una fuerza profunda que predomina en vastas regiones de Asia y Africa". Y a la vez nos advierte que "se puede hablar de una hipótesis de línea de fractura (entre Occidente y el Islam) cuya velocidad de avance es difícil de predecir, pero cuya existencia es imposible de revertir".

 

Noten, por favor, el alambicado leguaje diplomático del Embajador para referirse a un enfrentamiento bélico previsible.

 

Los ancestros y descendientes del Embajador Mirré, son más famosos aún que los del Diputado Pinedo, lo cuál pareciera que ante el progresismo, lo acredita como Embajador ante Inglaterra.

 

Lamentablemente, en el año 1996 el actual Embajador Mirré fue uno de los hombres de la Cancillería que, junto al Secretario General de la Presidencia Alberto Kohan, impulsó la candidatura del presidente Carlos Menem para el premio Nóbel de la Paz.

 

Mientras apellidos como el de Taiana, que aúnan viejas prosapias sociales con prontuarios de militancia revolucionaria, ocupan los cargos prominentes, el progresismo abandona las tareas propias del Ministerio de Relaciones Exteriores a los cuadros orgánicos de las grandes empresas, empresas corporativas que han convertido el área en la quilla o acaso en el lóbulo frontal del manejo de nuestras políticas como Nación subordinada al interés transnacional.

 

El 8 de octubre del 2004 el Canciller Rafael Bielsa puso en funciones al nuevo secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, durante un acto en el que reafirmó que la política de comercio exterior es “un eje central para la inserción de Argentina en el mundo”.

 

El embajador Alfredo Chiaradía reemplazó en ese Cargo al Dr. Martín Redrado, que fuera nombrado por esos días, presidente del Banco Central de la República Argentina.

 

El Embajador Chiaradía es en verdad el Canciller en las sombras, el que detenta el poder que nadie podría imaginar siquiera que ejerce Jorge Taiana, el que fija las políticas directrices que van mucho, pero mucho más allá del Comercio y de las Relaciones Exteriores, y lo hace protegido por el maquillaje de presunta participación democrática de la Sociedad Civil que le permite el trabajo de muchos izquierdistas que, como Eduardo Sigal y tantos otros, en estos años últimos se han graduado en maquillaje y cosmética de los modelos transcoloniales.

 

Con Chiaradía está también otro antiguo y asiduo escribidor de las contratapas de Clarín Rural, me refiero al Ministro plenipotenciario, encargado de las negociaciones con transgénicos, Eduardo R. Ablin, que alguna vez perteneciera como tantos otros a la izquierda nacional y que desde hace años, convenientemente reconvertido, predica el modo de hacer de la Biotecnología y de la capacidad argentina de exportación de productos transgénicos, un arma que podamos jugar como aporte a las guerras norteamericanas en oriente medio, poniendo a Europa en situación difícil y favoreciendo los intereses de EEUU, de Israel y de la OMC.

 

Las situaciones que hemos vivido apropósito de la demanda contra Europa ante la OMC por la moratoria sobre transgénicos, las innumerables batallas silenciosas de los foros internacionales en que la UE está siempre en la mira de la delegación argentina y por último, el entregar en bandeja la captura internacional del gobierno Iraní por el atentado a la AMIA, son las consecuencias de que nuestra política exterior se encuentre en esas manos y lo que en esta editorial queremos expresar y hasta enfatizar, es que hoy, nuestra política exterior, gracias a los nuevos procesos globales, ha devenido sencillamente, en nuestra política.

 

Si no se lo comprende es porque no se comprende el proceso de globalización y el modo en que los nuevos modelos neocoloniales a cargo de las Corporaciones transnacionales están reconfigurando a nuestros países. No sería una lucha difícil la que debemos dar, si tuviésemos capacidad de ver cuáles son los contendientes y cuáles los mecanismos en juego.

 

La tragedia es que una visión obsoleta y de izquierda nos obtura la mirada lo suficiente como para no comprender que el corazón de las relaciones carnales fueron mucho, pero muchísimo más que los ositos de peluche del Ex Canciller Guido Di Tella y de su Embajador Guelar. Jorge Eduardo Rulli